lunes, 8 de septiembre de 2008

Algunos reparos sobre el paro judicial

Antes de iniciar mi humilde análisis respecto del paro judicial, me gustaría que los lectores se pregunten, como debí hacerlo yo antes de abordar el tema: ¿Saben cuánto ganan los Magistrados de las Altas Cortes, los Magistrados de Tribunal, los Jueces de diferente nivel? Evidentemente, no deben ustedes responderme a mí esta pregunta, aunque en mi caso, revelo mi respuesta personal: ¡No tenía la menor idea!

En esta oportunidad, iniciamos con un autopicotazo, porque debo aceptar que no he tenido compasión de nuestros operadores jurídicos, pero tampoco me había puesto en lugar de analizar la situación de aquellos de manera integral. Es decir, estaba picoteando, con fundamento en supuestos. Sin embargo, no quiere ello decir que he estado equivocado en criticar ácidamente el actuar de jueces y fiscales en el país, porque bien merecido lo tienen. De hecho, cualquier lector podrá revisar los comentarios que se han dejado consignados en los páginas de Internet de los principales diarios del país, en relación con el paro judicial, y probablemente encontrarán un sinnúmero de comentarios contra los administradores de justicia, señalándolos de corruptos, aventajados, inoperantes y buenos para nada. Todo esto, en el mejor de los casos.

La verdad es que mis sentimientos internos y personalísimos acerca del proceder de nuestros jueces, no son muy diferentes de lo que perciben los participantes de esos foros de discusión. Sin embargo, esa es mi posición visceral, mas no puede ser una posición argumentada y medianamente objetiva sobre el tema. Me consta, por personas allegadas a ese medio, que en muchos despachos les toca trabajar con lo que se pueda. Reciclar papel carbón, pagar papel de sus propios bolsillos para poder trabajar, y traer sillas Rimax para poder celebrar las audiencias programadas, porque no hay donde sentar a los testigos, ni a los abogados, ni a nadie. Me refiero a los despachos que no han sido tocados por el show de la oralidad, con salas de audiencia que generan algo más de presencia, con jueces togados que regañan el doble, y con micrófonos que obligan a sacar lo más dramático de las intervenciones de los abogados. En estos últimos, casos, lo desastroso viene es por otro lado.

Regreso a mi idea inicial. ¿Sabemos cuánto ganan nuestros “administradores” de justicia? Si revisan cualquier motor de búsqueda, entran a la página del Consejo Superior de la Judicatura, no es probable que encuentren la respuesta a sólo un click de distancia. Si ingresan al portal de Notinet, uno de los más reconocidos en Colombia, se darán cuenta que la información completa sobre lo que usted desee, en realidad no es tan completa. Curiosamente, las normas al respecto no están. Sin embargo, no digo que sea imposible de conseguir la información, sólo que toma bastante tiempo y no es fácil ubicar las fuentes. Curioso para un Estado en donde supuestamente rige el principio de publicidad, donde la transparencia es la regla general y donde la igualdad, equidad, imparcialidad y otros tantos principios rigen la función pública.

Vamos con los datos: Un Magistrado de la Corte Constitucional, de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo de Estado y del Consejo Superior de la Judicatura gana la modesta suma de $18´949.000 (Revisar el artículo en colombiaparatodos.net ), que actualmente equivale a unos US$9.285 aproximadamente. La distribución entre primas, gatos de representación, salario básico y demás artilugios jurídicos no interesan aquí. El punto es que eso es lo que ganan nuestros “honorables titulares”. Nuestros “honorables” auxiliares y los Magistrados de Tribunal devengan el equivalente al setenta por ciento (70%) de lo que devengan los “honorables” titulares, es decir, algo así como $13´264.300 (Decreto 4040 de 2004). Sin embargo, el Decreto 944 de 2005 derogó la norma anterior y fijó una bonificación fija para los “honorables” auxiliares de las Altas Cortes, así como para los “honorables” de Tribunal, en una suma de $3´197.202, siempre y cuando no se hubiere optado por el régimen anterior.

En otras palabras, no tengo la menor idea cuánto ganan. Mi mejor aproximación es lo que consta en el Decreto 4040 de 2004. Sin embargo, como inquietud, les dejo la tarea de revisar el Decreto 2720 de 2001, para ver qué piensan. El salto económico sería grande. Estos decretos, sin embargo, no salen de la nada. Ellos cobran sustento en la Ley 4ª de 1992, que establece los lineamientos que debe seguir el gobierno en materia de remuneración de los servidores públicos.

Ahora, vamos con los “subversivos esos”, es decir, con los jueces que son “Doctores”, pero no son “honorables”. Un juez del circuito especializado, de acuerdo con lo previsto por el Decreto 2720 de 2001, gana $3´803.753 y el Decreto 617 de 2007 prevé una tabla de remuneración que maneja una lógica diferente para cada funcionario, según su grado. Bajo ese entendido, entonces, parece claro que un juez del circuito gana entre 4´500.000 y $5´000.000. Es decir, ganar aproximadamente un 25% de lo que gana un “honorable” Magistrado titular.

Bajo ese entendido, se pregunta uno por qué los Magistrados, el Gobierno y el Congreso, que no dejan de hacer reajustes salariales en su beneficio todos los años, declaran ilegal el paro de los funcionarios que tienen una diferencia de remuneración tan escandalosa como lo hemos planteado atrás, y condenan a los funcionarios que se niegan a trabajar en esas condiciones. Dirán algunos, y con razón, que la gran mayoría de los colombianos devenga ingresos por debajo de los de los jueces. Es cierto. Sin embargo, el cargo de juez es un cargo de inmensa responsabilidad, porque ante él (o ella) se debate el ordenamiento jurídico día a día, se discuten derechos, se imponen condenas y se resuelven conflictos –bien o mal resueltos– lo que implica que la seriedad del cargo implica que deben estar allí los mejores.

De mis conocidos en el medio, no conozco sino a una persona que le interesaría Juez de la República. A algunos les llama la atención ser Magistrados, pero jueces no. La verdad, los entiendo. Con una remuneración de ese nivel, ante tanta responsabilidad, no justifica correr el riesgo de echar por la borda toda una carrera profesional. Es principio laboral que a mayor responsabilidad, mayor salario. En nuestro caso, parece ser que no es así. Ahora encuentra uno una razón adicional para estar escribiendo en estas tribunas virtuales, desahogándose contra las necedades o las injusticias de los jueces. La verdad es que muchos de los que allí están, no deberían estar allí. Estoy seguro que con remuneraciones adecuadas al nivel de responsabilidad que manejan, que no sean tan descaradamente desproporcionadas con la de nuestros “honorables” seguramente la justicia no tendría que ser “administrada” sino simplemente “impartida” por parte de buenos abogados que vean en la Rama Judicial una verdadera esperanza de alcanzar un futuro profesional promisorio.

Los “subversivos esos”, no me cabe la menor duda, no son los mejores abogados del país, y no están ni cerca, pero sí son los que le deciden las controversias a los mejores abogados del país, lo que lleva a que el juez sea una persona manipulable por las apariencias de grandeza de algunos, y que por el contrario, manipule y desprecie a quien en principio no parece ser un abogado digno. Es decir, eso lleva a que nuestros jueces no sean imparciales, y que “administren” la justicia en vez de impartirla. Son ellos los que nos definen la suerte a millones de colombianos todos los días. Por eso es que cuando uno recuerda las clases de derecho procesal, según las cuales los asuntos de derecho no son objeto de prueba, toda vez que el juez es perito en derecho, genera un incontrolable ataque de risa, recordando que muchos de los peritos no son jueces y muchos de los jueces no son peritos.

Mientras tanto, el paro sigue, los Magistrados callan, y el Gobierno actual debe asumir la irresponsabilidad que viene desde 1992, y que hoy hace que nuestros compatriotas entres a los foros virtuales e insulten a los jueces que cesaron actividades, por ser unos vagabundos buenos para nada, y buscapleitos. Un favor adicional solicito. Agradezco que quienes posean una mejor información que la poca a la que pude hacerme para ilustrar mi punto, la compartan con nosotros para enriquecer la discusión y poder sopesar los puntos de vista que puedan surgir.

5 comentarios:

Jorge dijo...

Buenas noches, cordial saludo.

Este escrito sobre los jueces me llamo mucho a atención. No puedo dejar de desconocer que soy abogado me guste o no, pero sin duda con moral y con cierto respeto hacia quienes ejercen esta profesión, cuando lo hacen de manera honesta y desinteresada, cuando las leyes no son objeto de manipulación para la satisfacción de interes. Concuerdo en muchos aspectos de estos pensamientos sobre la rama judicial, pero tambien como abogado con principios o ne se si ingenuidad, defiendo la labor de los jueces, seguro no de todos, pero si de un gran número que trabaja con las uñas y tal como usted manifiesta, ejerciendo un alto grado de responsabilidad por tan poca remuración si es que lo ponemos en término económicos, pues no se nos olviden que jueces y todo, pero que no dejan der empleados del Estado con tantos problemas, alegrias, tristesas que se salen del ámbito legal y que no son reconocidas en su labor de ejecutores de ley. Concuerdo con tantas desigualdades en el poder judicial, muchas, pero me aparto, o mejor complemento lo dicho por usted en que muchos de los malos abogados que son jueces, deben resolver los casos de los mejores abogados, pues no podemos olvidar también, que muchos de esos buenos abogados que son jueces, también resuelven muchos de esos casos que son llevado por muchos tantos malos abogados a los que no les podemos quitar protagonismo, ni negar su existencia dentro de a forma como opera nuestro sistema judicial. Simplemente una opinión desde mi poca experiencia pero esperando que cada idea sea un aporte para l debate planteado por quien lidera este interesante blog.

Saludos

Gaviota dijo...

Apreciado Jorge,

En efecto, mi postura tal vez sea un poco más intransigente hacia los jueces, por las razones que expuse, pero no puedo desconocer su punto acerca de la difícil labor que implica ser juez, y más en un país como el nuestro.

Mi inconformidad es más frente al sistema de justicia (incluyendo a muchos de quienes dicen ser abogados por haber cursado la carrera de derecho) que frente a las personas como tales. Considero que en un sistema sólido de justicia, no sería posible que se presentearan todas las irregularidades que intento denunciar, ni existirían las brechas de discriminación que hemos logrado ver en este ingreso.

Lo curioso es que son estos los mismos funcionarios (en general) que siguen defendiendo la idea de que en Colombia no existe discriminación negativa, y sí existe la discriminación positiva. Un verdadero contrasentido.

Muchas gracias por el comentario y por plantear su punto de vista, que genera debate.

Saludos.

Jorge dijo...

A usted muchas gracias por leer y responder mi opinión.

Son los detalles que hacen de este espacio un verdadero encuientro de opinión.

Cordial saludo y buen día

Iuriscivilis dijo...

Hola gaviota.- Felicitaciones por tú Blog. Una gran iniciativa. Te he añadido a mi blogroll. Un saludo.

Gaviota dijo...

Apreciado iuriscivilis, agradezco inmensamente el comentario, que me da energía para seguir tratando estos temas. Debo aceptar que también soy fanático de ese blog, que me parece muy interesante y enriquecedor.

Saludos, y estaremos en contacto.