jueves, 12 de febrero de 2026

El caso de Pam Bondi

No me gusta mucho andar viendo a Estados Unidos y a Europa para todo.  La mayoría de académicos en nuestro país hacen exactamente lo contrario: dan la experiencia de los Estados Unidos y la de Europa como el deber ser, casi sin cuestionárselo.

Sin embargo, hoy quiero hacer una excepción, porque el día de ayer se presentó una audiencia ante el Congreso (Casa de Representantes) en donde se realizó control político a la Fiscal General de los Estados Unidos, Pam Bondi.  El tema central de la audiencia era el rol del Departamento de Justicia y de la fiscal misma en las investigaciones derivadas del caso de Jeffrey Epstein.  Cabe anotar que previo a la realización de la audiencia, gran parte del mundo ha estado pendiente de los documentos del caso Epstein que por ley debían ser dados a conocer al público en general.  La razón principal es que el actual presidente de ese país, Donald Trump ha sido vinculado de larga data con el señor Epstein, y más que con él, con la red de pederastia de Epstein.

Recordando que uno no debe ser tan imbécil como los portavoces oficiales y los medios creen o quieren que uno sea, es claro que la actitud de los funcionarios del gobierno es determinante en indicar qué tan implicado está realmente el Presidente Trump.  Y la mejor muestra de eso, la dio la Fiscal General Bondi ayer.  Como no pretendo inducir a los lectores a que piensen como yo, les dejo el video de la audiencia para que lo revisen, si tienen cuatro horas y media de su vida para dedicarle al tema.  De lo contrario, podrían revisar otras fuentes que resumen lo que allí ocurrió. 


Video tomado del canal de Associated Press: https://www.youtube.com/@AssociatedPress 

Más allá del caso Epstein, que no es el tema que realmente me interesa tratar hoy, considero que nos sirve tener esta conversacion.  ESO que ella hizo es lo que hace un "Fiscal de bolsillo".  Cabe recordar que el término  "fiscal de bolsillo" es el término que suele utilizarse en Colombia para referirse a una pesona que hace lo que el presidente de turno quiere, y que no tiene la independencia o autonomía necesaria para hacer lo que su cargo exige que sea hecho. 

Tal vez convenga frenar un segundo y explicar mejor el contexto.

En el caso de los Estados Unidos, lo que en Colombia conocemos como el "Fiscal General", es un cargo que es de libre designación por el Presidente de los Estados Unidos.  Lidera el Departamento de Justicia y tiene igualmente la función de liderar las investigaciones penales de naturaleza federal, que incluyen en muchísimos casos lo que en nuestro contexto llamaríamos casos de "connotación nacional". En consecuencia, Pam Bondi es la persona encargada de liderar la persecución criminal de la red de pederastia que destapó el caso Epstein.  Sí, Epstein murió, y Ghislaine Maxwell está en la cárcel, pero gran parte de los consumidores finales de los servicios sexuales infantiles proporcionados por ellos están pendientes de ser llevados a juicios de naturaleza penal.

En Colombia, vemos esto TODO el tiempo. Las cabezas de organizaciones criminales de distinta naturaleza rara vez sufren las consecuencias penales de sus acciones.  Casi siempre responden (si es que alguien responde) las personas de segundo o tercer nivel.  No es usual que las personas de inmenso poder, respondan por delitos.  Mucho menos, ha sido posible que jamás un presidente en ejercicio o un expresidente sea llevado a un juicio penal.  Hay muchísimas razones para que esto sea así, pero lo importante a destacar es que eso que ahora parece más que evidente en los Estados Unidos, es pan de cada día aquí.

Tal vez para muchos en Colombia no sea tan obvio recordar que muchos aspirantes a la presidencia en Colombia, a lo largo de los años, han sugerido que Colombia tenga un sistema similar, en donde el Fiscal General de la Nación dependa del Poder Ejecutivo, es decir del Presidente de la República. Como la fiscalía colombiana no funciona ni siquiera decentemente, creen que ese cambio de pasar la Fiscalía de la Rama Judicial (donde actualmente está según nuestra constitución política) a la Rama Ejecutiva, sería deseable.

Volvamos a Pam Bondi.


Imagen tomada de: https://www.theguardian.com

Lo primero que hay que decir de la señora Bondi es que tiene la estatura ética de un chichón de piso.  Es abogada y doctora en derecho.  Sin embargo, siendo consistente con algo que se ha dicho ampliamente en este espacio, la instrucción o educación formal no garantiza ética.  Muchas veces las personas mejores formadas, incluso en el mundo del derecho donde deberíamos ser "los más correctos", son la gente más perversa que existe.  Bondi ha sido fiscal del estado de la Florida, pero también ha sido abogada particular y defensora en procesos penales.  Uno de sus clientes ha sido el hoy Presidente Trump.

Lo interesante del caso de Bondi, es que estaba y está en una evidente encrucijada ética: hacer su trabajo como lo exige la Constitución y la ley, o hacerle caso al presidente.  No se sorprendan.  Muy pocas personas tienen la entereza de hacer lo que tienen que hacer.  MUY POCAS.   En consecuencia, no debe extrañarle al público en los Estados Unidos, o fuera de ese país, que Bondi no haya hecho, ni haga, ni vaya a hacer lo que tiene que hacer en el caso de las investigaciones derivadas de los archivos Epstein.  Y tiene toda la lógica del mundo, porque de llegar a avanzar con esas investigaciones, es altamente probable que tenga que investigar a su jefe, algo que sin duda no piensa hacer.

Aunque en tiempos recientes muchas veces no parezca, todavía existe más o menos una institucionalidad seria en los Estados Unidos, y los procesos de control político suelen ser duros.  El video corresponde a una de esas sesiones de control político ejercido por la Casa de Representantes, el equivalente a nuestra Cámara de Representantes.  En mi vida había visto a una servidora pública norteamericana comportarse con la agresividad, alevosía, irrespeto, y desdén por sus instituciones, como lo vi en ese video.  En Colombia, vemos constantes intentos por convertir a cualquier "Perico de los Palotes" en un "Doctor".  Muchas veces, es a los mismos "Pericos de los Palotes" a los que vemos en cuanto cargo sea posible.  El caso de Bondi es distinto, porque es el intento de convertir a la Doctora Bondi, Fiscal General, en una "Perica de los Palotes" con el nivel de civismo de una hiena.

El caso de Bondi me llama la atención, porque me recuerda todos los días que el concepto de grandeza no está ligado a los títulos o cargos.  Me recuerda igualmente que la educación y la ética no está ligada  a los colegios o universidades a los que se haya asistido.  Por último, me recuerda que la democracia no es garantía de algo bueno.  Revisen de nuevo el video, y me cuentan si lo que están viendo, es bueno en alguno de los 1000 criterios que puedan ser entendidos dentro de ese término.  Es lo que pasa cuando los que eligen y deciden no tienen el conocimiento cívico suficiente para saber qué es lo que están haciendo (mi principal crítica a la democracia).  Lo están viendo, y lo están viendo en un país que sigue llevándonos millones de años luz en desarrollo cultural y educativo.

Me cuentan cómo lo ven... 

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miércoles, 4 de febrero de 2026

¿Por qué votamos por quien votamos?

 No me gusta la democracia, nunca me ha gustado.  Según mi mamá, eso es algo que bajo ninguna circunstancia debería revelar, o decir en público, porque habla muy mal de mí y de mi formación.  A pesar de ello, sigo creyendo que no debería sentirme avergonzado de pensar que no me gusta la democracia.  Y a pesar de las descalificaciones prematuras, creo que tengo muy buenas razones de fondo para que no me guste.

Una de esas razones es la que pienso tratar hoy: ¿Por qué votamos como votamos?  Sin embargo, conviene presentar unas advertencias de entrada.

1) Contrario a lo que cree la generalidad de la población, la mayoría de personas que habitan en el país, y votan, no es buena.  Es un contrasentido lógico pensar que en un mundo de ruiseñores, colibríes y cachorritos inofensivos tengamos un Código Penal tan extenso como el que tenemos.  Esos delitos que están en ese libro no son fruto de un bellísimo experimento mental para idear potenciales conductas indebidas que nadie nunca cometió ni cometerá.  No fue una manzana podrida en este jardín del Edén quien hace milenios cometió un delito.  Vivimos rodeados del delito a toda hora y en todo lugar.  Luego, POR FAVOR, no nos mintamos creyendo que aquí "los buenos somos más".

2) La democracia representativa, como en la que estamos en Colombia, implica que la gente elige a sus representantes.  Todas las personas a las que me referí atrás, votan.  Algunos incluso hacen que voten por ellos.  Los eligen, y con muy buena cantidad de votos.  Este ingreso de hoy no está dirigido para ellos, porque la respuesta a la pregunta inicial se puede despachar en una oración: ¿por qué razón vota una mala persona, por otra mala persona? Porque en mayor o menor medida, lo representa y quiere que alguien igual de malo a él o ella, mande.

3) Este escrito, entonces, está dirigido a personas que son cumplidores de la ley y las buenas costumbres: Para ti que no eres capaz de saludar o responder un saludo, este escrito no es para ti.  Para ti que crees que el semáforo es para los demás pero no te aplica a ti, esto que escribiré no es para ti.  Para ti que le prometes fidelidad de por vida a tu esposo o esposa pero cada dos o tres años renuevas tu amante de turno, este escrito no es para ti.  Para ti que nunca te han impuesto un comparendo porque siempre "te colaboras" con el agente de tránsido, este escrito no es para ti.

4) Lo que aquí diré en adelante, apunta a la razón.  En consecuencia, no es apto para imbéciles.  La manera específica como he empleado el término "imbécil" la he tomado de Santiago Ávila Vila, específicamente de su canal de Instagram "La gestión emocional".

Ahora sí, desarrollo la idea inicial: ¿Por qué votamos por quien votamos?

La gran mayoría de mi vida adulta, he entablado conversaciones políticas de distinta índole con amigos y familiares acerca de por quién vamos a votar en X o Y elecciones. Una respuesta "correcta" desde la utopía de la democracia participativa implicaría lo siguiente: 1) Identificar cuáles son los problemas que tengo y priorizarlos.  2) Ver cual de los candidatos aborda esos problemas 3) Ver cual es el plan de los candidatos que abordan los problemas que me importan, para ver cual de las propuestas me conviene. 4) Ver si lo que dice el candidato es consistente con lo que ha dicho y hecho en el pasado. 5) Verificar que ese candidato es alguien que sea capaz de ejecutar lo que dice que haría.

Lo anterior suena buenísimo, pero simplemente no funciona así.  Las personas no votan racionalmente sino pasionalmente.  Utilizaré dos ejemplos puntuales para ilustrar mi punto.

Ejemplo 1) Juan Manuel Santos.

En un ingreso titulado "Elecciones presidenciales I - Juan Manuel Santos", de 2010, escribí lo siguiente del entonces candiato presidencial Santos (el subrayado es de esta entrada, y no de aquella):

No ha salido como ganador de los debates, porque no ha logrado transmitir proyectos de gobierno propios.  Su desmedida lealtad hacia la figura del Presidente Uribe lo muestra como un continuador del mandatario actual.  El problema es que esa misma lealtad fue profesada hacia Pastrana, y otros más.  Esa capacidad de cambiar de parecer genera cierto temor hacia lo que ‘realmente’ haría si llegara a la jefatura de Estado.  Todavía no se ha aclarado si Santos sí buscó pactos con la guerrilla para derrocar a Samper.  Este episodio turbio, genera dudas que no ha logrado despejar Santos en los debates.

En el año 2014, el entonces Presidente Juan Manuel Santos se lanzó nuevamente a la presidencia de la República.  Quienes tengan memoria hasta allá, recordarán que para ese entonces ya era claro que no era el continuador de Uribe (a quien se le volteó), y que quería buscar un acuerdo de paz con las FARC, algo que era diametralmente contrario a lo que quería Uribe.

En ambos casos ganó Santos. ¿Y eso cómo es posible si representaba dos cosas diametralmente opuestas?  Claramente, la gente no votó por su consistencia ideológica, ni por sus propuestas programáticas. Esa capacidad de ser un camaleón en la política le ha brindado réditos a él, a Roy Barreras, a Francisco Barbosa, por poner solo algunos ejemplos.  Santos representa al político que dice lo que sea que tenga que decir para ganar simpatías y votos, y luego perfectamente cambiará de opinión y defenderá esa nueva opinión con feroz vehemencia, como lo hiciera con la primera.  Lo mismo será con su tercera, cuarta o quinta opinión.  En general, qué dice depende de cual ola es más grande.

Ejemplo 2) Gustavo Petro.

Cualquiera que hubiese hecho siquiera una mínima revisión de cuales eran las características de Gustavo Petro como alcalde de Bogotá, podría tener claro lo siguiente:

- Cambia miembros de su equipo como si fuese cambio de ropa interior.  En muchos casos porque los subalternos no se lo soportaban, y en otros casos, porque no se comportaban como los lacayos que él esperaba que fueran.

- Es un megalómano.  Una persona que habitualmente se refiere a sí mismo en tercera persona se considera tan legendario que tiene que referirse a sí mismo como a una obra de arte, como el objeto de su devoción.

- Es pésimo ejecutor. No le gusta gobernar, lo que le gusta realmente es hablar, y hablar mucho.

- No es ilustrado, no es inteligente.  Pretende serlo, que es distinto.  Como gran parte de la población no tiene la información suficiente sobre temas especializados, creen cualquier tontería que salga de su boca.

Hoy, a escasos meses de que termine su mandato, vemos EXACTAMENTE LO MISMO.  En otras palabras, estábamos más que preavisados, y aún así la gente votó por una idea vaga, vacía etérea, sin forma, inodora e incolora: "el cambio".  "El cambio" es lo que sea que él diga en el momento en que lo diga.  Es tan vago, que ni siquiera se tomó el trabajo de puntualizar el concepto clave que lo llevó a la presidencia.  Y somos tan poco racionales a la hora de votar, que miles de doctores, magísteres, exministros, y demás, les parece que votar por una palabra que no tiene definición, está muy bien.



Imagen tomada de: https://asociaciones.org

La actualidad.

Si uno mira las encuestas de intención presidencial, y tiene en cuenta todo lo que les acabo de señalar, le provoca llorar. Los dos candidatos con mayor intención de voto son Iván Cepeda, y Abelardo De la Espriella.  

El primero ha sido abiertamente defensor de los guerrilleros, de Chávez y de Maduro.  ¿Cómo es posible que puedan confiar para dirigir un Estado democrático en una persona cuyos aliados más cercanos desprecian la democracia y la legalidad?  Me da mucha pena que estén dispuestos a poner 4 años o más a alguien en el poder por el solo mérito de despreciar a Álvaro Uribe Vélez.  Eso no es serio. Repito: NO ES SERIO.

El segundo ha sido defensor de jefes paramilitares y tiene el especial talento de haber representado a David Murcia Guzmán, sacarle todo el dinero que pudo, y luego cuando sí tenía que entrar a defenderlo, dejarlo botado.  ¿Ese es el perfil de persona a la que le quieren encargar este país que está en crisis? Ser fantoche no suple la absoluta falta de preparación y conocimiento que se requiere siquiera para ser un mandatario mediocre.  Cuéntenle las ideas que realmente han salido de su boca durante el tiempo de campaña.  La falta de preparación es demasiado evidente.

Todo lo anterior demuestra que la mayoría de personas en este país no se toma en serio la democracia.  Si no somos siquiera capaces de buscar argumentos, sopesarlos y dejarnos convencer, sino simplemente pertenecemos a una horda de fanáticos, bien sea de izquierda o de derecha, nos merecemos exactamente lo que nos está pasando, así como en su momento Venezuela se mereció a Chávez, y hoy en día los Estados Unidos se merecen a Trump.  Cómo sería de bonito si la mayoría de gente se tomara medianamente en serio su responsabilidad democrática y al menos le metiera 5 pesitos de neuronas a sus decisiones electorales.  Por temas como "los pantalones", el tono fuerte y el "no se deja" es que la gente seguía a los reyes hace 5 siglos.  Si son tan amantes de la democracia, deberían comportarse como si realmente les importara las razones de su elección, y no comportarse como los siervos de la gleba en el medioevo.  Sí, es emocionante, pero no resuelve NUESTROS problemas, que sí requieren gente medianamente competente al frente.

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viernes, 30 de enero de 2026

El severo problema del Estado de Derecho, versión 2026

Tanto en mis clases de derecho como en las de filosofía, he tenido la oportunidad de estudiar algunas de las tantas teorías o explicaciones acerca de la autoridad, de la justicia y del derecho.  Es habitual, en este tipo de estudios, que le den la bienvenida a uno con el diálogo sobre la justicia que se encuentra en "La República" de Platón para definir que es lo justo, porque a partir de allí es que podría entrar a construirse una noción legítima de derecho.

Se puede pasar de allí a estudiar lo que del derecho podrían decir los jurisconsultos romanos más reconocidos a la largo de la Historia, San Agustín, Santo Tomás, Maquiavelo, Bodin, Hobbes, Locke, Rousseau, Bentham, Kelsen, Rawls, Raz, y un larguísimo etcétera.  De hecho, conozco personas que han vivido toda su vida en el estudio de esos temas, en escribir sobre lo que ya se ha escrito sobre esos temas, e incluso para comparar o "poner a dialogar" a muchos de esos autores.


Imagen tomada de: https://www.psychmechanics.com/characteristics-of-a-know-it-all-personality/

En este punto debo ser claro: soy de un estilo pensar guiado por la metodología.  No creo en los chispazos de ingenio sin fundamento, no creo que los objetivos se logren a punta de ganas, programación neurolingüística ni mucho menos a partir de un optimismo radical.  Creo fielmente que las teorías juiciosamente construidas, los argumentos cuidadosamente estructurados, y el respeto por la lógica, son los que permiten que realmente el mundo avance.  En consecuencia, soy fervoroso defensor de las innovadoras teorías que han propuesto los grandes pensadores a lo largo de la Historia, siempre que deriven del respeto de esa rigurosa metodología.

Sin embargo, debo ser igualmente claro: soy alérgico al culto por el concepto por el simple hecho de "saber más", o peor aún, "hacerle saber a la humanidad que sé más".  Conozco personas que tienen más títulos que Daenerys en "Juego de tronos", que Alejandro Magno o Napoleón Bonaparte (para hablar de casos reales).  Conozco personas que han vivido una buena vida, han ganado un buen dinero, y una reputación excelsa a partir de ese tipo de vida académica. ¡Muy bien por ellos!  Sin embargo, cuando uno se enfrenta al siguiente tipo de situaciones en recientes años, y observa que no hay respuestas académicas serias, es cuando debo respetuosamente apartarme de esa forma de vivir.

Obsérvense, por ejemplo, algunos de los problemas de los últimos cinco (5) años:


1) Un país invade a otro, cambia un tirano (el anterior gobernante) por otro (la actual gobernante), y entra en negociaciones de recursos naturales y dinero.

2) Una nación que hace 80 años casi fue erradicada de la faz de la tierra, considera que ellos sí tienen derecho a erradicar a otra nación de la faz de la tierra, y actúan en concordancia.

3) La mayoría de eruditos en la materia, y de mandatarios son capaces de ver lo descrito en el punto 2), llaman a un caso GENOCIDIO, y al otro, LEGÍTIMA DEFENSA.

4) Un Estado que se fue a guerra con otro Estado para luchar contra el autoritarismo y defender la vida y la libertad, hoy en día mata, ejerce el autoritarismo y celebra ese autoritarismo en su mismo territorio.

5) Un Estado que en su momento luchó para frenar el derecho al "espacio vital" de otro, hoy en día reclama su derecho a "su espacio vital" para acabar con su vecino, y antiguo aliado, y por ende, lo invade.

6) Un gobierno trata de héroes a los subversivos, de subversivos a los que ejercen su derecho a disentir, llama tiranos a los que gobiernan legítimamente y víctimas a los que son tiranos.  Invocan la lucha de clases y la guerra contra la pobreza para hacer a todos (salvo a ellos) más pobres.

7) En el mismo país en el que hace cerca de 100 años sacaron a un Presidente porque sacó un crédito para atender la salud de su esposa, hoy en día tiene a un presidente alcohólico, drogadicto, putero, y presuntamente corrupto, que dice que lucha contra todas las cosas de las que padece.

8) El derecho penal ya no es el derecho del Estado para imponer penas, sino el derecho del pobre delincuente para clamar por sus garantías, basados en las ideas de un autor que murió hace más de 200 años, y que escribió en épocas de las monarquías.

9) Existe una profunda desconfianza, cada vez más generalizada, en que los jueces y magistrados en este país y en otros, realmente fallen conforme a derecho.  La desconfianza crece cuando los jueces tienen que afirmar que "fallan en derecho", para que les crean que fallan en derecho.


En esencia, existe un profundo problema y es que cuando fue concebido el Estado como una necesidad política y organizacional, que posteriormente dio origen al Estado de Derecho como premisa fundamental de funcionamiento de cualquier Estado moderno que se considere legítimo. Para los que no están muy ambientados en el tema, les traduzco.  El Estado de derecho básicamente funciona a partir de dos premisas básicas: 1) Todos, tanto autoridades como particulares están sometidas a las normas jurídicas vigentes.  Nadie, salvo que la ley lo prevea, está por encima de la ley. 2) Los particulares pueden hacer todo lo que el derecho vigente no les prohiba. Las autoridades únicamente pueden hacer lo que el derecho vigente expresamente les permita hacer.

Hay muchas razones por las que esto está en crisis, más allá de los 9 ejemplos que señalé atrás.  Ocurre en muchas latitudes, por ejemplo, que la misma autoridad del Estado está puesta en duda.  Para entender esto, conviene recurrir al sociólogo Max Weber quien se refería al Estado como ese conglomerado que dentro de un territorio específico reclama de manera existosa el ejercicio de la violencia física legítima.  en otras palabras, el Estado debe ser capaz de imponer su autoridad por la fuerza sobre cualquier otra persona, dentro de ese territorio.  Esto no ocurre en la actualidad en muchísimos lugares del mundo, incluso en la propia Colombia.

Otro ejemplo es la manera como las grandes corporaciones del mundo han logrado superar el poder de la mayoría de Estados del mundo.  Conocen muchos casos en los que Google, Microsoft, Apple, Facebook, Amazon, hacen lo que les parezca sin temor a represalias, por el simple hecho de que ostentan más poder real.  En Colombia, resonó en su momento (en la época de los racionamientos de agua en Bogotá) el hecho de que las familias bogotanas y calerunas debían aceptar cortes de agua periódicos, mientras Coca Cola seguía extrayendo irrestrictamente agua de las fuentes, para sus fines industriales.  Eso no parece concordar con las dos premisas que atrás expliqué.

Un tercer problema que observo, es que el Estado no está al servicio de los ciudadanos, sino que claramente es al revés, y cada vez resulta más obvio.  Un ejemplo sencillo de lo anterior: la política de vivienda de Colombia busca que las familias sean capaces de adquirir vivienda.  Eso no suena para nada mal.  Sin embargo, la mayoriá de la población que anhela ser dueños de su propia vivienda deben endeudarse por periodos prolongadísimos de tiempo para pagar su vivienda a un valor muy superior al que teóricamente vale, por el simple hecho de tener que pagar intereses al sector financiero.  Si se llega a superar esa barrera, que depende de no colgarse en los créditos, la gente es recibida con pagos de prediales e contribuciones de valorización elevadísimas que llevan a que los propietarios sientan que tienen que pagar una sanción por el simple hecho de vivir en su hogar.  Ese mismo ejemplo lo pueden replicar a muchos otros ámbitos, como los comparendos de tránsito, la necesidad de tener planes complementarios de salud para no morirse, entre otros.

Por último, el problema (no lo llamo "desafío" como les gusta a mis colegas académicos) de que el aparato estatal esté al servicio de los mandatarios, es supremamente problemático.  Como indiqué al inicio de este ingreso, el primer texto que uno lee en las facultades de derecho en relación con la justicia y el derecho, es el diálogo según el cual Sócrates logra convenecer a sus contertulios (y también a nosotros) que lo justo no es "lo que conviene al más fuerte" sino lo que es más beneficioso para la mayoría de los súbditos.  Cerca de 2500 años después de que esto fue dicho, parece ser que debemos aceptar que HOY, la justicia no es lo que nos dijeron en primer semestre de derecho, sino que efectivamente lo justo es lo que le conviene al más fuerte.

En esas estamos...  

Los dejo con esta página, que si bien es pensada para México, aplica perfecto para estas latitudes: "Cuadro comparativo que muestra el estado que guarda la nación justo antes de 1810, 1910 y 2010". 

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