jueves, 8 de octubre de 2026

Mi opinión sobre la presidencia de Álvaro Uribe Vélez (segundo periodo)

NOTA PRELIMINAR: Esta es la quinta entrada de la serie acerca los distintos presidentes que he tenido la oportunidad de racionalizar, o mejor, digerir.  Se sugiere al lector revisar los cuatro primeros ingresos (sobre Gaviria, Samper, Pastrana y Uribe I) antes de revisar este.  Lo anterior, dado que hay hechos tratados allí que se dan por conocidos en este ingreso, por razones de espacio.

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Finalizó el primer periodo de Álvaro Uribe Vélez con un nivel de popularidad importante. En menos de cuatro años, el orden público en el país cambió drásticamente.  Esto no es un tema menor.  Ya en 1919, Max Weber, el famoso sociólogo, señaló que el Estado -conceptualmente hablando- implicaba que la comunidad que lo componía pudiese reclamar exitosamente el monopolio de la violencia legítima entro del territorio específico que lo ocupa.  Obsérvese la trascendencia que le da Weber al monopolio de la violencia por parte del Estado.  Colombia, quizá nunca ha podido reclamar exitosamente el monopolio de la violencia legítima o ilegítima.  Sin embargo, con el gobierno Uribe I, pasamos casi de ser un Estado fallido, a medianamente recuperar algo de control territorial.  Pasamos de únicamente defendernos de la subversión, a defender y atacar. La cancha venía equilibrándose.

En las elecciones de 2006, a Uribe le fue incluso mejor que en las de 2002.  Sacó una votación que superó el 60% del total de votantes, lo que muestra una fotografía de qué tan popular era en ese momento.  Al inicio de su mandato, Uribe -como lo muestra su votación- era inmensamente popular.  En el segundo periodo, sin embargo, pasaron varias cosas que conviene destacar, tanto buenas como malas.  Todo eso incide en la opinión final, que daré al final del escrito.

1) La parapolítica: Como señalé en el ingreso anterior, el fenómeno del paramilitarismo en Colombia era conocido y estaba en auge para la época en que se dio el primer gobierno de Uribe.  Sin embargo, en ese periodo se elaboró un proyecto de ley para permitir que se desmovilizaran y se reincorporaran a la vida civil a través de un modelo de justicia transicional que quedó condensado en la Ley 975 de 2005 o Ley de Justicia y Paz.  Eso ocurre un año antes de la reelección de Uribe.  Sin embargo, a raíz del proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia, la Corte Suprema de Justicia inició una serie de investigaciones contra congresistas que tendrían vínculos con el paramilitarismo.  Todo esto ocurre en el segundo mandato de Uribe, y muchos de los congresistas investigados fueron condenados por vínculos con los grupos paramilitares.

2) Uribe Vs. la Corte Suprema de Justicia: Uno de los puntos que más rechazo hizo que se generara en contra de Álvaro Uribe Vélez fue su confrontación con la Corte Suprema de Justicia como un todo, pero especialmente con la Sala de Casación Penal. Las investigaciones por la yidispolítica, las investigaciones por la parapolítica apuntaban de manera directa o indirecta hacia Uribe, y a ello se le sumó un tercer grupo de investigaciones que también apuntaban hacia él.  Se tratada de las investigaciones por las "chuzadas" (interceptaciones ilegales) del DAS.  En resumen, esas investigaciones partían de la premisa de que la entidad encargada de la inteligencia en Colombia estaba siendo utilizada para interceptar ilegalmente las comunicaciones de miembros de la oposición, periodistas y magistrados; el Estado cometiendo delitos a través de sus entidades oficiales.  Eso generó que la Corte Suprema de Justicia reaccionara en bloque en contra de los claros intentos de intromisiones en el ejercicio de sus funciones. Y la Corte logró resistir los embates en su contra, incluso a pesar de que algunos de sus magistrados fueran posteriormente condenados por lo que se vendría a conocer como "el cartel de la toga".

3)  La ofensiva en contra de las FARC: Según se señaló en el ingreso anterior, el gran factor elector de 2002 había sido el voto para frenar a las FARC luego del fallido proceso de paz de Pastrana.  Uribe dedicó muchos de sus esfuerzos a atacar militarmente a esos grupos.  Si bien Manuel Marulanda murió en este periodo por causas naturales, gran parte de lo que se conocía como el Secretariado de las FARC fue duramente golpeado a través de bombardeos y enfrentamientos de tropas en tierra.  El más recordado del gobierno Uribe II, fue el que dio de baja a Raúl Reyes, un éxito militar que generó un conflicto internacional con Ecuador, porque el campamento de Reyes estaba dentro de territorio ecuatoriano, aunque cerca de la frontera con Colombia.  Igualmente famoso fue la "Operación Jaque", que consistió en una fachada de operación humanitaria que involucraba realmente un esfuerzo militar por rescatar a varios de los secuestrados más reconocidos en el país, incluyendo a la excandidata presidencial Ingrid Betancourt.  La operación fue exitosa pues rescataron a los secuestraron y aprehendieron a algunos de los jefes secuestradores.

4) Colombia Vs. sus vecinos: Cuando Uribe llegó al poder en 2002, ya Hugo Chávez era Presidente de Venezuela. Chávez, desde 1999.  En consecuencia, para el inicio del segundo mandato de Uribe, ya Chávez llevaba aproximadamente 7 años y medio como Presidente y su modelo semicomunista estaba ya plenamente en vigor y creciendo.  Pocos meses después de inaugurado el segundo gobierno de Uribe, subió al poder Rafael Correa en Ecuador.  Correa era aliado de Chávez y la Colombia de Uribe representaba exactamente lo contrario de lo que representaba la ideología de izquierda, y más aún de izquierda radical.  A nivel internacional hubo muchas tensiones entre Uribe y el combo Chávez-Correa, como lo evidencia la mirada de Correa luego de la fuerte discusión entre ellos en la Cumbre de Rio de 2008 (ver fotografía).  En ese contexto internacional específico es que se dio la "Operación Fénix" que dio de baja a Raúl Reyes en territorio ecuatoriano. La situación fue muy tensa pero no pasó a mayores.  Debe destacarse desde ya, que en su momento, Uribe decidió proteger a Juan Manuel Santos (su ministro de defensa en ese momento) de las peticiones de extradición a raíz de ese operativo.  Eso vendrá a ser relevante cuando se analice el gobierno de Santos I.  En todo caso, Uribe representó un verdadero contrapeso en la región frente al régimen venezolano que cada día se volvía más y más dictatorial.


Imagen tomada de: www.lafm.com.co 

5) Los "falsos positivos" salen a la luz: Cuando se mira el fenómeno cerca de veinte años después, parece obvia la descripción de lo que hoy conocemos como los falsos positivos, que no son otra cosa que ejecuciones extrajudiciales.  No se puede hablar de una pena de muerte, o similar, porque en este caso murieron muchas personas que no habían hecho absolutamente nada malo y cuyo único pecado era ser pobres o vivir en determinados lugares en donde los militares involucrados buscaban sus siguientes "bajas en combate".  En este cuatrienio ya no se rumoraba sobre esta situación sino que empezó a salir a la luz pública.  Más allá de las responsabilidades individuales de los que incurrieron en esas matanzas, lo preocupante fue la actitud exculpatoria y abiertamente escéptica (algunos podrían incluso llamarla cínica) del Presidente Uribe.  Su actitud fue (y aún es) de negación del nefasto fenómeno.  Este hecho, y solo este hecho (independientemente de las demás situaciones negativas que se dieron en el gobierno de Uribe) ha generado que las generaciones más jóvenes le tengan alergia a cualquier cosa que medianamente tenga el tufo de uribismo o que pueda relacionarse con el entonces presidente.  Muchos jóvenes son abiertamente de izquierda, pero no porque ideológicamente lo sean, sino porque van por cualquier persona que represente lo contrario de Uribe.  Aún hoy, en las elecciones que acaban de pasar en Colombia en 2026, gran parte de las discusiones políticas seguían girando sobre este ítem. 6.402 es la cifra clave, y es un número directamente relacionado con la cantidad de víctimas registradas por "falsos positivos". Es el número de la infamia de Uribe, para ellos.

6) Los buenos muchachos: Desde el ingreso anterior, señalé que Uribe había logrado pasar ileso frente a los cuestionamientos de muchos de sus funcionarios de confianza.  En el segundo periodo, esa tendencia empezó a cambiar.  No se puede hablar que hubo un cambio total.  Sin embargo, muchas de las personas que no entran en la categoría de "furibistas" (fanáticos irreflexivos prouribistas), empezaron a ver la siguiente tendencia: muchos escuderos de Uribe resultaban cuestionados, Uribe los defendió a todos, al punto de referirse a ellos como "buenos muchachos", muchos resultaron condenados por la comisión de distintos ilícitos.  En el más ligero de los posibles escenarios, Uribe era responsable de nombrar y defender a una cantidad de delincuentes. En el peor de los escenarios Uribe era directamente la mente criminal detrás del actuar de todos ellos.  Dependiendo de a quién se le pregunte, se puede saber qué tan afín es esa persona a la figura de Álvaro Uribe Vélez. Dependiendo de qué caso se analice, se puede saber qué tanto podría saber o no saber Uribe sobre el actuar de sus escuderos.

7) Los magistrados "amiguis" en la Corte Constitucional: En este país, se suele copiar el mal ejemplo con facilidad, y en este caso, Uribe se inventó la fórmula.  Una de las cosas que desde que se creó la Corte Constitucional reconoció la comunidad jurídica era la estatura intelectual y/o la carrera jurídica intachable de los magistrados que la conformaban.  De las tres altas cortes (en ese entonces se hablaba de cuatro, si se incluía al Consejo Superior de la Judicatura) que conformaban la cúpula de la justicia, dos de ellas eligen a los magistrados que la conforman.  La Corte Constitucional tiene un esquema exótico en donde el Senado (una de las dos cámaras del Congreso) elige a los magistrados de ternas que presentan la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado y el Presidente de la República.  El mejor ejemplo de cómo se puede intentar contaminar la justicia desde el ejecutivo -algo que en estos momentos está generando importantes costos en los Estados Unidos de la era Trump- se presentó en la sentencia que tumbó el acto legislativo que permitía la segunda reelección de Álvaro Uribe Vélez.  Esa sentencia, la C-141 de 2010, generó una incertidumbre elevadísima en la mayoría de la población.  Muchas personas (y me incluyo) no queríamos más reelecciones de Uribe, por distintas razones.  Sin embargo, Uribe en 2010 tenía un poder enorme y era muy factible que la reelección saliese avante.  El único obstáculo que quedaba era el de la Corte Constitucional, y como se puede evidenciar de la lectura del fallo, la votación en la Corte Constitucional fue de 7 contra 2. Los dos Magistrados que salvaron el voto, es decir que no encontraban que el acto legislativo fuese contrario a la Constitución, eran magistrados ternados por Uribe: Mauricio González Cuervo, su exsecretario jurídico en presidencia, y Jorge Ignacio Pretelt Chaljub quien posteriormente fuese condenado por el delito de concusión.  En cualquiera de los casos, fue una muestra clara de por qué la independencia de las Cortes es un elemento central en cualquier democracia que se precie de ser un Estado de Derecho.

8) La extradición exprés de los paramilitares: Luego del proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia en el marco de la ley de justicia y paz, muchos de sus cabecillas fueron extraditados en un operativo exprés inesperado.  Eso era inconsistente con lo que Uribe venía haciendo, permitir sentencias benévolas en Colombia contra los autores de muchas de las atrocidades más graves ocurridas en el país.  La razón real no la sabremos, pero sí se puede dar una opinión semi-informada.  El contexto era el fenómeno de la parapolítica.  Como se recordará, a Uribe se le venía acusando de ser "cercano" a las autodefensas.  Los líderes de las AUC venían teniendo que hablar en estrados judiciales, y personalmente creo que se trató de una bonita forma de que no hablaran.  Debe recordarse que casi todos fueron extraditados entre la noche del 13 de mayo de 2008 y la madrugada del 14 de mayo.  Todos al mismo tiempo.  Si la idea era que no hablaran, lo logró, de ser ese el caso. 

Conclusión: 

A diferencia de su primer mandato, el segundo mandato de Álvaro Uribe conservó los aspectos buenos de su primer mandato, y en consecuencia, siguió cumpliendo frente a lo que venía prometiendo años atrás (la seguridad democrática y la confianza inversionista), pero aumento casi que exponencialmente los contras frente a su gobierno. "El mesías", como le decían sus detractores, parecía imparable. Logró capotear todos los escándalos de su círculo cercano, logró que el Congreso le aprobara un cambio al "articulito", que le permitía la segunda reelección.  Uno de los poderes falló como contrapeso y únicamente el poder judicial logró frenar lo que ya resultaba ser una ambición unipersonal desaforada que podría haber llegado a generar muchos mayores costos.  Venezuela, desde esa época y aún hoy, nos muestra lo que ocurre cuando los contrapesos se vuelven inexistentes.  Más allá de que pueda surgir una discusión acerca de si este segundo periodo fuese bueno o malo (yo creo que fue regular), lo cierto es que el frágil Estado colombiano requería que Uribe terminase su periodo y entregase el poder.  Esto, ocurrió a medias...

ADENDA: Este espacio lo abrí en 2008 y muchos de los temas que aquí se tocan fueron tratados "en presente".  Ante una noche de insomnio, invito a los lectores a que revisen lo que decía en 2008, 2009 y 2010.

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