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jueves, 16 de agosto de 2018

Balance del Gobierno de Juan Manuel Santos - Parte 2 de 2

ADVERTENCIA: Esta es la segunda parte del ejercicio de balance del Gobierno de Santos.  Sin embargo, lo que a continuación va a leer carecer de sentido y de contexto si no ha revisado previamente el ingreso anterior.

Si ese es el caso, le aconsejo primero revisar Balance del Gobierno de Juan Manuel Santos - Parte 1 de 2.


4. El Gabinete de Juan Manuel Santos

La conformación del gabiente ministerial es quizá la decisión más importante que debe adoptar un Presidente de la República.  Para efectos de que entiendan mi visión sobre el tema, intentemos trazar un paralelo con un escenario bélico:  Hitler no conquistó Polonia.  Fueron sus oficiales, encabezados por sus generales, los que vencieron en las batallas.  Sin embargo, las batallas no se pelean solas y sin sentido.  En toda gran batalla histórica se suele analizar la táctica empleada por las tropas, que es precisamente la que se le atribuye a las cabezas, a los Generales.  De su diseño y de sus decisiones, depende el éxito de la batalla.

En ese mismo sentido, el éxito de un Presidente depende de las decisiones que él mismo tome.  Sin embargo, es imposible que él tome todas y cada una de las decisiones gerenciales importantes que debe tomar el Estado.  Por ello, los Ministros, como sus generales, son los encargados de ser la voz de mando en sus diferentes carteras.  De sus decisiones, surgió el éxito o el fracaso de las políticas planteadas por el Presidente, y resultaron beneficios o pérdidas para la población, en cada área.

Por razones de espacio no puedo detenerme en cada uno, pero en esta página del diario La República de agosto de 2017 titulada "Los 63 ministros que han pasado por el gabinete del presidente Santos en siete años", que contiene una imagen con nombres de todos los ministros de Uribe, y todos los de Santos (hasta 2017).  Al revisar alguno de los nombres, pareciera que fuese la primera vez que los hubiese escuchado mencionar uno. En otros casos, son nombre que escucha uno todos y cada uno de los días, lo que muestra que el balance ha sido desequilibrado en cuanto a su exposición en medios.  Eso, por supuesto es siempre así.  Es fácil recordar algunos ministros de hacienda, de defensa o del interior, pero usualmente no se vienen a la cabeza ministros de cultura o de minas y energía.



Imagen tomada de: www.vanguardia.com

No obstante lo anterior, al revisar la gestión de algunos de ellos, encuentra uno que simplemente hay ciertas carteras (independientemente de sus titulares) que fracasaron.  Es el caso de las de Agricultura, Educación, o Minas y Energía.  Algunas otras tuvieron algunos buenos ministros y otros no tan buenos (por ejemplo, las de Interior, las de Defensa, y de Medio Ambiente) y otras fueron mayoritariamente buenas independientemente de los ministros (MinTIC).

Sin embargo, podríamos ver tres ejemplos de tres ministros longevos, que se adecúan muy bien a los tres casos recién vistos.  A continuación, un breve repaso:

a. El desastre del Ministero de Hacienda: El Ministro Mauricio Cárdenas Santamaría fue un desastre a todo nivel.  Se trata de un Ministerio que venía cuestionado por sus escándalos administrativos y judiciales del pasado.  En vez de mostrar un talante conciliador en materia de gasto, fue reconocido por el uso y abuso de su prepotencia, para bien o para mal.   En cabeza suya queda haber aumentado significativamente el nivel de endeudamiento público del país, haber proyectado irresponsablemente el presupuesto de la nación a partir de precios imprudentes del petroleo, y haber proyecto las dos reformas tributarias (siendo la primera peor que la segunda) para intentar tapar sus propios errores.  En todo caso, el país pagó, paga y seguirá pagando muchos errores de este pésimo gestor.

b. El tin marín de la Cancillería: No cabe duda que la Canciller Holguín es una mujer aplomada. Tuvo que lidiar con momentos difíciles, especialmente al inicio de su gestión, cuando debió dar un giro de las palabras duras y trato "berraco" del expresidente Uribe a un tono conciliador y menos excluyente de Santos.  Requiere cierto nivel de maestría lograr dominar un giro de animadversión con Venezuela, y pasar a un tono de "mejores amigos".  La Canciller conoce bien la diplomaciay en muchos casos logró trinfos a ese nivel. Sin embargo, la cartera a su cargo manejó de manera irresponsable la parte jurídica internacional.  Colombia se comprometió a todo, con todos, y no vigiló con celo las demandas internacionales.  Frente a este punto, todo fueron malas noticias.

c. La lucha contra la salud de Gaviria: Alejandro Gaviria toda la vida me ha parecido una persona prepotente y sobradora.  Sin embargo, mi opinión de él como ministro ha sido bien distinta.  Su conocimiento en materia económica le permitió aprender con rapidez los recovecos de un sistema de salud diseñado para que el Estado pierda, el médico pierda más, y el paciente sea el "paria" del sistema. El manejo de modelos y de cifras le permitió lograr dos triunfos significativos: la ley estatutaria en materia de salud, que establece un mayor y mejor nivel de protección para los "parias", y medidas de intervención en materia de precios y recursos (IPS y EPS desfalcadoras) así como de regulación frente a precios abusivos impuestos por la industria farmacéutica.  Para quienes no están en el medio, puede parecer una bobada, pero no muchos han logrado triunfar contra industrias multimillonarias.  Sus medidas de mayor tributación para quienes atentar contra su propia salud -fumadores y bebedores  (y casi a consumidores de bebidas muy azucaradas)- pueden ser impopulares pero son racionales, y sobre todo, equitativas.  Haber dado esas luchas es algo que pocas personas hubieran podido hacer con éxito.


5. El Gobierno en el Estado


Nuestra Constitución reza que el Ejecutivo es una de las tres ramas (las tradicionales del poder público, que cada vez son más).  El principio de la colaboración armónica de las ramas del poder público exige respeto entre sí, y colaboración (algo distinto de la cooperación).  En ese sentido, el Gobierno de Santos, en general, fue respetuoso con las decisiones de las demás ramas del poder público.  Sin embargo, es cierto igualmente que en muy pocas ocasiones se vio enfrentado a una oposición suficientemente robusta.  Tuvo mayorias en el Congreso, a quienes supo seducir con los cupos indicativos o "mermelada".  Con el poder judicial intentó concertar reformas que mostraron ser desastrosas.  Sin embargo, no se presentaron escándalos de la talla de "chuzadas ilegales" o maquinaciones de las Altas Cortes en su contra, como en la época de Uribe.  En el consolidado, estuvo bien.

Donde claramente no estuvo nada bien fue en las nominaciones y presentaciones de ternas para altos cargos del Estado.  No fue serio con las nominaciones.  En casi todas las elecciones presentó ternas de uno (uno de los candidatos era claramente el del perfil de favorito, por no construirlas de manera equilibrada).  Sobre todo, él propuso a Eduardo Montealegre, el pero Fiscal General de la Nación que haya tenido este país.  Recordaremos que desarrolló todo un "concurso" de méritos que llevaría a crear una terna de uno de la que saldría elegido el actual Fiscal, Nestor Humberto Martínez. Sostuvo a Cristina Plazas en un cargo (Directora del ICBF) en el que se dio todo el escándalo por desnutrición de los niños Wayuu.  Luis Fernando Andrade, cuestionado por sus manejos en la ANI.

Las superintendencias pasaron al olvido en su mayoría: la superintendencia de salud siempre llegó tarde a todos los escándalos de corrupción en EPSs e IPSs.  La superintendencia financiera llegó tarde a los escándalos de intermediarios financieras más connotados (ej. Interbolsa).  En sentido estricto, ninguno de ellos logró mostrar carácter frente a las entidades que están llamadas a vigilar. Quizá la única superintendencia que mostró un rol de vigilante y controlador fue la Superintendencia de Industria y Comercio, especialmente en cabeza de Pablo Felipe Robledo.  Las medidas adoptadas en materia de protección al consumidor, y especialmente en manejo de derecho a la competencia, fueron muy destacadas.

El Gobierno, entonces, con un centralismo excesivo y una especial laxitud frente a la corrupción, dejó que desear, especialmente cuando los ojos de la ciudadanía empezaron a dejar de ver exclusivamente el conflicto armado y empezaron a notar mucho más los problemas de corrupción y de ineficiencia del Estado.  Los problemas de Mocoa, del puente de Chirijara, la tragedia de Gramalote, las ineficiencias en las obras de La Línea, entre otros, la corrupción en salud, muestran que el Gobierno tuvo problemas serios a este nivel, muchos de los cuales nunca fueron realmente abordados con soluciones estructurales.

Precisamente en aras de tener un mejor sistema gerencial, Santos impulsó los Altos Consejero para (lo que fuera) que en términos generales no sirvieron a nivel gerencial.  Muchas reuniones en Palacio de Alto Nivel, mucho informe y mucho proyecto que no lograron gestarse.  La existencia de las Altas Consejerías crearon una distorsión en el sistema, dado que había temas que tenían 3 o 4 cabezas visibles en el Gobierno, generándose mucho gasto, e ineficiencia.


4.  El proceso de paz con las FARC

Este es el tema más espinoso de todos, por supuesto.  Un proceso de paz es un problema que se genera para solucionar otro problema que se estima mayor, y que busca en últimas el cese de la violencia y la convivencia pacífica.  Bajo esa premisa, era claro que meterse en el proyecto de "diálogos de paz" era una empresa supremamente complicada, por el país en el que se vive.  Algunas de las preguntas básicas que rodearon el proceso de paz quedaron perfectamente respondidas a lo largo del mismo, pero algunas otras nunca tuvieron respuesta, o por el contrario tuvieron múltiples respuestas.


Imagen tomada de: http://elpais.com

Para que se entienda lo anterior, si se le pregunta a una persona para qué era el proceso de paz, la respuesta mayoritaria sería que se busca cesar un conflicto de más de medio siglo y buscar la reincorporación de los combatienentes a la vida civil.

Sin embargo, si la pregunta que se plantea es por qué se llevó a cabo, la respuesta no es clara.  El proceso surgió finalizando el primer mandato de Santos, cuando su programa de Gobierno y su Plan de Desarrollo ni siquiera contemplaban esto.  Si bien la guerrilla venía sufriendo ciertos golpes por parte de la Fuerza Pública, no existía un llamado o invitación formal de su parte para iniciar diálogos.  En otras palabras, la idea surgió "de la nada".

Si la pregunta es, cómo se iba a llevar a cabo, surgieron múltiples respuestas.  El cómo es el punto principal que en mi opinión deslegitimó el acuerdo logrado.  La instrucción era clara: había que lograr el acuerdo y formalizarlo.  El cómo no era relevante.  Por eso, si recuerdan los lectores, se pensó en un referendo, en una consulta popular, en un acto legislativo, en una constituyente, hasta que se concluyó (por el Gobierno de Santos) que la fórmula era el plebiscito.  El problema es que realmente la fórmula elegida por el Gobierno, no se respetó.  Perdió el plebiscito, e igual hizo lo que el pueblo le dijo que no hiciera, y se terminó implementando de otra manera muy distinta.  En otras palabras, no se respetó el mandato popular.

En cuanto al qué se iba a negociar, siempre fue problemático este punto, pero era de esperarse que lo fuera.  En toda negociación, siempre el qué es lo más problemático.  El asunto, en este caso, no es qué se negoció, sino qué se dijo que se iba a negociar.  En esencia, los inamovibles que planteó Santos al pueblo, sí se negociaron, a pesar de que se dijo que no lo iba a hacer.  Mucho es lo que se escribió y se pactó, pero el nivel de cumplimiento tanto por parte del Estado como por parte de las FARC ha sido increíble y sorpresivamente bajo.  En el caso del Estado, cabe recordar que en una negociación de esa naturaleza, el Presidente obra como Jefe de Estado, y por lo tanto lo que dice y hace compromete a todos los demás estamentos del Estado.  Precisamente es por ello que es especialmente delicado que diga una cosa y haga otra.  Pero igualmente delicado es que los demás organismos del Estado (el caso más claro es el Procurador Ordóñez) no se sientan vinculados por lo que negocia el Presidente como Jefe de Estado.   Es como si el acuerdo no fuera con el Estado colombiano sino con un puñado de funcionarios del Estado, y eso no es serio.

El proceso de paz salió, pero no salió bien.  La razón principal es que por alguna razón, los primeros puntos se negociaron supremamente lento, y los últimos puntos (los más importantes) se negociaron supremamente rápido.  Esto generó que se buscaran muchas soluciones teóricamente muy bonitas, pero prácticamente ineficientes, y que muchos de los temas que eran de crucial importancia para la ciudadanía colombiana, pasara de agache.  La razón del afán nunca se entendió.  Ya la popularidad del Presidente era baja, y ya el grupo de detractores del proceso estaba claramente definido.  No había ninguna razón para correr.

En consecuencia, frente a este punto, respeto mucho la posición de quienes sostienen que haber salvado una sola vida ya hace que todo valga la pena.  Mi línea de pensamiento exige una coherencia entre medios y fines, y por lo tanto, no cabe esa forma de pensar.  Creo que acudir a vías antidemocráticas (no respetar la votación popular del plebiscito) para montar un proceso de paz que implicó una voltereta frente a lo había prometido en su primer mandato, no deja bien parado a Santos.  En mi mente siempre quedará que ese super héroe de la Historia como muchos se refieren a Santos, finalmente fue un Presidente que juró defender y hacer cumplir la Constitución y la ley, y que fue incapaz de respetar y hacer respetar la voluntad popular expresada mediante el instrumento democrático fundamental como es el voto.  Eso, para mí, no es digno de alguien a quien quieran denominar "el mejor Presidente de la Historia".
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miércoles, 8 de agosto de 2018

Balance del Gobierno de Juan Manuel Santos - Parte 1 de 2

NOTA PREVIA: A pesar de que este no es un espacio político, he decidido lanzarme a la aventura de intentar dar un balance medianamente objetivo sobre los ocho años de Gobierno de Santos.  La razón principal de hacerlo es que no he leído un solo análisis serio de lo que ha sido el Gobierno de Santos.  Un análisis serio parte del presupuesto de que estamos refiriéndonos a un plan de Gobierno y a unos resultados de Gobierno.  No podemos quedarnos en simples frases de cajón tales como "Regaló el país a las FARC" o "Se la jugó 100% por la paz".  Ninguna de las dos frases permite debatir porque estan fundadadas en la intencionalidad, y no en el hecho, y adicionalmente por ser absolutamente radicales.  Intentaremos hacer un análisis desde otra perspectiva que huya de esas frases de cajón.

Segunda nota de advertencia: He manifestado que no me gusta Santos, pero tampoco lo odio.  Nunca voté por él.


1. ¿Qué dijo que iba a hacer?

Para poder responder a esta pregunta, debemos remitirnos a lo que han sido sus dos planes de desarrollo.  Cabe reiterar que tal y como fue diseñada la política del Estado planeador, la idea es que el Gobierno no improvise, sino que todo lo que haga o deje de hacer (en su mayoría) esté enmarcado en un plan, y como todo plan, no debe únicamente centrarse en el "qué quiero hacer", sino principalmente en el "como voy a lograrlo".  De lo contrario, se convierte en una declaración de intenciones, y no en un plan.

Veamos, entonces lo que es la estructura de los dos planes nacionales de desarrollo de los dos Gobiernos de Santos.  Cabe resaltar que por razones de espacio sólo se abordará el índice de los mismos incluuen la primera y segunda categoría de divisiones.  Incluir la tercera lo habría hecho imposible de revisar.

 
Imagen tomada de: www.mincit.gov.co

I. HACIA LA PROSPERIDAD DEMOCRÁTICA: VISIÓN 2010-2014

II. CONVERGENCIA Y DESARROLLO REGIONAL CARACTERIZACIÓN, DINÁMICA Y DESAFÍOS
 A. Enfoque del desarrollo regiona
 B. Caracterización del país por departamentos
 C. Lineamientos estratégicos para la formulación de políticas y estrategias regionales diferenciadas
 D. Retos del desarrollo regional
 E. Estrategia, ruta y esquema operativo para conformar Áreas de Desarrollo Territorial (ADT)

III. CRECIMIENTO SOSTENIBLE Y COMPETITIVIDAD
 A. Innovación para la prosperidad
 B. Competitividad y crecimiento de la productividad
 C. Locomotoras para el crecimiento y la generación de empleo

IV. IGUALDAD DE OPORTUNIDADES PARA LA PROSPERIDAD SOCIAL
A. Política Integral de Desarrollo y Protección Social
B. Promoción Social

V. CONSOLIDACIÓN DE LA PAZ
 A. Seguridad - orden público y seguridad ciudadana
 B. Justicia
 C. Derechos humanos, derecho internacional humanitario y Justicia transicional


VI. Sostenibilidad ambiental y prevención del riesgo
A. Gestión ambiental integrada y compartida
B. Gestión del riesgo de desastres: buen gobierno para comunidades seguras
C. Respuesta a la Ola Invernal 2010-2011
D. Canasta y eficiencia energética

VII. Soportes transversales de la prosperidad democrática
A. Buen Gobierno, participación ciudadana y lucha contra la corrupción
B. Relevancia internacional
C. Apoyos transversales al desarrollo regional

VIII. CONSISTENCIA DEL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO 2010-2014
 A. Diagnóstico
 B. Elementos que afectan el crecimiento económico

IX. PLAN PLURIANUAL DE INVERSIONES 2011-2014

X. INDICADORES PARA EL SEGUIMIENTO DEL PLAN NACIONAL DE DESARROLLO

Para revisar todo el documento en 2 tomos, siga este enlace.


Imagen tomada de: www.mintrabajo.gov.co

TODOS POR UN NUEVO PAÍS: PAZ, EQUIDAD, EDUCACIÓN

I. INTRODUCCIÓN
 

II. COLOMBIA EN PAZ
 

III. COLOMBIA EQUITATIVA Y SIN POBREZA EXTREMA
 

IV. COLOMBIA, LA MÁS EDUCADA
 

V. COMPETITIVIDAD E INFRAESTRUCTURA ESTRATÉGICAS
 

VI. MOVILIDAD SOCIAL
 

VII. TRANSFORMACIÓN DEL CAMPO
 

VIII. SEGURIDAD, JUSTICIA Y DEMOCRACIA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE PAZ
 

IX. BUEN GOBIERNO
 

X. CRECIMIENTO VERDE
 

XI. ESTRATEGIAS REGIONALES: EJES ARTICULADORES DEL DESARROLLO
 

Y PRIORIDADES PARA LA GESTIÓN TERRITORIAL
 

XII. CONSISTENCIA MACROECONÓMICA
 

XIII. PLAN PLURIANUAL DE INVERSIONES 2015-2018

Para revisar todo el documento en 2 tomos, siga este enlace.

2. ¿Cumplió?

Preliminarmente, hay que decir que no.  Esto se debe a una serie de factores, entre los cuales destaco los siguientes:


1) Los Planes Nacionales de Desarrollo realmente no constituyen un verdadero plan, sino se constituyen en una declaración de intenciones (que es algo muy distinto).  Esto, por supuesto, no es algo exclusivo del Gobierno Santos, sino que casi todos los Gobiernos anteriores de una u otra manera hacen lo mismo.  Santos no cumplió con sus intenciones, en su gran mayoría.

2)  Deteniéndonos en el primero de ellos, el de 2010-2014, encontramos que el plan de Santos era impulsar y dinamizar la economía a través de 5 locomotoras (Innovación - sectores que pertenecen al Programa de Transformación Productiva-, Minero-energético, Infraestructura en transporte, Agropecuaria, y Vivienda), de las cuales genuinamente logró impulsar dos de ellas con cierta fuerza, como son la Vivienda y la infraestructura en transporte.  Lamentablemente la última de ellas se ha visto cuestionada por los problemas de incumplimientos contractuales, así como problemas de estabilidad de obras, y corrupción.  En materia de vivienda sí debe reconocerse un auge importante en el Gobierno Santos, que fue lo que jalonó la economía tras la caída de los precios del petróleo.

3) Lejos de dar más "autonomía" a las regiones, los dos gobiernos de Santos fueron sumamente centralizados en Bogotá.  Un ejemplo claro de lo anterior es la modificación al régimen de regalías, así como el esquema de trabajo que inicialmente realizó a través de los denominados APP, que implicaba en muchos casos que la autoridad central iba a regiones a recoger inquietudes que se tramitaban desde Bogotá.

4) La "Consolidación de la Paz" de la que trata el primer plan de desarrollo no tiene nada que ver con la apuesta por la paz que se dio en el segundo de los gobiernos.  Todo ese ítem de paz de que trata el primer plan de desarrollo se fundaba en un fortalecimiento de lo que en el Gobierno anterior se llamó seguridad democrática, cuya profundización se daba a partir de la Política de Seguridad y Convivencia Ciudadana.  A partir de allí, se trabajaría en un fuerte componene en el área de justicia (gran parte del componente del programa venía de la campaña de Germán Vargas Lleras, quien habría de ser su Ministro del Interior y de Justicia antes de que se dividieran las carteras.  El componente de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario fue quizá el más impulsado, y parcialmente el componente de modernización de la justicia.  Sin embargo, el principal elemento que lo había hecho elegir para ese periodo, como era la profundización de la política de seguridad democrática en una de prosperidad democrática no se dio.

5) La gran promesa incumplida fue haber dejado a Colombia tan mal educada.  Constantes paros de educadores, pruebas PISA que nos dejan muy mal parados, y la imposibilidad de cambiar la educación como un servicio social en vez de la educación como negocio.  Esto, por supuesto ha generado que las promesas de inclusión y equidad se vean claramente afectadas, dado que el elemento principal de movilidad social es la dupla educación-trabajo.

6) A nivel internacional, se puede observar una mejoría evidente entre el modelo de trato con otros Estados que venía en claro detrimento desde la época de los gobiernos de Álvaro Uribe, en un afán de normalización y de reinclusión en un escenario que se nos reducía.  Sin embargo, el afán de pertener en cuanto grupo mundial se pudiera estar llevó al Estado a pactar todo tipo de TLCs sin medir su impacto real en la economía colombiana, y buscar obsesivamente entrar en la OCDE, como si el simple hecho de estar allí lograría algún tipo de mejoría para los ciudadanos colombianos.

7) La protección ambiental es una tarea que no fue sobresaliente, pero tampoco desastrosa.  En momentos claves y de alta tensión, el Gobierno se la jugó por la protección de los páramos, e incluso reversó decisiones claves en materia de ingreso, por razones ambientales.  Sin embargo, es claro que después de ocho años, el Gobierno no logró tomar medidas verdaderamente eficaces para atacar la minería ilegal, no solo como mecanismo de financiamiento de grupos ilegales, sino por las terribles consecuncias ambientales que deja.

8) Quizá el mayor acierto que tuvo el Gobierno Santos a largo plazo fue al jugársela por un Gobierno en línea, por la reducción de trámites y por la posibilidad de profundizar en las tecnologías de la comunicación y de la información.  Se trata de un espacio con importantes posibilidades  de crecimiento, impacto ambiental medible, y con impacto directo en educación y cultura, si se logra profundizar de la manera correcta.  La interrelación de la que se habla, sin embargo, quedó en pendinte.


3. Mi opinión personal sobre sus planes de Gobierno, sus logros y sus pendientes. 


 Imagen  tomada de: www.la-razon.com

Desde cuando me referí a la campaña de Santos en este espacio, señalé que era una persona que gozaba de toda la preparación para poder ser jefe de Estado, pero su capacidad de mimetizarse en tantos Gobiernos distintos lo hacía peligroso porque no se sabía realmente lo que haría.  Mirando 8 años hacia atrás, reitero que efectivamente el país nunca supo realmente cuál era el norte real de Santos.  Dijo que lucharía incansablemente contra la corrupción, y no lo hizo.  Dijo que la educación sería una prioriad, y no lo fue.  Dijo que no subiría impuestos y lo hizo (2 veces).  Igualmente, dijo que continuaría con la política de seguridad democrática, y no lo hizo.  En ambos casos apuntó a la importancia de impulsar el agro, y fue víctima reiterada de paros precisamente por los campesinos.

Santos es una persona que se decía enemigo de su clase, pero cuyas reformas tributarias beneficiaron principalmente a esa clase, y apretó a la clase media.  A pesar de que tuvo a la salud como una meta medio olvidada en su planificación, muchos de los logros más importantes de su mandato se dieron en esta área, y la que más prometía que era la educación, dejó mucho que desear.  No creo que lo suyo haya sido un problema de competencia o incompetencia, porque es una persona que sabe lo que hace.  Sí es un problema, en cambio, que era una persona de la que se esperaba mucho, y especialmente él esperaba mucho de sí mismo. 

Basta revisar las referencias que hace él de sí mismo, lo mismo que sus allegados.  En la mayoría de casos se referirán a un Presidente que gobernó para la Historia.  En efecto si lo miramos por titulares, lo hizo:  1) El Presidente que dio de baja al comandante de las FARC.  2) El Presidente que firmó la paz con la guerrilla de las FARC.  3) El Presidente que mereció un Nobel de Paz.  4) El Presidente que garantizó la entrada de Colombia a la OCDE.  5) El Presidente que decidió no acatar el fallo de la Corte Internacional de Justicia para garantizar la soberanía del país.  6) El Presidente que acabó con la reelección presidencial. 7) El Presidente que sacó la ley de víctimas y la ley de tierras.

Como ven, todos y cada uno de los titulares son supremamente vendedores.  Parece que hubieramos estado en manos del mejor Presidente de la Historia.  Sin embargo, con esos títulos, al igual que con cualquier título universitario, hay que escudriñar realmente qué tanto hay en el contenido de la Historia.  El resultado no es el mismo.  Por eso es que el análisis de cómo le fue a Santos no se le debe abordar por los títulos, sino a partir del contenido.  Queda la segunda parte del análisis, en donde abordaré otros puntos importantes sobre lo que fue el Gobierno de ocho años de Santos.


PENDIENTE PARA PARTE 2/2:  Gabinete, nominaciones, interrelación con las ramas del poder público, los procesos de paz y opinión personal sobre esos puntos.
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martes, 10 de junio de 2014

Por qué no voto por Santos ni por Zuluaga

El ingreso anterior en este blog se centró en defender el voto en blanco como una opción válida y legítima para las votaciones presidenciales en segunda vuelta. Se trató de un ejercicio para dar respuesta a aquellos que creen que el voto en blanco no sirve para nada. El voto, visto como un ejercicio de ayudar a que alguien pierda, sin duda permite llegar a esa desafortunada conclusión.  Mi alter ego es uno de esos ingenuos que cree que en el voto uno expresa el apoyo por un programa, y por un candidato.  En consecuencia, sólo le dará su voto a candidato y al programa que representen en un importante nivel su pensamiento de lo que debería hacerse en este país.

Desde el ingreso anterior, titulado "Del porqué del voto en blanco en segunda vuelta" se pudo manifestar algunas de esas razones. Sin embargo, considero que tan sólo es justo que si me atrevo a manifestar que ambos candidatos son un verdadero fiasco, intente fundamentar el porqué de mi opinión.  El ejercicio de esta entrada, entonces, consiste en explicar el porqué no va a votar mi alter ego por Juan Manuel Santos ni por Óscar Iván Zuluaga.

A. POR QUÉ NO VOTAR POR JUAN MANUEL SANTOS

1) Hace cuatro años, me dediqué a revisar todos y cada uno de los programas de gobierno de cada uno de los candidatos, a ver los debates, y consignar mis observaciones en este espacio.  Respecto del entonces candidato Juan Manuel Santos, consigné varias observaciones en la entrada titulada "Elecciones presidenciales I: Juan Manuel Santos", de las cuales quisiera destacar una de ellas:


"(...)  Su desmedida lealtad hacia la figura del Presidente Uribe lo muestra como un continuador del mandatario actual.  El problema es que esa misma lealtad fue profesada hacia Pastrana, y otros más.  Esa capacidad de cambiar de parecer genera cierto temor hacia lo que ‘realmente’ haría si llegara a la jefatura de Estado.  (...)."

Como se dan cuenta, mi temor de hace cuatro años era fundado.  Efectivamente Santos ha sido leales a todos (de boca), y desleales a todos ellos.  Subió apoyado en la inmensa popularidad de Álvaro Uribe, y una vez arriba, se desmarcó de su jefe natural, para hacer cosas completamente contrarias a las que dijo que iba a hacer.  Prometió continuar con los "tres huevitos de Uribe", y dio un giro de 180° frente a lo que dijo que iba a hacer. Algo similar ocurrió con Venezuela y Ecuador.  Eso da muestra de los dos defectos que más me molestan en una persona: la ingratitud y la deslealtad.

2) Toda persona tiene derecho a cambiar de posturas, y es natural que en 4 años, se requiera modificar sobre la marcha.  Pero cuando "modificar" se utiliza como un "eufemismo" para significar "hacer totalmente lo contrario", el asunto cambia.  No le di mi voto a él hace 4 años, pero si lo hubiera hecho, me sentiría absolutamente traicionado por lo que Santos hizo en este Gobierno.

3) No creo que el país se reduzca al proceso de paz de La Habana. De hecho, nadie sabe que es lo que realmente ocurre en La Habana.  Conocemos comunicados de prensa aproximadamente cada 6 meses sobre puntos de acuerdo, que no han sido refrendados por el pueblo.  Pretender polarizar al país bajo una disyuntiva de "guerra o paz" me resulta cobarde e irresponsable con los electores.

4) La situación de la educación en el país es lo más delicado que he vivido desde que tengo uso de razón.  Los muchachos en los colegios no salen bien preparados.  Las universidades han dejado de ser un filtro entre quienes poseen o no las aptitudes para acceder a ciertos títulos, para convertirse en "productores de afiches".  Las pruebas Pisa son un desastre, las pruebas Saber 11 también, y los ECAES ya no se hacen.  Considerar que la educaicón se soluciona construyendo más colegios, simplemente muestra que le gusta mucho la construcción.

5) La centralización de la repartición de los recursos públicos (la famosa "mermelada") ha sido una bonita forma de desconocer la Constitución de 1991 y de fomentar el amiguismo con el Ejecutivo, y la corrupción en muchos sectores, si no en todos.

6) La justicia en general, ha sido un fiasco.  Poner a Eduardo Montealegre en una terna de uno, para que fuera un político ambicioso como Fiscal, es un desastre.  Su fallida reforma a la justicia fue no sólamente descarada, sino mediocre.

7) No hubo más paros, porque no hubo más tiempo.  Y la razón por la que hubo paros, es porque Santos le sonríe a todos.  A todos les da gusto, pero a todos les incumple.  Mil paros, mil promesas, mil incumplimientos.

8) La firma irresponsable de TLCs sin potenciar la industria colombiana, va a ser un error muy costoso.  Como la gente de este país piensa al corto plazo, no ve la bomba de tiempo que nos ha dejado este gobierno.

9) Al revisar el programa de Gobierno, se atribuye triunfos que no son triunfos (situación de la salud en Colombia) o peor, triunfos que no son suyos (triunfos de deportistas colombianos que se han hecho a pulso.


B. POR QUÉ NO VOTAR POR ÓSCAR IVÁN ZULUAGA

1) Por tener absoluta falta de carácter.  El hecho de dejar que otro le define sus políticas de gobierno, demuestra su absoluta falta de carácter.  Preferible tener un líder errático que a un Presidente pusilánime.

2) Desde la campaña, Óscar Iván Zuluaga adoptó uno de los principales vicios el gobierno de Álvaro Uribe Vélez: fomentar y/o coordinar y/o aprovechase de información ilegalmente obtenida.  Chuzar ilegalmente para poseer información es despreciable.  Ningún candidato que acuda al delito para fortaecerse, merece mi más mínima contemplación.

3) Es el mismo programa de Uribe. Ya tuve la oportunidad de ver qué tanto respeta Uribe su programa.  "Austeridad", "Una política exterior moderna","Fortalecimiento de la justicia" son tres de las cosas que no le puedo creer a quien de manera directa ha dado muestras de no ir por esa vía.  En especial, poseyendo yo un especial interés por los temas de justicia, considero que no es creíble la propuesta de esta campaña para ese punto,

4) La política en materia de paz que prevé el programa de Zuluaga a partir de la página 41 del programa que aparece publicado en la página web de su candidatura es absolutamente irreal e inalcanzable.  Creo en la seguridad, pero no quiero la guerra.  Una cosa es defender las poblaciones, y otra es propiciar el conflicto.  Me preocupa seriamente que se contemple la guerra como la única opción.

5) No se había dado siquiera la votación por primera vuelta, y gran parte de su equipo estaba comprometido en actividades ilegales o en estrategias de juego sucio.  ¿Qué esperar de él cuando suba? Otro Jorge Noguera, otra María del Pilar Hurtado, otro Bernardo Moreno?

6) Si Santos tiene el problema de ser leal a todos y no ser leal a ninguno, nadie tiene la certeza de a qué está jugando Óscar Iván Zuluaga.  Sus respuestas libreteadas, su sobreactuación ante las cámaras y en los debates permiten mostrar que no es un candidato auténtico.  Por otras razones distintas, se confirma el mismo temor que tuve con Santos hace 4 años: no se sabe qué es lo que haría Zuluaga si es elegido.  Ya dio una muestra de virajes inesperados cuando se adhirió Martha Lucía Ramírez a su campaña, y cambió su discurso frente a las negociaciones de paz.

7) Óscar Iván Zuluaga es el candidato de los grandes empresarios y terratenientes del país.  A ellos se les debe, y por lo tanto, no es dable esperar que sea un candidato de transformaciones sociales, sino del statu quo.  En un país con unos niveles de desigualdad y de inequidad tan profundos, esto es claramente un punto en contra.

8) Óscar Iván Zuluaga, no es sólamente él.  Es él, Uribe, 17 senadores más y una cantida de legionarios entre la ciudadanía, que muestran todos un mismo defecto (que no es pequeño): la intolrancia y la agresividad extrema.  Esto me gustaría, si este fuera el medioevo y estuvieramos jugando a conquistar territorios.  En el siglo XXI, no creo que sea un liderazgo adecuado.








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jueves, 24 de junio de 2010

Mi análisis mundialista de las elecciones

Ya casi se cumple una semana desde que el país decidió elegir a Juan Manuel Santos como próximo Presidente de la República.  Pareciera que fuera ayer, tal vez por el hecho de que mi alter ego me tiene ahora con acceso restringido al computador, como si su trabajo fuese más importante que el mío.  Pero bueno, ni modo.  En una de los ‘permisos’ para poder acceder a escribir, observé que las columnistas las directivas de www.noticias.com.co le solicitaron a los columnistas del portal (incluyéndome) que realizáramos un análisis acerca de las elecciones presidenciales.

Luego de haber dedicado buen tiempo y buen espacio a las propuestas de los candidatos presidenciales de primera vuelta, no sabía como abordar semejante petición.  Si en el caso de cada candidato le dediqué aproximadamente 5 páginas a cada uno (e incluso más a Germán Vargas Lleras por haberlo efectuado en dos partes), ¿cómo podría analizar unas elecciones en 4 párrafos?  Decidí entonces optar por valerme de la opinión y no de la argumentación, pues un análisis debe ser argumentativo, y la opinión simplemente debe ser clara.  Al parecer, fue de buen recibo dicha columna, por lo que sugiero que quienes quieran revisarla, lo hagan siguiendo el enlace a “Mi visión sobre las elecciones presidenciales”.

No obstante, he quedado con un cierto sinsabor, toda vez que mi método de análisis suele ser bastante más corrosivo que el correcto lenguaje utilizado en la columna.  Sin embargo, ello no implica que tenga un sinnúmero de vulgaridades atrincheradas en mi carazón de plumífero.  A pesar de esto último, hay ciertos aspectos que sí quisiera tocar relacionado con las pasadas elecciones, y para no dejar pasar la moda mundialista, invoco a las ánimas que acompañan al ‘Profe’ Carlos Antonio Vélez para que guíen el siguiente análisis mundialista, del ave de mar.


La contundencia de la ofensiva ‘santista’: análisis táctico y técnico de las elecciones por el ‘Profe’ Gaviota

Hemos presenciado un encuentro fenomenal en las cancha de la democracia.  Debido a la intensa lluvia, y a que era este el cotejo que serviría de abrebocas al esperado Brasil Vs. Costa de Marfil, la fanaticada de los verdes y los ya reconocidos ‘furibistas’ estuvieron algo parcos en el comportamiento del domingo.  Podría incluso decirse que no parecían fanáticos sino simples ‘admiradores’, como era la usanza en las épocas menos canibalescas del deporte.

Nos encontramos al inicio de la jornada con una formación conocida previamente por ambos equipos.  Los verdes, liderados por su figura Antanas Mockus, un jugador revelación en la liga bogotana hace algunas temporadas, le apostaba al juego bonito y creativo para lograr marcar en el acto rival.  Su estilo de juego en las eliminatorias recordaba un poco al de Holanda en la época de Kruyff.  Por supuesto, no estábamos ante la ‘Naranja Mecánica’, nos enfrentábamos a la ‘Ola Verde’, que por un momento había dado muestras de convertirse en un ‘Maremoto Verde’, o para ser más internacional, un ‘Tsunami Verde’.  Sin embargo, la apuesta por el fútbol total dejaba en claro que se recurriría a la calidad y a la estirpe de los jugadores para marcar la diferencia.

En el otro camerino, por el contrario, los furibistas tenían garantizado contar con un plantel de fortaleza que los pudiera hacer soñar.  Su gran figura, el ‘Matador’ Santos, quien ha tenido fogueo en ligas internacionales, y se le recuerda por aquel famoso ‘fuera de lugar’ contra los pupilos del ecuatoriano Rafael Correa, sería sello de garantía.  El experimentado jugador de muchas luchas le apostaría a un famoso 4-2-2-1-1, garantizando un cerrojo defensivo, y buscando abrir por ambos costados, con un pivot adelante que fuera capaz de convertir: el ‘Matador’ Santos.  En efecto, el juego de ‘la U’ se basaba en un juego de bloque, con posibilidad de abrir el juego por cualquiera de los dos costados, dependiendo si se requería que el lateral izquierdo desbordara con su conocido juego liberal, o si por el contrario resultaba apropiado apostarle al perfil derecho manejado por alfiles de juego mucho más conservador.

Cabe destacar que los verdes, se consolidaron como un equipo de un importante promedio de estatura moral, lo que los convertía en hábiles navegadores de las alturas, y por tanto, eran potentes en los dominios de lo etéreo y lo eólico.  Por su parte, era claro que el adaptable esquema santista realizó un cambio de esquema en varias oportunidades, adaptando el estilo del juego según las condiciones que planteara el oponente.  Por ello, para el momento del cotejo decisivo, optó por el ya mencionado esquema de 4-2-2-1-1 con un enganche definido que permitiera jugar por lo rastrero, terreno en el que el conjunto verde no era muy dado a dominar.

Tal vez la clave del partido se decidió en el medio campo, donde la nómina santista fue mucho más equilibrada, con unos creativos no muy creativos, pero debidamente apoyados por los ya mencionados laterales de juego conservador o liberal, según se requiriere.  La primera línea de 2, sin embargo, liderada por J.J. Rendón y Andrés Felipe Arias, garantizaba que el juego fuerte estaría a la orden del día, con la evidente posibilidad de que se obtuviera una o más expulsiones, pero a cambio de una gran merma en la creación de los verdes.  Allí estuvo la clave.  El nivel de recuperación de los de la U fue mucho más elevado, lo que permitió una mayor posesión del balón, que a su vez se tradujo en más opciones de gol para el ‘Matador’.

Junta con el bien diseñado planteamiento de los de la U, los verdes le apostaron a que Mockus iría bien apoyado por Sergio Fajardo, haciéndole la oportuna pared para poder así apostarle a un juego más vertical.  No obstante, una aparente lesión de la cual no pudo recuperarse oportunamente, mostró que Fajardo estuvo perdido en el juego, dejando a los verdes casi en una confrontación de 10 contra 11.  Perdón, sería mejor hablar de 12.  En efecto, el árbitro del encuentro favoreció claramente a los de la U, pitando varios fueras de lugar inexistentes, y dejando de amonestar a los de la U cuando hacían gala del juego sucio planificado por Rendón y Arias.  El uso parcializado de la autoridad, llevó a que los verdes terminaran por desconcentrarse, pasando del juego bonito que los caracterizaba, a un juego de contragolpe en busca del espacio necesario para que el conjunto pudiese concretar en el arco rival.

La estrategia de contragolpe que se pudo evidenciar a lo largo de la segunda mitad del cotejo, fue importante en la medida en que no era esperada del todo por los de la U.  Sin embargo, estos, muy tácticos, optaron por adelantar sus líneas para buscar el fuera de lugar del rival.  Ese cambio táctico, muy propio del equipo, que cambió en varias ocasiones de sistema de juego, se vio recompensado al cambiarle el libreto a los verdes.  El gran capitán de los verdes, desconcertado con el juego y la manera como los de la U dominaron el partido, decidió replegarse para controlar el primer cuarto de cancha, pero con el triste resultado de marcarse dos autogoles, y desviar un disparo de los de la U que finalmente terminó dentro de su propio arco.

Al final, recordando lo que fue aquel encuentro de Colombia y Argentina en el ’93, muchos de los seguidores de los verdes terminaron coreando con sus contrincantes los ‘olés’ que cantaban los furibistas desde la tribuna.  Era lo que le faltaba a los verdes para terminar de despedazar el planteamiento táctico.  En efecto, las líneas se partieron, lo que le permitió al ariete furibista concretar en otras dos ocasiones para terminar de liquidar las posibilidades de Mockus y los suyos.

Finalizado el tiempo de descuento, el árbitro (de muy discreta actuación) decretó el final del encuentro que terminó con un marcador final de 7-3, donde ‘Santos’ se alzó con la copa de campeón y la de mejor jugador.  Algunos de los empresarios cercanos al equipo, al parecer, ya tenían negociados algunos pases de los jugadores contrarios.  El tiempo, como siempre, nos sabrá decir en qué termina esta novela del fútbol.
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lunes, 7 de junio de 2010

Alazos Ed. 007

Esta edición de alazos va dirigido directamente al candidato, y probable Presidente, Juan Manuel Santos.

Alazo gráfico




Alazo analógico

El murciélago y las dos comadrejas

Un murciélago entró aturdidamente
de cierta comadreja en la morada,
Y ella, no bien descubre al imprudente,
Con los ratones desde antaño airada,
            Acude incontinente hacia
El intruso, a comerse preparada.
-¿Cómo –le dijo- sois tan atrevido,
Que de mis ojos os ponéis delante,
Después que vuestra raza repugnante
Hacerme siempre mal ha pretendido?
¿No sois ratón? Háblame sin ficciones.
Si vos no sois ratón, yo comadreja
            No soy ni nunca he sido.
-Perdonandme –responde en son de
queja;
De la raza no soy de los ratones.
¡Yo ratón!... Os lo ha dicho algún perverso,
Pues gracias al autor del universo
Soy ave, y alas tengo, y raudo vuelo.
¡Viva quien pueda remontarse al cielo!
Su razón fue encontrada convincente,
De retirarse obtuvo la licencia,
Y a poco fue a ponerse ciegamente.
De nueva comadreja en la presencia,
Grande enemiga de la alada gente,
Con peligro otra vez de su existencia.
Al verla que a cazar se disponía
Y engullirlo cual ave pretendía,
Al punto contestó que era un ultraje:
-¡Yo por ave pasara!... ¿En qué se funda?
¿No constituye al pájaro el plumaje?
¡Yo soy ratón! ¡Qué Júpiter confunda
A los gatos y vivan los ratones!.
            Y con ese lenguaje
Su existencia salvó en dos ocasiones.

Hay muchos que, cambiando de bandera,
Así el peligro con astucia evitan.
Los que prudentes son, a punto gritan:
“¡Viva el pueblo, o el rey!.  De igual
Manera.

Jean de La Fontaine


Alazo analítico

Grandes sumas de dinero se invierten, y bastante espacio ocupan las encuestas.  Los analistas basaron sus ‘estudios’ en una interpretación de encuestas, que mostraron estar equivocadas.  Gran parte de los análisis, también mostraron estar gravemente.  Esto último resulta aleccionador en la medida en que se puede establecer que el análisis de la política debería trascender de la simplista lectura de encuestas y enfocarse en el contenido de la política.

Lamentablemente, la política se ha tornado en una cuestión de forma y no de fondo.  Los políticos, son los que ocupan cargos políticos, y hay política cuando cualquiera de ellos habla.  Esta tergiversación de la política, además de ser simplistas y formalista, es nociva.  Gran parte de la política, en el mundo actual, viene del ciudadano participativo, el mundo globalizado, y el acceso a la información sin intermediación.

Señores analistas, sería interesante analizar por qué se equivocaron ustedes respecto de Santos y no por qué se equivocaron las encuestas.
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viernes, 30 de abril de 2010

Elecciones Presidenciales I: Juan Manuel Santos


Anotación Previa

Como he anunciado vía Google Buzz y Facebook, ha llegado el momento de analizar uno por uno a los candidatos presidenciales (los 6 principales), y sus respectivos programas.  Iniciaré por el heredero del Presidente Uribe, el hombre que antes de lanzar su campaña presidencial ya lideraba las encuestas de intención de voto.  Dejaré como último a mi candidato preferido, por quien voy a votar en primera vuelta, es decir, a Germán Vargas Lleras.  Iniciemos esta serie de ingresos, con Juan Manuel Santos.

El candidato

Juan Manuel Santos es de aquellas personas que ‘nació para ser Presidente’.  Su ascendencia, su enfoque educativo y su trayectoria en el sector público y privado así lo demuestran.  Es una persona con objetivos claros, que le han permitido culminar exitosamente dos carreras (Economía y Administración de Empresas), con varias estudios de postgrado, en materia de diplomacia y periodismo.  Doctor honoris causa, ha cumplido funciones a nivel del gobierno como Ministro de Comercio Exterior, Ministro de Hacienda, Ministro de Defensa.


Imagen tomada de:  www2.esmas.com 


Santos ha sido el claro jefe visible del Partido de la U, principal soporte del Presidente de la República actual en el Congreso. También ha fundado y dirigido la Fundación Buen Gobierno, y se ha desempeñado en otros importantes cargos en el sector privado.  Su apellido, en Colombia, es sinónimo de poder.  Descendiente del expresidente Eduardo Santos, ‘hijo’ del diario El Tiempo, el más poderoso e influyente del país durante largo tiempo, ha vivido la política y el periodismo desde su nacimiento.

Ha sabido capotear dificultades con habilidad, empezando por el hecho de que su primo Francisco Santos se le hubiera atravesado en el mundo político de manera inconsulta y sorpresiva.  A pesar de ello, supo ganarse la confianza de Álvaro Uribe, como en su momento lo hizo con Andrés Pastrana, y ha sido líder indiscutible de los diferentes estamentos que conforman la seguridad del Estado.

Es la primera vez que Santos se enfrenta a un proceso de elección popular, aunque ha manejado el asunto como una persona experimentada.


El programa

Quien ingrese a la página del candidato Santos encontrará que su plan de gobierno se encuentra descrito en 109 puntos, organizados por diferentes temas.  Se le permite al lector acceder a 4 documentos en formato .pdf.  Estos documentos son los planes de educación (1), trabajo (2), seguridad (3), y el plan de gobierno completo (4).  Sin embargo, esta gaviota intentó acceder a todos ellos para revisarlos detenidamente, por medio de dos navegadores de Internet diferentes, y no fue posible acceder a estos documentos.  Por ello, el análisis del programa se limitará a los enunciados que se encuentran previstos en los 109 puntos.

Entidades de Gobierno a crear por el gobierno de Santos: Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio; Ministerio del Trabajo y el Desarrollo Laboral; Ministerio de la Salud y la Vida Sana; Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible; Ministerio de Justicia; Comisión Reguladora del Sector Transporte.

En consecuencia, si llega a ser Presidente, Santos va a volver a separar los mismos ministerios que el Presidente Uribe unió.  ¿Eso es no echar para atrás?  ¿O es que el Presidente Uribe se equivocó?  Este aspecto no ha sido seriamente cuestionado al candidato, quien ha manifestado como uno de sus lemas, que retroceder no es una opción.  Además, se cuenta como novedad la comisión reguladora del sector transporte.

Es muy importante destacar el papel que juega el concepto de ‘buen gobierno’ en el plan de gobierno de Santos.  Como él mismo lo ha manifestado, no en vano ha creado y liderado durante largo tiempo la fundación que lleva el mismo nombre, y cuyo objeto puede ser consultado en la página web de la Fundación Buen Gobierno.  Lamentablemente, en el desarrollo de los puntos, se queda el buen gobierno como un enunciado que ya está dado, y no se explica cómo se habría de implementar el buen gobierno en sus programas de gobierno.  Sin embargo, la idea por sí misma debe ser destacada.

Como era de esperarse, lo más fuerte del programa de Santos es lo relativo a defensa, y sorprende ver la importancia que le concede al tema de salud.  Sin embargo, temas como el deporte, el problema pensional y las relaciones internacionales son olímpicamente omitidas por el candiato, lo que resulta inexplicable, teniendo en cuenta que el mayor riesgo que se siente con su campaña son precisamente las relaciones internacionales.  En vez de afrontar esta debilidad, el candidato Santos la omite.

Al revisar el programa de Santos, encuentra uno que muchos de los 109 puntos están lleno de ‘frases célebres’.  Realmente, no son muchos los ‘desarrollos’ programáticos que pueden verse en su página web www.juanmanuelsantos.com.  Para efectos ilustrativos, me permito citar uno de los puntos contenidos en la página, que permite ejemplificar mi punto:

56. LOS ABUELOS SABRÁN QUE NO LOS OLVIDAMOS
Avanzaremos hacia un sistema pensional incluyente, con beneficios para muchos más colombianos. Nos ocuparemos de la población de tercera edad más pobre y vulnerable con recursos del presupuesto nacional, pero sin desincentivar la cotización y la formalización.

En materia de cifras, es valiente en materias como el empleo, donde se trazan metas claras, así como en lo relacionado con el tema de vivienda e innovación.  Es claro del programa de Santos que se va a seguir impulsando la economía colombiana mediante la explotación de los hidrocarburos, el fomento del turismo y atrayendo inversión extranjera.  En ese sentido, parece ser fiel a la propuesta del Presidente Uribe.


Los debates

Definitivamente, el fuerte de Santos no es hablar en público.  Si bien demuestra una serenidad envidiable al momento de afrontar cualquier clase de comentario, pareciera que no tuviera la claridad de lo que fuera a decir.  Contrastado frente a los puntos que aparecen en su programa, es claro que sus manifestaciones al interior del debate son consecuentes con lo mencionado.  En ese sentido, es importante abonarle el factor de coherencia en su discurso.

Santos ha logrado transmitir al público que es una persona preparada y con una trayectoria pública exitosa.  Esto último es de vital importancia al momento de capturar electorado, sobre todo, entre quienes buscan depositar un voto útil (es decir, que pueda desequilibrar la balanza a favor de alguno de los candidatos de punta).  Esa preparación en diferentes campos como la hacienda pública, la economía, el comercio exterior, la política pura y la seguridad, lo posicionan como una persona capaz de manejar el país.  Este elemento casi se ha dado por descontado, y tan solo en el último debate, el candidato Germán Vargas Lleras cuestionó sus resultados como Ministro de Comercio Exterior y como Ministro de Hacienda.  Los cuestionamientos como titular de la cartera de defensa siguen a la orden del día, pero Santos ha sabido minimizar su trascendencia.  Eso dennota habilidad.

Algunos electores no podemos desconocer la actitud soberbia del candidato Santos al momento de iniciar la tanda de debates, negándose a asistir a unos debates cuando se encontraba sólido en la punta de las encuestas.  Esa soberbia ahora que intenta acercarse al público, puede resultar costosa.

Habiendo tenido algunas situaciones comprometidas en los debates, afrontando ataques de Noemí Sanín, logró apostar en el momento adecuado, deslegitimando a su contendora.  No ocurrió lo mismo en el caso de Pardo, en donde fue seriamente cuestionado por una de sus salidas en falso.  Esto último ha sido una de las críticas más fuertes a Santos como ministro.  Haber celebrado el fallido golpe a Chávez en Venezuela, sacar declaraciones en las que se excusa por ser ‘culipronto’, o las acusaciones a Pardo, en su momento, han constituido escenas bochornosas que preocupan.  No es lo mismo cometer esa clase de errores como Ministro, que como Presidente de la República.

No ha salido como ganador de los debates, porque no ha logrado transmitir proyectos de gobierno propios.  Su desmedida lealtad hacia la figura del Presidente Uribe lo muestra como un continuador del mandatario actual.  El problema es que esa misma lealtad fue profesada hacia Pastrana, y otros más.  Esa capacidad de cambiar de parecer genera cierto temor hacia lo que ‘realmente’ haría si llegara a la jefatura de Estado.  Todavía no se ha aclarado si Santos sí buscó pactos con la guerrilla para derrocar a Samper.  Este episodio turbio, genera dudas que no ha logrado despejar Santos en los debates.

Sería bueno que Santos desarrollara programáticamente la prosperidad democrática como un proyecto propio, y no como un apéndice de la seguridad democrática de Uribe.  En los debates, pareciera que siempre se enfocara en explicar la seguridad democrática, y no en explicar el alcance real de su prosperidad democrática. 

Adicionalmente, ha debido enfatizar mucho en su capacidad para formar buenos equipos de trabajo.  Esto último lo ha mencionado, pero tibiamente.  A diferencia de Mockus, en donde no es claro cómo y con quién gobernaría, Santos tiene experiencia en montar y desarrollar proyectos exitosos, tanto en lo público como en lo privado.  Ese factor diferencial debería explotarlo más.


¿Sabía usted?

En la página oficial de la campaña de Juan Manuel Santos, hay noticias que no han sido debidamente difundidas, y que conviene mencionar a los lectores de este espacio.  Me he encontrado con algunas sorpresas, por lo trascendente de la noticia, y que ha pasado desapercibida ante el mediocre cubrimiento por parte de los medios.  He aquí algunos datos que probablemente usted no conocía:

a.        Santos planea que la Fiscalía sea parte del Ejecutivo, y por ende, dependa del Presidente.
b.        La meta de Santos para el desempleo al final de su eventual mandato (2014), es estar por debajo del 9% en el indicador de esa materia.
c.        Santos propone regular lo relativo al sector salud mediante la expedición del Estatuto Único del Sector Salud, que unificará la normatividad existente.
d.       Se proponen incentivos para el crecimiento de la industria del entretenimiento.
e.        Fija como meta la reforestación de 100.000 hectáreas por año.
f.         Santos considera que el sector financiero colombiano (bancos, aseguradoras, fiduciarias, entre otros) se encuentra adecuadamente regulado y supervisado. 


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