jueves, 14 de mayo de 2026

Ingreso explicativo: La moral, la ética y el derecho

Desde hace años escuché a Abelardo De La Espriella decir que "la ética no tiene nada que ver con el derecho".  En su momento, e incluso hoy me parece que lo que ha dicho es una inmensa tontería.  Como yo lo he expresado antes, él no me parece una persona inteligente, y en específico, no me parece un buen abogado.  Por esas dos razones, puedo entender que haya dicho esa frase célebre años atrás.  Esto es importante porque esta semana se retomó esa frase en el marco de una entrevista que le dio a Noticias Caracol, en donde el hoy candidato presidencial De La Espriella se puso a dar clase al grupo de periodistas acerca de este tema, no sin su habitual patanería y grosería.

Debo aclarar que no me interesa explicarle nada a De La Espriella, su época para haber estudiado y entendido esto era en la universidad.  No lo hizo.  Cuando dijo lo que dijo (no he logrado conseguir el video en donde consta las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que lo dijo), también habría podido estudiar el tema, tampoco lo hizo.  En esta campaña en donde debía saber que el tema se lo preguntarían, podría también haberlo estudiado bien, y tampoco lo hizo.  Dado que han intentado ocultar ese video, sí quisiera rescatar una columna escrita por él en el Heraldo, titulada "Derecho, ética y moral".

Lo que motiva este ingreso en el blog no es la ignorancia del candidato.  Lo que verdaderamente me sorprende es que haya tanto abogado que se ha pronunciado sobre ese suceso, diciendo una cantidad de barbaridades que en gran medida superan la tontería inicial dicha por el hoy candidato presidencial.  Esto sí que preocupa porque el ciudadano del común que no está formado en derecho o en filosofía, no tiene por qué entender el contexto de la discusión.  En consecuencia, como es natural, intentan informarse y gran parte de la información que les llega de personas que supuestamente saben del tema, es conceptualmente incorrecta.

En consecuencia, si quieren entender el contexto real de esa discusión los invito a que lean a continuación.  Intentaré que sea lo más "amigable para el lector" posible, pero sin dejar de ser conceptualmente riguroso.


1. El concepto de "agencia" y el de "normatividad". El origen de la disyuntiva.

Este problema, que no es jurídico sino filosófico, parte de preguntarse por qué razón una persona tendría que ser responsable por lo que hace, o dicho de otra manera, por qué alguien debe asumir las consecuencias de sus propias conductas.  En esa discusión se mezclan conceptos como libertad, inteligencia, autonomía, entre otros.  Por razones de espacio no puedo desarrollar el tema a fondo.  Sí conviene detenerse en el hecho de que los seres humanos, por regla general gozan de "agencia".  Esto quiere decir que tienen la capacidad de tomar decisiones en su vida que lleven a desplegar conductas, y que se asuman las consecuencias buenas o malas que de allí surjan.  Bajo ese entendido, el concepto de agencia reconoce que las personas tienen la capacidad de decidir lo que quieren hacer.

Con eso en mente, cabe resaltar que de una universalidad de conductas posibles que un ser humano puede cometer, hay algunas que se pueden considerar buenas, deseables, correctas, justas.  En general podríamos decir que son conductas positivas.  Del mismo modo, existen conductas que podemos considerar malas, indeseables, incorrectas o injustas. En general, podríamos decir que esas son conductas negativas.  La gran pregunta es: ¿Y de dónde sale ese criterio de distintción entre lo positivo y lo negativo?

En filosofía se utiliza el término "normatividad" para explicar ese concepto.  Ese concepto de positivo o negativo no sale de la nada, por generación espontánea.  Lo vemos en muchos ámbitos de la vida.  La religión nos dice qué es bueno y qué es malo.  Los padres de familia también le inculcan a sus hijos lo que es bueno y es malo.  La sociedad impone igualmente ciertas conductas que son buenas y malas.  El derecho también hace lo mismo, e incluso uno mismo se impone reglas para definir qué es correcto o incorrecto hacer.  Obsérvese, entonces, que no hay UNA fuente de normatividad, sino muchas.  En todos esos casos, "la normatividad" nos permite decidir qué hacemos y qué no hacemos.


2. Tres categorías de normatividad: la moral, la ética y el derecho.

Teniendo claro que las personas no actuamos "porque sí", uno puede entender a las personas a partir de la normatividad que aplican en sus vidas.  Por razones de espacio, no puedo abordar ampliamente distintas categorías de normatividad, y sus ejemplos.  Por eso, me detengo en las tres categorías que han dado de qué hablar.

En primer lugar, debo aclarar algo.  Los conceptos de moral y ética no vienen de sustantivos, sino de adjetivos.  En Grecia, el término ἠθικός (algo así como "ethicos" con la th como se pronuncia en inglés) se refería a la descripción de una conducta, como cuando decimos que "eso es antiético".   En ese momento, en el tiempo, significaba exactamente lo mismo que el término que acogió el latín moralis.  En ambos casos, si lo traducimos al español, el término sería "moral" o "ético".

Dicho lo anterior, los conceptos no se han mantenido inalterados a lo largo del tiempo.  Cerca de 25 siglos después, podemos establecer algunas diferencias.

El concepto de moral (ya sustantivizado) hace referencia a la normatividad interna que tiene cada ser humano.  ¿Debo fumar? ¿Debo amar a mi esposa? ¿Debo informarme a través de las redes sociales? ¿Debo llamar a mi mamá con frecuencia? ¿Debo decir la verdad siempre? Todas esas son preguntas que dependiendo de la respuesta van configurando algo así como un código moral interno propio de cada individuo.  Observen, sin embargo, que en cada pregunta nos cuestionamos acerca del DEBER.

En el caso de la ética, según las concepciones actuales, hay una variación importante.  Nos referimos a ella cuando las conductas que se despliegan afectan o pueden afectar a terceros.  Un ejemplo: ¿Si en mi casa viven 5 personas, abro la nevera y veo una olla de arroz, me "debo" comer la olla completa, una porción, o nada de ella?  La respuesta va a variar según a quien se le pregunte.  En mi caso particular, pienso que "no debo" comerme todo el arroz de la olla, porque eso sería inmoral.  En ese caso, la regla de conducta me la he impuesto yo mismo y no un código civil, o X o Y religión. En consecuencia, allí hay una discusión moral, pero mis elecciones generan un impacto frente a terceros, por lo cual existe un análisis acerca de qué es lo ético por hacer allí.  Podría darse el caso que a mí me parezca moralmente correcto comerme todo el arroz, pero que hacerlo pueda ser visto como algo antiético.  Como se ve, no es el mismo tipo de análisis.

Por último, en el derecho la fuente del "deber" no es el individuo sino una autoridad exerna, que hoy en día denominados el Estado.  El ejemplo más usual para analizar los tres ámbitos de normatividad que he expuesto, es el del pago de impuestos.  El Estado me impone un deber de pagar impuestos.  No me ha preguntado si quiero hacerlo, simplemente lo hace.  Así funciona el derecho.  El derecho no depende de lo que nos parece o no nos parece, sino que nos es impuesto.  El término técnico que se suele utilizar es el de heterogeneidad del derecho.

En consecuencia, el derecho es heterogéneo, la moral es homogénea, y la ética es homogénea pero influenciada por el contacto con otras personas.


3. ¿De dónde viene el error de De La Espriella?

Bastaría lo recién escrito para entender que la afirmación de que la ética no tiene nada que ver con el derecho, es una tontería.  Estamos hablando en ambos casos de forma de normatividad que determinan los deberes de comportamiento.  Sí tienen que ver.  Otra cosa distinta es que los ámbitos de acción de la ética no sean los mismos que los del derecho.

Uno se preguntará: ¿y entonces de dónde salió esa frase tan lapidaria?  Como lo dije en un inicio, el hoy candidato presidencial no estudió el tema bien cuando tenía que estudiarlo.  En los primeros semestres de derecho, le enseñan al estudiante la evolución del derecho a lo largo del tiempo.  

El derecho era lo que decía el más fuerte, el derecho es lo que impone la ley divina, el derecho de los hombres corresponde con lo que dice la ley natural, el derecho es lo que diga la ley, el derecho es lo que digan los jueces.


Imagen de la película "Los diez mandamientos", obtenida de la página https://prodavinci.com/cineensemanasanta-los-diez-mandamientos/ 

Lo que aparece en el párrafo anterior son diversas formas como se ha entendido la respuesta a la pregunta ¿qué es el derecho?.  Por supuesto, hay muchas más respuestas, pero cito esas a título de ejemplo. Para la época en que estudió De La Espriella, existía una marcadísima tendencia en Colombia a aplicar lo que en ese campo se llama el positivismo jurídico. El término "positivismo" en ciencias sociales, se refiere a "lo que está" o "lo que es".  En sociología se utiliza como método de estudio.  En derecho, se utilizó como una forma de desligar la noción de derecho de la ley natural.  En otras palabras, los positivistas fueron una respuesta al iusnaturalismo que imperó durante siglos. En esencia, los positivistas tenían una misión fundamental, independizar el concepto de "derecho" de temas morales, porque el concepto de derecho natural presupone deberes morales que son anteriores a la ley humana.

Por ende, los positivistas diferenciaron los ámbitos de moral y de derecho, esencialmente a partir de dos características.  El derecho es heterogéneo y la moral es homogénea (punto que expliqué atrás).  De otra parte, diferenciaron los conceptos a partir de qué pasa si no se cumple con la norma moral, y qué pasa si no se cumple con la norma jurídica.  En el primer caso, habrá una sanción interna (consciencia), mientras que en el segundo caso, el Estado impone una sanción por la inobservancia de la ley.


4. De la ética de profesional de los abogados.

Retomando un poco de lo que se dijo en el punto 2., moral y ética no son lo mismo.  La profesión de abogados nos recuerda, por ejemplo, que toda persona tiene derecho a un defensor en el caso de una causa penal.   Sin embargo, es absolutamente incorrecto afirmar que como consecuencia de eso, un abogado debe defender a cualquier persona.  En esencia, cualquier abogado tiene el derecho de elegir a quién defiende.  Es una decisión moral, pero como decisión moral que es, también es moralmente cuestionable por cualquiera.

Situación distinta es la que se presenta con la ética profesional de los abogados. La ética profesional no se rige por el código de ética de los abogados.  Eso es una positivización (recuerden el término que atrás expliqué) de algunas de las normas éticas de los abogados.  Eso no quiere decir, por ejemplo, que cualquier cosa que no esté incluida en ese código de ética profesional sea ética.  Como es un intento por regular jurídicamente temas que son propios de la ética profesional, la discusión allí es jurídica, no ética.

Una decisión de ética profesional, por ejemplo, es si utilizo mi conocimiento técnico profesional para hacer daño a otros, como ocurre con los abogados de invasores de tierras, o abogados de empresas que explotan a sus trabajadores, o incluso con los abogados del Estado que utilizan el poder del Estado para perseguir a un grupo de ciudadanos.  En cualquiera de esos casos, el abogado ha dejado de ser abogado en el sentido estricto de la palabra, y se ha convertido en un mercenario del derecho. Se ha convertido en un soldado a sueldo, pero en donde su arma es la técnica jurídica.

Existen muchos textos clásicos sobre la deontología (deber ser) de la profesión.  Sin embargo, no dejen que se los diga yo.  Lean los primeros dos artículos del Decreto 196 de 1971, o "Estatuto de la abogacía", y háganse el cuestionamiento moral de cual o cuales de los abogados que conocen, entran dentro de esas definiciones.  Rezan esos artículos:

ARTÍCULO 1°. La abogacía tiene como función social la de colaborar con las autoridades en la conservación y perfeccionamiento del orden jurídico del país, y en la realización de una recta y cumplida administración de justicia. 

ARTÍCULO 2°. La principal misión del abogado es defender en justicia los derechos de la sociedad y de los particulares. También es misión suya asesorar, patrocinar y asistir a las personas en la ordenación y desenvolvimiento de sus relaciones jurídicas.

Luego de leer lo anterior, volamos a la pregunta inicial:

"¿El derecho no tiene nada que ver con la ética?"

Juzguen ustedes mismos.

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jueves, 19 de marzo de 2026

La mentira del derecho internacional - Parte 2

En el primer artículo de la Carta de las Naciones Unidas, se establecen los objetivos de las Naciones Unidas.  El primero de ellos textualmente reza:

Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz, y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz; y lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz;

No les voy a pedir que vayan mucho más allá de 2025, y miremos si esto se ha cumplido. Miremos Ucrania, Israel, Irán, Venezuela, y preguntémonos si se mantuvo la paz, si se tomaron medidas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz.  Salvo mejor opinión experta, parecería obvio que la respuesta es "NO".

A su vez, en el primer artículo del Estatuto de Roma por medio del cual se crea la Corte Penal Internacional, se lee lo siguiente:

Se instituye por el presente una Corte Penal Internacional (“la Corte”). La Corte será una institución permanente, estará facultada para ejercer su jurisdicción sobre personas respecto de los crímenes más graves de trascendencia internacional de conformidad con el presente Estatuto y tendrá carácter complementario de las jurisdicciones penales nacionales. La competencia y el funcionamiento de la Corte se regirán por las disposiciones del presente Estatuto. 

Miremos el caso de Palestina, y preguntémonos si efectivamente esa Corte Penal ha tomado algún tipo de medida para prevenir el genocidio que se está presentando en la Franja de Gaza, o en su defecto para sancionar a sus responsables.  Preguntémonos qué medidas ha tomado igualmente para evitar que los delirantes "Presidentes" que encabezan dos de las potencias mundiales decidan que está muy bien andar invadiendo países por sus propias motivaciones personales.  Nada ha ocurrido, y les anticipo, nada ocurrirá por ese frente.


Imagen tomada del sitio oficial de las Naciones Unidas: https://www.un.org/


Hace algunos días, cuando reinicié escribiendo en este blog, presenté el discurso del Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, en el Foro Económico Mundial.  Hoy, al escribir este ingreso, lo he vuelto a ver, y observo que gran parte de lo que aquí digo se alinea con lo que dice Carney en ese discurso.  El orden mundial al que él se refiere parte de reconocer las mentiras que nos hemos venido diciendo a lo largo del tiempo.  En mi caso, la mentira a la que me refiero es a la noción de derecho internacional como se concibió y a partir de la cual se han desarrollado tanto la Carta de las Naciones Unidas, como el Estatuto de Roma.  Porque parece haberse dicho ayer, lo vuelvo a compratir en este ingreso:


Video obtenido de: https://www.youtube.com/@eldiarioes

No soy anarquista.  Por el contrario, tal vez los principios orientadores que más tienen significado para mí son los de orden y seguridad jurídica.  Sin embargo, el hecho de no ser anarquista no quiere decir que deba persistir en seguir reconociendo la mentira que se vende del derecho internacional actual.  La convención de Viena sobre el derecho de los tratados, y la convención sobre asuntos consulares están construídas sobre la base de la vigencia y eficacia de la Carta de las Naciones Unidas.  El derecho internacional público se ha construido sobre cimientos inexistentes.  Se trata ya no de una casa en el aire (por acuñar el término de la canción de Rafael Escalona) sino de un Condominio en el Aire.  No existen bases sólidas reales para sostener ese condominio.

En la práctica, la situación actual no dista mucho de la manera como se manejaban las relaciones exteriores en la antigüedad.  En ese momento, los más fuertes solían imponer sus condiciones sobre los más débiles, salvo que muchos de los débiles se unieran para hacer frente al más débil. La diferencia más palpable entre ese sistema y el actual, es que el mayor miedo de los pueblos en esa época es que la el conquistador decidiese erradicar de la faz de la tierra al perdedor.  Ahora, el mayor temor es que el conquistador decida acaban con la Tierra con tal de ganar, o en su defecto, de no perder.  Misma lógica, mismas reglas, con tecnología armamentística capaz de acabar con la raza humana, y otras tantas especies como "daño colateral".

Más allá del argumento de fuerza, que es el que he querido exponer aquí, en la última entrada de esta serie mostraré igualmente que los verdaderos sujetos de derecho internacional ya no son los Estados, sino las corporaciones.

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martes, 10 de marzo de 2026

La mentira del derecho internacional - Parte 1

El derecho internacional es una gran mentira.  Mejor, debo corregir...  El derecho internacional es tan real y tan ficticio como lo podría ser el universo de la Guerra de las Galaxias o la Tierra Media.  Son reales, y en esos universos han ocurrido muchas cosas, respecto de ellos han existido libros, películas, e incluso videojuegos.  Muchos nos sabemos la historia de muchos de los personajes que han vivido allí.  Sin embargo, cuando el lector o espectador sale de la sala de cine, cierra el libro o apaga el videojuego, ese universo ha dejado de existir, y sabemos que no existe en el mundo real.  Creo firmemente que el "concepto de derecho internacional" es tan hermoso pero tan efímero como la Comarca.

Razones hay muchas.  

Brevísimo recuento histórico.

Iniciemos por su historia:  El derecho internacional, a diferencia de la tradicional distinción entre derecho civil y derecho penal, que era obvia en la antigüedad, presupuesto de funcionamiento en la Edad Media, ampliada en Edad Moderna y estandarizada en la época contemporánea, parte de un presupuesto complejo.  Para poder hablar de derecho de internacional, tenemos que necesariamente partir de la existencia y las nociones de Estado y de nación.  Sin esos conceptos, no es posible concebir el derecho internacional como lo entendemos. El problema principal que surge con esos conceptos, es que para construirlo debemos creer en fantasmas.  Los Estados no existen en el mundo físico, luego para que el concepto de Estado sea creíble, debemos creer que los grupos de personas naturales podemos crear personas jurídicas distintas a quienes lo componen (el mismo problema que tiene el concepto de "sociedad", "asociación", etc.

Una vez creemos en que existe algo que se llama Estado, y lo dotamos de una personalidad distinta de quien lo compone, surge un problema: ¿y qué puede hacer? ¿Qué no puede hacer? ¿Qué tiene que hacer?  Durante un muy buen tiempo el Estado se confundió con quien detentaba el poder, mayoritariamente con monarquías.  Por eso es que hoy en día es tan célebre la frase de Luis XIV (1638-1715).  La historia constitucional moderna nos muestra que son antecedentes canónicos del concepto de constitución el Petition of Rights (1628) y el Bill of Rights (1689). Ya más adelante en el tiempo vendrán las constituciones escritas modernas, empezando por la de los Estados Unidos de América.

Hasta ahí, resolvemos el problema de qué tiene que hacer en relacion con las personas que conforman ese Estado.  Las reglas de juego, al interno, son claras.  Sin embargo, una vez que nos creemos el cuento de que existen los Estados (los fantasmas) para poder llegar a hablar de un derecho internacional, tenemos que tragarnos el cuento de que existen unas normas que son axiológicamente previas a cualquier concepto de Estado.  En otras palabras, debemos creernos el cuento de que los Estados están llamados a respetar ciertas reglas de juego que son inviolables.

Debo admitir que eso parece sumamente extraño, visto desde el 2026 y las creencias propias de esta época, pero en la época de Hugo Grocio (1583-1645), uno de los juristas más destacados en este campo y considerado uno de sus "padres", eso era enteramente posible. La razón es porque para ese momento se estaba desarrollando toda una teoría jurídica en torno de la existencia de un derecho natural, que partía de unas reglas que podían ser reconocidas por cualquier persona racional y que no dependía de la existencia de una norma escrita que lo reconozca.  Hoy en día, el concepto de principios en derecho son una herencia de esta noción del derecho.

Observen, en consecuencia, que para poder llegar a que exista algo así como un derecho internacional en donde unos seres que físicamente no existen pero creamos, tienen que regirse por un pacto social que deriva en constituciones, y a su vez comportarse con otros seres creados exactamente de la misma forma, y regirse por un derecho natural que es "axiológicamente anterior" a sus propias reglas internas.  Grocio (entre otros) logró que nos creyésemos eso en esa época.  Tiene mucho sentido.


Retrato de Hugo Grocio de Michiel Jansz Van Mierevelt, tomado de la página de Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Hugo_Grocio

Si bien la noción de derecho natural no depende de Dios, porque para ello ya existía la creencia de un derecho divino, la existencia de una noción religiosa que impusiese una diferencia entre el bien y el mal en la mayoría de individuos que conforman un Estado hace enteramente posible que creamos en un derecho natural que es presupuesto de funcionamiento de cualquier ordenamiento jurídico humano.  Sin esas creencias religiosas, es difícil que se aceptase la existencia de un orden en el mundo que se nos manifiesta a través de la naturaleza. 

La existencia de una criterio no moral acerca del bien y del mal que usualmente es impuesto por las religiones hace que cualquier reflexión acerca de algo anterior al hombre y sus creaciones, sea inteligible.  Se trata de una explicación que impone un orden en el mundo.  Por eso, si el mandamiento de amar al prójimo es explicable y atendible, ¿por qué no sería igualmente atendible el respeto por la soberanía y autedeterminación de los pueblos?  Parece tan solo "natural" que así sea.

He dicho que el derecho internacional es una mentira.  Y como toda mentira, ocurre que en torno de ella, y para preservar su validez, debemos crear otras muchas mentiras que sirven para soportarla, para legitimarla, para disimularla.  Una de esas mentiras, y quizá la más grande, es la noción que actualmente se maneja en torno de la comunidad internacional. Ese concepto de comunidad internacional es parte del día a día de la actualidad en donde constantemente se hace un llamado a la comunidad internacional para lo que sea.  El concepto mismo recuerda cuando en el siglo XVIII se le pedía a Rousseau que explicase su concepto de "voluntad general" para diferenciarla de la voluntad de la mayoría.  Análogamente, habría que entender de qué manera se diferencia la "comunidad internacional" de la suma de personas que viven en el mundo, o de la suma de Estados existentes en el mundo.  Bien difícil...

El caso es que en la actualidad, se da por descontado que los Estados conforman una comunidad interncional y que teóricamente cada uno de ellos debe someterse a un control por parte de esos mismos Estados, en atención a los principios, y normas en materia de derecho interncional.

Sin embargo, como empezaré a mostrar en la Parte II de esta serie, eso es una gran mentira. 

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lunes, 23 de febrero de 2026

Los documentos de Epstein y el caso de Andrés Pastrana

Desde hace varios años, me ha tocado acostumbrarme a intentar ver y analizar lo que los comentaristas morbosos, ávidos por "el like" botan al ciberespacio.  Entre los amores y desamores de un tal Rauw y una tal Rosalía, entre los divorcios y noviazgos de cada Kardashian o Jenner, y el seguimiento minuto a minuto de las prácticas sexuales de nuestro presidente, ha habido una constante, un tema que va y viene, pero no ha desaparecido del todo: el caso Epstein. 

El tema da para muchas discusiones sobre distintos temas: la edad mínima para poder brindar consentimiento sexual, la pederastia como manifestación del deseo sexual, la legalidad o ilegalidad de la sexualidad adolescente, la relacion sexo-poder, la relación sexo-justicia y la relación poder-justicia, entre otras.  Por obvias razones de espacio, es imposible sentar mi posición sobre cada una de esas temáticas, y por lo tanto, no anticiparé nada de eso aquí.

Me detengo especialmente en la reacción que suscita cada vez que sube la ola del tema Epstein, y la manera como se direcciona eso al tema de Andrés Pastrana, quien fuera Presidente de la República de agosto de 1998 a agosto de 2002. Para poder mirar el tema objetivamente, es absolutamente imprescindible borrar la filiación política de Pastrana.  Si quiero ir más allá del sensacionalismo mediático o convertirme en otro "barra brava" más de las redes sociales, debo reconocer que la opinión política del expresidente es absolutamente irrelevante, salvo en lo que tenga que ver con sexualidad infantil, abuso, sexual y ese tipo de temáticas.

La situación, entonces, es esta: 

1) Epstein es el centro de una red de pederastia que ha sido más que documentada y conocida por el mundo.

2) Epstein y su coconspiradora Ghislaine Maxwell han sido fotografiados junto a Pastrana.

3) Se sabe que Pastrana ha viajado en el jet de Epstein.

4) El nombre de Andrés Pastrana ha sido mencionado en varios de los archivos desclasificados por la justicia de los Estados Unidos.

5) Existen correos y fotografías que permiten afirmar que existía una cercanía especial entre Pastrana y Maxwell.


Imagen tomada de: https://mundomillos.com/

Las "barras bravas del internet", con esta misma información que acabo de señalar, han pedido lo siguiente:

1) Que Pastrana precise su relación con Epstein y con Maxwell.

Opinión: En realidad, la gente no quiere una explicación de lo que él tenga que decir que fuera su relación con Maxwell e Epstein, sino una confesión por parte de Pastrana en la que admita que es un violador y pederasta.  La razón por la que quieren la confesión, es porque no hay documentos o testimonios (que conozcamos) que así lo indiquen.  A falta de pruebas, las barras bravas anhelan poder contar con algo que les permite concluir lo que ya internamente han concluido.  En otras palabras, lo que quieren es reconfirmar su veredicto interno.  Siendo ese el objetivo, me parece muy ingenuo que eso sea lo que pretendan. Del tiempo que llevo litigando en derecho penal, no conozco personas que confiesen conductas delictivas, y ni siquiera conductas moralmente cuestionables, salvo que vean un incentivo real positivo en hacerlo, y solamente cuando se ven "cogidos".  En otras palabras, estoy absolutamente seguro que eso no va a ocurrir con el expresidente colombiano.

2) Que la Fiscalía investigue a Pastrana.

Opinión: Varias sub-opiniones: 

A. ¿Que lo investigue por qué?  Si es por cualquier conducta que tuviese relación con su función como Presidente, así él ya no lo sea, la fiscalía no es competente para investigarlo.  Por ejemplo, si se trata por ordenar a subalternos que dejen a su "amiguis" volar helicópteros de uso privativo de las Fuerzas Armadas, eso sería a lo sumo un delito relacionado con sus funciones y le correspondería a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes investigarlo.  Si es por las conductas cometidas por fuera del ejercicio de sus funciones y que se hubieren cometido en Colombia, podrían hacerlo.  Si es por supuestos delitos cometidos por fuera del territorio colombiano, y que no tenga relación con sus funciones (como parece ser el caso), la jurisdicción colombiana únicamente podría procesarlo si no se ejerce la acción penal en el exterior.

B. ¿Pueden investigarlo?  Suponiendo que fuese posible investigar a Pastrana en Colombia, y suponiendo que existen motivos para inferir que él cometió delitos, y no simplemente que es "cercano" a personas que lo cometieron, habría que revisar las conductas por las cuales se quisiera investigarlo.  Si es por lo del incidente del helicóptero, que es el único que está documentado realmente, creo que la conducta estaría prescrita, dado que para ese tipo de delitos la prescripción máxima sería de 20 años.  Si es por algún tipo de conducta de índole sexual que involucre menores de edad (que es lo que realmente le están buscando), se trata de delitos imprescriptibles y podrían hacerlo, siempre que no haya acción penal ejercida en el exterior.

3) Que extraditen a Pastrana para ser juzgado por los Estados Unidos.

Opinión: Una de las cosas que ha querido hacer el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, en cabeza de Pam Bondi (de quien hablé hace un par de ingresos en el blog), ha sido dificultar la averiguación de posibles responsables de conductas delictivas relacionadas con la red de pederastia y prostitución forzada de Epstein.  En consecuencia, una cosa es formar parte de esa red, como instigador, cómplice, cliente, o la modalidad que sea, y otra cosa muy distinta es ser mencionado incidentalmente en los documentos.  Hasta que la justicia no cambie en Estados Unidos, o incluso en Colombia, ser amigo de delincuentes no necesariamente convierte a esa persona en delincuente.  Sindo Presidente Trump, y dado que él sí figura varias veces como un potencial cliente de los servicios de la red de Epstein, es altamente probable que no haya investigaciones en contra de Pastrana, porque la evidencia que se conoce hasta el momento es circunstancial y no existe suficientes elementos que permitieran siquiera iniciar una investigación allá.  Hay personas que aparecen mencionadas pero de una manera muchísimo más comprometedora de la que aparece el expresidente.

En todo caso, y en aras de no parecer tan sesgado e indocumentado como los "barras bravas" a los que he criticado, les dejo este enlace de 11 de febrero de 2026 de la Silla Vacía titulado "Nuevo documento vincula al expresidente Pastrana en los Archivos Epstein".  Ese artículo a su vez incluye un video de un capítulo de "Huevos con política" creación digital de ese mismo sitio informativo, en donde hablan algo más de once minutos sobre este tema. Si quieren seguir siendo "barras bravas" del tema Epstein-Pastrana, al menos serán unos "barras bravas" mediantamente informados.

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sábado, 14 de febrero de 2026

"Bienvenidos a la Edad Moderna"

Todavía nos pasa que cuando hablamos de una tendencia moderna, una persona moderna, o una apariencia moderna, se suele hacer referencia a algo muy cercano a la actualidad, o incluso como algo del cercano futuro.  A nivel de filosofía, los parámetros son otros, y se suele comunmente hacer referencia al concepto de "modernidad", que advierto desde ya que es algo muy distinto al primero de los conceptos.  Ninguno de esos términos son los que sirven al título de esta entrada.  He elegido el término Edad Moderna, que se suele utilizar históricamente como el momento en que finaliza la Edad Media y se da inicio a este nuevo periodo histórico.

En ese momento, ocurrieron en Europa una serie de situaciones que permiten ponerse de acuerdo en ese cambio. En 1453, cayó Constantinopla.  Entre 1440 y 1450 se inventó la imprenta (versión Gutenberg). En 1492 se reunifica el reino español, y ese mismo año Cristóbal Colón "descubre" para los europeos el conteninte americano. También se suele situar con el auge del renacimiento como movimiento artístico.  Revisemos brevemente las implicaciones de la elección de estos momentos.

La caída de Constantinopla: Durante cerca de 2000 años, Roma fue uno de los actores principales del concierto mundial, y en muchos casos el actor principal.  Luego del auge de Roma como república y luego como imperio, empezó un declive progresivo que inicio con la caída de la parte occidental del imperio, el cambio del latín por el griego como idioma oficial de la parte oriental del imperio, y finalmente su caída a manos del imperio otomano.  Eso implicó un cambio en la manera como se concebía el mundo desde el punto de vista político, religioso, geográfico y cultural, entre otros muchos aspectos.

La imprenta de Gutenberg: Lo que aquí escribo, una vez sea escrito, podrá ser leído casi inmediatamente en cualquier parte del mundo.  Eso es normal HOY, pero antes de la imprenta, la cantidad de personas que leían, era baja, y la cantidad de libros por leer era igualmente baja.  La razón principal es que cada copia de cada libro que podía ser leído tenía que ser manuscrito por alguien.  Quien haya escrito una carta a mano, sabe lo demorado que esto puede ser.  Pasar de esa lenta y dispendiosa escritura a la posibilidad de imprimir varias copias de un mismo escrito con tipos o letras móviles, permitía reproducir el material legible (y por ende, el conocimiento) a pasos agigantados.  El impacto cultural de esto es exponencial.  Si bien existía en Oriente una versión anterior de la imprenta, la imprenta de tipos móviles del siglo XV fue la que generó el cambio que aquí describo.


Imagen tomada de: https://concepto.de

La reunificación del reino español y la llegada de Colón a América: Se tratan de dos hechos distintos, pero creo que debo tratarlos conjuntamente.  La reunificación del reino español llevó a que la península ibérica dejara de ser dominio moro, y por ende del islam.  Como lo recordarán los lectores, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón fueron conocidos como los Reyes Católicos. Durante siglos, España fue el principal abanderado del catolicismo en el mundo.  En consecuencia, que hayan sido ellos, y no otros países los que iniciaron la conquista de América, tuvo un impacto decisivo en el mundo, dado que el catolicismo se propagó rápidamente por gran parte del continente americano, y si bien no dominó la totalidad del continente, sí logró dominar una amplia mayoría.  En consecuencia, la reconquista española y la llegada de Colón a América condicionaron la historia del mundo a partir del inicio del siglo XVI.

Mientras todo esto ocurría en Europa, en América el desarrollo cultural, militar, económico era mucho menor.  Mientras en Europa los protestantes y los católicos intentaban dominar la fe cristiana, en América se practicaba un politeísmo o incluso panteonismo en gran parte del continente.  La banca, el valor del oro y de la plata no funcionaban de la misma manera y las armas empleadas en América eran mucho menos sofisticadas que las de los europeos.  En consecuencia, conquistar América no fue difícil para los europeos que venían en busca de fortuna.  El derecho que trajeron consigo fue el derecho español y el derecho canónico, ambos derivados de Roma, y en consecuencia, gran parte de las prácticas jurídicas que se implantaron en el país vienen de allá.

Esto puede parecer muy interesante o por el contrario muy aburrido dependiendo de qué tanto de esto ya supieran y/o qué tanto les interese la Historia.  Sin embargo, el sentido del título no es ese, y por ende conviene explicar a qué me refiero con el título.  Así como en 1500 los nativos americanos precolombinos no eran conocedores o practicantes de muchos de los avances culturales de europa, esa diferencia hacía que la forma de operar de las sociedades pareciera que fueran de cientos o miles de años de distancia, según el tema que se estudie.  Esa misma brecha se siente hoy en este país, de distintas formas que conviene mencionar.

Mientras las grandes potencias mundiales actualmente están en búsqueda de poder colonizar otros planetas u otras galaxias, aquí todavía tenemos una legislación que busca que las personas adquieran la propiedad de predios a partir de su posesión, como si estuviésemos en las circunstancias históricas que dieron origen al Código Civil de la época de los Estados Unidos de Colombia (1863-1886), aún vigente. Mientras en el mundo se logra la identificación de retina y facial, en Colombia seguimos pidiendo para TODO, que entreguemos copia auténtica del registro civil de nacimiento, fotocopia de la cédula al 150% y declaraciones extrajuicio sobre cualquier estupidez.  Mientras los avances tecnológicos en el mundo llevan a que se cuestione sobre si los robots pueden ser parejas de humanos, reemplazar el trabajo de humanos, en Colombia nos cuestionamos sobre el valor probatorio de los chats de Whatsapp o sobre la autenticidad del documento privado.  Mientras en el mundo se resuelven casos con videos obligatorios en las prendas de los policías, y las cámaras de seguridad públicas se encuentran interconectadas con todas las bases de datos de agencias de seguridad del mundo, aquí todavía discutimos si el informe de accidente es la prueba reina de los casos de accidentes de tránsito.

En lo único que nos hemos querido actualizar es en el procedimiento penal, y hasta hace menos de 2 años, una de las discusiones centrales era si un juez penal tenía que ver físicamente a un testigos o si su percepción cambia diametralmente por verlo a través de una cámara.  En materia comercial, mientras en cientos de países el comercio electrónico internacional es una fuente poderosísima de ingresos en la economía, uno de los únicos segmentos en donde florece la economía colombiana digital, es a través del contenido pornográfico en línea, que normalmente requiere una cámara, un computador y uno o más "creadores de conetenido".

Hace algo más de un mes, llegó la fuerza de los Estados Unidos a Venezuela, se llevó al dictador que ejercía las funciones de presidente y le encerró en una cárcel mientras se dedicó a negociar su petróleo.  Seguramente lo que nos preguntaríamos en Colombia si esto hubiese ocurrido aquí, es si eso era una captura administrativa, o si eso constituye el delito de asonada, discusiones propias de otra época y de otro momento.  Nuestro política, nuestro derecho y nuestra cultura en general se quedó relegada demasiado, y si bien hay unos "iluminados" que hablan de Blockchain, criptomonedas, y le piden a Chat GPT que les haga sus escritos, el resto del mundo por más conectado que esté, se encuentra en otro momento cultural e histórico.

En consecuencia, no está de más que venga cualquier extranjero y nos diga: "Bienvenidos a la Edad Moderna", y tenga TODA la razón para hacerlo.

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jueves, 12 de febrero de 2026

El caso de Pam Bondi

No me gusta mucho andar viendo a Estados Unidos y a Europa para todo.  La mayoría de académicos en nuestro país hacen exactamente lo contrario: dan la experiencia de los Estados Unidos y la de Europa como el deber ser, casi sin cuestionárselo.

Sin embargo, hoy quiero hacer una excepción, porque el día de ayer se presentó una audiencia ante el Congreso (Casa de Representantes) en donde se realizó control político a la Fiscal General de los Estados Unidos, Pam Bondi.  El tema central de la audiencia era el rol del Departamento de Justicia y de la fiscal misma en las investigaciones derivadas del caso de Jeffrey Epstein.  Cabe anotar que previo a la realización de la audiencia, gran parte del mundo ha estado pendiente de los documentos del caso Epstein que por ley debían ser dados a conocer al público en general.  La razón principal es que el actual presidente de ese país, Donald Trump ha sido vinculado de larga data con el señor Epstein, y más que con él, con la red de pederastia de Epstein.

Recordando que uno no debe ser tan imbécil como los portavoces oficiales y los medios creen o quieren que uno sea, es claro que la actitud de los funcionarios del gobierno es determinante en indicar qué tan implicado está realmente el Presidente Trump.  Y la mejor muestra de eso, la dio la Fiscal General Bondi ayer.  Como no pretendo inducir a los lectores a que piensen como yo, les dejo el video de la audiencia para que lo revisen, si tienen cuatro horas y media de su vida para dedicarle al tema.  De lo contrario, podrían revisar otras fuentes que resumen lo que allí ocurrió. 


Video tomado del canal de Associated Press: https://www.youtube.com/@AssociatedPress 

Más allá del caso Epstein, que no es el tema que realmente me interesa tratar hoy, considero que nos sirve tener esta conversacion.  ESO que ella hizo es lo que hace un "Fiscal de bolsillo".  Cabe recordar que el término  "fiscal de bolsillo" es el término que suele utilizarse en Colombia para referirse a una pesona que hace lo que el presidente de turno quiere, y que no tiene la independencia o autonomía necesaria para hacer lo que su cargo exige que sea hecho. 

Tal vez convenga frenar un segundo y explicar mejor el contexto.

En el caso de los Estados Unidos, lo que en Colombia conocemos como el "Fiscal General", es un cargo que es de libre designación por el Presidente de los Estados Unidos.  Lidera el Departamento de Justicia y tiene igualmente la función de liderar las investigaciones penales de naturaleza federal, que incluyen en muchísimos casos lo que en nuestro contexto llamaríamos casos de "connotación nacional". En consecuencia, Pam Bondi es la persona encargada de liderar la persecución criminal de la red de pederastia que destapó el caso Epstein.  Sí, Epstein murió, y Ghislaine Maxwell está en la cárcel, pero gran parte de los consumidores finales de los servicios sexuales infantiles proporcionados por ellos están pendientes de ser llevados a juicios de naturaleza penal.

En Colombia, vemos esto TODO el tiempo. Las cabezas de organizaciones criminales de distinta naturaleza rara vez sufren las consecuencias penales de sus acciones.  Casi siempre responden (si es que alguien responde) las personas de segundo o tercer nivel.  No es usual que las personas de inmenso poder, respondan por delitos.  Mucho menos, ha sido posible que jamás un presidente en ejercicio o un expresidente sea llevado a un juicio penal.  Hay muchísimas razones para que esto sea así, pero lo importante a destacar es que eso que ahora parece más que evidente en los Estados Unidos, es pan de cada día aquí.

Tal vez para muchos en Colombia no sea tan obvio recordar que muchos aspirantes a la presidencia en Colombia, a lo largo de los años, han sugerido que Colombia tenga un sistema similar, en donde el Fiscal General de la Nación dependa del Poder Ejecutivo, es decir del Presidente de la República. Como la fiscalía colombiana no funciona ni siquiera decentemente, creen que ese cambio de pasar la Fiscalía de la Rama Judicial (donde actualmente está según nuestra constitución política) a la Rama Ejecutiva, sería deseable.

Volvamos a Pam Bondi.


Imagen tomada de: https://www.theguardian.com

Lo primero que hay que decir de la señora Bondi es que tiene la estatura ética de un chichón de piso.  Es abogada y doctora en derecho.  Sin embargo, siendo consistente con algo que se ha dicho ampliamente en este espacio, la instrucción o educación formal no garantiza ética.  Muchas veces las personas mejores formadas, incluso en el mundo del derecho donde deberíamos ser "los más correctos", son la gente más perversa que existe.  Bondi ha sido fiscal del estado de la Florida, pero también ha sido abogada particular y defensora en procesos penales.  Uno de sus clientes ha sido el hoy Presidente Trump.

Lo interesante del caso de Bondi, es que estaba y está en una evidente encrucijada ética: hacer su trabajo como lo exige la Constitución y la ley, o hacerle caso al presidente.  No se sorprendan.  Muy pocas personas tienen la entereza de hacer lo que tienen que hacer.  MUY POCAS.   En consecuencia, no debe extrañarle al público en los Estados Unidos, o fuera de ese país, que Bondi no haya hecho, ni haga, ni vaya a hacer lo que tiene que hacer en el caso de las investigaciones derivadas de los archivos Epstein.  Y tiene toda la lógica del mundo, porque de llegar a avanzar con esas investigaciones, es altamente probable que tenga que investigar a su jefe, algo que sin duda no piensa hacer.

Aunque en tiempos recientes muchas veces no parezca, todavía existe más o menos una institucionalidad seria en los Estados Unidos, y los procesos de control político suelen ser duros.  El video corresponde a una de esas sesiones de control político ejercido por la Casa de Representantes, el equivalente a nuestra Cámara de Representantes.  En mi vida había visto a una servidora pública norteamericana comportarse con la agresividad, alevosía, irrespeto, y desdén por sus instituciones, como lo vi en ese video.  En Colombia, vemos constantes intentos por convertir a cualquier "Perico de los Palotes" en un "Doctor".  Muchas veces, es a los mismos "Pericos de los Palotes" a los que vemos en cuanto cargo sea posible.  El caso de Bondi es distinto, porque es el intento de convertir a la Doctora Bondi, Fiscal General, en una "Perica de los Palotes" con el nivel de civismo de una hiena.

El caso de Bondi me llama la atención, porque me recuerda todos los días que el concepto de grandeza no está ligado a los títulos o cargos.  Me recuerda igualmente que la educación y la ética no está ligada  a los colegios o universidades a los que se haya asistido.  Por último, me recuerda que la democracia no es garantía de algo bueno.  Revisen de nuevo el video, y me cuentan si lo que están viendo, es bueno en alguno de los 1000 criterios que puedan ser entendidos dentro de ese término.  Es lo que pasa cuando los que eligen y deciden no tienen el conocimiento cívico suficiente para saber qué es lo que están haciendo (mi principal crítica a la democracia).  Lo están viendo, y lo están viendo en un país que sigue llevándonos millones de años luz en desarrollo cultural y educativo.

Me cuentan cómo lo ven... 

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miércoles, 4 de febrero de 2026

¿Por qué votamos por quien votamos?

 No me gusta la democracia, nunca me ha gustado.  Según mi mamá, eso es algo que bajo ninguna circunstancia debería revelar, o decir en público, porque habla muy mal de mí y de mi formación.  A pesar de ello, sigo creyendo que no debería sentirme avergonzado de pensar que no me gusta la democracia.  Y a pesar de las descalificaciones prematuras, creo que tengo muy buenas razones de fondo para que no me guste.

Una de esas razones es la que pienso tratar hoy: ¿Por qué votamos como votamos?  Sin embargo, conviene presentar unas advertencias de entrada.

1) Contrario a lo que cree la generalidad de la población, la mayoría de personas que habitan en el país, y votan, no es buena.  Es un contrasentido lógico pensar que en un mundo de ruiseñores, colibríes y cachorritos inofensivos tengamos un Código Penal tan extenso como el que tenemos.  Esos delitos que están en ese libro no son fruto de un bellísimo experimento mental para idear potenciales conductas indebidas que nadie nunca cometió ni cometerá.  No fue una manzana podrida en este jardín del Edén quien hace milenios cometió un delito.  Vivimos rodeados del delito a toda hora y en todo lugar.  Luego, POR FAVOR, no nos mintamos creyendo que aquí "los buenos somos más".

2) La democracia representativa, como en la que estamos en Colombia, implica que la gente elige a sus representantes.  Todas las personas a las que me referí atrás, votan.  Algunos incluso hacen que voten por ellos.  Los eligen, y con muy buena cantidad de votos.  Este ingreso de hoy no está dirigido para ellos, porque la respuesta a la pregunta inicial se puede despachar en una oración: ¿por qué razón vota una mala persona, por otra mala persona? Porque en mayor o menor medida, lo representa y quiere que alguien igual de malo a él o ella, mande.

3) Este escrito, entonces, está dirigido a personas que son cumplidores de la ley y las buenas costumbres: Para ti que no eres capaz de saludar o responder un saludo, este escrito no es para ti.  Para ti que crees que el semáforo es para los demás pero no te aplica a ti, esto que escribiré no es para ti.  Para ti que le prometes fidelidad de por vida a tu esposo o esposa pero cada dos o tres años renuevas tu amante de turno, este escrito no es para ti.  Para ti que nunca te han impuesto un comparendo porque siempre "te colaboras" con el agente de tránsido, este escrito no es para ti.

4) Lo que aquí diré en adelante, apunta a la razón.  En consecuencia, no es apto para imbéciles.  La manera específica como he empleado el término "imbécil" la he tomado de Santiago Ávila Vila, específicamente de su canal de Instagram "La gestión emocional".

Ahora sí, desarrollo la idea inicial: ¿Por qué votamos por quien votamos?

La gran mayoría de mi vida adulta, he entablado conversaciones políticas de distinta índole con amigos y familiares acerca de por quién vamos a votar en X o Y elecciones. Una respuesta "correcta" desde la utopía de la democracia participativa implicaría lo siguiente: 1) Identificar cuáles son los problemas que tengo y priorizarlos.  2) Ver cual de los candidatos aborda esos problemas 3) Ver cual es el plan de los candidatos que abordan los problemas que me importan, para ver cual de las propuestas me conviene. 4) Ver si lo que dice el candidato es consistente con lo que ha dicho y hecho en el pasado. 5) Verificar que ese candidato es alguien que sea capaz de ejecutar lo que dice que haría.

Lo anterior suena buenísimo, pero simplemente no funciona así.  Las personas no votan racionalmente sino pasionalmente.  Utilizaré dos ejemplos puntuales para ilustrar mi punto.

Ejemplo 1) Juan Manuel Santos.

En un ingreso titulado "Elecciones presidenciales I - Juan Manuel Santos", de 2010, escribí lo siguiente del entonces candiato presidencial Santos (el subrayado es de esta entrada, y no de aquella):

No ha salido como ganador de los debates, porque no ha logrado transmitir proyectos de gobierno propios.  Su desmedida lealtad hacia la figura del Presidente Uribe lo muestra como un continuador del mandatario actual.  El problema es que esa misma lealtad fue profesada hacia Pastrana, y otros más.  Esa capacidad de cambiar de parecer genera cierto temor hacia lo que ‘realmente’ haría si llegara a la jefatura de Estado.  Todavía no se ha aclarado si Santos sí buscó pactos con la guerrilla para derrocar a Samper.  Este episodio turbio, genera dudas que no ha logrado despejar Santos en los debates.

En el año 2014, el entonces Presidente Juan Manuel Santos se lanzó nuevamente a la presidencia de la República.  Quienes tengan memoria hasta allá, recordarán que para ese entonces ya era claro que no era el continuador de Uribe (a quien se le volteó), y que quería buscar un acuerdo de paz con las FARC, algo que era diametralmente contrario a lo que quería Uribe.

En ambos casos ganó Santos. ¿Y eso cómo es posible si representaba dos cosas diametralmente opuestas?  Claramente, la gente no votó por su consistencia ideológica, ni por sus propuestas programáticas. Esa capacidad de ser un camaleón en la política le ha brindado réditos a él, a Roy Barreras, a Francisco Barbosa, por poner solo algunos ejemplos.  Santos representa al político que dice lo que sea que tenga que decir para ganar simpatías y votos, y luego perfectamente cambiará de opinión y defenderá esa nueva opinión con feroz vehemencia, como lo hiciera con la primera.  Lo mismo será con su tercera, cuarta o quinta opinión.  En general, qué dice depende de cual ola es más grande.

Ejemplo 2) Gustavo Petro.

Cualquiera que hubiese hecho siquiera una mínima revisión de cuales eran las características de Gustavo Petro como alcalde de Bogotá, podría tener claro lo siguiente:

- Cambia miembros de su equipo como si fuese cambio de ropa interior.  En muchos casos porque los subalternos no se lo soportaban, y en otros casos, porque no se comportaban como los lacayos que él esperaba que fueran.

- Es un megalómano.  Una persona que habitualmente se refiere a sí mismo en tercera persona se considera tan legendario que tiene que referirse a sí mismo como a una obra de arte, como el objeto de su devoción.

- Es pésimo ejecutor. No le gusta gobernar, lo que le gusta realmente es hablar, y hablar mucho.

- No es ilustrado, no es inteligente.  Pretende serlo, que es distinto.  Como gran parte de la población no tiene la información suficiente sobre temas especializados, creen cualquier tontería que salga de su boca.

Hoy, a escasos meses de que termine su mandato, vemos EXACTAMENTE LO MISMO.  En otras palabras, estábamos más que preavisados, y aún así la gente votó por una idea vaga, vacía etérea, sin forma, inodora e incolora: "el cambio".  "El cambio" es lo que sea que él diga en el momento en que lo diga.  Es tan vago, que ni siquiera se tomó el trabajo de puntualizar el concepto clave que lo llevó a la presidencia.  Y somos tan poco racionales a la hora de votar, que miles de doctores, magísteres, exministros, y demás, les parece que votar por una palabra que no tiene definición, está muy bien.



Imagen tomada de: https://asociaciones.org

La actualidad.

Si uno mira las encuestas de intención presidencial, y tiene en cuenta todo lo que les acabo de señalar, le provoca llorar. Los dos candidatos con mayor intención de voto son Iván Cepeda, y Abelardo De la Espriella.  

El primero ha sido abiertamente defensor de los guerrilleros, de Chávez y de Maduro.  ¿Cómo es posible que puedan confiar para dirigir un Estado democrático en una persona cuyos aliados más cercanos desprecian la democracia y la legalidad?  Me da mucha pena que estén dispuestos a poner 4 años o más a alguien en el poder por el solo mérito de despreciar a Álvaro Uribe Vélez.  Eso no es serio. Repito: NO ES SERIO.

El segundo ha sido defensor de jefes paramilitares y tiene el especial talento de haber representado a David Murcia Guzmán, sacarle todo el dinero que pudo, y luego cuando sí tenía que entrar a defenderlo, dejarlo botado.  ¿Ese es el perfil de persona a la que le quieren encargar este país que está en crisis? Ser fantoche no suple la absoluta falta de preparación y conocimiento que se requiere siquiera para ser un mandatario mediocre.  Cuéntenle las ideas que realmente han salido de su boca durante el tiempo de campaña.  La falta de preparación es demasiado evidente.

Todo lo anterior demuestra que la mayoría de personas en este país no se toma en serio la democracia.  Si no somos siquiera capaces de buscar argumentos, sopesarlos y dejarnos convencer, sino simplemente pertenecemos a una horda de fanáticos, bien sea de izquierda o de derecha, nos merecemos exactamente lo que nos está pasando, así como en su momento Venezuela se mereció a Chávez, y hoy en día los Estados Unidos se merecen a Trump.  Cómo sería de bonito si la mayoría de gente se tomara medianamente en serio su responsabilidad democrática y al menos le metiera 5 pesitos de neuronas a sus decisiones electorales.  Por temas como "los pantalones", el tono fuerte y el "no se deja" es que la gente seguía a los reyes hace 5 siglos.  Si son tan amantes de la democracia, deberían comportarse como si realmente les importara las razones de su elección, y no comportarse como los siervos de la gleba en el medioevo.  Sí, es emocionante, pero no resuelve NUESTROS problemas, que sí requieren gente medianamente competente al frente.

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viernes, 30 de enero de 2026

El severo problema del Estado de Derecho, versión 2026

Tanto en mis clases de derecho como en las de filosofía, he tenido la oportunidad de estudiar algunas de las tantas teorías o explicaciones acerca de la autoridad, de la justicia y del derecho.  Es habitual, en este tipo de estudios, que le den la bienvenida a uno con el diálogo sobre la justicia que se encuentra en "La República" de Platón para definir que es lo justo, porque a partir de allí es que podría entrar a construirse una noción legítima de derecho.

Se puede pasar de allí a estudiar lo que del derecho podrían decir los jurisconsultos romanos más reconocidos a la largo de la Historia, San Agustín, Santo Tomás, Maquiavelo, Bodin, Hobbes, Locke, Rousseau, Bentham, Kelsen, Rawls, Raz, y un larguísimo etcétera.  De hecho, conozco personas que han vivido toda su vida en el estudio de esos temas, en escribir sobre lo que ya se ha escrito sobre esos temas, e incluso para comparar o "poner a dialogar" a muchos de esos autores.


Imagen tomada de: https://www.psychmechanics.com/characteristics-of-a-know-it-all-personality/

En este punto debo ser claro: soy de un estilo pensar guiado por la metodología.  No creo en los chispazos de ingenio sin fundamento, no creo que los objetivos se logren a punta de ganas, programación neurolingüística ni mucho menos a partir de un optimismo radical.  Creo fielmente que las teorías juiciosamente construidas, los argumentos cuidadosamente estructurados, y el respeto por la lógica, son los que permiten que realmente el mundo avance.  En consecuencia, soy fervoroso defensor de las innovadoras teorías que han propuesto los grandes pensadores a lo largo de la Historia, siempre que deriven del respeto de esa rigurosa metodología.

Sin embargo, debo ser igualmente claro: soy alérgico al culto por el concepto por el simple hecho de "saber más", o peor aún, "hacerle saber a la humanidad que sé más".  Conozco personas que tienen más títulos que Daenerys en "Juego de tronos", que Alejandro Magno o Napoleón Bonaparte (para hablar de casos reales).  Conozco personas que han vivido una buena vida, han ganado un buen dinero, y una reputación excelsa a partir de ese tipo de vida académica. ¡Muy bien por ellos!  Sin embargo, cuando uno se enfrenta al siguiente tipo de situaciones en recientes años, y observa que no hay respuestas académicas serias, es cuando debo respetuosamente apartarme de esa forma de vivir.

Obsérvense, por ejemplo, algunos de los problemas de los últimos cinco (5) años:


1) Un país invade a otro, cambia un tirano (el anterior gobernante) por otro (la actual gobernante), y entra en negociaciones de recursos naturales y dinero.

2) Una nación que hace 80 años casi fue erradicada de la faz de la tierra, considera que ellos sí tienen derecho a erradicar a otra nación de la faz de la tierra, y actúan en concordancia.

3) La mayoría de eruditos en la materia, y de mandatarios son capaces de ver lo descrito en el punto 2), llaman a un caso GENOCIDIO, y al otro, LEGÍTIMA DEFENSA.

4) Un Estado que se fue a guerra con otro Estado para luchar contra el autoritarismo y defender la vida y la libertad, hoy en día mata, ejerce el autoritarismo y celebra ese autoritarismo en su mismo territorio.

5) Un Estado que en su momento luchó para frenar el derecho al "espacio vital" de otro, hoy en día reclama su derecho a "su espacio vital" para acabar con su vecino, y antiguo aliado, y por ende, lo invade.

6) Un gobierno trata de héroes a los subversivos, de subversivos a los que ejercen su derecho a disentir, llama tiranos a los que gobiernan legítimamente y víctimas a los que son tiranos.  Invocan la lucha de clases y la guerra contra la pobreza para hacer a todos (salvo a ellos) más pobres.

7) En el mismo país en el que hace cerca de 100 años sacaron a un Presidente porque sacó un crédito para atender la salud de su esposa, hoy en día tiene a un presidente alcohólico, drogadicto, putero, y presuntamente corrupto, que dice que lucha contra todas las cosas de las que padece.

8) El derecho penal ya no es el derecho del Estado para imponer penas, sino el derecho del pobre delincuente para clamar por sus garantías, basados en las ideas de un autor que murió hace más de 200 años, y que escribió en épocas de las monarquías.

9) Existe una profunda desconfianza, cada vez más generalizada, en que los jueces y magistrados en este país y en otros, realmente fallen conforme a derecho.  La desconfianza crece cuando los jueces tienen que afirmar que "fallan en derecho", para que les crean que fallan en derecho.


En esencia, existe un profundo problema y es que cuando fue concebido el Estado como una necesidad política y organizacional, que posteriormente dio origen al Estado de Derecho como premisa fundamental de funcionamiento de cualquier Estado moderno que se considere legítimo. Para los que no están muy ambientados en el tema, les traduzco.  El Estado de derecho básicamente funciona a partir de dos premisas básicas: 1) Todos, tanto autoridades como particulares están sometidas a las normas jurídicas vigentes.  Nadie, salvo que la ley lo prevea, está por encima de la ley. 2) Los particulares pueden hacer todo lo que el derecho vigente no les prohiba. Las autoridades únicamente pueden hacer lo que el derecho vigente expresamente les permita hacer.

Hay muchas razones por las que esto está en crisis, más allá de los 9 ejemplos que señalé atrás.  Ocurre en muchas latitudes, por ejemplo, que la misma autoridad del Estado está puesta en duda.  Para entender esto, conviene recurrir al sociólogo Max Weber quien se refería al Estado como ese conglomerado que dentro de un territorio específico reclama de manera existosa el ejercicio de la violencia física legítima.  en otras palabras, el Estado debe ser capaz de imponer su autoridad por la fuerza sobre cualquier otra persona, dentro de ese territorio.  Esto no ocurre en la actualidad en muchísimos lugares del mundo, incluso en la propia Colombia.

Otro ejemplo es la manera como las grandes corporaciones del mundo han logrado superar el poder de la mayoría de Estados del mundo.  Conocen muchos casos en los que Google, Microsoft, Apple, Facebook, Amazon, hacen lo que les parezca sin temor a represalias, por el simple hecho de que ostentan más poder real.  En Colombia, resonó en su momento (en la época de los racionamientos de agua en Bogotá) el hecho de que las familias bogotanas y calerunas debían aceptar cortes de agua periódicos, mientras Coca Cola seguía extrayendo irrestrictamente agua de las fuentes, para sus fines industriales.  Eso no parece concordar con las dos premisas que atrás expliqué.

Un tercer problema que observo, es que el Estado no está al servicio de los ciudadanos, sino que claramente es al revés, y cada vez resulta más obvio.  Un ejemplo sencillo de lo anterior: la política de vivienda de Colombia busca que las familias sean capaces de adquirir vivienda.  Eso no suena para nada mal.  Sin embargo, la mayoriá de la población que anhela ser dueños de su propia vivienda deben endeudarse por periodos prolongadísimos de tiempo para pagar su vivienda a un valor muy superior al que teóricamente vale, por el simple hecho de tener que pagar intereses al sector financiero.  Si se llega a superar esa barrera, que depende de no colgarse en los créditos, la gente es recibida con pagos de prediales e contribuciones de valorización elevadísimas que llevan a que los propietarios sientan que tienen que pagar una sanción por el simple hecho de vivir en su hogar.  Ese mismo ejemplo lo pueden replicar a muchos otros ámbitos, como los comparendos de tránsito, la necesidad de tener planes complementarios de salud para no morirse, entre otros.

Por último, el problema (no lo llamo "desafío" como les gusta a mis colegas académicos) de que el aparato estatal esté al servicio de los mandatarios, es supremamente problemático.  Como indiqué al inicio de este ingreso, el primer texto que uno lee en las facultades de derecho en relación con la justicia y el derecho, es el diálogo según el cual Sócrates logra convenecer a sus contertulios (y también a nosotros) que lo justo no es "lo que conviene al más fuerte" sino lo que es más beneficioso para la mayoría de los súbditos.  Cerca de 2500 años después de que esto fue dicho, parece ser que debemos aceptar que HOY, la justicia no es lo que nos dijeron en primer semestre de derecho, sino que efectivamente lo justo es lo que le conviene al más fuerte.

En esas estamos...  

Los dejo con esta página, que si bien es pensada para México, aplica perfecto para estas latitudes: "Cuadro comparativo que muestra el estado que guarda la nación justo antes de 1810, 1910 y 2010". 

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martes, 27 de enero de 2026

κάθαρσις

Quienes hayan tenido oportunidad de estudiar un segundo, tercer, cuarto o más idiomas, podrán dar fe de lo que diré a continuación.  Las palabras describen el mundo que percibimos, lo codifican, categorizan y permiten que las personas que son conocedoras de esas palabras, a su vez puedan describir de manera mucho más vívida el mundo que los rodea, o incluso crear nuevos mundos o nuevos universos a partir de ellas.  La palabra tiene un poder que algunos alcanzan a intuir, unos sobredimensionan al punto de generar problemas inexistentes.  Ese poder es ignorado por muchos, pero para la gran mayoría, no les interesa en lo más mínimo explorarlo porque para eso está Gemini, o Chat GPT.

El título del ingreso de hoy, es un término que es griego y por esa razón la he escrito en su escritura griega antigua correspondiente, con su acentuación pertinente.  Esa palabra, al igual que muchas otras pueden ser traducidas a muchos idiomas, pero probablemente no pueden ser exactamente traducidas, o al menos no sin tener que trazar unas notas a pie de página.  El término en español, "catarsis" referencia precisamente el término en griego.  No de otra manera tendría sentido replicar el término pero con nuestro alfabeto y gramática.

Esto no ocurre porque sí.  En general, existen muchas palabras en distintos idiomas que no pueden traducirse de manera exacta a otros idiomas, o al menos no sin tener que incurrir en algunos esfuerzos adicionales.  Piénsese, por ejemplo, en el término "saudade" en portugués, o incluso nuestro "chimba" o "chimbo".  En cada contexto de cada idioma, es clarísimo que los hablantes saben de qué hablan, pero es difícil transmitir el significado exacto para alguien que no está justamente en ese mismo contexto.

¿Por qué titular este ingreso como "catarsis"?  Hace pocos días tuve la oportunidad única de ver cómo el mundo empezó a vivir esa catarsis.  Ocurrió en Davos, Suiza.  El Primer Ministro de Canadá Mark Carney inició un proceso fantástico que espero que produzca resultados profundos, y que seguramente muchos habríamos querido poder decir "yo ya lo sabía", o "yo ya lo venía diciendo".  Sin embargo, no es lo mismo que un parroquiano de clase media en Colombia lo diga, a que lo diga un primer ministro de uno de los países más influyentes en América y el mundo.  En ese discurso, que dejaré abajo con subtítulos al español, Carney nos invita a intentar construir un nuevo mundo, desmontando las mentiras y partiendo de las realidades.  Evidentemente, el contexto internacional invita a que los distintos Estados hagan exactamente eso.  Sin embargo, la invitación debería ser igualmente aceptada por los individuos.




Cualquier persona que haya tenido la oportunidad de leer este espacio desde cuando lo abrí (hace ya varios años), sabrá que nunca he sido de jugar en el mundo de las mentiras por el simple hecho de agradar, o de pertenecer, o mucho menos de ascender en las jerarquías de entidades, clubes, universidades, etc.  Cuaquiera que me conozca en persona, sabrá que lo que acabo de decir es un eufemismo, e incluso algunos sostendrán bajo la gravedad de juramento, que son "afín al conflicto".

En todo caso, aprovecho que ya Carney nos abrió las puertas a muchos para intentar hacer esa catarsis, esa purificación, limpieza, descontaminación, detox, o como quieran llamarlo.  Tengo una ventaja competitiva en la actualidad.  Nada ni nadie tiene herramienta alguna para obligarme a callarme.  No me pueden quitar contratos del Estado, no pueden pedirle a mi jefe que me despida, ni tampoco sacarme a patadas de una universidad.  Esto último ya lo hizo en el pasado quien supuestamente era un jefe y amigo.  En otras palabras, salvo su opinión decreciente acerca de mí, no tengo realmente otra sanción a la que temer.  Tal vez esto lo pueda escribir de manera tan prepotente o presuntuosa, porque no tengo a los enmascarados de ICE caminando las calles de mi vecindario.  Tal vez... en todo caso, haremos el esfuerzo.

κάθαρσις

2026 es un año que permitirá algo de eso.  El escenario personal, nacional e internacional invita a realizar ese proceso con todas las de la ley.  El mundo está tan descompuesto y tan deshumanizado (en TODO el sentido de la palabra), que no está de más jugar al humano vintage y escribir directamente yo, pensar directamente, y hacerlo por la simple necesidad personal de hacerlo.  La fama, los "likes", realmente no son lo central.  Si se puede discutir estas mismas ideas en un bar con una cerveza, en la calle con los vecinos, o en este blog con los lectores desconocidos, fantástico.  Si no, pues no se es neceario hacerlo.  Solo espero que muchas otras personas estén "pensando" la realidad que los rodea, cómo afrontarla y qué hacer a partir de esa comprensión, y que haya menos personas que estén esperando instrucciones de sus influencers y/o columnistas preferidos.

Entre otras cosas, la idea de las bitácoras, virtuales o físicas, ha sido en parte poder plasmar un pensamiento o un sentimiento en un momento específico y en un lugar específico.  Este espacio no debe ser la excepción.  Mientras muchos celebren que la inteligencia artificial piense por ellos y/o escriba por ellos, quisiera reivindicar mi derecho a ejercer mi racionalidad por mí mismo.  En ese sentido irá este 2026 que inicia. 
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