sábado, 6 de febrero de 2010

Sobre la hipocresía judicial

Confieso que cada día que pasa me fastidia más saber que los jueces se volvieron políticos.  Perdón… Reformulo la idea:  confieso que cada día que pasa me fastidia más saber que los jueces aceptaron que son políticos.  Afortunadamente hace un par de días recordé lo que es sentir esperanza, cuando conocí que la ponencia del Magistrado Humberto Sierra Porto respecto de la ley que convoca al referendo reeleccionista.  Tengo entendido, por comentarios que he podido leer, que está bien argumentada.  Independientemente de que gane o no su postura al momento de debatir su ponencia, claramente se observa que no todo está perdido en materia de justicia.

Pasado el agradable efecto de la noticia sobre la ponencia de Sierra Porto, recordé el ingreso de Gonzalo Ramírez Cleves sobre el debate que se dio en la Universidad de Princeton, sobre los medios de comunicación y la Corte Suprema de ese país.  Revisé el debate gracias al enlace que se encuentra en esa entrada, y me sorprendí con la franqueza que manejan los periodistas que cubren la Corte de ese país, en cuanto al carácter político de la Corte y de sus decisiones.  De hecho, a algunos de ellos les parecía altamente deseable que así fuera.

Hace pocos días, en una entrada de Gustavo Arballo sobre el fallo “Citizens United” de la ya mencionada Corte Suprema de Estados Unidos, el blawger argentino inserta un video de Youtube que corresponde a un aparte del “Discurso del estado de la Unión” que pronunciara Barack Obama hace algunos días.  En el aparte específico que se observa en el video, se escucha a Obama criticar la referenciada decisión de la Corte Suprema, que a su sentir, conlleva grandes riesgos en materia de financiación de campañas electorales.  Allí, se observa a Justice Alito altamente molesto por la afirmación del Presidente, mientras los demás Justices simplemente se limitan a mirar en silencio al horizonte, mientras los demás asistentes ovacionaban al Presidente.

Otro reconocimiento de la relación entre política y justicia en los Estados Unidos.  Me imagino que esto sería un banquete visual para los neoconstitucionalistas de aquí y de allá.  Revisados conjuntamente los dos ingresos a los que he hecho referencia, no cabe duda que el pueblo norteamericano es conciente del componente político de su justicia, y se encuentra muy conforme con ello.  Es un asunto propio del país del norte, y si se encuentran cómodos los ciudadanos norteamericanos, es fabuloso.  Lo que más meritorio me parece, es que salvo casos concretos de apología a la aplicación rigurosa y desapasionada del derecho –como  le ocurrió a Justice Sotomayor recientemente–  los noreteamericanos son muy sinceros en cuanto al rol político de la Corte.

Volviendo a este lado del globo, en Colombia, observo que somos unos verdaderos maestros de la hipocresía.  Cómo me gustaría que se impusiera la moda de la ‘política de frente’, como ha ocurrido en casos como el de Estados Unidos, Brasil y Chile (por mencionar de países del continente Americano) donde en gran medida, se hace lo que se dice, y no se asume una actitud de burla crónica a la ciudadanía.  Aquí es diferente.  El Presidente se burla del pueblo.  Ahora con el supuesto interés de los partidos por la renovación del Congreso, pero poniendo en sus listas a los mismos cuestionados que ya están,  podemos reconfirmar, que los partidos políticos se siguen burlando del pueblo.  Pero ahora agreguémosle el hecho de que la Corte Suprema de Justicia, quiere burlarse más que los demás.

El día de ayer, en el diario El Espectador, encontré esta nota titulada “Sin humo blanco para nuevo Fiscal”, que inicialmente pensé que era una exquisita nota de humor jurídico.  Siguiendo un poco más con la lectura debí necesariamente concluir que se trataba de una nota de humor negro jurídico, y tras finalizar, me tuve que contentar con la conclusión de que es una nota de ingenioso humor negro jurídico.  Particularmente, me pareció notable la frase que a continuación cito, que sería digna de Groucho Marx, o de Gómez Dávila.

(…) si bien el alto tribunal de justicia aceptó la viabilidad de la terna, a la hora de votar se impone el voto en blanco. En otras palabras, en el fondo los magistrados no parecen muy convencidos de la calidad de los candidatos.

Obsérvese con qué grado de precisión se puede ser tan contradictorio al exponer una idea, y más aún, obsérvese con qué finura la Corte Suprema de Justicia (causa eficiente de la nota) nos toma por ignorantes.  Considero importante adentrarme en esta bella nota de humor, intentando aportar mi humilde interpretación de la actitud de los ‘Honorables’, intentando revivir el proceso que ha culminado con la elaboración de este ingreso.

Tras cavilar durante algún tiempo, sólo pude llegar a dos posible opciones:  o los ‘Honorables’ son idiotas, o los ‘Honorables’ son políticos. Debo confesar con cierto grado de vergüenza, que me tardé algunos segundos de más en ponderar la respuesta, que en principio debiera ser tan obvia.  Sin embargo, llegué a la conclusión a la que probablemente llegaríamos todos, y que puede intuirse de los ejemplos expuestos al principio de este ingreso.

Algunas consideraciones que soportaron mi conclusión:


1)      Hace algunos meses se decía:  Voto en blanco = inviabilidad de la terna.  Hoy se dice: Voto en blanco ≠ inviabilidad.  Conclusión:  El voto en blanco = cualquier cosa.


2)      Inviabilidad de la terna equivale a decir que los candidatos no reúnen las calidades requeridas para ser elegibles para el cargo.


3)      Ahora se dice que sí las reúnen (viabilidad), pero que los Magistrados no están convencidos de la calidad de los candidatos.


4)      Voto en blanco es el ejercicio electoral por el cual se manifiesta que no se está conforme con ninguna de las opciones planteadas de manera concreta, o en otras palabras, que ninguna opción lo convence.

Resultado parcial del ejercicio:  Siendo lo anterior así, ante una terna viable, los Magistrados votan en blanco porque es inviable.

Hasta ahí, más de un lector probablemente podría afirmar que me equivoqué al descartar la idiocia.  Todo parece indicar que es opción sería la ganadora indiscutida.  No obstante, vamos a cambiar el ejercicio, sustituyendo una constante del anterior razonamiento para ver por qué opté por la segunda opción.

a.  Hace algunos meses se decía:  Voto en blanco = inviabilidad de la terna.  Hoy se ‘asume’ : Voto en blanco = inviabilidad.  Conclusión:  Estamos partiendo de un supuesto erróneo.

b.  El voto en blanco no necesariamente implica que no se está a gusto con alguno o alguno de los candidatos.  El voto en blanco puede significar, entre otras cosas, que no es el momento para elegir y que quieren postergarlo.

c.  La Corte Suprema de Justicia siempre ha visto la votación como el ejercicio para elegir al Fiscal General de Uribe, y no al Fiscal General de la Nación.

Jugando un poco a la futurología, me atrevo a pronosticar que la suerte del Fiscal se conocerá cuando se tenga certeza sobre la suerte del referendo reeleccionista.  ¿Por qué? Porque solo entonces podrán los ‘Honorables’ saber qué tanta fuerza política seguiría amasando el Presidente, dependiendo de quien resultara elegido.  Si Uribe no puede aspirar, se podría elegir al candidato más uribista de todos si se quisiese, sin temor de que esto implique más acaparamiento de poder por parte del actual Presidente de la República.  Si Uribe sí puede aspirar a un tercer mandato, probablemente eligirán al menos uribista, por los mismos motivos, así no sea el que más les guste.  Es un juego de poder político.

Lo curioso del asunto, es que es esta la misma Corte que hace énfasis diariamente en que la Justicia es una rama independiente, cuyas decisiones solo tienen como fundamento el apego a la Constitución y la ley.  Si ellos creyeran realmente que esto es así, ¿qué importaría para efectos de la justicia que el Fiscal sea o no uribista? La justicia es apolítica, y por tanto, importaría un bledo qué tendencia política tiene el Fiscal.  La Corte, de manera hipócrita, niega que es una corporación con poder político y que sus miembros tienen apetito político.  Como sabe que lo es, y que lo mismo ocurre con la Fiscalía General de la Nación, prefiere seguir engañando un rato más al pueblo, con temas de viabilidades e inviabilidades, para que sigamos escribiendo notas como la de El Espectador.

Por supuesto, no se sorprendan cuando en algún momento dado elijan a alguien, y mencionen la manera como sopesaron las calidades jurídicas de los candidatos, y eligieron al mejor, cumpliendo con su deber constitucional.

Eso respetados lectores, es hipocresía judicial.  Sigan, señores Magistrados, siempre siendo así de ‘Honorables’.

4 comentarios:

ABovino dijo...

Hola Gaviota: ahora que lo veo bien hecho en tu blog, me parece que quedó muy bueno lo de "leer más". Coincido en ponerlo así en BI.

Saludos,

AB

Gaviota dijo...

Gracias por el comentario Profesor Bovino. Coincido en que podría ser una buena ayuda para mostrar más contenido en B.I. Veo que allá ya quedó consignado el comentario correspondiente.

Estaremos pendiente para ver de qué manera podemos colaborarle a Carlos Javier con lo que se requiere.

Por cierto, el crosscol es el espacio (normalmente invisible) entre el encabezado del blog, y el 'body' o cuerpo del blog. Normalmente lo utilizan para menús, o publicidad, o para colocar el widget de etiquetas. Sin embargo, parece ser que el consenso es no utilizar ese espacio en el nuevo diseño del blog.

Nuevamente gracias por el comentario, y seguiremos en contacto.

Muchos saludos.

José Fernando Flórez dijo...

El "choque de trenes" es el "modo manual" de los checks and balances. El "fallo en derecho" es una entelequia sencillamente insostenible en pleno siglo XXI. El asunto es, tal como dices, de honestidad o hipocresía, no sólo judicial sino política y periodística. Hay que empezar a llamar las cosas por su nombre, sin eufemismos, para que el imaginario colectivo se actualice con el estado del arte de la iusteoría, sin escándalos.

Excelente post, felicitaciones.

Gaviota dijo...

José Fernando,

Creo que la realidad me está mostrando que en efecto, el asunto no es sostenible en el siglo XXI. Soy de los que creo (con uno que otro juez que todavía actúa con el reconocimiento de sus propios prejuicios para buscar mayor objetividad) que sí es posible y deseable actuar en Derecho. Sin embargo, parece ser que la realidad nos ha vencido.

Ya que hemos sido vencidos, convendría, al menos, que los vencedores fueran un poco más sinceros con ellos mismos.

Gracias por el comentario. Seguimos leyéndonos.