viernes, 30 de enero de 2026

El severo problema del Estado de Derecho, versión 2026

Tanto en mis clases de derecho como en las de filosofía, he tenido la oportunidad de estudiar algunas de las tantas teorías o explicaciones acerca de la autoridad, de la justicia y del derecho.  Es habitual, en este tipo de estudios, que le den la bienvenida a uno con el diálogo sobre la justicia que se encuentra en "La República" de Platón para definir que es lo justo, porque a partir de allí es que podría entrar a construirse una noción legítima de derecho.

Se puede pasar de allí a estudiar lo que del derecho podrían decir los jurisconsultos romanos más reconocidos a la largo de la Historia, San Agustín, Santo Tomás, Maquiavelo, Bodin, Hobbes, Locke, Rousseau, Bentham, Kelsen, Rawls, Raz, y un larguísimo etcétera.  De hecho, conozco personas que han vivido toda su vida en el estudio de esos temas, en escribir sobre lo que ya se ha escrito sobre esos temas, e incluso para comparar o "poner a dialogar" a muchos de esos autores.


Imagen tomada de: https://www.psychmechanics.com/characteristics-of-a-know-it-all-personality/

En este punto debo ser claro: soy de un estilo pensar guiado por la metodología.  No creo en los chispazos de ingenio sin fundamento, no creo que los objetivos se logren a punta de ganas, programación neurolingüística ni mucho menos a partir de un optimismo radical.  Creo fielmente que las teorías juiciosamente construidas, los argumentos cuidadosamente estructurados, y el respeto por la lógica, son los que permiten que realmente el mundo avance.  En consecuencia, soy fervoroso defensor de las innovadoras teorías que han propuesto los grandes pensadores a lo largo de la Historia, siempre que deriven del respeto de esa rigurosa metodología.

Sin embargo, debo ser igualmente claro: soy alérgico al culto por el concepto por el simple hecho de "saber más", o peor aún, "hacerle saber a la humanidad que sé más".  Conozco personas que tienen más títulos que Daenerys en "Juego de tronos", que Alejandro Magno o Napoleón Bonaparte (para hablar de casos reales).  Conozco personas que han vivido una buena vida, han ganado un buen dinero, y una reputación excelsa a partir de ese tipo de vida académica. ¡Muy bien por ellos!  Sin embargo, cuando uno se enfrenta al siguiente tipo de situaciones en recientes años, y observa que no hay respuestas académicas serias, es cuando debo respetuosamente apartarme de esa forma de vivir.

Obsérvense, por ejemplo, algunos de los problemas de los últimos cinco (5) años:


1) Un país invade a otro, cambia un tirano (el anterior gobernante) por otro (la actual gobernante), y entra en negociaciones de recursos naturales y dinero.

2) Una nación que hace 80 años casi fue erradicada de la faz de la tierra, considera que ellos sí tienen derecho a erradicar a otra nación de la faz de la tierra, y actúan en concordancia.

3) La mayoría de eruditos en la materia, y de mandatarios son capaces de ver lo descrito en el punto 2), llaman a un caso GENOCIDIO, y al otro, LEGÍTIMA DEFENSA.

4) Un Estado que se fue a guerra con otro Estado para luchar contra el autoritarismo y defender la vida y la libertad, hoy en día mata, ejerce el autoritarismo y celebra ese autoritarismo en su mismo territorio.

5) Un Estado que en su momento luchó para frenar el derecho al "espacio vital" de otro, hoy en día reclama su derecho a "su espacio vital" para acabar con su vecino, y antiguo aliado, y por ende, lo invade.

6) Un gobierno trata de héroes a los subversivos, de subversivos a los que ejercen su derecho a disentir, llama tiranos a los que gobiernan legítimamente y víctimas a los que son tiranos.  Invocan la lucha de clases y la guerra contra la pobreza para hacer a todos (salvo a ellos) más pobres.

7) En el mismo país en el que hace cerca de 100 años sacaron a un Presidente porque sacó un crédito para atender la salud de su esposa, hoy en día tiene a un presidente alcohólico, drogadicto, putero, y presuntamente corrupto, que dice que lucha contra todas las cosas de las que padece.

8) El derecho penal ya no es el derecho del Estado para imponer penas, sino el derecho del pobre delincuente para clamar por sus garantías, basados en las ideas de un autor que murió hace más de 200 años, y que escribió en épocas de las monarquías.

9) Existe una profunda desconfianza, cada vez más generalizada, en que los jueces y magistrados en este país y en otros, realmente fallen conforme a derecho.  La desconfianza crece cuando los jueces tienen que afirmar que "fallan en derecho", para que les crean que fallan en derecho.


En esencia, existe un profundo problema y es que cuando fue concebido el Estado como una necesidad política y organizacional, que posteriormente dio origen al Estado de Derecho como premisa fundamental de funcionamiento de cualquier Estado moderno que se considere legítimo. Para los que no están muy ambientados en el tema, les traduzco.  El Estado de derecho básicamente funciona a partir de dos premisas básicas: 1) Todos, tanto autoridades como particulares están sometidas a las normas jurídicas vigentes.  Nadie, salvo que la ley lo prevea, está por encima de la ley. 2) Los particulares pueden hacer todo lo que el derecho vigente no les prohiba. Las autoridades únicamente pueden hacer lo que el derecho vigente expresamente les permita hacer.

Hay muchas razones por las que esto está en crisis, más allá de los 9 ejemplos que señalé atrás.  Ocurre en muchas latitudes, por ejemplo, que la misma autoridad del Estado está puesta en duda.  Para entender esto, conviene recurrir al sociólogo Max Weber quien se refería al Estado como ese conglomerado que dentro de un territorio específico reclama de manera existosa el ejercicio de la violencia física legítima.  en otras palabras, el Estado debe ser capaz de imponer su autoridad por la fuerza sobre cualquier otra persona, dentro de ese territorio.  Esto no ocurre en la actualidad en muchísimos lugares del mundo, incluso en la propia Colombia.

Otro ejemplo es la manera como las grandes corporaciones del mundo han logrado superar el poder de la mayoría de Estados del mundo.  Conocen muchos casos en los que Google, Microsoft, Apple, Facebook, Amazon, hacen lo que les parezca sin temor a represalias, por el simple hecho de que ostentan más poder real.  En Colombia, resonó en su momento (en la época de los racionamientos de agua en Bogotá) el hecho de que las familias bogotanas y calerunas debían aceptar cortes de agua periódicos, mientras Coca Cola seguía extrayendo irrestrictamente agua de las fuentes, para sus fines industriales.  Eso no parece concordar con las dos premisas que atrás expliqué.

Un tercer problema que observo, es que el Estado no está al servicio de los ciudadanos, sino que claramente es al revés, y cada vez resulta más obvio.  Un ejemplo sencillo de lo anterior: la política de vivienda de Colombia busca que las familias sean capaces de adquirir vivienda.  Eso no suena para nada mal.  Sin embargo, la mayoriá de la población que anhela ser dueños de su propia vivienda deben endeudarse por periodos prolongadísimos de tiempo para pagar su vivienda a un valor muy superior al que teóricamente vale, por el simple hecho de tener que pagar intereses al sector financiero.  Si se llega a superar esa barrera, que depende de no colgarse en los créditos, la gente es recibida con pagos de prediales e contribuciones de valorización elevadísimas que llevan a que los propietarios sientan que tienen que pagar una sanción por el simple hecho de vivir en su hogar.  Ese mismo ejemplo lo pueden replicar a muchos otros ámbitos, como los comparendos de tránsito, la necesidad de tener planes complementarios de salud para no morirse, entre otros.

Por último, el problema (no lo llamo "desafío" como les gusta a mis colegas académicos) de que el aparato estatal esté al servicio de los mandatarios, es supremamente problemático.  Como indiqué al inicio de este ingreso, el primer texto que uno lee en las facultades de derecho en relación con la justicia y el derecho, es el diálogo según el cual Sócrates logra convenecer a sus contertulios (y también a nosotros) que lo justo no es "lo que conviene al más fuerte" sino lo que es más beneficioso para la mayoría de los súbditos.  Cerca de 2500 años después de que esto fue dicho, parece ser que debemos aceptar que HOY, la justicia no es lo que nos dijeron en primer semestre de derecho, sino que efectivamente lo justo es lo que le conviene al más fuerte.

En esas estamos...  

Los dejo con esta página, que si bien es pensada para México, aplica perfecto para estas latitudes: "Cuadro comparativo que muestra el estado que guarda la nación justo antes de 1810, 1910 y 2010". 

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martes, 27 de enero de 2026

κάθαρσις

Quienes hayan tenido oportunidad de estudiar un segundo, tercer, cuarto o más idiomas, podrán dar fe de lo que diré a continuación.  Las palabras describen el mundo que percibimos, lo codifican, categorizan y permiten que las personas que son conocedoras de esas palabras, a su vez puedan describir de manera mucho más vívida el mundo que los rodea, o incluso crear nuevos mundos o nuevos universos a partir de ellas.  La palabra tiene un poder que algunos alcanzan a intuir, unos sobredimensionan al punto de generar problemas inexistentes.  Ese poder es ignorado por muchos, pero para la gran mayoría, no les interesa en lo más mínimo explorarlo porque para eso está Gemini, o Chat GPT.

El título del ingreso de hoy, es un término que es griego y por esa razón la he escrito en su escritura griega antigua correspondiente, con su acentuación pertinente.  Esa palabra, al igual que muchas otras pueden ser traducidas a muchos idiomas, pero probablemente no pueden ser exactamente traducidas, o al menos no sin tener que trazar unas notas a pie de página.  El término en español, "catarsis" referencia precisamente el término en griego.  No de otra manera tendría sentido replicar el término pero con nuestro alfabeto y gramática.

Esto no ocurre porque sí.  En general, existen muchas palabras en distintos idiomas que no pueden traducirse de manera exacta a otros idiomas, o al menos no sin tener que incurrir en algunos esfuerzos adicionales.  Piénsese, por ejemplo, en el término "saudade" en portugués, o incluso nuestro "chimba" o "chimbo".  En cada contexto de cada idioma, es clarísimo que los hablantes saben de qué hablan, pero es difícil transmitir el significado exacto para alguien que no está justamente en ese mismo contexto.

¿Por qué titular este ingreso como "catarsis"?  Hace pocos días tuve la oportunidad única de ver cómo el mundo empezó a vivir esa catarsis.  Ocurrió en Davos, Suiza.  El Primer Ministro de Canadá Mark Carney inició un proceso fantástico que espero que produzca resultados profundos, y que seguramente muchos habríamos querido poder decir "yo ya lo sabía", o "yo ya lo venía diciendo".  Sin embargo, no es lo mismo que un parroquiano de clase media en Colombia lo diga, a que lo diga un primer ministro de uno de los países más influyentes en América y el mundo.  En ese discurso, que dejaré abajo con subtítulos al español, Carney nos invita a intentar construir un nuevo mundo, desmontando las mentiras y partiendo de las realidades.  Evidentemente, el contexto internacional invita a que los distintos Estados hagan exactamente eso.  Sin embargo, la invitación debería ser igualmente aceptada por los individuos.




Cualquier persona que haya tenido la oportunidad de leer este espacio desde cuando lo abrí (hace ya varios años), sabrá que nunca he sido de jugar en el mundo de las mentiras por el simple hecho de agradar, o de pertenecer, o mucho menos de ascender en las jerarquías de entidades, clubes, universidades, etc.  Cuaquiera que me conozca en persona, sabrá que lo que acabo de decir es un eufemismo, e incluso algunos sostendrán bajo la gravedad de juramento, que son "afín al conflicto".

En todo caso, aprovecho que ya Carney nos abrió las puertas a muchos para intentar hacer esa catarsis, esa purificación, limpieza, descontaminación, detox, o como quieran llamarlo.  Tengo una ventaja competitiva en la actualidad.  Nada ni nadie tiene herramienta alguna para obligarme a callarme.  No me pueden quitar contratos del Estado, no pueden pedirle a mi jefe que me despida, ni tampoco sacarme a patadas de una universidad.  Esto último ya lo hizo en el pasado quien supuestamente era un jefe y amigo.  En otras palabras, salvo su opinión decreciente acerca de mí, no tengo realmente otra sanción a la que temer.  Tal vez esto lo pueda escribir de manera tan prepotente o presuntuosa, porque no tengo a los enmascarados de ICE caminando las calles de mi vecindario.  Tal vez... en todo caso, haremos el esfuerzo.

κάθαρσις

2026 es un año que permitirá algo de eso.  El escenario personal, nacional e internacional invita a realizar ese proceso con todas las de la ley.  El mundo está tan descompuesto y tan deshumanizado (en TODO el sentido de la palabra), que no está de más jugar al humano vintage y escribir directamente yo, pensar directamente, y hacerlo por la simple necesidad personal de hacerlo.  La fama, los "likes", realmente no son lo central.  Si se puede discutir estas mismas ideas en un bar con una cerveza, en la calle con los vecinos, o en este blog con los lectores desconocidos, fantástico.  Si no, pues no se es neceario hacerlo.  Solo espero que muchas otras personas estén "pensando" la realidad que los rodea, cómo afrontarla y qué hacer a partir de esa comprensión, y que haya menos personas que estén esperando instrucciones de sus influencers y/o columnistas preferidos.

Entre otras cosas, la idea de las bitácoras, virtuales o físicas, ha sido en parte poder plasmar un pensamiento o un sentimiento en un momento específico y en un lugar específico.  Este espacio no debe ser la excepción.  Mientras muchos celebren que la inteligencia artificial piense por ellos y/o escriba por ellos, quisiera reivindicar mi derecho a ejercer mi racionalidad por mí mismo.  En ese sentido irá este 2026 que inicia. 
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viernes, 3 de mayo de 2024

Mi opinión sobre la salida de Cheyne

Desde hace aproximadamente un mes, la comunidad de la Universidad del Rosario estuvo escandalizada por la crisis en la que supuestamente estaba sumida esa institución de educación superior, ante el aparente manejo irregular que venía liderando Alejandro Cheyne, su rector (hoy exrector).  Manejos financieros aparentemente irresponsables, ausencia total de autocrítica, pésimo manejo de la planta profesoral y aparente corrupción de la figura de los colegiales, eran las principales críticas que se ventilaban en su momento.

No fue sino que los medios de comunicación hicieran eco de esta situación, para que la consternada comunidad rosarista se rasagara las vestiduras.  Como siempre, salía a relucir los casi 400 años de vida de la universidad, su destino manifiesto como faro moral del país, y otras tantas tonterías que siempre salen a relucir cuando se habla de la universidad, en cualquier sentido en el que se hable.  Lo primero que debo decir al respecto, es que genuinamente importa un pepino si la universidad tiene 1 año, 10 años o 500 años.  Eso en nada afecta el análisis que se debe hacer de la situación.


Imagen tomada de: https://urosario.edu.co (página web de la U. del Rosario)


Yo alcancé a durar cerca de de 7 años como profesor del Rosario, entre 2007 y 2014, aproximadamente, tanto en pregrado como en postgrado.  He cursado tres programas en esa universidad como estudiante (uno de pregrado, uno de especialización y uno de maestría), y llevo cerca de 24 años desde que por primera vez me vinculé a la universidad.  Todo esto lo menciono, porque en ese lapso, en el que he experimentado la vida rosarista, puede tajante y categóricamente afirmar lo siguiente: 


¡NO ES POSIBLE QUE LAS INSTANCIAS ADMINISTRATIVAS, LA PLANTA PROFESORAL Y LA COMUNIDAD ESTUDIANTIL HAYAN ESTADO A OSCURAS FRENTE A ESTA SITUACIÓN!


Esto lo digo, porque de manera más que oportunista -tras las notas en prensa- empezaron a salir comunicados de cuanta posible instancia universitaria podría haber, para manifestar su rechazo frente a la "preocupante situación" y a las notas publicadas.  Algunas de las últimas comunicaciones (más valientes que las primeras) pedían la renuncia del rector Cheyne, e invitaban a hacer un ejercicio de investigación y autocrítica.  En fin, los comunicados eran como los que suelen producirse en este tipo de situaciones cuando ya se ha ventilado en la opinión pública lo que es evidente al interno: comunicados lavamanos.

Al final, la presión ganó, y Cheyne salió, pero ante la opinión pública, pareciese que el tema quedó resuelto, porque el problema era él, y solo él.  Nada más ajeno a la verdad.  Si Alejandro Cheyne era TAN MALO como dicen, TAN TIRANO como lo pintan, y TAN IRRESPONSABLE como se dice, ¿por qué razón lo religieron?  Lo que no se dice mucho por estos días, es que el exrector había culminado un primer periodo como rector, entre 2018 y 2022, y que al momento de ser removido de la rectoría, estaba en la mitad de su segundo periodo.

¿Sinceramente esperan los directivos de la universidad, y la planta profesoral de la misma que la gente crea que en seis años no se habían percatado de esta situación?  Al parecer eso es exactamente lo que esperan.  Sin embargo, en uso de mi voz independiente, quiero dejar constancia que eso me parece tan irresponsable como lo que venía haciendo el entonces rector.  Puedo entender que muchos callen por miedo a ser despedidos, y por ende a poner en riesgo la estabilidad de sus respectivos hogares, o incluso su futuro profesional.  Eso es entendible.  No lo comparto, pero lo entiendo.  El miedo es un poderosísimo motivador.  Lo que no comparto ni acepto, es que pretendan hacerse los ingenuos frente a la situación.  Todos y cada uno de los decanos tenían que tener clarísimo lo que estaba pasando, así como los directores de programa.  Sin embargo, son directivos puestos o avalados por él, así que me imagino que tendrían que "comer callados" si querían permanecer en sus cargos.

Especial tristeza me genera la falta de oposición por parte de los profesores de hora cátedra, es decir aquellos que no "viven" de sus clases, y que verdaderamente siguen allí por amor al arte. De ellos era de quienes habría esperado yo una voz de protesta constante y altisonante.  Si bien la razón de ser de las universidades es su cuerpo estudiante, su pilar y base fundamental son los profesores.  Si los profesores no son capaces de protestar, hablar claro y oponerse a aquello que destruye la oportunidad, no tiene ningún sentido que después salgan con tardíos e inoportunos comunicados para mostrar su preocupación e indignación frente a lo ocurrido.

En conclusión: Bien ido el exrector Cheyne. Sin embargo, a pesar de sus comunicados lavamanos, los que sí sabemos como funciona la universidad por dentro, no debemos perdonar con tanta facilidad el silencio cómplice de los que sabían y callaron.  De nada sirven cerca de 400 años de historia cuando ante las verdaderas pruebas de nuestro talante y carácter, callamos y nos acobardamos.

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