lunes, 2 de junio de 2014

Del porqué del voto en blanco en segunda vuelta

- "Voy a votar en blanco en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia."

Así me lo ha manifestado mi alter ego con categórica seguridad. Su decisión es la de votar en blanco.  Ante esta decision tan categórica, me vi en la obligación de indagar acerca de los motivos para tomar esa determinación.  Básicamente se trata de tres razones:

1) El Presidente-candidato es una persona que ha sido capaz de traicionar el voto de las personas que lo eligieron hace cuatro años, desechar de un sólo tajo el discurso uribista que lo impulsó a la presidencia, y dar un viraje de 180° en temas fundamentales como: las relaciones con Venezuela, la estrategia frente a las FARC.  Juró no subir impuestos, y sí lo hizo.  En otras palabras, es una persona capaz de decir lo que parecería conveniente decir, para luego hacer lo que le venga en gana.

2) El candidato Óscar Iván Zuluaga es un candidato que ha acudido a las chuzadas ilegales (tan detestadas en cualquier país que se precie de garantizar libertades a sus ciudadanos).  Al igual que Santos, no maneja un concepto de responsabilidad política, y por lo tanto, acude a la ilegalidad, para llegar posteriormente a jurar que defenderá la Constitución y las leyes de Colombia.  Más contradictorio, creo que no se puede.

3) El Gobierno de Uribe quizá haya sido el más corrupto de los últimos tiempos.  Basta revisar cómo se negoció la reelección presidencial para caer en cuenta de ello.  Su campaña presidencial (la primera) tenía como bandera la lucha contra la corrupción, y vean en lo que quedó eso.  El caso del Gobierno de Santos no es muy distinto.  Centralizó la chequera del Estado para poder ser él el que reparte los recursos (la famosísima "mermelada").  Se alía con el que sea, y para lo que sea, con tal de llegar al poder.

Según me dijo mi otro yo, el tema del voto en blanco ha sido una decisión difícil de tomar.  Cuando inició la campaña, tenía claro que le daría el voto a cualquiera que no fuera el Presidente-candidato.  Luego de ver el juego sucio del Centro Democrático y su táctica de chuzar ilegalmente, descartó a ese candidato.  Le restaban 3 posibilidades, y fueron esas tres posibilidades las que quedaron descartadas.

El tema, sin embargo, tiene otras aristas que le he planteado a mi alter ego.  El voto en blanco, según dicen muchos, no sirve en segunda vuelta.  Creo que se equivocan.  El voto en blanco, al igual que cualquier otro voto válido en cualquier otra opción, implica la manifestación de una opción política.  Es tan legítimo decir que me gusta Santos, como decir que me gusta Zuluaga, o decir que no me gusta ninguno de los dos (voto en blanco).  Cuestión diferente es cuál es la consecuencia de que gane el voto en blanco.  Ahí sí, debo aceptar que no implica un cambio en los candidatos por los que se ha podido votar.  Sin embargo, parece ser que ese aspecto jurídico fuera el único que consideran los analistas en el país.  El voto es una manifestación política propia de una democracia y es el acto por medio del cual los ciudadanos empoderan al candidato que más los representa. Eso, no es derecho, es política.

El problema, según me cuenta mi alter ego, es que ninguno de los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta, lo representa.  Ningún candidato que irrespete a sus electores, en ningún lado del mundo, en ningún tiempo, podrá tener su apoyo.  Ningún candidato que recurra a la ilegalidad para tomar las riendas de la institucionalidad, en ningún lado del mundo, en ningún tiempo, podrá tener su apoyo.  ¿Acaso se sentiría cómoda su consciencia al saber que ha apoyado a un traidor o a un ilegal para que me gobierne durante al menos 4 años?  No.


Imagen tomada de: http://www.sysmaya.net

Hoy, en el diario "El Tiempo", he leído la columna de opinión de Natalia Springer que confunde la abstención con el voto en blanco.  Para ella, y quienes piensan como ella, les recuerdo: El voto en blanco es un voto válido.  Acudir a las urnas para decir que ambos candidatos me parecen desastrosos y que no piensa apoyar a ninguno de los dos, es un ejercició válido de mi derecho-deber democrático. Quien se abstiene de votar, no cumple con su deber.  Quien vota en blanco sí.  Si le resulta mucho más "democrático" a esta señora votar por miedo que votar en blanco, pues la felicito.  Sin embargo, hemos aprendido, mi alter ego y yo, que los votos por temor no sirven.  Votar por dicotomías aparentes y sobresimplificadas como "Paz o Guerra", es insultante.  4 años de gobierno en un Estado implican cosas mucho más amplias que eso.  Seguro si firmamos la paz, pero le damos el dinero público a los voraces políticos, dejamos sin inversión a las regiones, y de paso seguimos destruyendo la educación en el país, probablemente no haremos nada.  Si nos vamos a la Guerra, y dejamos de lado los puntos recién mencionados, también nos irá mal.

- "No le daré el gusto al Presidente para que me traicione a mí también.  Ya lo hizo con Uribe y con sus electores de hace cuatro años.  Tampoco me dejaré gobernar por un Gobierno de ilegales.  Los que van contra la ley, van en mi contra.  Por lo tanto, haré respetar mi derecho a hacerle saber a ellos y al país, que no le juego a la vagabundería.".

Visto así, no parece ser tan malo el voto jurídicamente irrelevante.  Votaremos en blanco, entonces...