miércoles, 6 de noviembre de 2013

Alazos Ed. 012

El repertorio de hoy no es algo diverso:


El caso del Magistrado Villarraga

No sé por qué razón le sorprende al pueblo colombiano un caso como el del Magistrado Villarraga.  Sabemos desde hace mucho tiempo, que los 'Honorables' son políticos.  También sabemos que los políticos llegan a ser 'Honorables' en muchísimos casos.  Es el caso del Magistrado Villarraga.  El escándalo reciente en donde estaría asesorando a militares para que sus casos penales pasaran de la justicia ordinaria a la justicia penal militar, simplemente muestra que el Consejo Superior de la Judicatura no es un órgano serio.  Nunca lo ha sido, y nunca lo será en lo que mucho o poco que le quede de vida.

Precisamente en "Alazos Ed. 011", le dediqué un fragmento del ingreso al Consejo Superior de la Judicatura.  Me reitero en la apreciación allí contenida.  Ninguna de sus salas sirve para nada.  Bueno, mentiras, sí sirve para algo: para motivar reformas a la justicia.

A la fecha de escritura de este ingreso, se le ha pedido a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes que  investiguen a Henry Villarraga.  No hay que ser mago, pitonisa, oráculo o bruja para anticipar lo que allí va a ocurrir.  De hecho, ya a la fecha se han dado pruebas de la más que segura terminación anticipada del proceso investigativo, absteniéndose de continuar adelante con un juicio penal.


Villarraga y muchos otros administradores de justicia



Lección 1 de Protágoras: "En tierra de ciegos, el tuerto es rey"

Dice Protágoras lo siguiente, que valdría la pena que muchos de nosotros evaluemos acerca de lo que consideramos que es bueno o malo en nuestro gremio.  Si nuestra meta es ser como Abelardo De la Espriella, Jaime Granados o Jaime Lombana.  Si ponerte una toga ya te hace 'honorable' (Protágoras 327c):

De igual modo, piensa ahora que, incluso el que te parece el hombre más injusto entre los educados en las leyes, ése mismo sería justo y un entendido en ese asunto, si hubiera que juzgarlo en comparación con personas cuya educación no conociera tribunales ni leyes ni necesidad alguna que les forzara a cuidarse de la virtud, es decir que fueran unos salvajes, como los que nos presentó el año pasado el poeta Ferécrates en las Leneas. En verdad que si te encontraras entre tales gentes, como los misántropos de aquel caso, bien desearías toparte con Euríbato y Frinondas, y te quejarías echando de menos la maldad de los tipos de aquí.

Cuando miramos los abogados litigantes, fiscales, jueces y procuradores que tenemos ahora y los comparamos con los "no iniciados", cualquiera será un Doctor.  Tan sólo cuando nos comparamos con nuestros propios estándares (de los abogados), nos damos cuenta del nivel de mediocridad que hay en el medio, y de los estragos que causa.  El sistema de "lawyer´s mass production" (producción en masa de abogados) que permite nuestro sistema educativo, lo pagan los ciudadanos.  Así como los ingenieros malos y arquitectos malos hacen que los edificios se desplomen, también los abogados malos hacen que el edificio de la justicia se desplome.


Lección 2 de Protágoras: Cuidado con los soberbios que se autoelogian

Le dice Sócrates a Hipócrates lo siguiente respecto de aquellos que nos venden sus conocimientos y su técnica con vanagloria de su propia sapiencia (Protágoras 313d):

De modo que, amigo, cuidemos de que no nos engañe el sofista con sus elogios de lo que vende, como el traficante y el tendero con respecto al alimento del cuerpo. Pues tampoco ellos saben, de las mercancías que traen ellos mismos, lo que es bueno o nocivo para el cuerpo, pero las alaban al venderlas; y lo mismo los que se las compran, a no ser que alguno sea un maestro de gimnasia o un médico. Así, también, los que introducen sus enseñanzas por las ciudades para venderlas al por mayor o al por menor a quien lo desee, elogian todo lo que venden; y seguramente algunos también desconocerán, de e lo que venden, lo que es bueno o nocivo para el alma. Y del mismo modo, también, los que las compran, a no ser que por casualidad se encuentre por allí un médico del alma.
En la actualidad, muchos heraldos de la verdad y de la justicia nos gritan sus verdades y sus juicios y pretenden convertirnos en sus seguidores ciegos.  Ten cuidado de aquél que no te deja pensar por tí mismo y encontrar la verdad por sí mismo.  Vemos en los medios de comunicación a los portavoces de éstos, y por lo tanto, la verdad y la justicia se ha relativizado.  Por ello, deberás temer a los sofistas del mundo actual.  Curiosamente, al igual que hago yo en esta entrada, estos portavoces de la areté son los principales críticos de lo que ellos denominan como sofistas.

Consejo para la Justicia:

Recomiendo a la justicia colombiana leer y absorber la primera lección de cualquier intento de cambio: la aceptación.  Para estos efectos, recomiendo este ingreso del blog Creo, titulado "La aceptación".