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viernes, 7 de diciembre de 2018

Diatriba contra Carolina Sanín

Es innegable que hay personas que generan incomodidad y hasta fastidio; personas a las cuales no nos soportamos, por la razón más poderosa, o la más ridícula.  Algunas de estas personas son populares por el nivel de incomodidad o fastidio generalizado que generan. Esto ocurre, por ejemplo con personas a nivel local como Ernesto Samper Pizano, expresidente colombiano al que casi nadie quiere, y cuya sola presencia en cualquier lado fastidia a la mayoría de presentes.  Lo mismo se puede predicar de personas como Fernando Vallejo (el escritor) que va "trapeando el piso" con todo lo que se atraviesa a su paso.


Imagen tomada de: www.fucsia.co

En mi caso, el peldaño superior de mi podio lo ocupa la filósofa, Doctora en literatura, columnista, y profesora Carolina Sanín.  Lo que he leído en uno de los resúmes biográficos que aparecen en Internet, pero no indagué demasiado sobre su hoja de vida, porque no es eso lo que me interesa resaltar de ella.  Creo que en ese recuento biográfico han dejado de lado su rol más importante en la sociedad: indignada profesional.  Esto es lo que hace este tipo de personas, y parece ser que en el caso de ella es su ocupación principal.  Sin embargo, en un mundo globalizado como el de hoy, esta tipología de personas han ido ganando terreno, porque discutir argumentativamente con ellas es virtualmente imposible.

Para la muestra, y entrando en materia, los invito a que revisen una muestra de lo que es "debatir" con Carolina Sanín (ver video). Mi parte favorita es a partir del minuto 27 del video, en donde no se le puede decir Carolina, no se le puede interrumpir, y de entrada asume que un hombre se siente incómodo debatiendo con una mujer.  Disfrútenlo ustedes mismos...


Discutir con un(a) indignado(a) profesional resulta complicado, en la medida en que tienen un arma poderosa: su punto de partida para cualquier tipo de opinión o argumento es alguna forma de opresión (real o imaginaria) frente a algún tipo de grupo minoritario.  De tal forma, están los que parten de la opresión contra la mujer, contra los negros, los indígenas, la comunidad LGBTI, los discapacitados, etc.  No está mal que se defienda a una de estas comunidades.  Lo que está mal, y es lo que la Dra. Carolina Sanín hace muy bien, son las siguientes dos cosas:

1) Presumir que su interlocutor es de alguna manera partidario, simpatizante o activista de la opresion contra el grupo que se pretende defender.

Para ejemplo este caso, veamos a la Dra. Sanín defendiendo a un grupo de futbolistas, del "ataque" del periodista Antonio Casale.




Increíblemente, el señor Casale se disculpó por su comentario...  Increíble.

¿Por qué debería disculparse?  La filósofa Sanín sabe que en el mundo del lenguaje, existen distintos usos del lenguaje, y pretender atribuirle al término de "niña" un uso descriptivo y exegético (es decir el de un ser humano del sexo femenino que no supera los 12 años de edad) denota ingenuidad o mala fe.  No creo que una mujer con su currículum y con el florido vocabulario que verán a continuación, sea ingenua.  Veamos esta joya del ayer:



Me atrevo a decir que es mala fe.  Basta revisar cualquier reinado de belleza en Colombia, para darse cuenta que el término niña es una manera amable de referirse a mujeres jóvenes.  Es un uso del lenguaje, no es un ataque sistemático y opresor contra las mujeres jóvenes.  Es más, quienes mayoritariamente utilizan ese término son las mismas mujeres.  Así como también se suele utilizar el término "vieja" para referirse a esas mismas "niñas", pero en otro contexto.  Y no... no es una confabulación del cosmos en contra de las mujeres, son simples usos del lenguaje.  Si no me cree a mí, que lea a Wittgenstein, o que le pregunte a la RAE si existen esos usos del lenguaje, o si por el contrario decir esto también es una agresión de mi parte.


2) Agredir a diestra y siniestra, porque se trata de una minoría que se defiende.

Establecido que para la Doctora Carolina Sanín, cualquier cosa puede ser un comentario agresivo o peyorativo, ella, en ejercicio de una legítima defensa, puede agredir como a bien le parezca.  Ya hemos visto que un "profesorcita" se merece (en su sentir) una invitación a una inserción anal.  También hay otros casos documentados que invitan a otro tipo de relaciones sexuales consensuadas con miembros de la comunidad LGBTI.  Veamos:


Hermoso...  Aunque ahora que lo pienso, me pregunto si su referencia al travesti puede ser leída como un tratamiento diferencial.

Carolina Sanín es todo lo que no necesitamos en este país: Alguien que ha estudiado mucho, que cree ser la poseedora de LA VERDAD, y que no aporta nada distinto a terror a las discusiones en las que interviene.  Una persona así se convierte en alguien indeseable en el mundo real, y en una superestrella en el mundo virtual.  Parecería que eso suena como algo malo, pero quizá no.  Hay personas que sueñan con la fama virtual porque es mejor ser "alguien" en la nube y evitarse los pesares de tener que socializar en la vida real.  En el caso de la Dra. Sanín, le va bien en ambos mundos, pero ello no quiere decir que sea una persona decente.  Tendrá todos los títulos y honores que quiera, pero siempre ha sido opinión de esta Gaviota, que mi mayor respeto se lo merecen las grandes personas antes que los grandes profesionales.  Y lamentablemente ella no clasifica en el primero de los grupos.

Mi sincera simpatía para las personas que tienen que soportar sus ataques sin sentido.  A algunos les fascina tanto el periodismo punzante (es decir, el agresivo) como la opinión mordaz (es decir, corrosiva pero ingeniosa), y por lo tanto, ella seguirá estando allí, inventando enemigos y ajusticiándolos con su lengua o con su pluma.  Al igual que en Roma habían muchos que se divertían viendo a leones comerse a seres humanos, también aquí hay mucho espectador a la espera de su ingenio.

No soy uno de ellos.

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Artículo relacionado con el comentarios de Facebook, disponible en: https://www.semana.com/educacion/articulo/despido-de-carolina-sanin/509627


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miércoles, 12 de agosto de 2015

Twitter y Facebook: ¿Y qué debo esperar?

Todos los días vemos de qué manera se vuelven las redes sociales una fuente de informacion veraz, pero también de información falsa.  El presente ingreso tiene por objeto cuestionarnos acerca de esa aparente pretensión de veracidad que le presentamos a este tipo de información.  Para ello, observemos los siguientes ejemplos.

Ejemplo 1:

El llanto del jugador de Costa de Marfil:


Ejemplo 2:

La tumba de Jaime Pardo Leal:


Ejemplo 3:

La supuesta muerte de Mr. Bean (en inglés):



En cualquiera de los tres casos, se trata de información falsa que empezó a circular por las redes sociales.  Y la pregunta es: ¿Es válido que nos indignemos porque empiezan a circular noticias falsas en las redes sociales?  Quizás para muchas personas es claro que sí es válido que nos indignemos cuando nos hacen ser parte de la difusión de información falsa.  Personalmente, yo caí en la primera de las tres.  A través de Twitter, manifesté mi admiración por aquél hombre que lloró al recordar a su difunto padre.  Y como muchos otros, también me indigné al saber que se trataba de una mentira.

Bien... supongamos que es válido indignarse, y que en cierta forma tenemos un derecho a estar indignados.  La pregunta es: ¿Por qué tenemos ese derecho?

Gran parte de la pregunta se resuelve a partir de la normatividad social, y no a partir del derecho.  Los usos sociales nos han acostumbrado a que si algo se "publica" es porque ese algo corresponde a la realidad.  Existe una clara excepción y es el artículo o la columna de opinión, en donde precisamente el lector es advertido acerca del contenido de aquello que va a encontrar.  Sin embargo, no esperaríamos que un artículo en un periódico, que una noticia que oimos en radio, o un tweet contenga información falsa.

Quizá exista consenso en eso.  Sin embargo, la fuente de dicha "expectativa" no es clara.  ¿A título de qué debo esperar que alguien me diga "la verdad" si es que tal cosa existe?  En el caso de los periodistas de profesión, dicha expectativa se funda en la deontología de la profesión, que exige imparcialidad, veracidad e integralidad de los periodistas.  En consecuencia, si la profesión tuviese algún nivel de autorregulación, esperaríamos que los que ejercen el periodismo, difundan información veraz.

No ocurre lo mismo con Twitter o con Facebook.  ¿Si algún usuario decidiese de manera desprevenida seguir una cuenta como @Gaviotajuridica en Twitter, debería esperar que la información que reciba de esa cuenta sea verdadera?  El usuario quizá esté tentado a decir que sí, pero no posee ninguna razón válida para hacer dicha exigencia.  Uno de los derechos que le asiste a @Gaviotajuridica es a mentir, pues de lo contrario, y es precisamente ese derecho a mentir el que sirve de sustento para entender que la falsedad ideológica no es delito, por regla general.

 Imagen tomada de: www.definicionabc.com

La libertad de expresión me permite decir barbaridades, siempre que con dichas barbaridades no vulnere los derechos de otra persona.  Quizá podría argumentarse que el lector tiene derecho a que no le mientan.  Quizá eso es cierto, pero lo que no tiene es derecho a exigirle a @Gaviotajuridica que le respete ese derecho.

¿El punto que está en discusión es: tendría el Estado el derecho para exigirle a @Gaviotajuridica que le diga la verdad a sus lectores?  La discusión es mucho más profunda de lo que se imaginan, pues una argumentación en esa línea es la que ha llevado en muchos casos a cuestionar los fundamentos de la autoridad: ¿Por qué deberíamos, acaso, obedecer aquello que el tal "Estado" dice que debemos hacer?

Retomando el punto inicial de esta argumentación, cabría preguntarse si existe alguna expectativa legítima que un lector de twitter o de facebook pueda tener acerca de la veracidad de la información que ha de encontrar en las redes sociales.  El tema no es obvio en un sentido u otro, y sin duda existe una exigencia que el lector hace de algún tipo de normatividad para que le permita sentirse seguro ante tal flujo de información.  El derecho, por lo menos, se encuentra bastante lejos de solucionar ese vacío que tenemos muchos lectores en Twitter.  Sin embargo, es momento de que el sistema jurídico despierte y proponga soluciones.
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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Por qué apoyo a Coronell

¿Por qué una persona que es profesional del derecho habría de apoyar al periodista Daniel Coronell frente a los comentarios recibidos por parte del ex presidente Álvaro Uribe?  Ha aquí una breve respuesta de por qué este profesional del derecho ha considerado oportuno hacerlo.  En efecto, hago referencia a que se trata de una respuesta, porque he tenido un cruce de tweets con un par de individuos, de los cuales ya a uno de ellos he hecho referencia aquí.

Se me ha cuestionado duramente el hecho de que apoye a Coronell, más aún siendo abogado.  No entienden cómo es posible que compatibilice el conocimiento del derecho que pueda tener, con esta situación.  Por supuesto, los términos no fueron exactamente esos.  Fueron algo más ofensivos y soeces.  Sin embargo, a términos ofensivos ya he tenido que acostumbrarme por defender mis opiniones.

Dicho lo anterior, sustento brevemente mi punto de vista sobre por qué defiendo a Daniel Coronell.  Sin embargo, aclaro antes de entrar en materia, le aclaro a @ruizpaisbizarro que no entraré en el juego de responder a preguntas sobre por qué el denunció o no denunció determinado ‘asunto’.  Para ello, habría que preguntarle a él y no a mí.  Lo que sí puedo decirle desde ya, es que ninguna de esas preguntas constituye argumento de absolutamente nada.  A lo sumo, sería un indicio, y eso se maneja es a nivel probatorio y no a nivel de argumentos.

Enunciación de motivos:

Razones extrajurídicas:

  1. Apoyo a Coronell porque me parece un periodista serio.  Por periodista serio me refiero a aquel que es capaz de revelar hechos que no son de conocimiento público y que implican una labor de investigación.  Por periodista serio también me refiero a aquél que revela hechos (sean ciertos o falsos) y no que emite juicios de valor tales como:  “criminal”, “mafioso”, “bueno”, “malo”, “glorioso”, “intachable”, o similares.
  2. Apoyo a Coronell porque además de considerarlo un periodista serio, está siendo constantemente atacado por el expresidente Uribe, con ofensas y calificativos que podrían ser considerados como calumnias.  En otras palabras, no defiendo a Coronell porque sepa o no que lo que dice es cierto.  Lo defiendo es porque es objeto de ataques ridículos en la red por parte de Uribe y sus seguidores (como es el caso de los twitters que motivan esta entrada).
  3. Considero que el hecho de que Álvaro Uribe haya sido presidente no le da derecho a pasar por encima de las mínimas reglas de decencia y convivencia.  Hasta donde yo sé, sigue siendo ciudadano colombiano, sometido a las leyes colombianas, y esas no facultan a expresidentes a injuriar personas y menos aún en espacios públicos.
  4. En otras palabras, mi apoyo a Coronell deriva del hecho de ser perseguido por Uribe.  Si tiene o no razón, no me consta porque no estuve en Panamá, ni conozco a Tomás ni a Jerónimo Uribe.  Sin embargo, desde ya considero que creo que sí tiene razón, a pesar de no poder estar seguro de ello.  Esto último es una simple opinión.

  
Razones jurídicas:

  1. Apoyo a Coronell porque me parece que ha sido injuriado y posiblemente calumniado por una persona que goza de un poder mucho mayor que el de él.
  2. Una persona que conoce el derecho constitucional colombiano sabe que existen criterios como discriminación positiva, equidad, que obligan a que el Estado y los ciudadanos busquen procurar que la parte débil pueda acceder a las mismas condiciones de la parte fuerte, en una relación en donde no prima la regla de la igualdad.  Uribe Vs. Coronell no se trata de un combate de iguales en materia de poder.
  3. Tengo el derecho constitucional a pensar lo que yo quiera, y no tengo que rendirle cuentas a nadie por mis opiniones.  Esto ya viene desde hace un buen tiempo, incluso desde antes de Uribe.
  4. Ser abogado no implica ser un simple recolector de códigos e incisos.  Implica criterio jurídico.  Gran parte del criterio jurídico implica ser capaz de pensar por sí mismos y de valorar por sí mismos.  Cuando se hace referencia a que “ningún abogado podría defender a Coronell” se está intentando desconocer esto último.  En efecto cualquier abogado (y no abogados también) puede apoyar o no apoyar a quien quiera.  Eso implica ser consecuentes con la libertad de conciencia.
  5. Ser abogado implica manejar argumentación jurídica.  Quien conoce de argumentación jurídica sabe que los argumentos se construyen a partir de premisas demostradas y conclusiones.  NO son argumentos los siguientes:  a.  “Ningún abogado puede apoyar a Coronell” (falacia por generalización apresurada).  b. “No espero que respete el derecho, pero debería aparentarlo” (falacia ad hominem, o contra el hombre).  Hay más ejemplos en caso de que se requieran.
  6. Ser abogado implica saber que la verdad real y la verdad procesal son conceptos diferentes.
  7. El abogado sabe que la verdad procesal debe tender a encontrar la verdad real.
  8. El abogado sabe que la verdad procesal se construye a lo largo de procesos.  En consecuencia, la verdad real no puede saberse antes siquiera de que existan los procesos.
  9. Por lo anterior, el abogado de verdad sabe que conclusiones como a las que llegan los twitteros sobre la ‘clara’ responsabilidad penal de Coronell y sobre la clara inocencia de los Uribe, no son jurídicas sino netamente especulativas.
  10. Alguien que conoce de derecho sabe que para encontrar la verdad procesal se requiere de manejo de pruebas, y que se construye a partir de un método que se denomina ‘sana crítica’ de las pruebas.
  11. El abogado conoce que la ‘sana crítica’ implica valoración de pruebas, y no simple determinaciones ex ante de pruebas con valor probatorio previamente determinado.
  12. El abogado conoce que tanto Uribe como Coronell tienen derecho a decir lo que quieran respecto de los hechos y que serán las pruebas las que determinen quién tiene la razón.
  13. El abogado sabe que en materia penal, las pruebas se producen en el juicio oral y contradictorio, y no antes de él.
  14. Sin embargo, el abogado también sabe que existen elementos materiales probatorios que permiten ser valorados en cierta medida para tomar decisiones (en el proceso penal).  Esos elementos materiales probatorios (declaraciones en prensa, documentos, entre otros) también pueden ser valorados por otras personas tales como fiscales, defensores y el público en general.
  15. El abogado sabe que toda persona tiene derecho a un debido proceso en donde se habrá de discutir las responsabilidades penales, civiles o disciplinarias (por ejemplo) del caso.
  16. En consecuencia, la responsabilidad jurídica es declarada por el juez y no por los twitteros.
  17. Por último, en materia penal, existen delitos querellables (que requieren ser puestos en conocimiento por el sujeto pasivo del delito), y otros que son ‘de oficio’, es decir que deben ser investigados por la autoridad competentes (fiscalía) cuando tengan conocimiento de su presunta comisión. En consecuencia, Coronell puede poner en conocimiento los presuntos delitos a través de sus columnas y la fiscalía, si conoce de ellos, estaría obligada a investigar.

Por ahora, dejo así las razones por las cuales un irrespetuoso del derecho como yo (en sentir de los twitteros que motivan este ingreso) defiende a Coronell.  Ahora, convendría que el señor @ruizpaisbizarro explicara la siguiente afirmación, desde el punto de vista jurídico, puesto que su opinión política me tiene sin cuidado.  Sobre todo mi interesa la parte de la grosera afrenta del derecho.  Lo otro, insisto, me tiene sin cuidado:

@Gaviotajuridica Todavía mejor dicho, su #ApoyoACoronell es una grosera afrenta al derecho y legitimación de las mafias asesinas samperistas

Saludos también a @DieGoth_.
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miércoles, 8 de diciembre de 2010

Alazos Ed. 010

La celebración del lanzamiento del libro sobre Blawgs

He iniciado la lectura del libro Los blogs jurídicos y la web 2.0 para la difusión y enseñanza del derecho, que fuera recientemente publicado por la Universidad Externado.  Como siempre, no faltó la controversia alrededor de la publicación.  Algún anónimo consideró que el amigo Gonzalo Ramírez había decidido apropiarse de más de ochocientas páginas de contenido.  Lamentable...

Más allá de esto, tuve la oportunidad de acudir en horas de la noche a un establecimiento previamente seleccionado, donde pudimos compartir con algunos amigos la experiencia.  Fue realmente agradable.  Ese día, por ejemplo, tuve la oportunidad de conocer personalmente a Francisco Barbosa, con quien he mantenido una amistad virtual a raíz de nuestros respectivos blogs.  Tuve la oportunidad de indagar personalmente acerca de la defensa de su tesis doctoral en Nantes.

Ese día tuve la oportunidad de reencontrarme con José Antonio Galán y con Mauricio Fino, a quienes no veía desde el Encuentro de 2009.  Conversamos sobre diversos temas tanto serios como banales.  Recuerdo haber felicitado a Mauricio Fino por acompañarme en ser las únicas dos personas que utilizamos Google Buzz.  Con José Antonio Galán tuvimos la oportunidad de seguir conversando al salir del lugar.  Un verdadero personaje.  Con Gonzalo y con Mariana, como siempre, hablamos de todo y de nada.  Aprovechamos la oportunidad de burlarnos de nosotros mismos, y de otros también.  Juan David Bazzani aprovechó para quejarse de lo que representamos los abogados viejitos, solicitando solidaridad para los estudiantes.  ¡Bien por él!  Yo en esa época, era incapaz de pelear por nada.

Esa noche, mientras rotábamos libros para que todos dejáramos una nota de aprecio a cada uno de los que participaron en su elaboración y que se encontraban presentes, recordé con claridad por qué razón es que somos una comunidad, y no simplemente un grupo de milicianos por una causa.  Recordé que las comunidades son compuestas por personas que interactúan, que toman cerveza, que disfrutan tomarse fotos y que disfrutan con los logros propios y ajenos.  Esa noche recordé que una comunidad como la nuestra, que involucra jueces (como Gonzalo), profesores (como Mariana y Francisco Barbosa), consultores (como Galán), estudiantes (Como Bazzani) y seres inventados e irreales (como yo) existe y es fuerte por los lazos que los unen, y no tanto por su producción.

Por supuesto, el libro fue la causa y el fin, pero creo que lo más importante ha sido poder disfrutar del viaje.  A todos los que nombré (y a los que no) les agradezco por la reunión de esa noche.  Dejo constancia por escrito que la próxima reunión (de comida y cerveza) espero poder organizarla yo, y espero poder contar con ellos en ella.  Por ahora, mis mejores deseos para todos ellos. 

Como mencioné al principio, me encuentro leyendo el libro, y creo que ha resultado ser muy bueno.  Felicitaciones a todos los que participaron.  Deberían sentirse orgullosos.


Nueva modalidad de ingresos

A la fecha, he venido manejando 4 clases de ingresos en este espacio.  El primero de ellos, que es el habitual espacio de crítica, con ‘picos’ o ‘picotazos’ por insertar en una modalidad de prosa libre.  En segundo lugar, se encuentra la modalidad ‘Alazos’, como la que actualmente utilizo, que implica un tratamiento un poco más breve de algunos temas variados que quiero tratar.  Esta segunda modalidad es un poco más reducida que la anterior en cuanto a extensión, y más variada en cuanto a temas.  En tercer lugar, está la modalidad ‘A vuelo de Gaviota’, que se trata realmente de la exposición de pensamientos muy breves de uno o dos párrafos.  También son temas varios los que allí se tratan.  La cuarta modalidad hace referencia a ‘Otros’.  Allí encajan las Poesías Jurídicas, los avisos varios, y temas como el Cruci-Gaviota de hace ya algún tiempo.

Próximamente estaré inaugurando una nueva modalidad de ingresos, tendiente a que sea un espacio de reflexión propia.  Contrario a lo que ocurre con las otras modalidades de ingreso, no me interesa compartir una postura ya consolidada para invitar a los lectores del espacio a pensar y cuestionar, sino que se tratará de un ejercicio inverso.  Hará referencia a aquellas citas, aforismos, imágenes, o demás, que logran generar ese efecto en mí.  Se trata de compartir un proceso de reflexión interno.  Además de ser un ejercicio de exorcismo interno, o de aprendizaje documentado, quizá le pueda servir a alguien más.  Tengo ya un par de ingresos en mente, pero aún no tengo claro cómo llamar esta clase de ingresos.

Esperemos que cumpla la finalidad propuesta, y que sea del agrado de los lectores de este espacio.


Una pregunta sobre Twitter

@Gaviotajuridica lleva ya algún tiempo en Twitter.  Cuento, a la fecha, con 30 seguidores, sigo a 64 personas y yo he escrito 77 tweets.  He logrado encontrar la manera de divertirme de alguna manera utilizando Twitter.  Entre las personas que sigo, hay algunos que simplemente se dedican a escribir cualquier cosa que se les viene a la cabeza, y en ocasiones es divertido leer esta clase de tweets.

Sin embargo, después del poco tiempo que llevo utilizando twitter, y después de tantos meses leyendo entradas de blogs sobre twitter, sus ventajas, sus utilidades y su posicionamiento en materia de redes sociales, me pregunto:  ¿Por qué dicen que Twitter es una red social?  Eso me llevaría previamente a responder la pregunta:  ¿Qué debemos entender por red social?  El nivel de interacción social que se presenta en Twitter es casi nulo.  La gente se vuelve consumidora de información, y simplemente adquiere la posibilidad de decidir ‘a dedo’ qué clase de información es la que quiere ver.

Sin embargo, creo que si esa es la definición de red social, entonces un portal de noticias también lo es, pues se puede hacer lo mismo, y también puedo comentar.  Creo que de Facebook (lo que yo entiendo por red social), o Myspace (que permite interactuar de varias formas) a Twitter hay un gran abismo.  En los primeros uno sube o baja contenido y los demás comparten cosas de uno.  En Twitter, el tema se convierte en una especie de competencia por escribir notas de 140 caracteres, y aparentemente se trata de un asunto de popularidad si conseguimos determinados números de lectores.

Insisto, no tengo nada contra el pajarito azul, pero no entiendo el carácter de social de esa red.  ¿Será que es social porque hay mucha gente registrada?  Por el momento, seguiré leyendo tweets, y escribiendo ideas cada cierto tiempo.


Preguntas sobre el asunto Assange

¿Se está obligado a guardar los secretos de otro?  ¿Y si el otro se trata de un ente del cual yo formo parte?  El asunto de wikileaks, desde mi punto de vista, lejos de tratarse de una controversia propia del derecho penal así como de derecho internacional público, plantea un serio debate en relación con las teorías del Estado que se fundamentan en el contractualismo.

El problema de wikileaks es que se esté ventilando al público información que se considera clasificada.  ¿Uno, como súbdito de un Estado está obligado a guardar información que teóricamente uno no conocía ni estaba en el deber guardar?  ¿Y si la información la comparte una persona que ni siquiera forma parte de la población de ese Estado?  ¿Acaso Assange le debe obediencia a los Estados Unidos?



Creo que es un buen momento para repensar muchas de las categorías del Estado, porque por el momento, como espectador ajeno a los hechos (no conozco información de wikileaks) lo único que veo es una desesperada intención de algunos Estados de vengarse de Assange.  Como siempre, el derecho penal se utiliza como instrumento para perseguir.

Quizás con esta clase de ejemplos cobre más vigencia lo que expresaba desde hace algún tiempo Zaffaroni en el sentido de que el derecho penal debe buscar contener el poder punitivo.  En este caso, el poder punitivo busca la cabeza de Assange.  ¿El derecho penal lo permitiría? 
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sábado, 23 de octubre de 2010

El pájaro en la red de los pajaritos

Durante mucho tiempo he intentado evitar el fenómeno Twitter por considerar que realmente no aporta mucho y que realmente carece de utilidad.  Hace pocos días me he inaugurado en esa red social, con la cual cierro el ciclo de “Gaviota social”.  Mi usuario, para quienes estén interesados en seguirme o en ver a quién sigo, es @Gaviotajuridica.  Tras algunos días de revisar la red en la medida de mis posibilidades, encontré que efectivamente Twitter no me aporta mucho, pero sí es lo suficientemente interesante como para quitar una buena porción de tiempo.

No es lo mismo que la prensa nacional reporte el cruce de dardos entre Petro y Uribe de vez en cuando, que verlo en tiempo real, y con la elección de palabras que hace cada uno de los involucrados.  También he podido ver que hay una serie de usuarios que en principio no generan mayor interés para ser seguidos, que se dedican a publicar comentarios curiosos sobre múltiples temas.  Estoy intentando detectar este nicho de twitteros, porque son los que más me interesan.

Por el momento, no he llegado a detectar a los usuarios que me van a tener enterado de todo antes de que lleguen las noticias por la prensa.  Seguiré buscando por ahí, porque según la información que hubiera recibido de Alejandro Delgado y otros compañeros mucho más versátiles en esa red que yo, esa es una de las grandes ventajas que tiene Twitter.  No lo descarto, pero por ahora no lo declaro como tema ‘comprobado’ en mi agenda.

La gran duda que me queda luego de iniciar en el uso de esta red social es: ¿Dónde están todas esas aplicaciones, gadgets y demás cosas que he leído en las páginas de Rosa, Gema, Pizcos y Jmiur?  Al parecer me quedé en la versión Alpha y no en la Beta, porque nada de eso lo he visto.  Creo que me va a tocar iniciar nuevamente a través del tutorial de ‘nuevones’, como ha sido el caso en otros escenarios virtuales.

Bueno, lejos de creer hace dos años y medio que fuera así, he podido constatar que definitivamente soy una “Gaviota social” o un zoon politikon en sentido literal y figurativo.  Para quienes deseen vitualmente mantener contacto conmigo, recuerden:

Twitter:  @Gaviotajuridica
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