lunes, 29 de diciembre de 2008

Esperanzas de cambio: Año nuevo, vida nueva

El año está próximo a finalizar, y resulta casi imposible dejar pasar lo que quisiéramos dejar atrás, y lo que quisiésemos que cambiara en este nuevo año que comienza. Es natural que tengamos vanas esperanzas de paz en el mundo, de prosperidad para todos los allegados, y de 365 días de éxitos laborales. De hecho, es deseable que así sea. El conformismo es un terrible mal que no trae nada positivo. Tras finalizar este año tan desastroso para la economía mundial, lleno de guerras, terrorismo, exterminación de especies, entre otros, debemos mirar el pasado, analizarlo, e intentar aprender de él.

El año 2009, que en pocos días comienza, es una incógnita en muchos aspectos, sobre todo desde la óptica política y económica. Esta impresión diagnóstica no solo aplica desde la perspectiva global, sino también local, a nivel colombiano. El personaje del año, según Time, asumirá de lleno las riendas del land of the free (tierra de los libres), que debe ser mejor conocida ahora como el home of the brave (hogar de los valientes). No es fácil la tarea de Obama el próximo año, pues de sus decisiones, aún sin haberse ejecutado, depende la estabilidad de los mercados, y la posibilidad de encontrar una luz al final del túnel. En Colombia, el panorama es el opuesto. Hay un conglomerado de personas, incluido el mismo Presidente de la República, creemos –y por supuesto, no me incluyo en este amplio grupo de personas– que a pesar de los desastres internos ocurridos este año, no debemos tener un relevo en el poder.

En Venezuela, el problema es un poco mayor, en la medida en que nos encontramos ante un mandatario sumamente persistente en sus ansias de perpetuación en el poder. Hasta el momento, lo ha conseguido, y este 2009 será la crónica de otro intento más por garantizar este deseo. Gran parte del pueblo lo apoya, y la táctica de aferrarse a Fidel Castro y Bolívar como íconos a emular, nos muestra una característica de su personalidad que permite asegurar que al menos voluntariamente, no estará dispuesto a compartir el poder.

La postura asumida por gran parte de mis compatriotas y por los vecinos latinoamericanos, al igual que por otras personas que en el mundo padecen problemas similares, incluso en etapas más avanzadas, me recuerdan la historia de Cándido. Este personaje, héroe (o antihéroe) de la obra de Voltaire del mismo nombre, sufre a lo largo de la historia, un sinnúmero de vejámenes, ante lo cual, su respuesta es que todo sucede porque así debía suceder, estando él en el mejor de los mundos posibles. A pesar del pésimo trato que recibe, y de los múltiples infortunios vividos, cree ciegamente en esta filosofía, y bajo ese entendido, cree que el mundo es perfecto, o cuando menos, casi perfecto.

Ante tanto Cándido rondando por ahí, no debe sorprender que nos comamos tantas insensateces, y tan seguido. Me gusta mucho acudir a recursos no tan elevados, ni tan doctos, para ejemplificar el estado de las cosas, como yo lo veo. Por ello, ha sido habitual en este espacio, publicar caricaturas que ilustran la insensatez del mundo en el que vivimos, y no desaprovecharé esta oportunidad para agregar otra más, esta vez de la caricaturista Nani, de su serie de Magola.

Imagen tomada de: www.elespectador.com


Por mi parte, me gustaría creer que Kant y J.R.R. Tolkien podrían ser objeto de fusiones ideológicas, así como en materia musical hoy en día degustan (y otros soportamos) la existencia de mezclas como el Tropipop, la Tecnocarrilera, o el Latin House. Espero con ansias que se inicie la saga del Señor de los Ensayos : La comunidad de la Metafísica, Las dos críticas, y El regreso del idealismo antes de que nuestras casas se vean infestadas del próximo hit de Bossa N´ Vives o Bossa N´ Maiden. En efecto, sería feliz si recordásemos como Tolkien aclara en sus obras que incluso el ser más pequeño e insignificante puede cambiar el mundo, y si de la misma forma recordásemos con Kant, que los imperativos categóricos nos obligan a actuar de forma tal que nuestra conducta sea proyectada como una norma universal de comportamiento. Teniendo en cuenta que es más probable el Bossa N´ Vives que El Señor de los Ensayos, podría optar por un plan B, como sería pedirle a los editores de Chopra, o de Riso, o de Coelho, o incluso a los autores, que me den un empujoncito con la idea, teniendo en cuenta que todos ellos también nos quieren sanos y felices.

Lastimosamente, debo ser sincero con mis lectores, y probablemente fracasaré en esta empresa. Tal vez por ello, debamos optar por la teoría jurídicamente más apetecida, es decir, la teoría ecléctica. Ni un sopor desesperante, ni Immanuel Tolkien. Apelemos a los agüeros de fin de año. ¡Año nuevo, vida nueva! Por mi parte, destinaré juiciosamente mi penúltima, de doce uvas, a la justicia colombiana, y la última a los honorables. Mientras como mi plato de lentejas, intentaré desesperadamente hacer fuerza para que los congresistas colombianos coman su buena porción esa noche, para que así no se antojen de ellas mientras se sigue debatiendo el referendo re-re-eleccionista. Ya sabemos lo que se puede hacer por un buen plato de lentejas…

En fin, obremos conforme a los postulados de la justicia aristotélica. Démosle a cada cual el agüero que le corresponde. Feliz Año 2009 para todos, y gracias, como siempre por compartir conmigo estos Picotazos modelo ´08.

2 comentarios:

Gonzalo Andres dijo...

Gracias Gaviota por estas reflexiones... Esperamos que en el 2009 no seamos tan cándidos y en la búsqueda de el mejor de los mundos posibles no nos conformemos... Eclecticismo o purismo... Yo por mi parte prefiero los tragos sin mezcla... pero algunas veces los cócteles saben rico...

Feliz año 2009

Gaviota dijo...

Gracias por la opinión Gonzalo. Es cierto que que los cocteles muchas veces saben rico, pero normalmente el "guayabo" es más fuerte. Los tragos puros, sin embargo, pueden ser menos traicioneros pero igual de letales.

Esperos que nuestro "mix" en el 2009 sea menos retaliador.

Muchos éxitos en este año que inicia. Un abrazo.