domingo, 13 de febrero de 2011

Una carta destinada a no ser leída

Apreciado no lector,

Te escribo hoy con la finalidad de hacerte un pequeño llamado de atención.  Siento que luego de haber visto de qué manera se expresan algunos como tú, he de brindarte desde ya, y con el mayor cariño posible, un consejo para la vida: lee, y lee mucho.

Desde mi perspectiva, he tenido la oportunidad de conocer a personas en altos cargos que han dejado de lado esta labor, y quizás por ello, su forma de escribir y el uso reiterado de palabras que dicen mucho y no dicen nada, lleva a que surja la duda de cómo es posible que esa persona haya llegado hasta ese cargo.  No me gustaría que en el futuro te ocurra esto.

Quizás hayas visto como muchos de nuestros jóvenes hoy no suelen pasar de tres o cuatro palabras para hacer referencia a un sinnúmero de objetos, de sentimientos o de escenarios.  De hecho, es usual ahora que en la capital del país muchos se traten entre amigos como “parce”.  Lo acepto, es un gran triunfo paisa y para reemplazar ese término, hemos acudido a otros menos graciosos como “guoon”, o “llave”.  Me sorprende, pero no ahondaré mucho en el tema.  Quizás sea mejor que todos seamos “parces” y no “llaves”.  No lo sé.

Sí me motiva mostrarte, sin embargo, las ventajas de leer.  Para ello, lamento abusar de tu confianza, y contaré una anécdota que me consta personalmente:  Alguna vez en una clase de postgrado dictada por una profesora más o menos joven, se estaba haciendo referencia a la creación del Consejo de Estado como tribunal en materia contencioso administrativa, dejando de ser un órgano consultivo del Gobierno.  Un alumno intervino para precisar que era importante tener en cuenta lo que había sido el quinquenio de Reyes.  Ella respondió sin ruborizarse, que en Colombia desde hacía bastante tiempo ya no había reyes.  Algunos quedamos asustados, pues no sabíamos si intentaba ser chistosa, o lo decía en serio.  Al parecer, sí hablaba en serio.

Para no dejarte en el aire con esa anécdota, te recuerdo que Rafael Reyes gobernó el país durante 5 años, y tras haber salido él del poder, se dio en el país una importante reforma constitucional que introdujo importantes cambios en la manera de administrar justicia.  Creo que la profesora no había oído hablar del General Rafael Reyes.  No me gustaría que en el futuro esta clase de cosas te ocurran.

Por supuesto, hay ventajas adicionales que no debemos menospreciar.  Quizás si te habitúas a leer, puedas llegar a diferenciar con solvencia “hay”, “ay” y “ahí”.  Podrás llegar a identificar con claridad la distinción entre “votar” y “botar”.  Seguro que podrás empezar a resolver crucigramas con mayor facilidad y sin tener que consultar Google para cada una de las respuestas.  Es más, te garantizo que al hacerlo, podrás empezar a sostener conversaciones de diversos tópicos sin necesidad de tener que acudir al argumento usual de que se trata de un tema aburrido.  Suele ser aburrido lo que no conocemos, y es incluso posible que el día de mañana, te adentres en temas que quizás no sospechabas que llegarías a conocer.

No te ofendas por mi propuesta, ten la certeza que me asiste la mejor de las intenciones.  Por supuesto, mi propuesta implica ciertos sacrificios.  El principal de ellos es el factor ‘tiempo’.  Leer puede llegar a ser demorado, pero normalmente es entretenido puesto que tienes la oportunidad de escuchar una voz que no es tuya, y que no suena, mostrándote cosas que empiezas a interiorizar.  Te darás cuenta que en algún momento dado, te divertirás en alguna medida, y quizás te lleve a hacerte pensar y generar ideas que puedas explotar en el futuro.

También es posible que te encuentres con lecturas que no te aportan nada y quizás te empañen el estado de ánimo.  Es el mismo riesgo que puedes correr cuando entras y ves una película en cine que realmente deja mucho que desear.  En ese caso, cuando menos, es altamente probable que puedas adquirir el conocimiento de lo malo que es un libro, y puedas posteriormente hablar al respecto con otra persona que haya leído ese libro, o que esté interesada en hacerlo.  En ese caso, podrías salvar vidas, o por lo menos evitarás depresiones a otros.

Apreciado no lector, es curioso que acuda a la letra escrita, plasmada en ‘papel’ (virtual, en este caso), para aconsejarte que leas.  Es curioso porque precisamente tendrías que leer estas breves palabras para interiorizar el mensaje.  Algo así como leer, para invitarte a que leas.  Aunque sé que es probable que no lo hagas, también acudo a mis poderes telepáticos para invitarte a que acojas este hábito.  No pierdo nada intentándolo, aunque nunca se me ha reconocido mi habilidad.

Sin embargo, lo que más me gustaría sería que algunos días, meses o años después, tengas la oportunidad de leer esto y comentar en la entrada acerca de tu experiencia con la lectura.

Recibe un fuerte abrazo,

Gaviota Jurídica