sábado, 21 de julio de 2012

Sobre las mentiras de la Iglesia


He recibido hace ya uno días, un correo de un amigo lector, Samuel Cadavid Puentes, quien me plantea la siguiente inquietud:


Imagen tomada de:  http://www.mensajesdeanimo.com

“Por estos días llegó a mis manos el libro "Mentiras Fundamentales de la iglesia católica", del autor español Pepe Rodríguez, mismo que ya había escrito, a manera de denuncia, "La vida sexual del clero".

A manera de introito utiliza la frase: "La verdad os hará libres, la mentira... creyentes"

Lo estoy leyendo con verdadero interés.

Dame un consejo, gaviota!!

Atte: Samuel Cadavid Puentes
Montería – Córdoba”


Le prometí al amigo Samuel, hace ya mucho tiempo que trataría el tema, aunque a decir verdad, pensé hacerlo el mismo día que tuve la oportunidad de leer el correo.  Realmente, me resultó imposible el manejo de tiempos, pero aquí estamos de nuevo, cumpliendo una promesa tardíamente.

Lo primero que debo recalcar es que no he tenido la oportunidad de leer este libro, todavía.  Pero lo haré.  Dos razones poderosas me llevan a hacerlo.  En primer lugar, soy de formación Católica, y por lo tanto, me interesa sabe qué tan sincero es el mensaje de la Iglesia.  En este punto, no soy una gaviota tan ingenua.  He tenido la oportunidad de leer “La puta de Babilonia” de Fernando Vallejo, que es un libro-desquite, contra la Iglesia.  Aparentemente sus datos históricos son sólidos, y en conclusión, la Iglesia se construyó sobre una farsa.

Sin embargo, apreciado Samuel, debo aclarar una cosa.  La religión es una organización semiótica y lógica de la fe.  La fe, por esencia, es convicción, es sabiduría y es tranquilidad del espíritu.  Puede basarse en cualquier tipo de estructura mental o espiritual, salvo en la lógica.  Por lo tanto, la religión no podría ser lógica, porque implica volver lógico lo que no lo es.  Si pensamos en términos muy básicos, tenemos que considerar que el centro de la fe católica es que: un individuo que a la vez es Dios, murió no para sí, sino para otros, y luego de hacerlo, por su propio poder divino resucitó de la muerte.  Basta intentar racionalizar cada uno de estos elementos para entender que ninguno de los postulados en que se fundamenta la fe de los católicos es absolutamente ilógico.

Con esto último, lo que pretendo hacer ver es que la parte “dogmática”, si se quiere, de la religión, puede fácilmente ser considerada como una quimera, o un mito, o simplemente una mentira. Fernando Vallejo, cree que lo de Cristo es un mito y de hecho suele referirse al personaje histórico como “Cristoloco”.  Otros piensan que no existió, o que de haber existido no murió, o que de haber muerto, no resucitó.  No es fácil entender la historia que rodea a Jesús, si se parte de lo evidente, lo lógico y lo físico.

El principal problema que poseen las religiones, y quizás la religión católica es el principal caso y más evidente, es que pretenden monopolizar la salvación del alma, mediante el establecimiento de patentes respecto del mensaje de Jesús.  La versión oficial es la versión católica (dicen los católicos).  Para hacerlo más oficial que las otras oficiales, precisamente empezaron a utilizar el término “católico(a)”, para referirse al carácter universal de esta Iglesia, a partir de este término griego antiguo.


Imagen tomada de:  http://es.dreamstime.com

Es necesario leer esta clase de documentos como parte de la historiografía de lo que ha sido la construcción netamente humana del mensaje de Cristo.  En otras palabras, es bueno saber qué tan mentirosa y/o criminal ha sido esa construcción social que denominamos Iglesia.  Es tan conveniente como saber qué tan mentirosa y/o criminal ha sido la construcción de aquello que denominamos Estado, en Colombia.  No por saberlo o dejar de saberlo, se debe llegar a los límites de creer o dejar de creer en el mensaje de fondo.

A esta conclusión he podido llegar a través de múltiples experiencias personales que se relacionan con el Derecho.  En vida, no he podido conocer más que un puñado de personas que siendo los ‘portadores oficiales de lo que es y no es derecho’, son inmorales, inescrupulosos, ladrones, matones y demás.  Mi alter ego ha podido ver y vivir de cerca algunas de estas realidades.  Más mentiras y ardides que los que traman los padres de la patria, los ‘honorables’, y especímenes como los Procuradores o Fiscales, quizá no encontremos en muchos otros sectores.

Con la Iglesia, no me cabe duda, ocurrió y ocurre lo mismo.  Si unos manipulan el concepto de ‘justicia’ a su antojo, la Iglesia ha sido capaz de manipular el concepto de ‘verdad’ al suyo, y por tanto, podremos discutir nutridamente acerca de la veracidad y la falsedad de lo que la Iglesia ha dicho, pero conviene distinguirla ampliamente del concepto de falsedad y veracidad del mensaje de fondo del cristianismo.  Gracias a Dios, no todas las versiones de lo que ha sido Cristo y su mensaje se encuentran en los cuatro evangelios oficiales.  Es la fe la que ayuda a seleccionar qué es lo que creo cierto y qué no.  Evidencia, no hay.  Es esa la principal manera de experimentar a Dios.  De lo contrario, estaríamos racionalizando lo divino y lo místico.  Creer no es lo mismo que convencerse, y en este campo, a diferencia del jurídico, creo que es mucho más importante creer que convencerse.

En cuanto a la frase “la verdad os hará libre… la mentira creyentes”, creo que implica otro intento más por racionalizar lo espiritual.  Suena útil para vender libros sobre la Iglesia, y suena más útil para escudriñar el papel de los humanos ‘portadores de la verdad de Dios’, pero no para poder llegar a ningún punto conclusivo frente a la experimentación de Dios que pueda tener cada ser humano.