martes, 22 de julio de 2008

Acerca del blog

Como buen “fan” de lo jurídico, no puedo dejar de lado entrar a la discusión necesaria: Y esto de qué trata? O como dirían los abogados: ¿cuál es el objeto del texto? Más allá del riesgo evidente de escribir notas que no sean leídas por otras personas, y que no signifiquen otra cosa que la posibilidad de expresar mis opiniones de manera libre y espontánea, para dormir tranquilo, considero que el derecho fundamental a no estar de acuerdo con todo lo que nos quieren hacer creer, va de la mano con el deber (también fundamental) de expresar mis opiniones argumentadas, así no sean de mucho recibo. Lo importante es enriquecer el debate, o por lo menos generarlo, en los casos en los que no lo hay.

No soy tan presumido como para creer que la verdad reside en mí, contrario a lo que les ocurre a otros tantos personajes que inundan nuestro día a día –como ocurre por ejemplo con nuestra reconocida “familia” Gaviria (Jose Obdulio Gaviria, el del gobierno; Carlos Gaviria, el del Polo; César Gaviria, el liberal; o José Gaviria, el del Factor X) y otras tantas que no menciono para no extenderme demasiado- con sus dictámenes infalibles. No pretendo tampoco tener el poder de decir quién es bueno o quién es malo del paseo, o para ilustrarlo en términos cotidianos, quién es “pluralista” y quién es “terrorista”. Espero no tener que aclarar qué o quiénes forman parte de este selecto grupo.

Sí pretendo, en cambio, ser del grupo de los peleólogos (para utilizar términos del gran filósofo EL FLECHA) que lucharán por desenmascarar las barbaridades, las mediocridades y demás características de nuestro día a día jurídico-político. Revisaremos de aquí en adelante cómo será que una persona que no es capaz de musitar más de 6 palabras seguidas, tales como: “Se reitera la independencia de la justicia”, y que todos los días concede 2 entrevistas en los que recita la misma frase unas 3 veces, puede llegar a ser el Presidente de una de las 3 Altas Cortes, siendo incluso la de mayor tradición.

Revisaremos oportunamente, cómo es que un Ministro que no ha hecho sino cerrar hospitales, bajarle los ingresos a los empleados, y enriquecer a los fondos de pensiones y cesantías, y que incluso “pudo” llegar a rematar por pública subasta de votos reeleccionistas (una idea no muy PILA), ha podido perdurar tantos años en una cartera que claramente no maneja. Conformará también un capítulo especial de estos picotazos, el tratamiento de una ley de pequeñas causas penales en donde nuestros padres de la patria y el gobierno celebran la rebaja de 3 o 4 años de prisión a 6 meses de arresto, vendiendo la idea del fin de la impunidad para delitos leves.

Sin embargo, los peleólogos en ocasiones vemos de qué manera existen personas, o grupos de personas que realmente hacen cosas positivas, y que en vez de picotazos merecieran ovaciones y caravanas con carros de bomberos. Esos individuos, y sus actos, también formarán parte de este casi infinito menú. Se harán acreedores a “picos” de Gaviota, y no ya a “picotazos”. Evidentemente en este pequeño grupo de “piqueados” no habremos de encontrar a Yolandita Pulecio, la madre de Colombia. En algún momento dedicaré los momentos necesarios para poder socializar mi absoluto fastidio hacia ella. Por el contrario, nuestro primer acreedor a “pico”, será probablemente el embajador ante la OEA, Camilo Ospina, quien por el momento parece no fastidiarle a un grupo específico, y ha hecho un par de buenos goles de chilena a algunas personas.

La subsiguiente pregunta que habría que formular respecto de este blog, es si en efecto es este un objeto lícito, o no. Confieso mi absoluta ignorancia frente al tema. Acudiendo a la popular frase materna “ya verás cuando seas padre (o madre)”, esperaré a superar los primeros partos para poder mirar a mi madre a los ojos y decirle: “Madre, lo sé todo”, independientemente de lo que ello quiera significar. Podré con estos curos Express de maternidad determinar si realmente en este caso también hubo “vulneración de fronteras”, o si simplemente llego a un nivel de impopularidad cercano al de Piedad Córdoba (quien realmente es insuperable en ese campo), sensei en estas lides.

Sea esta la oportunidad también para invitar a todos los demás miembros de este zoológico de la vida, para compartir sus puntos de vista, para enriquecer la discusión, o simplemente para desahogarse también. En cualquiera de los dos casos, podremos afirmar sin lugar a dudas que hay misión cumplida! Pensaremos conjuntamente mediante métodos dialécticos, o cualquier otro, si realmente nuestros ilustres antepasados hicieron bien al interpretar de Aristóteles que el hombre es un animal político, o animal ciudadano, o si por el contrario, como ocurre en mi caso particular, el zoon politikon al que Aristóteles hacía referencia en realidad quería significar que el hombre es un político animal, o ciudadano animal. Entre más lustros acumulo, sigo inclinándome más por la segunda opción.

En resumen, bienvenidos, y salud!