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sábado, 24 de octubre de 2026

Mi opinión sobre la presidencia de Iván Duque Márquez

NOTA PRELIMINAR: Esta es la octava entrada de la serie acerca los distintos presidentes que he tenido la oportunidad de racionalizar, o mejor, digerir.  Se sugiere al lector revisar los anteriores ingresos  antes de revisar este.  Lo anterior, dado que hay hechos tratados allí que se dan por conocidos en este ingreso, por razones de espacio.

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Cuando finalizó el gobierno Santos II, los índices de aprobación del entonces presidente eran pésimos. Haber forzado el acuerdo de paz con las FARC a pesar de que el país había votado expresamente en contra de eso, tuvo un costo.  En consecuencia, las elecciones presidenciales de 2018 fueron una muestra clara de eso.  De los candidatos presidenciales que había en primera vuelta, los que menos votación tuvieron fueron precisamente Humberto De La Calle y Germán Vargas Lleras, el jefe negociador del gobierno con las FARC y el Vicepresidente de Santos, respectivamente.  En tercer lugar había quedado Sergio Fajardo, y la disputa final fue entre Gustavo Petro (quien finalizó segundo) e Iván Duque, quien finalmente ganó la presidencia en segunda vuelta.

Duque venía de ser senador por el Centro Democrático, el partido de Álvaro Uribe Vélez.  Para esa campaña en específico, Uribe no estaba dispuesto a cometer el mismo error que cometió con Santos.  Necesitaba a alguien servil a él y a su causa, y no a alguien con demasiada iniciativa.  Entre los candidatos de ese partido, estaban principalmente Duque, María Fernanda Cabal y Paloma Valencia "en el sonajero".  De cara a la población, básicamente los votantes teníamos cuatro opciones: 1) El continuador de Santos; 2) La izquierda post-acuerdo de paz; 3) El que (o la que) diga Uribe; y 4) La opción del centro.  Siguiendo ese mismo orden, los candidatos eran: 1) Vargas Lleras o De La Calle; 2) Gustavo Petro; 3) Iván Duque; y 4) Sergio Fajardo.

En la primera vuelta, la repartición de votos fue relativamente pareja.  Lo único claro es que la gente no quería nada que oliera a Santos y sus candidatos fueron severamente castigados en las urnas.  Sergio Fajardo tuvo una votación decente y podría ser determinante para determinar quién sería presidente.  Debía decidir si apoyaba a Duque o apoyaba a Petro, y en ese momento tomó una decisión que lo seguirá hasta la tumba: se negó a tomar postura, dijo que se iba a ver ballenas, y se ganó por siempre la etiqueta de "tibio", algo que en la política colombiana es imperdonable, por el ambiente polarizado post-Uribe.

Quien ganó, entonces fue Duque, pero realmente no por mérito suyo.  De hecho, Duque no tenía ningún tipo de amplia trayectoria que respaldara su candidatura.  Su único mérito era ser el candidato en el que confiaba Uribe.  18 años después de su elección, Álvaro Uribe Vélez seguía siendo muy relevante en la política colombiana.  Finalmente ganó el que dijo Uribe.  Obsérvese que ya de entrada, la expectativa frente a Duque no parecía muy alta.  La gente mayoritariamente no confiaba en él sino confiaba en el voto de confianza que había puesto Uribe en él.  Esa no es una muy buena carta de presentación, porque en la práctica, tanto sus seguidores como sus detractores esperaban que en la práctica se comportara como una marioneta de Uribe, y eso en sí mismo es patético.

Ya en el poder, el pueblo realmente vendría a saber qué tan capaz y qué tan independiente sería Duque.  Esos primeros momentos serían claves porque permitirían al pueblo saber el carácter de su Presidente.  Lamentablemente, Duque no pasó la prueba.  La gente recordará por ejemplo, los siguientes tres momentos que demuestran que no estaba a la altura del cargo: 1)  Duque y su equipo, recién inauguarado, bailando rock en CATAM a la espera del avión presidencial; 2) Duque cantando en todas las reuniones con gobernantes de otros países; y 3) Duque diciéndole a Felipe VI de España que el Presidente Uribe le enviaba saludos, mientras se iban a tomar la foto de jefes de Estado.

Si uno revisa el gabinete ministerial de Duque, igualmente se da cuenta de que gran parte de ese gabinete no lo ponía él, y adicionalmente nunca se le vio realmente mando y liderazgo sobre su gabinete.  Un gobierno uribista, según se ha visto en otros ingresos, debería caracterizarse por tener dos carteras muy fuertes: Defensa y Hacienda.  La cartera de Defensa fue seriamente cuestionada durante los 4 años que duró su mandato, y realmente la mayoría de ministros que lideraron esa cartera dejaron mucho que desear.  En Hacienda, inició terriblemente mal, con la designación del Ministro Alberto Carrasquilla (quien ya había sido ministro de Uribe, y había sido muy cuestionado en su momento, pero con desempeño más o menos bueno); quien pasó de ser un decente ministro de Uribe a ser un pésimo Ministro de Duque y debió ser relevado, por nefasto.

El sello de Uribe no se veía en el gobierno Duque, pero tampoco se veía un sello propio.  Duque fue en general un Presidente mediocre, y su gobierno no parecía suyo, sino de María Paula Correa, que era la jefe de gabinete de Duque.  A diferencia del mandatario, Correa no era mediocre y fue quien medianamente estableció control en el gobierno.  Quien esto escribe, por ejemplo, al escribir la opinión sobre el Gobierno de Duque, realmente no estoy opinando sobre el Gobierno de Duque, sino sobre el Gobierno de María Paula Correa, y sobre Iván Duque como figura pública, porque genuinamente creo que él no era el que gobernaba realmente.  En las pocas cosas que sí incidió, como ayudar a nombrar a su compañerito de clase como Fiscal General de la Nación, fue un error costoso de cuatro años.

A nivel internacional, pocas apuestas fuertes hizo Iván Duque, y la más importante que sí hizo, le salió terriblemente mal.  Anunció que Colombia había montado un "cerco diplomático" que iba a generar la caída de Nicolás Maduro, y que iba apoyar al "legítimo Presidente" Juan Guaidó.  Intentó formar un frente internacional que obligaría a la dictadura venezolana a capitular.  No lo logró.  De hecho, no estuvo ni cerca de hacerlo.  Por el contrario, mostró nuevamente que nunca tuvo el peso político que aspiró a tener.

Imagen tomada de: www.senalmemoria.co

Durante cuatro años, se estuvo ante un gobierno bastante regular, y un Presidente mediocre.  Sin embargo, así como se destaca esto, hay que necesariamente destacar lo que sí hizo bien: lidiar con la pandemia COVID-19.  Luego de haber visto lo que fue el gobierno de Gustavo Petro, no quisiera saber lo que habría pasado si este último fuese al que le hubiere tocado lidiar con la pandemia de COVID-19.  Duque puede ser mediocre, pero no es un tipo mal intencionado, como su sucesor.  En consecuencia, quizo actuar bien, y se dejó asesorar bien.  El Ministro de Salud, Fernando Ruiz, gestionó muy bien la crisis de la pandemia.  Costó mucho dinero y costó vidas, pero muchísimas menos de las que podría haber costado si no se hubieran adoptado las medidas correctas, como la adquisición de las vacunas, el encierro obligatorio, la adopción de la virtualidad en muchas gestiones con la administración pública, y otras muchas medidas que permitieron que el país no cayera en el abismo.  Debo ser claro: no es un logro menor.  En este país, que menos de un año después del encierro "desaprendió" lo que debió haber aprendido en la pandemia, era claro que ese tipo de medidas coercitivas, que limitaban muchas libertades, era lo que había que hacer con un pueblo que no suele hacer lo correcto, sino que sigue envidiando a "los vivos".

Años después de finalizar el gobierno de Duque, se decía por los simpatizantes de la derecha, que Iván Duque Márquez había sepultado a la derecha con su mal gobierno.  Es parcialmente cierto.  Sin embargo, lo que no contaban es que la derecha iba a resucitar por culpa del sucesor de Duque.

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jueves, 8 de octubre de 2026

Mi opinión sobre la presidencia de Álvaro Uribe Vélez (segundo periodo)

NOTA PRELIMINAR: Esta es la quinta entrada de la serie acerca los distintos presidentes que he tenido la oportunidad de racionalizar, o mejor, digerir.  Se sugiere al lector revisar los cuatro primeros ingresos (sobre Gaviria, Samper, Pastrana y Uribe I) antes de revisar este.  Lo anterior, dado que hay hechos tratados allí que se dan por conocidos en este ingreso, por razones de espacio.

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Finalizó el primer periodo de Álvaro Uribe Vélez con un nivel de popularidad importante. En menos de cuatro años, el orden público en el país cambió drásticamente.  Esto no es un tema menor.  Ya en 1919, Max Weber, el famoso sociólogo, señaló que el Estado -conceptualmente hablando- implicaba que la comunidad que lo componía pudiese reclamar exitosamente el monopolio de la violencia legítima entro del territorio específico que lo ocupa.  Obsérvese la trascendencia que le da Weber al monopolio de la violencia por parte del Estado.  Colombia, quizá nunca ha podido reclamar exitosamente el monopolio de la violencia legítima o ilegítima.  Sin embargo, con el gobierno Uribe I, pasamos casi de ser un Estado fallido, a medianamente recuperar algo de control territorial.  Pasamos de únicamente defendernos de la subversión, a defender y atacar. La cancha venía equilibrándose.

En las elecciones de 2006, a Uribe le fue incluso mejor que en las de 2002.  Sacó una votación que superó el 60% del total de votantes, lo que muestra una fotografía de qué tan popular era en ese momento.  Al inicio de su mandato, Uribe -como lo muestra su votación- era inmensamente popular.  En el segundo periodo, sin embargo, pasaron varias cosas que conviene destacar, tanto buenas como malas.  Todo eso incide en la opinión final, que daré al final del escrito.

1) La parapolítica: Como señalé en el ingreso anterior, el fenómeno del paramilitarismo en Colombia era conocido y estaba en auge para la época en que se dio el primer gobierno de Uribe.  Sin embargo, en ese periodo se elaboró un proyecto de ley para permitir que se desmovilizaran y se reincorporaran a la vida civil a través de un modelo de justicia transicional que quedó condensado en la Ley 975 de 2005 o Ley de Justicia y Paz.  Eso ocurre un año antes de la reelección de Uribe.  Sin embargo, a raíz del proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia, la Corte Suprema de Justicia inició una serie de investigaciones contra congresistas que tendrían vínculos con el paramilitarismo.  Todo esto ocurre en el segundo mandato de Uribe, y muchos de los congresistas investigados fueron condenados por vínculos con los grupos paramilitares.

2) Uribe Vs. la Corte Suprema de Justicia: Uno de los puntos que más rechazo hizo que se generara en contra de Álvaro Uribe Vélez fue su confrontación con la Corte Suprema de Justicia como un todo, pero especialmente con la Sala de Casación Penal. Las investigaciones por la yidispolítica, las investigaciones por la parapolítica apuntaban de manera directa o indirecta hacia Uribe, y a ello se le sumó un tercer grupo de investigaciones que también apuntaban hacia él.  Se tratada de las investigaciones por las "chuzadas" (interceptaciones ilegales) del DAS.  En resumen, esas investigaciones partían de la premisa de que la entidad encargada de la inteligencia en Colombia estaba siendo utilizada para interceptar ilegalmente las comunicaciones de miembros de la oposición, periodistas y magistrados; el Estado cometiendo delitos a través de sus entidades oficiales.  Eso generó que la Corte Suprema de Justicia reaccionara en bloque en contra de los claros intentos de intromisiones en el ejercicio de sus funciones. Y la Corte logró resistir los embates en su contra, incluso a pesar de que algunos de sus magistrados fueran posteriormente condenados por lo que se vendría a conocer como "el cartel de la toga".

3)  La ofensiva en contra de las FARC: Según se señaló en el ingreso anterior, el gran factor elector de 2002 había sido el voto para frenar a las FARC luego del fallido proceso de paz de Pastrana.  Uribe dedicó muchos de sus esfuerzos a atacar militarmente a esos grupos.  Si bien Manuel Marulanda murió en este periodo por causas naturales, gran parte de lo que se conocía como el Secretariado de las FARC fue duramente golpeado a través de bombardeos y enfrentamientos de tropas en tierra.  El más recordado del gobierno Uribe II, fue el que dio de baja a Raúl Reyes, un éxito militar que generó un conflicto internacional con Ecuador, porque el campamento de Reyes estaba dentro de territorio ecuatoriano, aunque cerca de la frontera con Colombia.  Igualmente famoso fue la "Operación Jaque", que consistió en una fachada de operación humanitaria que involucraba realmente un esfuerzo militar por rescatar a varios de los secuestrados más reconocidos en el país, incluyendo a la excandidata presidencial Ingrid Betancourt.  La operación fue exitosa pues rescataron a los secuestraron y aprehendieron a algunos de los jefes secuestradores.

4) Colombia Vs. sus vecinos: Cuando Uribe llegó al poder en 2002, ya Hugo Chávez era Presidente de Venezuela. Chávez, desde 1999.  En consecuencia, para el inicio del segundo mandato de Uribe, ya Chávez llevaba aproximadamente 7 años y medio como Presidente y su modelo semicomunista estaba ya plenamente en vigor y creciendo.  Pocos meses después de inaugurado el segundo gobierno de Uribe, subió al poder Rafael Correa en Ecuador.  Correa era aliado de Chávez y la Colombia de Uribe representaba exactamente lo contrario de lo que representaba la ideología de izquierda, y más aún de izquierda radical.  A nivel internacional hubo muchas tensiones entre Uribe y el combo Chávez-Correa, como lo evidencia la mirada de Correa luego de la fuerte discusión entre ellos en la Cumbre de Rio de 2008 (ver fotografía).  En ese contexto internacional específico es que se dio la "Operación Fénix" que dio de baja a Raúl Reyes en territorio ecuatoriano. La situación fue muy tensa pero no pasó a mayores.  Debe destacarse desde ya, que en su momento, Uribe decidió proteger a Juan Manuel Santos (su ministro de defensa en ese momento) de las peticiones de extradición a raíz de ese operativo.  Eso vendrá a ser relevante cuando se analice el gobierno de Santos I.  En todo caso, Uribe representó un verdadero contrapeso en la región frente al régimen venezolano que cada día se volvía más y más dictatorial.


Imagen tomada de: www.lafm.com.co 

5) Los "falsos positivos" salen a la luz: Cuando se mira el fenómeno cerca de veinte años después, parece obvia la descripción de lo que hoy conocemos como los falsos positivos, que no son otra cosa que ejecuciones extrajudiciales.  No se puede hablar de una pena de muerte, o similar, porque en este caso murieron muchas personas que no habían hecho absolutamente nada malo y cuyo único pecado era ser pobres o vivir en determinados lugares en donde los militares involucrados buscaban sus siguientes "bajas en combate".  En este cuatrienio ya no se rumoraba sobre esta situación sino que empezó a salir a la luz pública.  Más allá de las responsabilidades individuales de los que incurrieron en esas matanzas, lo preocupante fue la actitud exculpatoria y abiertamente escéptica (algunos podrían incluso llamarla cínica) del Presidente Uribe.  Su actitud fue (y aún es) de negación del nefasto fenómeno.  Este hecho, y solo este hecho (independientemente de las demás situaciones negativas que se dieron en el gobierno de Uribe) ha generado que las generaciones más jóvenes le tengan alergia a cualquier cosa que medianamente tenga el tufo de uribismo o que pueda relacionarse con el entonces presidente.  Muchos jóvenes son abiertamente de izquierda, pero no porque ideológicamente lo sean, sino porque van por cualquier persona que represente lo contrario de Uribe.  Aún hoy, en las elecciones que acaban de pasar en Colombia en 2026, gran parte de las discusiones políticas seguían girando sobre este ítem. 6.402 es la cifra clave, y es un número directamente relacionado con la cantidad de víctimas registradas por "falsos positivos". Es el número de la infamia de Uribe, para ellos.

6) Los buenos muchachos: Desde el ingreso anterior, señalé que Uribe había logrado pasar ileso frente a los cuestionamientos de muchos de sus funcionarios de confianza.  En el segundo periodo, esa tendencia empezó a cambiar.  No se puede hablar que hubo un cambio total.  Sin embargo, muchas de las personas que no entran en la categoría de "furibistas" (fanáticos irreflexivos prouribistas), empezaron a ver la siguiente tendencia: muchos escuderos de Uribe resultaban cuestionados, Uribe los defendió a todos, al punto de referirse a ellos como "buenos muchachos", muchos resultaron condenados por la comisión de distintos ilícitos.  En el más ligero de los posibles escenarios, Uribe era responsable de nombrar y defender a una cantidad de delincuentes. En el peor de los escenarios Uribe era directamente la mente criminal detrás del actuar de todos ellos.  Dependiendo de a quién se le pregunte, se puede saber qué tan afín es esa persona a la figura de Álvaro Uribe Vélez. Dependiendo de qué caso se analice, se puede saber qué tanto podría saber o no saber Uribe sobre el actuar de sus escuderos.

7) Los magistrados "amiguis" en la Corte Constitucional: En este país, se suele copiar el mal ejemplo con facilidad, y en este caso, Uribe se inventó la fórmula.  Una de las cosas que desde que se creó la Corte Constitucional reconoció la comunidad jurídica era la estatura intelectual y/o la carrera jurídica intachable de los magistrados que la conformaban.  De las tres altas cortes (en ese entonces se hablaba de cuatro, si se incluía al Consejo Superior de la Judicatura) que conformaban la cúpula de la justicia, dos de ellas eligen a los magistrados que la conforman.  La Corte Constitucional tiene un esquema exótico en donde el Senado (una de las dos cámaras del Congreso) elige a los magistrados de ternas que presentan la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado y el Presidente de la República.  El mejor ejemplo de cómo se puede intentar contaminar la justicia desde el ejecutivo -algo que en estos momentos está generando importantes costos en los Estados Unidos de la era Trump- se presentó en la sentencia que tumbó el acto legislativo que permitía la segunda reelección de Álvaro Uribe Vélez.  Esa sentencia, la C-141 de 2010, generó una incertidumbre elevadísima en la mayoría de la población.  Muchas personas (y me incluyo) no queríamos más reelecciones de Uribe, por distintas razones.  Sin embargo, Uribe en 2010 tenía un poder enorme y era muy factible que la reelección saliese avante.  El único obstáculo que quedaba era el de la Corte Constitucional, y como se puede evidenciar de la lectura del fallo, la votación en la Corte Constitucional fue de 7 contra 2. Los dos Magistrados que salvaron el voto, es decir que no encontraban que el acto legislativo fuese contrario a la Constitución, eran magistrados ternados por Uribe: Mauricio González Cuervo, su exsecretario jurídico en presidencia, y Jorge Ignacio Pretelt Chaljub quien posteriormente fuese condenado por el delito de concusión.  En cualquiera de los casos, fue una muestra clara de por qué la independencia de las Cortes es un elemento central en cualquier democracia que se precie de ser un Estado de Derecho.

8) La extradición exprés de los paramilitares: Luego del proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia en el marco de la ley de justicia y paz, muchos de sus cabecillas fueron extraditados en un operativo exprés inesperado.  Eso era inconsistente con lo que Uribe venía haciendo, permitir sentencias benévolas en Colombia contra los autores de muchas de las atrocidades más graves ocurridas en el país.  La razón real no la sabremos, pero sí se puede dar una opinión semi-informada.  El contexto era el fenómeno de la parapolítica.  Como se recordará, a Uribe se le venía acusando de ser "cercano" a las autodefensas.  Los líderes de las AUC venían teniendo que hablar en estrados judiciales, y personalmente creo que se trató de una bonita forma de que no hablaran.  Debe recordarse que casi todos fueron extraditados entre la noche del 13 de mayo de 2008 y la madrugada del 14 de mayo.  Todos al mismo tiempo.  Si la idea era que no hablaran, lo logró, de ser ese el caso. 

Conclusión: 

A diferencia de su primer mandato, el segundo mandato de Álvaro Uribe conservó los aspectos buenos de su primer mandato, y en consecuencia, siguió cumpliendo frente a lo que venía prometiendo años atrás (la seguridad democrática y la confianza inversionista), pero aumento casi que exponencialmente los contras frente a su gobierno. "El mesías", como le decían sus detractores, parecía imparable. Logró capotear todos los escándalos de su círculo cercano, logró que el Congreso le aprobara un cambio al "articulito", que le permitía la segunda reelección.  Uno de los poderes falló como contrapeso y únicamente el poder judicial logró frenar lo que ya resultaba ser una ambición unipersonal desaforada que podría haber llegado a generar muchos mayores costos.  Venezuela, desde esa época y aún hoy, nos muestra lo que ocurre cuando los contrapesos se vuelven inexistentes.  Más allá de que pueda surgir una discusión acerca de si este segundo periodo fuese bueno o malo (yo creo que fue regular), lo cierto es que el frágil Estado colombiano requería que Uribe terminase su periodo y entregase el poder.  Esto, ocurrió a medias...

ADENDA: Este espacio lo abrí en 2008 y muchos de los temas que aquí se tocan fueron tratados "en presente".  Ante una noche de insomnio, invito a los lectores a que revisen lo que decía en 2008, 2009 y 2010.

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domingo, 13 de septiembre de 2026

Mi opinión sobre la presidencia de César Gaviria Trujillo

NOTA PRELIMINAR: El día de hoy inicio una serie acerca los distintos presidentes que he tenido la oportunidad de racionalizar, o mejor, digerir.  Si bien a lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de haber vivido durante la presidencia de Julio César Turbay (parcialmente), Belisario Betancur y Virgilio Barco, la verdad es que era demasiado joven como para emitir una opinión sensata acerca de sus presidencias.  Sí recuerdo muy bien las presidencias que siguieron.  Por ello, haré un ingreso frente a cada uno de los Presidentes que siguieron, y emitiré mi opinión libre y desapasionada frente a cada uno de ellos, y lo que hicieron cuando tuvieron las riendas de este país.

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Lo primero que se debe decir acerca de César Gaviria Trujillo, es que nunca debió ser presidente. La disputa presidencial realmente era entre Álvaro Gómez Hurtado y Luis Carlos Galán Sarmiento.  Éste último era quien iba probablemente a ganar las elecciones presidenciales de 1990, pero lo mataron.  Fue una de esas campañas presidenciales que cobró la vida de muchos candidatos.  Era la época en que el diálogo fue sustituido por las bombas y las balas.  Estas últimas, siempre han sido protagonistas de nuestra Historia, y siguen siéndolo.  Las bombas, afortunadamente, no siempre.  Pero a finales de los años 80 e inicio de los 90, eran pan de cada día.

Galán murió y con él parecía morir la esperanza de muchas personas que creían en su integridad moral y en sus honestos deseos de mejorar el país a partir de una nueva forma de ver el liberalismo político. Dado que en ese entonces no existía la Vicepresidencia como está prevista en la Constitución de 1991, la gran pregunta de quién podía llenar ese vacío, fue solucionada con la llegada de César Gaviria, quien era un político joven que por sí mismo jamás habría podido haber llegado a la presidencia de Colombia, al menos en ese momento.

Es importante señalar esto, porque esa candidatura no tenía por qué haberse adelantado si Galán no hubiese sido asesinado, lleva a que en ese momento el hoy expresidente Gaviria fuese percibido exactamente como lo contrario a como lo es en la actualidad.  Gaviria actualmente representa todo lo que se conoce como la "política tradicional" en donde la ideología es tan solo una excusa para hacer pactos burocráticos para tener la mayor cantidad de poder posible, independientemente de a quién se apoye.  En 1989 y 1990, sin embargo, no era un político con peso ni larga trayectoria.  En consecuencia, su candidatura presidencial venía sin tantas ataduras y por lo tanto, el margen de maniobra que tenía era mucho mayor.

Ese simple hecho permitió que durante su presidencia se pudieran dar muchas cosas que probablemente en otro contexto no se habrían podido dar: la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente y la entonces denominada "apertura económica".  La Historia muestra que para llegar a ese tipo de cargos, se requiere apoyos y recursos, y que esos apoyos y recursos no llegan gratis.  Por ello, la posibilidad de cambiar el status quo de un país es sumamente difícil, porque normalmente los que tienen el poder real son los que impulsan o sepultan candidaturas.  En la presidencia de Gaviria, en cambio, existía esa falta de ataduras con ciertos sectores, lo que permitió que se juntaran distintos elementos que permitieron la llegada a Colombia de una nueva Constitución, que finalmente dejaba relegada la Constitución de 1886, de evidente raigambre conservador en todo sentido.


Imagen tomada de: www.elespectador.com/

El Presidente Gaviria se encargó de impulsar la apertura económica, algo que difícilmente tenga mucho sentido para los lectores más jóvenes quienes no pueden fácilmente dimensionar vivir en un país con una histórica tradición de proteccionismo económico.  El problema que tiene tomar ese tipo de decisiones, es que requieren de una preparación de base que el país no tuvo.  Esto es equiparable a lo que posteriormente fue el auge de los TLC (tratados de libre comercio), algo que suena buenísimo, pero que implica competir con economías mucho más fuertes y empresas mucho más robustas.  Evidentemente, la economía no funciona "a punta de ganas" y por eso es que la apertura económica era una muy buena idea en un muy mal momento.  Solo para que se hagan una idea, el valor de un dolar estadounidense, en comparación con el peso colombiano, paso de $515,97 el 07 de agosto de 1990, a $811,91 el 07 de agosto de 1994. Eso es 57% más de lo que costaba al iniciar su mandato.

A Gaviria le tocó lidiar con una mala infraestructura energética en el país, que era ( y sigue siendo hoy) hidrodependiente e incapaz de soportar sequías prolongadas.  Por eso, en ese momento en el país, se dio lo que se llama la "Hora Gaviria", que no era otra cosa que adelantar el reloj una hora.  Esto me recuerda que cuando yo inicié mis estudios de bachillerato, la hora oficial de inicio de clases era las 7:00 a.m. y en términos reales estábamos "realmente" iniciando a las 6:00 a.m.  Demencial...  El asunto es, que eso pasó y le tocó manejarlo a él como Presidente.

Bajo su mandato presidencial, se dieron mucho cambios a nivel institucional.  La Constitución de 1991 y el cambio institucional que de allí derivaba, la entrada en vigor de la Corte Constitucional, y más importante aún la acción de tutela.  Afortundamente, en 1991 algo pasó en el país, y se tomaron en serio los cambios que querían implementar.  Los magistrados que se seleccionaron para integrar la Corte Constitucional eran de primer nivel.  No eran el exabogado de sutanito, el exministro de perencejo, y así como sucede hoy.  Afortunadamente fue así, porque muchas decisiones de primerísimo nivel se fueron dando en el país en esa época y pasaban por esa Corte.  El costo de eso, era terrible, sin embargo.  La Corte Suprema de Justicia, no podía concebir que ya no fuese suprema, y durante muchos años (cerca de 20) se dieron constante decisiones encontradas en lo que después se vino a llamar "choque de trenes".

Cuando Gaviria entró al poder, el país era católico.  Al salir, era laico.  En su presidencia, el "coco" de los narcotraficantes colombianos era la extradición y por eso una de las peleas jurídicas más longevas de ese periodo era en torno de la aplicación de esa figura para los nacionales colombianos.  Cabe recordar que esa fue quizá la motivación principal por la que se ordenó la toma del Palacio de Justicia por parte del M-19 en 1985. En 1991 la discusión estaba viva e inicialmente la Asamblea Nacional Constituyente decidió apostar por la no extradición de nacionales.  Años después, se reversó esa decisión.

A Gaviria le tocó en su momento pasar de la lucha contra las guerrillas (que después volvería), a lidiar con la lucha en contra del narcotráfico, y en especial, con el Cartel de Medellín.  Hablar del Cartel de Medellín en esa época era hablar de Pablo Escobar, un hombre tan malo y tan dañino, que en un país lleno de personas malas y dañinas -lastimosamente- aún sigue siendo recordado como el número 1 en esa categoría, décadas después.  Escobar fue capturado, vivía en una especie de hotel-castillo institucional que se llamaba "La Catedral" y en donde el recluso era el que mandaba.  Posteriormente escapó de allí y enfrentó una feroz persecusion por parte de otros delincuentes, de algunos miembros no comprados del Estado colombiano, con el apoyo de los Estados Unidos, principalmente.  Esto daría con la muerte a tiros de este individuo, sobre el cual hay mucha y muy buena información que las generaciones jóvenes deberían consultar para intentar aprender algo del pasado.

Gaviria, que hoy en día es la imagen misma de la politiquería, de la clase política tradicional, del enquistamiento en el poder, de los pactos a cambio de burocrias, se volvió así.  En ese entonces, menos mal, intentó rodearse más o menos bien, y en su gobierno fue acompañado de personas generalmente buenas.  Tal vez esa mezcla interesante de fuerzas, sangre nueva, algo de espíritus buenos, y ausencia de tecnología más avanzada, llevó a que su gobierno pudiese medianamente sobrevivir.  Decir que fue un gobierno bueno, sería un error, pero visto la cantidad de retos que tuvo que enfrentar, tampoco se puede decir que fue un desastre.

Lamentablemente, la materia pendiente -y muy pendiente- que dejó ese gobierno, fue la lucha contra los grandes carteles.  Se le vio muy débil frente al Cartel de Medellín, y como se vería en las siguientes elecciones presidenciales, el Cartel de Cali puso presidente.


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domingo, 21 de junio de 2026

9 de cada 10

Hoy toca salir a votar.  Tengo claro cómo lo voy a hacer.  He tenido la oportunidad de leer opiniones de gente formada y seria, así como de activistas ilustrados.  He visto y leído de todo.  En particular, me llama la atención las opiniones de los defensores del voto en blanco.  Desde el punto de vista estrictamente racional, suena interesante la idea de no apoyar dos decisiones casi igual de malas.  No ser cómplice de una pésima decisión suena bien.

Sin embargo, la situación es esa.  Recordando una situación que afortunadamente en la actualidad se presenta cada vez menos, cuando el ginecoobsetra sale de la sala de cirugía y le decía al padre: "Señor, ha habido complicaciones y su esposa ha perdido mucha sangre.  Necesito que decida si salvo al bebé o salvo a la mamá, porque no puedo salvar a los dos.", en ese caso, tal vez el padre querría decir: "voto en blanco".  Sin embargo, la situación exige que tome una decisión.

Como ese caso, hay muchos otros casos en los que la vida exige que se adopte una postura. La neutralidad no es una opción real.  Lo que ocurrió en 2022 y lo que está ocurriendo ahora son ejemplos claros de eso.  Como dicen coloquialmente en el país, nos están poniendo a elegir entre el cáncer y el SIDA. ¿Cuál prefiere? Nuevamente, no puedo votar en blanco.  Alguno de los dos será.

Más allá de que tengo claro cómo voy a votar, debo escribir estas notas para mi yo futuro, de forma tal que al releerlas en el futuro, pueda recordar lo que pensaba en este preciso momento.

Mi pensamiento más recurrente en estos días es el de vergüenza.  No es vergüenza por los dos candidatos por los que habrá que votar mañana, sino vergüenza por los votantes.  En la primera vuelta, un poco menos del 90% del país votó por este par de impresentables.  No me incluyo.  Yo voté, como me suele pasar, por una opción que resultó perdedora.  ¿Era una buena opción Paloma?  Tal vez no.  Pero al lado de este par de impresentables, era sin duda una excelente opción.

Fiel a mi estilo, veamos a quienes pusimos en segunda vuelta:

Ej. 1: El compinche de los mafiosos Vs. el apoderado de los mafiosos.

Ej. 2. El comunista Vs. el fascista.

Ej. 3. El que no debate ni discute Vs. el que no debate ni discute.

Ej. 4. El denunciante como arma política Vs. el denunciante como forma de coacción.

Ej. 5. El que lo puede perdonar todo dependiendo del gusto polítivo Vs. el que quiere acabar a todo el que no piense como él.

Ej. 6: El que quiere que la CIDH le solucione todo porque no confía en las instituciones del país Vs el que quiere que EE.UU. le solucione todo porque está mentalmente sometido a ese país.

Ej. 7 El admirdor de Castro y Chávez Vs. el admirador de Trump, Milei y Bukele.

Vergonzoso, reitero.  9 de cada 10 colombianos votantes consideraron que esos dos individuos eran las mejores opciones para dirigir este país.  Por eso, he dicho, digo y diré que la democracia solo funciona en lugares donde existe una formación cívica suficiente para no hacer tantas estupideces como las que habitualmente hace este pueblo.

En términos realistas, existen solo dos razones por las que me decanto por el empresario del ron, el apoderado del que tenga suficiente plata, el que viene de visita a Colombia cuando quiere.

Razón 1:

Todo servidor público cuando se posesiona en el cargo, debe realizar un juramento: "Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia." (Art. 192 de la Constitución Política).

Con De la Espriella, no tengo claridad qué piensa realmente hacer si llega a gobernar. Sí tengo claro, en cambio, que a Cepeda la Constitución le incomoda y que la quiere cambiar para volvernos lo más cercano posible a un Estado comunista.  Eso es un riesgo que bajo ninguna circunstancia estoy dispuesto a cohonestar.  El Estado de derecho y la democracia (por más que me parezca inaplicable en este país), no son negociables.  Es el pacto político mínimo y básico que debe tener cualquier colombiano.  Cepeda no quiere ese pacto.

Razón 2: 

La Constitución de Colombia en su artículo 2o señala que "las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares.".  Si algo sé de Cepeda, es que nunca ha tenido la intención de proteger a todo el mundo.  Al igual que Petro, tienen resentimiento social.  El resentimiento social que llevó a Venezuela y a Cuba a ser lo que son.  Una cosa es velar por mejorar las condiciones de los menos favorecidos (con lo cual estoy más que de acuerdo) y otra es intentar joder a los que históricamente han estado mejor, sobre el discurso de apoyar a los que han estado peor.

Más allá de este razonamiento, me sigo quedando con el punto de inicio: a 9 de cada 10 colombianos les pareció hace un mes que esos dos eran las mejores opciones para liderar este país.

46 años después estoy absolutamente convencido de que nos merecemos ser lo que somos... y lo que seremos.

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lunes, 23 de febrero de 2026

Los documentos de Epstein y el caso de Andrés Pastrana

Desde hace varios años, me ha tocado acostumbrarme a intentar ver y analizar lo que los comentaristas morbosos, ávidos por "el like" botan al ciberespacio.  Entre los amores y desamores de un tal Rauw y una tal Rosalía, entre los divorcios y noviazgos de cada Kardashian o Jenner, y el seguimiento minuto a minuto de las prácticas sexuales de nuestro presidente, ha habido una constante, un tema que va y viene, pero no ha desaparecido del todo: el caso Epstein. 

El tema da para muchas discusiones sobre distintos temas: la edad mínima para poder brindar consentimiento sexual, la pederastia como manifestación del deseo sexual, la legalidad o ilegalidad de la sexualidad adolescente, la relacion sexo-poder, la relación sexo-justicia y la relación poder-justicia, entre otras.  Por obvias razones de espacio, es imposible sentar mi posición sobre cada una de esas temáticas, y por lo tanto, no anticiparé nada de eso aquí.

Me detengo especialmente en la reacción que suscita cada vez que sube la ola del tema Epstein, y la manera como se direcciona eso al tema de Andrés Pastrana, quien fuera Presidente de la República de agosto de 1998 a agosto de 2002. Para poder mirar el tema objetivamente, es absolutamente imprescindible borrar la filiación política de Pastrana.  Si quiero ir más allá del sensacionalismo mediático o convertirme en otro "barra brava" más de las redes sociales, debo reconocer que la opinión política del expresidente es absolutamente irrelevante, salvo en lo que tenga que ver con sexualidad infantil, abuso, sexual y ese tipo de temáticas.

La situación, entonces, es esta: 

1) Epstein es el centro de una red de pederastia que ha sido más que documentada y conocida por el mundo.

2) Epstein y su coconspiradora Ghislaine Maxwell han sido fotografiados junto a Pastrana.

3) Se sabe que Pastrana ha viajado en el jet de Epstein.

4) El nombre de Andrés Pastrana ha sido mencionado en varios de los archivos desclasificados por la justicia de los Estados Unidos.

5) Existen correos y fotografías que permiten afirmar que existía una cercanía especial entre Pastrana y Maxwell.


Imagen tomada de: https://mundomillos.com/

Las "barras bravas del internet", con esta misma información que acabo de señalar, han pedido lo siguiente:

1) Que Pastrana precise su relación con Epstein y con Maxwell.

Opinión: En realidad, la gente no quiere una explicación de lo que él tenga que decir que fuera su relación con Maxwell e Epstein, sino una confesión por parte de Pastrana en la que admita que es un violador y pederasta.  La razón por la que quieren la confesión, es porque no hay documentos o testimonios (que conozcamos) que así lo indiquen.  A falta de pruebas, las barras bravas anhelan poder contar con algo que les permite concluir lo que ya internamente han concluido.  En otras palabras, lo que quieren es reconfirmar su veredicto interno.  Siendo ese el objetivo, me parece muy ingenuo que eso sea lo que pretendan. Del tiempo que llevo litigando en derecho penal, no conozco personas que confiesen conductas delictivas, y ni siquiera conductas moralmente cuestionables, salvo que vean un incentivo real positivo en hacerlo, y solamente cuando se ven "cogidos".  En otras palabras, estoy absolutamente seguro que eso no va a ocurrir con el expresidente colombiano.

2) Que la Fiscalía investigue a Pastrana.

Opinión: Varias sub-opiniones: 

A. ¿Que lo investigue por qué?  Si es por cualquier conducta que tuviese relación con su función como Presidente, así él ya no lo sea, la fiscalía no es competente para investigarlo.  Por ejemplo, si se trata por ordenar a subalternos que dejen a su "amiguis" volar helicópteros de uso privativo de las Fuerzas Armadas, eso sería a lo sumo un delito relacionado con sus funciones y le correspondería a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes investigarlo.  Si es por las conductas cometidas por fuera del ejercicio de sus funciones y que se hubieren cometido en Colombia, podrían hacerlo.  Si es por supuestos delitos cometidos por fuera del territorio colombiano, y que no tenga relación con sus funciones (como parece ser el caso), la jurisdicción colombiana únicamente podría procesarlo si no se ejerce la acción penal en el exterior.

B. ¿Pueden investigarlo?  Suponiendo que fuese posible investigar a Pastrana en Colombia, y suponiendo que existen motivos para inferir que él cometió delitos, y no simplemente que es "cercano" a personas que lo cometieron, habría que revisar las conductas por las cuales se quisiera investigarlo.  Si es por lo del incidente del helicóptero, que es el único que está documentado realmente, creo que la conducta estaría prescrita, dado que para ese tipo de delitos la prescripción máxima sería de 20 años.  Si es por algún tipo de conducta de índole sexual que involucre menores de edad (que es lo que realmente le están buscando), se trata de delitos imprescriptibles y podrían hacerlo, siempre que no haya acción penal ejercida en el exterior.

3) Que extraditen a Pastrana para ser juzgado por los Estados Unidos.

Opinión: Una de las cosas que ha querido hacer el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, en cabeza de Pam Bondi (de quien hablé hace un par de ingresos en el blog), ha sido dificultar la averiguación de posibles responsables de conductas delictivas relacionadas con la red de pederastia y prostitución forzada de Epstein.  En consecuencia, una cosa es formar parte de esa red, como instigador, cómplice, cliente, o la modalidad que sea, y otra cosa muy distinta es ser mencionado incidentalmente en los documentos.  Hasta que la justicia no cambie en Estados Unidos, o incluso en Colombia, ser amigo de delincuentes no necesariamente convierte a esa persona en delincuente.  Sindo Presidente Trump, y dado que él sí figura varias veces como un potencial cliente de los servicios de la red de Epstein, es altamente probable que no haya investigaciones en contra de Pastrana, porque la evidencia que se conoce hasta el momento es circunstancial y no existe suficientes elementos que permitieran siquiera iniciar una investigación allá.  Hay personas que aparecen mencionadas pero de una manera muchísimo más comprometedora de la que aparece el expresidente.

En todo caso, y en aras de no parecer tan sesgado e indocumentado como los "barras bravas" a los que he criticado, les dejo este enlace de 11 de febrero de 2026 de la Silla Vacía titulado "Nuevo documento vincula al expresidente Pastrana en los Archivos Epstein".  Ese artículo a su vez incluye un video de un capítulo de "Huevos con política" creación digital de ese mismo sitio informativo, en donde hablan algo más de once minutos sobre este tema. Si quieren seguir siendo "barras bravas" del tema Epstein-Pastrana, al menos serán unos "barras bravas" mediantamente informados.

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sábado, 14 de febrero de 2026

"Bienvenidos a la Edad Moderna"

Todavía nos pasa que cuando hablamos de una tendencia moderna, una persona moderna, o una apariencia moderna, se suele hacer referencia a algo muy cercano a la actualidad, o incluso como algo del cercano futuro.  A nivel de filosofía, los parámetros son otros, y se suele comunmente hacer referencia al concepto de "modernidad", que advierto desde ya que es algo muy distinto al primero de los conceptos.  Ninguno de esos términos son los que sirven al título de esta entrada.  He elegido el término Edad Moderna, que se suele utilizar históricamente como el momento en que finaliza la Edad Media y se da inicio a este nuevo periodo histórico.

En ese momento, ocurrieron en Europa una serie de situaciones que permiten ponerse de acuerdo en ese cambio. En 1453, cayó Constantinopla.  Entre 1440 y 1450 se inventó la imprenta (versión Gutenberg). En 1492 se reunifica el reino español, y ese mismo año Cristóbal Colón "descubre" para los europeos el conteninte americano. También se suele situar con el auge del renacimiento como movimiento artístico.  Revisemos brevemente las implicaciones de la elección de estos momentos.

La caída de Constantinopla: Durante cerca de 2000 años, Roma fue uno de los actores principales del concierto mundial, y en muchos casos el actor principal.  Luego del auge de Roma como república y luego como imperio, empezó un declive progresivo que inicio con la caída de la parte occidental del imperio, el cambio del latín por el griego como idioma oficial de la parte oriental del imperio, y finalmente su caída a manos del imperio otomano.  Eso implicó un cambio en la manera como se concebía el mundo desde el punto de vista político, religioso, geográfico y cultural, entre otros muchos aspectos.

La imprenta de Gutenberg: Lo que aquí escribo, una vez sea escrito, podrá ser leído casi inmediatamente en cualquier parte del mundo.  Eso es normal HOY, pero antes de la imprenta, la cantidad de personas que leían, era baja, y la cantidad de libros por leer era igualmente baja.  La razón principal es que cada copia de cada libro que podía ser leído tenía que ser manuscrito por alguien.  Quien haya escrito una carta a mano, sabe lo demorado que esto puede ser.  Pasar de esa lenta y dispendiosa escritura a la posibilidad de imprimir varias copias de un mismo escrito con tipos o letras móviles, permitía reproducir el material legible (y por ende, el conocimiento) a pasos agigantados.  El impacto cultural de esto es exponencial.  Si bien existía en Oriente una versión anterior de la imprenta, la imprenta de tipos móviles del siglo XV fue la que generó el cambio que aquí describo.


Imagen tomada de: https://concepto.de

La reunificación del reino español y la llegada de Colón a América: Se tratan de dos hechos distintos, pero creo que debo tratarlos conjuntamente.  La reunificación del reino español llevó a que la península ibérica dejara de ser dominio moro, y por ende del islam.  Como lo recordarán los lectores, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón fueron conocidos como los Reyes Católicos. Durante siglos, España fue el principal abanderado del catolicismo en el mundo.  En consecuencia, que hayan sido ellos, y no otros países los que iniciaron la conquista de América, tuvo un impacto decisivo en el mundo, dado que el catolicismo se propagó rápidamente por gran parte del continente americano, y si bien no dominó la totalidad del continente, sí logró dominar una amplia mayoría.  En consecuencia, la reconquista española y la llegada de Colón a América condicionaron la historia del mundo a partir del inicio del siglo XVI.

Mientras todo esto ocurría en Europa, en América el desarrollo cultural, militar, económico era mucho menor.  Mientras en Europa los protestantes y los católicos intentaban dominar la fe cristiana, en América se practicaba un politeísmo o incluso panteonismo en gran parte del continente.  La banca, el valor del oro y de la plata no funcionaban de la misma manera y las armas empleadas en América eran mucho menos sofisticadas que las de los europeos.  En consecuencia, conquistar América no fue difícil para los europeos que venían en busca de fortuna.  El derecho que trajeron consigo fue el derecho español y el derecho canónico, ambos derivados de Roma, y en consecuencia, gran parte de las prácticas jurídicas que se implantaron en el país vienen de allá.

Esto puede parecer muy interesante o por el contrario muy aburrido dependiendo de qué tanto de esto ya supieran y/o qué tanto les interese la Historia.  Sin embargo, el sentido del título no es ese, y por ende conviene explicar a qué me refiero con el título.  Así como en 1500 los nativos americanos precolombinos no eran conocedores o practicantes de muchos de los avances culturales de europa, esa diferencia hacía que la forma de operar de las sociedades pareciera que fueran de cientos o miles de años de distancia, según el tema que se estudie.  Esa misma brecha se siente hoy en este país, de distintas formas que conviene mencionar.

Mientras las grandes potencias mundiales actualmente están en búsqueda de poder colonizar otros planetas u otras galaxias, aquí todavía tenemos una legislación que busca que las personas adquieran la propiedad de predios a partir de su posesión, como si estuviésemos en las circunstancias históricas que dieron origen al Código Civil de la época de los Estados Unidos de Colombia (1863-1886), aún vigente. Mientras en el mundo se logra la identificación de retina y facial, en Colombia seguimos pidiendo para TODO, que entreguemos copia auténtica del registro civil de nacimiento, fotocopia de la cédula al 150% y declaraciones extrajuicio sobre cualquier estupidez.  Mientras los avances tecnológicos en el mundo llevan a que se cuestione sobre si los robots pueden ser parejas de humanos, reemplazar el trabajo de humanos, en Colombia nos cuestionamos sobre el valor probatorio de los chats de Whatsapp o sobre la autenticidad del documento privado.  Mientras en el mundo se resuelven casos con videos obligatorios en las prendas de los policías, y las cámaras de seguridad públicas se encuentran interconectadas con todas las bases de datos de agencias de seguridad del mundo, aquí todavía discutimos si el informe de accidente es la prueba reina de los casos de accidentes de tránsito.

En lo único que nos hemos querido actualizar es en el procedimiento penal, y hasta hace menos de 2 años, una de las discusiones centrales era si un juez penal tenía que ver físicamente a un testigos o si su percepción cambia diametralmente por verlo a través de una cámara.  En materia comercial, mientras en cientos de países el comercio electrónico internacional es una fuente poderosísima de ingresos en la economía, uno de los únicos segmentos en donde florece la economía colombiana digital, es a través del contenido pornográfico en línea, que normalmente requiere una cámara, un computador y uno o más "creadores de conetenido".

Hace algo más de un mes, llegó la fuerza de los Estados Unidos a Venezuela, se llevó al dictador que ejercía las funciones de presidente y le encerró en una cárcel mientras se dedicó a negociar su petróleo.  Seguramente lo que nos preguntaríamos en Colombia si esto hubiese ocurrido aquí, es si eso era una captura administrativa, o si eso constituye el delito de asonada, discusiones propias de otra época y de otro momento.  Nuestro política, nuestro derecho y nuestra cultura en general se quedó relegada demasiado, y si bien hay unos "iluminados" que hablan de Blockchain, criptomonedas, y le piden a Chat GPT que les haga sus escritos, el resto del mundo por más conectado que esté, se encuentra en otro momento cultural e histórico.

En consecuencia, no está de más que venga cualquier extranjero y nos diga: "Bienvenidos a la Edad Moderna", y tenga TODA la razón para hacerlo.

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miércoles, 4 de febrero de 2026

¿Por qué votamos por quien votamos?

 No me gusta la democracia, nunca me ha gustado.  Según mi mamá, eso es algo que bajo ninguna circunstancia debería revelar, o decir en público, porque habla muy mal de mí y de mi formación.  A pesar de ello, sigo creyendo que no debería sentirme avergonzado de pensar que no me gusta la democracia.  Y a pesar de las descalificaciones prematuras, creo que tengo muy buenas razones de fondo para que no me guste.

Una de esas razones es la que pienso tratar hoy: ¿Por qué votamos como votamos?  Sin embargo, conviene presentar unas advertencias de entrada.

1) Contrario a lo que cree la generalidad de la población, la mayoría de personas que habitan en el país, y votan, no es buena.  Es un contrasentido lógico pensar que en un mundo de ruiseñores, colibríes y cachorritos inofensivos tengamos un Código Penal tan extenso como el que tenemos.  Esos delitos que están en ese libro no son fruto de un bellísimo experimento mental para idear potenciales conductas indebidas que nadie nunca cometió ni cometerá.  No fue una manzana podrida en este jardín del Edén quien hace milenios cometió un delito.  Vivimos rodeados del delito a toda hora y en todo lugar.  Luego, POR FAVOR, no nos mintamos creyendo que aquí "los buenos somos más".

2) La democracia representativa, como en la que estamos en Colombia, implica que la gente elige a sus representantes.  Todas las personas a las que me referí atrás, votan.  Algunos incluso hacen que voten por ellos.  Los eligen, y con muy buena cantidad de votos.  Este ingreso de hoy no está dirigido para ellos, porque la respuesta a la pregunta inicial se puede despachar en una oración: ¿por qué razón vota una mala persona, por otra mala persona? Porque en mayor o menor medida, lo representa y quiere que alguien igual de malo a él o ella, mande.

3) Este escrito, entonces, está dirigido a personas que son cumplidores de la ley y las buenas costumbres: Para ti que no eres capaz de saludar o responder un saludo, este escrito no es para ti.  Para ti que crees que el semáforo es para los demás pero no te aplica a ti, esto que escribiré no es para ti.  Para ti que le prometes fidelidad de por vida a tu esposo o esposa pero cada dos o tres años renuevas tu amante de turno, este escrito no es para ti.  Para ti que nunca te han impuesto un comparendo porque siempre "te colaboras" con el agente de tránsido, este escrito no es para ti.

4) Lo que aquí diré en adelante, apunta a la razón.  En consecuencia, no es apto para imbéciles.  La manera específica como he empleado el término "imbécil" la he tomado de Santiago Ávila Vila, específicamente de su canal de Instagram "La gestión emocional".

Ahora sí, desarrollo la idea inicial: ¿Por qué votamos por quien votamos?

La gran mayoría de mi vida adulta, he entablado conversaciones políticas de distinta índole con amigos y familiares acerca de por quién vamos a votar en X o Y elecciones. Una respuesta "correcta" desde la utopía de la democracia participativa implicaría lo siguiente: 1) Identificar cuáles son los problemas que tengo y priorizarlos.  2) Ver cual de los candidatos aborda esos problemas 3) Ver cual es el plan de los candidatos que abordan los problemas que me importan, para ver cual de las propuestas me conviene. 4) Ver si lo que dice el candidato es consistente con lo que ha dicho y hecho en el pasado. 5) Verificar que ese candidato es alguien que sea capaz de ejecutar lo que dice que haría.

Lo anterior suena buenísimo, pero simplemente no funciona así.  Las personas no votan racionalmente sino pasionalmente.  Utilizaré dos ejemplos puntuales para ilustrar mi punto.

Ejemplo 1) Juan Manuel Santos.

En un ingreso titulado "Elecciones presidenciales I - Juan Manuel Santos", de 2010, escribí lo siguiente del entonces candiato presidencial Santos (el subrayado es de esta entrada, y no de aquella):

No ha salido como ganador de los debates, porque no ha logrado transmitir proyectos de gobierno propios.  Su desmedida lealtad hacia la figura del Presidente Uribe lo muestra como un continuador del mandatario actual.  El problema es que esa misma lealtad fue profesada hacia Pastrana, y otros más.  Esa capacidad de cambiar de parecer genera cierto temor hacia lo que ‘realmente’ haría si llegara a la jefatura de Estado.  Todavía no se ha aclarado si Santos sí buscó pactos con la guerrilla para derrocar a Samper.  Este episodio turbio, genera dudas que no ha logrado despejar Santos en los debates.

En el año 2014, el entonces Presidente Juan Manuel Santos se lanzó nuevamente a la presidencia de la República.  Quienes tengan memoria hasta allá, recordarán que para ese entonces ya era claro que no era el continuador de Uribe (a quien se le volteó), y que quería buscar un acuerdo de paz con las FARC, algo que era diametralmente contrario a lo que quería Uribe.

En ambos casos ganó Santos. ¿Y eso cómo es posible si representaba dos cosas diametralmente opuestas?  Claramente, la gente no votó por su consistencia ideológica, ni por sus propuestas programáticas. Esa capacidad de ser un camaleón en la política le ha brindado réditos a él, a Roy Barreras, a Francisco Barbosa, por poner solo algunos ejemplos.  Santos representa al político que dice lo que sea que tenga que decir para ganar simpatías y votos, y luego perfectamente cambiará de opinión y defenderá esa nueva opinión con feroz vehemencia, como lo hiciera con la primera.  Lo mismo será con su tercera, cuarta o quinta opinión.  En general, qué dice depende de cual ola es más grande.

Ejemplo 2) Gustavo Petro.

Cualquiera que hubiese hecho siquiera una mínima revisión de cuales eran las características de Gustavo Petro como alcalde de Bogotá, podría tener claro lo siguiente:

- Cambia miembros de su equipo como si fuese cambio de ropa interior.  En muchos casos porque los subalternos no se lo soportaban, y en otros casos, porque no se comportaban como los lacayos que él esperaba que fueran.

- Es un megalómano.  Una persona que habitualmente se refiere a sí mismo en tercera persona se considera tan legendario que tiene que referirse a sí mismo como a una obra de arte, como el objeto de su devoción.

- Es pésimo ejecutor. No le gusta gobernar, lo que le gusta realmente es hablar, y hablar mucho.

- No es ilustrado, no es inteligente.  Pretende serlo, que es distinto.  Como gran parte de la población no tiene la información suficiente sobre temas especializados, creen cualquier tontería que salga de su boca.

Hoy, a escasos meses de que termine su mandato, vemos EXACTAMENTE LO MISMO.  En otras palabras, estábamos más que preavisados, y aún así la gente votó por una idea vaga, vacía etérea, sin forma, inodora e incolora: "el cambio".  "El cambio" es lo que sea que él diga en el momento en que lo diga.  Es tan vago, que ni siquiera se tomó el trabajo de puntualizar el concepto clave que lo llevó a la presidencia.  Y somos tan poco racionales a la hora de votar, que miles de doctores, magísteres, exministros, y demás, les parece que votar por una palabra que no tiene definición, está muy bien.



Imagen tomada de: https://asociaciones.org

La actualidad.

Si uno mira las encuestas de intención presidencial, y tiene en cuenta todo lo que les acabo de señalar, le provoca llorar. Los dos candidatos con mayor intención de voto son Iván Cepeda, y Abelardo De la Espriella.  

El primero ha sido abiertamente defensor de los guerrilleros, de Chávez y de Maduro.  ¿Cómo es posible que puedan confiar para dirigir un Estado democrático en una persona cuyos aliados más cercanos desprecian la democracia y la legalidad?  Me da mucha pena que estén dispuestos a poner 4 años o más a alguien en el poder por el solo mérito de despreciar a Álvaro Uribe Vélez.  Eso no es serio. Repito: NO ES SERIO.

El segundo ha sido defensor de jefes paramilitares y tiene el especial talento de haber representado a David Murcia Guzmán, sacarle todo el dinero que pudo, y luego cuando sí tenía que entrar a defenderlo, dejarlo botado.  ¿Ese es el perfil de persona a la que le quieren encargar este país que está en crisis? Ser fantoche no suple la absoluta falta de preparación y conocimiento que se requiere siquiera para ser un mandatario mediocre.  Cuéntenle las ideas que realmente han salido de su boca durante el tiempo de campaña.  La falta de preparación es demasiado evidente.

Todo lo anterior demuestra que la mayoría de personas en este país no se toma en serio la democracia.  Si no somos siquiera capaces de buscar argumentos, sopesarlos y dejarnos convencer, sino simplemente pertenecemos a una horda de fanáticos, bien sea de izquierda o de derecha, nos merecemos exactamente lo que nos está pasando, así como en su momento Venezuela se mereció a Chávez, y hoy en día los Estados Unidos se merecen a Trump.  Cómo sería de bonito si la mayoría de gente se tomara medianamente en serio su responsabilidad democrática y al menos le metiera 5 pesitos de neuronas a sus decisiones electorales.  Por temas como "los pantalones", el tono fuerte y el "no se deja" es que la gente seguía a los reyes hace 5 siglos.  Si son tan amantes de la democracia, deberían comportarse como si realmente les importara las razones de su elección, y no comportarse como los siervos de la gleba en el medioevo.  Sí, es emocionante, pero no resuelve NUESTROS problemas, que sí requieren gente medianamente competente al frente.

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viernes, 30 de enero de 2026

El severo problema del Estado de Derecho, versión 2026

Tanto en mis clases de derecho como en las de filosofía, he tenido la oportunidad de estudiar algunas de las tantas teorías o explicaciones acerca de la autoridad, de la justicia y del derecho.  Es habitual, en este tipo de estudios, que le den la bienvenida a uno con el diálogo sobre la justicia que se encuentra en "La República" de Platón para definir que es lo justo, porque a partir de allí es que podría entrar a construirse una noción legítima de derecho.

Se puede pasar de allí a estudiar lo que del derecho podrían decir los jurisconsultos romanos más reconocidos a la largo de la Historia, San Agustín, Santo Tomás, Maquiavelo, Bodin, Hobbes, Locke, Rousseau, Bentham, Kelsen, Rawls, Raz, y un larguísimo etcétera.  De hecho, conozco personas que han vivido toda su vida en el estudio de esos temas, en escribir sobre lo que ya se ha escrito sobre esos temas, e incluso para comparar o "poner a dialogar" a muchos de esos autores.


Imagen tomada de: https://www.psychmechanics.com/characteristics-of-a-know-it-all-personality/

En este punto debo ser claro: soy de un estilo pensar guiado por la metodología.  No creo en los chispazos de ingenio sin fundamento, no creo que los objetivos se logren a punta de ganas, programación neurolingüística ni mucho menos a partir de un optimismo radical.  Creo fielmente que las teorías juiciosamente construidas, los argumentos cuidadosamente estructurados, y el respeto por la lógica, son los que permiten que realmente el mundo avance.  En consecuencia, soy fervoroso defensor de las innovadoras teorías que han propuesto los grandes pensadores a lo largo de la Historia, siempre que deriven del respeto de esa rigurosa metodología.

Sin embargo, debo ser igualmente claro: soy alérgico al culto por el concepto por el simple hecho de "saber más", o peor aún, "hacerle saber a la humanidad que sé más".  Conozco personas que tienen más títulos que Daenerys en "Juego de tronos", que Alejandro Magno o Napoleón Bonaparte (para hablar de casos reales).  Conozco personas que han vivido una buena vida, han ganado un buen dinero, y una reputación excelsa a partir de ese tipo de vida académica. ¡Muy bien por ellos!  Sin embargo, cuando uno se enfrenta al siguiente tipo de situaciones en recientes años, y observa que no hay respuestas académicas serias, es cuando debo respetuosamente apartarme de esa forma de vivir.

Obsérvense, por ejemplo, algunos de los problemas de los últimos cinco (5) años:


1) Un país invade a otro, cambia un tirano (el anterior gobernante) por otro (la actual gobernante), y entra en negociaciones de recursos naturales y dinero.

2) Una nación que hace 80 años casi fue erradicada de la faz de la tierra, considera que ellos sí tienen derecho a erradicar a otra nación de la faz de la tierra, y actúan en concordancia.

3) La mayoría de eruditos en la materia, y de mandatarios son capaces de ver lo descrito en el punto 2), llaman a un caso GENOCIDIO, y al otro, LEGÍTIMA DEFENSA.

4) Un Estado que se fue a guerra con otro Estado para luchar contra el autoritarismo y defender la vida y la libertad, hoy en día mata, ejerce el autoritarismo y celebra ese autoritarismo en su mismo territorio.

5) Un Estado que en su momento luchó para frenar el derecho al "espacio vital" de otro, hoy en día reclama su derecho a "su espacio vital" para acabar con su vecino, y antiguo aliado, y por ende, lo invade.

6) Un gobierno trata de héroes a los subversivos, de subversivos a los que ejercen su derecho a disentir, llama tiranos a los que gobiernan legítimamente y víctimas a los que son tiranos.  Invocan la lucha de clases y la guerra contra la pobreza para hacer a todos (salvo a ellos) más pobres.

7) En el mismo país en el que hace cerca de 100 años sacaron a un Presidente porque sacó un crédito para atender la salud de su esposa, hoy en día tiene a un presidente alcohólico, drogadicto, putero, y presuntamente corrupto, que dice que lucha contra todas las cosas de las que padece.

8) El derecho penal ya no es el derecho del Estado para imponer penas, sino el derecho del pobre delincuente para clamar por sus garantías, basados en las ideas de un autor que murió hace más de 200 años, y que escribió en épocas de las monarquías.

9) Existe una profunda desconfianza, cada vez más generalizada, en que los jueces y magistrados en este país y en otros, realmente fallen conforme a derecho.  La desconfianza crece cuando los jueces tienen que afirmar que "fallan en derecho", para que les crean que fallan en derecho.


En esencia, existe un profundo problema y es que cuando fue concebido el Estado como una necesidad política y organizacional, que posteriormente dio origen al Estado de Derecho como premisa fundamental de funcionamiento de cualquier Estado moderno que se considere legítimo. Para los que no están muy ambientados en el tema, les traduzco.  El Estado de derecho básicamente funciona a partir de dos premisas básicas: 1) Todos, tanto autoridades como particulares están sometidas a las normas jurídicas vigentes.  Nadie, salvo que la ley lo prevea, está por encima de la ley. 2) Los particulares pueden hacer todo lo que el derecho vigente no les prohiba. Las autoridades únicamente pueden hacer lo que el derecho vigente expresamente les permita hacer.

Hay muchas razones por las que esto está en crisis, más allá de los 9 ejemplos que señalé atrás.  Ocurre en muchas latitudes, por ejemplo, que la misma autoridad del Estado está puesta en duda.  Para entender esto, conviene recurrir al sociólogo Max Weber quien se refería al Estado como ese conglomerado que dentro de un territorio específico reclama de manera existosa el ejercicio de la violencia física legítima.  en otras palabras, el Estado debe ser capaz de imponer su autoridad por la fuerza sobre cualquier otra persona, dentro de ese territorio.  Esto no ocurre en la actualidad en muchísimos lugares del mundo, incluso en la propia Colombia.

Otro ejemplo es la manera como las grandes corporaciones del mundo han logrado superar el poder de la mayoría de Estados del mundo.  Conocen muchos casos en los que Google, Microsoft, Apple, Facebook, Amazon, hacen lo que les parezca sin temor a represalias, por el simple hecho de que ostentan más poder real.  En Colombia, resonó en su momento (en la época de los racionamientos de agua en Bogotá) el hecho de que las familias bogotanas y calerunas debían aceptar cortes de agua periódicos, mientras Coca Cola seguía extrayendo irrestrictamente agua de las fuentes, para sus fines industriales.  Eso no parece concordar con las dos premisas que atrás expliqué.

Un tercer problema que observo, es que el Estado no está al servicio de los ciudadanos, sino que claramente es al revés, y cada vez resulta más obvio.  Un ejemplo sencillo de lo anterior: la política de vivienda de Colombia busca que las familias sean capaces de adquirir vivienda.  Eso no suena para nada mal.  Sin embargo, la mayoriá de la población que anhela ser dueños de su propia vivienda deben endeudarse por periodos prolongadísimos de tiempo para pagar su vivienda a un valor muy superior al que teóricamente vale, por el simple hecho de tener que pagar intereses al sector financiero.  Si se llega a superar esa barrera, que depende de no colgarse en los créditos, la gente es recibida con pagos de prediales e contribuciones de valorización elevadísimas que llevan a que los propietarios sientan que tienen que pagar una sanción por el simple hecho de vivir en su hogar.  Ese mismo ejemplo lo pueden replicar a muchos otros ámbitos, como los comparendos de tránsito, la necesidad de tener planes complementarios de salud para no morirse, entre otros.

Por último, el problema (no lo llamo "desafío" como les gusta a mis colegas académicos) de que el aparato estatal esté al servicio de los mandatarios, es supremamente problemático.  Como indiqué al inicio de este ingreso, el primer texto que uno lee en las facultades de derecho en relación con la justicia y el derecho, es el diálogo según el cual Sócrates logra convenecer a sus contertulios (y también a nosotros) que lo justo no es "lo que conviene al más fuerte" sino lo que es más beneficioso para la mayoría de los súbditos.  Cerca de 2500 años después de que esto fue dicho, parece ser que debemos aceptar que HOY, la justicia no es lo que nos dijeron en primer semestre de derecho, sino que efectivamente lo justo es lo que le conviene al más fuerte.

En esas estamos...  

Los dejo con esta página, que si bien es pensada para México, aplica perfecto para estas latitudes: "Cuadro comparativo que muestra el estado que guarda la nación justo antes de 1810, 1910 y 2010". 

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jueves, 12 de enero de 2023

El tema con el POT

Nota introductoria:

No me avergüenzo de manifestar abiertamente mi profunda decepción por el estado de Bogotá, y peo raún, por la calidad de sus ciudadanos.  Son ya muchos años de sentir lo mismo.  Aclaro desde ya, que es imposible entrar a analizar uno a uno a cada uno de los que de una u otra manera interactúan diariamente en la capital de Colombia. No pretendo hacerlo, así fuese ello posible. En general, el "bogotano" no me agrada, y muchas razones hay para ello. Sin embargo, no es ese el objeto de este ingreso.

Luego de 23 años en contacto con aquello que podríamos llamar, "el derecho", tal vez nunca quise adentrarme en las aguas de la normatividad capitalina, sus porqués y su historia.  Sin embargo, cuando uno ve el estado de la ciudad, e intenta encontrar respuestas, parece no hallarlas en ningún lado.  Me cuesta creer que haya tantos mandatarios locales a los que le quede tan grande eso de gobernar una ciudad.  Y si no lo viese con mis propios ojos todos los días, me costaría creer que haya gente que sea incapaz de botar la basura en la caneca de la basura, y que simultaneamente crea que es una idea genial andar destruyendo las estaciones y buses del sistema de transporte masivo principal de la ciudad.

En este momento presento otra claridad más: Transmilenio me parece una mala idea, pésimamente implementada.  Sin embargo, es lo que nos dejaron en la ciudad, y el hecho de que no me guste no significa que me sienta "empoderado" (por utilizar un término de moda) para destruir toda la infraestructura del sistema.

A un amplísimo porcentaje de mis conciudadanos les parece genial eso de "hacerse sentir" destruyendo. Allá ellos... Sin embargo, más allá del interesante ejercicio que pueda representar intentar comprender o simpatizar con alguna de las subespecies de bogotano, lo interesante es intentar aprender por qué a pesar de todo ello, existe un apetito casi sobrehumano por llegar a ser alcalde de la ciudad.  Samuel Moreno nos la puso demasiado fácil.  Gracias a él, no hay que desgastarse demasiado en buscar respuestas.

¿Entonces, para qué escribo esto, si todo resulta tan obvio?


Ahora sí: El tema con el POT.

Ser corrupto es fácil.  Realmente fácil.  Para ello se requiere únicamente dos cosas: 1) Encontrar una manera de ganar "dinerillo" extra; y 2) Que no me cojan, o incluso, que me cojan pero no me condenen, o más aún, que incluso me puedan condenar pero que no me cojan la plata, pues esa es mi pensión.

Si nos detenemos en ello, podríamos armar un escalafón de corruptos con los siguientes niveles de experticia: nuevón, ladronzuelo, pícaro, El Padrino, y deidad.  Para llegar a nivel deidad, se requiere ser masivamente corrupto, por cantidades masivas de dinero y no solo no se ser cogido, sino parecer adalidad de la moral y las buenas costumbres. Eso, no es fácil.

Allí es donde viene a jugar el tema del POT, o Plan de Ordenamiento Territorial.

Antes de continuar, los invito a que revisen este bellísimo video creado por la Cámara de Comercio de Bogotá en el año 2017.



Video tomado de: Cuenta Youtube de la Cámara de Comercio de Bogotá.


Antes de los primeros 10 segundos, nos llega la primera sorpresa: Sí, ustedes oyeron bien...  El Plan de Ordenamiento Territorial tiene una vigencia de 12 años.  O mejor, tenía.  Esa vigencia estaba amparada por el artículo 28 de la Ley 388 de 1997, y sí establecía una vigencia así.  El término, fue eliminado por el cambio que se introdujo con el Decreto Ley 2106 de 2019.  Ahora hay como tres vigencias distintas, pero el aspecto estructural sí tiene una duración de 3 periodos constitucionales (es decir, de 12 años).

Contándome mis deditos, empecé a echar cuentas, y algo no me cuadraba.  Si la duración, hasta 2019, era de 12 años, ¿cómo era que todos los alcaldes desde Enrique Peñalosa I, habían presentado su POT y lo habían aprobado? Bueno... todos menos Samuel Moreno. Suponiendo que al día siguiente de la aprobación de la Ley 388 de 1997 hubiese expedido el primer POT, el tercer POT habría tenido que haberse expedido en 2021.

Sin embargo, Peñalosa I tuvo POT, Lucho Garzón tuvo POT, Gustavo Petro tuvo POT, Peñalosa II tuvo POT y Claudia López tiene POT.


¿Por qué?

Si le preguntan esto al angelito en mi hombro derecho, la respuesta que les daría es:

"Cada uno de ellos quiere construir sobre lo construido y continuar con la imparable tendencia de crecimiento y prosperidad que tiene Bogotá."


Imagen tomada de: Cuenta freepik de Pinterest.


Si le preguntan eso al diablillo en mi hombro izquierdo, la respuesta que les daría es:

"Porque cuando todas las obras de de desarrollo de una ciudad dependen de cómo decida yo "dibujar el mapa" del ordenamiento territorial, he ahí una importante manera de incentivar a los industriosos y proactivos corruptos del sector público y privado a hacer negocios.  Es una rueda de negocios de la corrupción".


No sé a quién le creen.  Yo se a quién de ellos le creo yo. No me parece coincidencial que en una ciudad en donde pavimentar una calle de manera decente sea una labor excepcional, tengamos tantos líderes con "visión de futuro".  Tampoco me parece coincidencial que a tanto alcalde le encante ese tema de sacar su POT por decreto, es decir, de IMPONER su "visión" de ciudad.  Y si no le creen a mi diablito, recuerden que Rubén Blades ya decía con sabiduría: "Decisiones, cada día. Alguien pierde, alguien gana, ¡Ave María!"

Ahora bien, supongan que esas decisiones implica que en sus manos puedan decidir quién gana y quién pierde...  He ahí la oportunidad de negocio.


Redondeando: El hecho de que una ciudad no funcione no quiere decir que no mueva increíbles cantidades de dinero, a partir de obras que se culminan, obras que no se culminan, creación de empresas, construcción de grandes edificios, entre otros.  El ciudadano no ve esto porque ni le quita ni le pone nada a su vida.  Sin embargo, es en la capacidad de gestionar recursos para uno o para otro lado que surge el verdadero poder de los dirigentes.  No quiere esto decir que todos los alcaldes sean corruptos, ni que únicamente los alcaldes son corruptos.  Para un tema de tan grueso calibre como el POT de una ciudad, hay oportunidad de negocio a múltiple nivel.  Sin embargo, para los mandatarios la prioridad es clara.  Es posible que pase a la Historia como un buen o mal mandatario, pero no es eso lo relevante.  Lo verdaderamente importante es que después de eso, si se gestionaron los negocios como era, al menos ya pueden montar su campaña presidencial, o irse a un decente retiro a un pequeño chalet o loft en algún lugar paradisiaco, que por supuesto no es la ciudad que gobernaron.

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jueves, 9 de diciembre de 2021

Día internacional contra la corrupción - 2021

Hoy, 09 de diciembre de 2021, se conmemora el Día internacional contra la corrupción.  Aprovecho la oportunidad para señalar, que considero que este es el segundo problema más grande que tiene el país, después del de "educación" en sentido amplio.

Entendamos el concepto.  Solo así, es posible entender la verdadera gravedad del problema: la corrupción se presenta cuando se actúa con una motivación distinta del cumplimiento de un deber claro y específico. Es corrupto quien hace lo que debería hacer, pero por una razón distinta al cumplimiento de su deber.  Es corrupto quien hace lo contrario a lo que debería hacer.  También es corrupto quien dilata el cumplimiento de su deber, sin causa justificada.

Como se dan cuenta, el espectro es supremamente amplio.  No solo es corrupto quien pasa dinero para quedarse con un contrato.  Es corrupto quien entrega un trabajo plagiado, quien exige un nombramiento de un familiar en una entidad, a cambio de votar a favor de X candidato.  Es corrupto quien en nombre de la lucha anticorrupción busca perseguir la corrupción ajena, incluso fomentando la propia.  Es corrupto quien conoce su deber, y de manera deliberada decide actuar en contra de ese deber, por muy buenos argumentos que quiera dar.

Meditemos el problema, un poco.  Intente usted, apreciado lector, pensar cuantas personas alrededor conoce que hacen algo de lo que acabo decir.  Ahí entenderá la "dimensión" del problema.

Ahora, la parte incómoda del ejercicio: Intente pensar cuántas veces el último mes, el último año, ha hecho cosas como las que acabo de decir.  Esa es la parte del ejercicio que a nadie le gusta hacer. ¿Cuántas veces ha dejado de pagar un pasaje, debiendo hacerlo?  ¿Cuántas veces ha mentido en una declaración juramentada? ¿Cuántas veces ha dejado de pagar impuestos?  ¿Cuántas veces ha sobornado a un policía para evitar un comparendo? ¿Cuántas veces le ha sido infiel a su pareja? ¿ Cuántas veces ha dejado de devolver un libro que le prestaron? ¿ Cuántas veces se coló en la fila del supermercado, del bar, de una oficina pública? Ahí entenderá usted la dificultad de erradicar el problema.

A la gente le gusta llenarse la boca diciendo que "los buenos somos más".  Genuinamente no lo creo.  Para poder definir quién es una persona buena, deberíamos primero pensar qué es lo que define esa categoría.  Recuerden, por ejemplo, que Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha, eran unos asesinos despiadados, pero también donaban dinero y casas a los habitantes de ciertas poblaciones, especialmente a la población pobre.  ¿Por qué sabemos con certeza que eran malos, y no buenos? ¿Y por qué sabemos con certeza que somos buenos, y no malos?



Imagen tomada de: https://www.peakpx.com

Para poder evitar ser corruptos, lo primero que hay que aceptar es que probablemente ya hemos cometido actos de corrupción, y más de una vez.  En otras palabras, el primer insumo para poder evitar "ser" corrupto, es tener autocrítica.  La capacidad de saber que lo que se ha hecho está mal hecho, es fundamental.  Es impresionante la gran cantidad de veces que puede uno observar una actitud de autojustificación de una conducta indebida.  La gran mayoría de personas son implacables con la falta ajena (incluso con errores menores).  Sin embargo, sus propias faltas no suelen reconocerse como faltas.

En un ejercicio kantiano propio del imperativo categórico, pensemos en lo siguiente:  Si todos y cada uno de nosotros consideramos que nuestros actos indebidos están justificados, y suponemos que todas las personas piensan así, pues tenemos un problema sistémico: somos un pueblo corrupto, porque todos los asociados consideramos que tenemos derecho a incumplir y/o defraudar nuestros deberes.  Ese es el problema real que tenemos. No somos conscientes de lo increíblemente corruptos que somos, y si lo somos, no nos importa cambiar.  Por eso es que tenemos alcaldes que prometen a sabiendas que no van a cumplir.  Hablan de lucha contra la corrupción cuando en realidad están pensando en llegar a manejar la contratación para sacar plata, y cambiar el POT para obligar a los distintos sectores económicos a que "se manifiesten".

Por esa razón es que el fiscal que debe investigar, se convierte en un implacable defensor.  Por esa razón es que el Inspector de Policía que debe resolver una querella, hace todo lo posible por no hacerlo. Por esa razón es que quien no es dueño de un predio es capaz de pagarle a terceros para que digan que ha sido poseedor de toda la vida.  Por esa razón es que un congresista es capaz de votar afirmativamente un proyecto que sabe que perjudica a la gente.  Por esa razón es que los grandes grupos económicos se convierten en donantes de las campañas políticas; el favor se cobrará.  Por esa razón es que el marido o la mujer infiel son incapaces de aceptar su infidelidad como un acto voluntario y deliberado. Por esa razón es que el semáforo en rojo, más que un mandato, termina convirtiéndose en un consejo...

Luchar contra la corrupción parte de entender que TODOS, de una u otra manera, incumplimos con nuestros deberes de manera deliberada, y por toda variedad de causas.  Luchar contra la corrupción parte de entender que el cambio no se da por cuántos "otros" encarcelemos", sino que tanto podemos cambiar nosotros para evitar ser eso que nos encanta criticar.  Vamos perdiendo como sociedad frente a este flagelo.  Vamos perdiendo por goleada.

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viernes, 21 de mayo de 2021

El paro y la Constitución de 1991

Comentarios preliminares:

Desde hace muchos siglos se habla de política.  También desde que se tiene conocimiento de la existencia de la civilizaciones, ha existido poder, y lo que en filosofía se suele conocer como "autoridad práctica" -es decir, aquella autoridad que tiene quien puede imponer su voluntad sobre otros, no porque tenga necesariamente razones de peso para ser obedecido, sino porque tiene los medios para hacer que lo obedezcan.  Esto, por supuesto, indica que siempre ha existido alguien que mande, y alguien que obedezca.  Sin embargo, no es sino a partir de las ideas contractualistas que se empieza a pensar en los ciudadanos como el origen del poder, y no como sus objeto.

Esto resulta especialmente interesante, porque con el contractualismo, se empieza a hablar de un acuerdo entre las personas, para crear un "algo" independiente de ellas que fuera el que detentara el poder.  Ese acuerdo se conocería como un contrato social en la medida en que implica un acuerdo de voluntades que tiene la capacidad de generar obligaciones, que los contratantes están dispuestos a cumplir.  El contrato social, entonces, es el origen del poder político y de la autoridad estatal.  El problema que tenían (y tienen) las teorías contractualistas es que no explica con claridad por qué razón los que han nacido después de ese pacto, estarían obligados a cumplirlo.  Casi en cualquier teoría jurídica en materia de contratación, el consentimiento del obligado es requerido.  En este pacto político no, y por ello es que ese "algo" creado finalmente va a depender del ejercicio real que se haga del poder.


Imagen tomada de: https://psicologiaymente.com/


El absolutismo monárquico era defendido por uno de estos contractualistas, Thomas Hobbes.  Según el modelo absolutista, todo el poder absoluto recaía en manos de un solo individuo y por eso se hacía referencia al monarca absoluto.  Tenía poder pleno y todos debían obedecerle, a cambio de evitar un concepto que el denominó "el estado de naturaleza".  En Hobbes, ese estado de naturaleza correspondía a un estado de guerra permanente entre los hombres.  Es conocida su famosa frase de que en el estado de naturaleza, "el hombre es un lobo para el hombre".  Sin embargo, contrario a las creencias populares, el desarrollo de ese concepto no se encuentra en "El Leviatán", sino en otra obra: De Cive.

Reitero la idea: De acuerdo con la teoría de Hobbes, el contrato social que surge entre las personas para delegar el poder conjunto que emana de ellas y entregárselo al soberano, se hace para evitar el permanente estado de guerra entre los hombres. Regresaremos a esta idea más adelante.

Por lo misma época en que se va dando la teoría contractualista de Hobbes, va surgiendo todo el movimiento político que da origen al constitucionalismo moderno.  Se trata de movimientos de resistencia frente al poder del monarca, dados también en Inglaterra que se ven reflejados principalmente en la Petición de Derechos (Petition of Rights) en 1628 y en la Bill of Rights (Carta de derechos) de 1689. En ambos casos, se trató de documentos que buscaban limitar el ejercicio del poder, que en criterio de Hobbes, no podía ni debía ser limitado. Precisamente en ese mismo 1689, John Locke publicó sus "Dos tratados sobre el gobierno civil", otra teoría contractualista con una visión algo más moderada que la de Hobbes.  A partir de los avances teóricos que se dieron a partir de este momento, la expedición de la Constitución de los Estados Unidos, y las constituciones francesas de la época revolucionaria, surge claro que ese texto que se llama "constitución" es un acuerdo de naturaleza política, cuyo objetivo fundamental es establecer las reglas básicas de juego de un Estado, las autoridades públicas que han sido instituidas, y los ciudadanos que conforman esa nación.

La constitución, desde el punto de vista estructural, tiene una parte dogmática que contiene la carta de derechos que deben ser garantizados por las autoridades y por los ciudadanos, así como los principios fundamentales que orientan esa carta política.  También la constitución incluye una parte orgánica en donde se establece la estructura fundamental del Estado y la distribución del poder público.  Por ello, al establecer las pautas fundamentales de funcionamiento del estado y de la interrelación de este con los habitantes, la Constitución es la materialización de un contrato en el que todos los habitantes se comprometen a cumplir con esa constitución, y todas las autoridades que se instituyen a partir de ella, se obligan a cumplir y a hacer cumplir la Constitución.


El paro de 2021 y la Constitución de 1991:

Si algo ha quedado claro de las manifestaciones derivadas del paro de 2021, es la profunda insatisfacción de un importante sector de la población, respecto de muchas cosas.  Solo por poner algunos ejemplos: el sistema de salud, el sistema tributario, el sistema educativo, la policía, el ejército, el presidente, los ministros, la falta de implementación de los acuerdos de paz, la corrupción, las falta de empleo, el Congreso, entre otros.  En general, existe un descontento generalizado, no solo con un gobierno, sino en general con los gobiernos, e incluso con el sistema de gobierno mismo.  De las tres ramas clásicas del poder público (rama ejecutiva, rama legislativa y rama jurisdiccional), la población parece estar profundamente molesta con dos de ellas, la ejecutiva y la legislativa.  Curiosamente, es la Rama Judicial -a excepción de la Fiscalía, por supuesto- la que parece ser la menos odiada, aunque en muchos casos genera profunda desconfianza.

En consecuencia, las inconformidades se han canalizado a través de un paro.  Hasta ahí, parecería todo normal.  El problema es que esa inconformidad ha venido acompañada de una violencia a todo nivel.  Hay violencia sexual, hay desapariciones forzadas, hay ejecuciones extrajudiciales, hay vandalismo contra bienes públicos, hay atracos callejeros, hurtos de establecimientos de comercio, y lesiones personales por doquier.  En las redes sociales, hay igual o más violencia: insultos, acusaciones, deseos de muerte, amenazas, entre otros, son el pan de cada día.  La gente no se habla, se grita.  La población se comporta como barras bravas del fútbol: mi violencia es legítima, la tuya no.  He intentado generar algunos debates mesurados sobre el tema en Facebook, y es increíblemente difícil evitar las agresiones y la violencia verbal.


Imagen tomada de: https://noticias.canal1.com.co/


Cuando uno mira eso, y compara con lo que dice la Constitución, ve que no existe ningún tipo de correspondencia entre el ser y el deber ser.  La Constitución de 1991 se funda en el principio del respeto a la dignidad humana.  Suena ridículo.  Está bien... digamos que sólo está fundada en el respeto.  Suena igual de ridículo.  El primer derecho fundamental relacionada en la carta de derechos es el de la vida.  El segundo es el de la prohibición de desaparición forzada, y tratos crueles e inhumanos.  El tercero es el del derecho a la igualdad... ¿Ven para donde voy?  Los principios y derechos cardinales de nuestra Constitución están siendo abiertamente desconocidos por un amplio sector de la población.  Y les parece que eso "está bien".

Cuando uno mira el otro lado de la moneda (las autoridades públicas) se da cuenta de que tampoco existe un interés genuino en cumplir la Constitución.  Lo curioso, es que al posesionarse en cualquier cargo público, lo primero que se exige es jurar que se va a cumplir con la Constitución.  Y la gente jura.  Entre esa gente que jura cumplir con la Constitución, está un presidente que es el comandante máximo de las fuerzas armadas, es el jefe de Estado, jefe de Gobierno y suprema autoridad administrativa (esto viene de la Constitución, no me lo invento yo), y que visita a escondidas la ciudad con mayores problemas de orden público, y no quiere dialogar personalmente con las personas con las que dice que quiere dialogar.  Tenemos un fiscal que sigue siendo parte del Gobierno, aunque formalmente su cargo constitucional diga que él es independiente.  Lo mismo diremos de Contralor y Procuradora.

La Constitución dice en su artículo 2o (sí, el segundo de toda la Constitución) "Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares."  Les presento la ironía más grande de nuestro texto constitucional.  Arriba las manos de los que se sientan protegidos en su vida, honra, bienes y demás creencias.  También dice la Constitución en su artículo 363 que "el sistema tributario se funda en los principios de equidad, eficiencia y progresividad."  Para los que no lo tienen muy claro, anoto lo siguiente: la progresividad en materia tributaria implica que el que tiene más paga más. ¿Ven para donde voy? 

En este punto, entonces, lo que ocurre es que de ambos lados de la misma moneda se observa un profundo interés en no cumplir con la constitución.  En derecho privado, por ejemplo, puede ocurrir que ante un contrato, ninguna de las dos partes tenga interés en cumplirlo.  La solución jurídica que se brinda en esos casos es la figura de la resciliación o mutuo disenso.  Traduzco: Un acuerdo de voluntades por medio del cual se "deshace" el contrato inicial.  Puede darse de manera expresa o incluso tácitamente.  La lógica jurídica detrás de esa figura es que si ambas partes se pusieron de acuerdo para crear el contrato, ambas partes se pueden poner de acuerdo para que se invalide el contrato.

Toda la teoría del contrato social en Hobbes partía del supuesto que nuestro pacto era para evitar matarnos entre nosotros.  La Constitución precisamente se crea para garantizar las reglas de juego que todos debemos seguir, entre otras cosas, para no matarnos los unos contra los otros.  La ironía de la vida, sin embargo, es que en este caso todos nos estamos matando los unos contra los otros, en nombre de esa constitución, pero despedazándola a cada instante con los actos que desconocen su texto.

Finalizo con esto: A una constitución no la mide qué tanto es aplaudida por los gobiernos extranjeros, o por los eruditos en la materia de otras latitudes.  A una constitución se le mide por la capacidad de brindar bienestar a los asociados, a través del estricto cumplimiento de la misma.  En ese sentido, podría decir que en materia constitucional no opera el famoso "por que te quiero te aporrio".

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