NOTA PRELIMINAR: El día de hoy inicio una serie acerca los distintos presidentes que he tenido la oportunidad de racionalizar, o mejor, digerir. Si bien a lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de haber vivido durante la presidencia de Julio César Turbay (parcialmente), Belisario Betancur y Virgilio Barco, la verdad es que era demasiado joven como para emitir una opinión sensata acerca de sus presidencias. Sí recuerdo muy bien las presidencias que siguieron. Por ello, haré un ingreso frente a cada uno de los Presidentes que siguieron, y emitiré mi opinión libre y desapasionada frente a cada uno de ellos, y lo que hicieron cuando tuvieron las riendas de este país.
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Lo primero que se debe decir acerca de César Gaviria Trujillo, es que nunca debió ser presidente. La disputa presidencial realmente era entre Álvaro Gómez Hurtado y Luis Carlos Galán Sarmiento. Éste último era quien iba probablemente a ganar las elecciones presidenciales de 1990, pero lo mataron. Fue una de esas campañas presidenciales que cobró la vida de muchos candidatos. Era la época en que el diálogo fue sustituido por las bombas y las balas. Estas últimas, siempre han sido protagonistas de nuestra Historia, y siguen siéndolo. Las bombas, afortunadamente, no siempre. Pero a finales de los años 80 e inicio de los 90, eran pan de cada día.
Galán murió y con él parecía morir la esperanza de muchas personas que creían en su integridad moral y en sus honestos deseos de mejorar el país a partir de una nueva forma de ver el liberalismo político. Dado que en ese entonces no existía la Vicepresidencia como está prevista en la Constitución de 1991, la gran pregunta de quién podía llenar ese vacío, fue solucionada con la llegada de César Gaviria, quien era un político joven que por sí mismo jamás habría podido haber llegado a la presidencia de Colombia, al menos en ese momento.
Es importante señalar esto, porque esa candidatura no tenía por qué haberse adelantado si Galán no hubiese sido asesinado, lleva a que en ese momento el hoy expresidente Gaviria fuese percibido exactamente como lo contrario a como lo es en la actualidad. Gaviria actualmente representa todo lo que se conoce como la "política tradicional" en donde la ideología es tan solo una excusa para hacer pactos burocráticos para tener la mayor cantidad de poder posible, independientemente de a quién se apoye. En 1989 y 1990, sin embargo, no era un político con peso ni larga trayectoria. En consecuencia, su candidatura presidencial venía sin tantas ataduras y por lo tanto, el margen de maniobra que tenía era mucho mayor.
Ese simple hecho permitió que durante su presidencia se pudieran dar muchas cosas que probablemente en otro contexto no se habrían podido dar: la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente y la entonces denominada "apertura económica". La Historia muestra que para llegar a ese tipo de cargos, se requiere apoyos y recursos, y que esos apoyos y recursos no llegan gratis. Por ello, la posibilidad de cambiar el status quo de un país es sumamente difícil, porque normalmente los que tienen el poder real son los que impulsan o sepultan candidaturas. En la presidencia de Gaviria, en cambio, existía esa falta de ataduras con ciertos sectores, lo que permitió que se juntaran distintos elementos que permitieron la llegada a Colombia de una nueva Constitución, que finalmente dejaba relegada la Constitución de 1886, de evidente raigambre conservador en todo sentido.
El Presidente Gaviria se encargó de impulsar la apertura económica, algo que difícilmente tenga mucho sentido para los lectores más jóvenes quienes no pueden fácilmente dimensionar vivir en un país con una histórica tradición de proteccionismo económico. El problema que tiene tomar ese tipo de decisiones, es que requieren de una preparación de base que el país no tuvo. Esto es equiparable a lo que posteriormente fue el auge de los TLC (tratados de libre comercio), algo que suena buenísimo, pero que implica competir con economías mucho más fuertes y empresas mucho más robustas. Evidentemente, la economía no funciona "a punta de ganas" y por eso es que la apertura económica era una muy buena idea en un muy mal momento. Solo para que se hagan una idea, el valor de un dolar estadounidense, en comparación con el peso colombiano, paso de $515,97 el 07 de agosto de 1990, a $811,91 el 07 de agosto de 1994. Eso es 57% más de lo que costaba al iniciar su mandato.
A Gaviria le tocó lidiar con una mala infraestructura energética en el país, que era ( y sigue siendo hoy) hidrodependiente e incapaz de soportar sequías prolongadas. Por eso, en ese momento en el país, se dio lo que se llama la "Hora Gaviria", que no era otra cosa que adelantar el reloj una hora. Esto me recuerda que cuando yo inicié mis estudios de bachillerato, la hora oficial de inicio de clases era las 7:00 a.m. y en términos reales estábamos "realmente" iniciando a las 6:00 a.m. Demencial... El asunto es, que eso pasó y le tocó manejarlo a él como Presidente.
Bajo su mandato presidencial, se dieron mucho cambios a nivel institucional. La Constitución de 1991 y el cambio institucional que de allí derivaba, la entrada en vigor de la Corte Constitucional, y más importante aún la acción de tutela. Afortundamente, en 1991 algo pasó en el país, y se tomaron en serio los cambios que querían implementar. Los magistrados que se seleccionaron para integrar la Corte Constitucional eran de primer nivel. No eran el exabogado de sutanito, el exministro de perencejo, y así como sucede hoy. Afortunadamente fue así, porque muchas decisiones de primerísimo nivel se fueron dando en el país en esa época y pasaban por esa Corte. El costo de eso, era terrible, sin embargo. La Corte Suprema de Justicia, no podía concebir que ya no fuese suprema, y durante muchos años (cerca de 20) se dieron constante decisiones encontradas en lo que después se vino a llamar "choque de trenes".
Cuando Gaviria entró al poder, el país era católico. Al salir, era laico. En su presidencia, el "coco" de los narcotraficantes colombianos era la extradición y por eso una de las peleas jurídicas más longevas de ese periodo era en torno de la aplicación de esa figura para los nacionales colombianos. Cabe recordar que esa fue quizá la motivación principal por la que se ordenó la toma del Palacio de Justicia por parte del M-19 en 1985. En 1991 la discusión estaba viva e inicialmente la Asamblea Nacional Constituyente decidió apostar por la no extradición de nacionales. Años después, se reversó esa decisión.
A Gaviria le tocó en su momento pasar de la lucha contra las guerrillas (que después volvería), a lidiar con la lucha en contra del narcotráfico, y en especial, con el Cartel de Medellín. Hablar del Cartel de Medellín en esa época era hablar de Pablo Escobar, un hombre tan malo y tan dañino, que en un país lleno de personas malas y dañinas -lastimosamente- aún sigue siendo recordado como el número 1 en esa categoría, décadas después. Escobar fue capturado, vivía en una especie de hotel-castillo institucional que se llamaba "La Catedral" y en donde el recluso era el que mandaba. Posteriormente escapó de allí y enfrentó una feroz persecusion por parte de otros delincuentes, de algunos miembros no comprados del Estado colombiano, con el apoyo de los Estados Unidos, principalmente. Esto daría con la muerte a tiros de este individuo, sobre el cual hay mucha y muy buena información que las generaciones jóvenes deberían consultar para intentar aprender algo del pasado.
Gaviria, que hoy en día es la imagen misma de la politiquería, de la clase política tradicional, del enquistamiento en el poder, de los pactos a cambio de burocrias, se volvió así. En ese entonces, menos mal, intentó rodearse más o menos bien, y en su gobierno fue acompañado de personas generalmente buenas. Tal vez esa mezcla interesante de fuerzas, sangre nueva, algo de espíritus buenos, y ausencia de tecnología más avanzada, llevó a que su gobierno pudiese medianamente sobrevivir. Decir que fue un gobierno bueno, sería un error, pero visto la cantidad de retos que tuvo que enfrentar, tampoco se puede decir que fue un desastre.
Lamentablemente, la materia pendiente -y muy pendiente- que dejó ese gobierno, fue la lucha contra los grandes carteles. Se le vio muy débil frente al Cartel de Medellín, y como se vería en las siguientes elecciones presidenciales, el Cartel de Cali puso presidente.






