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viernes, 21 de mayo de 2021

El paro y la Constitución de 1991

Comentarios preliminares:

Desde hace muchos siglos se habla de política.  También desde que se tiene conocimiento de la existencia de la civilizaciones, ha existido poder, y lo que en filosofía se suele conocer como "autoridad práctica" -es decir, aquella autoridad que tiene quien puede imponer su voluntad sobre otros, no porque tenga necesariamente razones de peso para ser obedecido, sino porque tiene los medios para hacer que lo obedezcan.  Esto, por supuesto, indica que siempre ha existido alguien que mande, y alguien que obedezca.  Sin embargo, no es sino a partir de las ideas contractualistas que se empieza a pensar en los ciudadanos como el origen del poder, y no como sus objeto.

Esto resulta especialmente interesante, porque con el contractualismo, se empieza a hablar de un acuerdo entre las personas, para crear un "algo" independiente de ellas que fuera el que detentara el poder.  Ese acuerdo se conocería como un contrato social en la medida en que implica un acuerdo de voluntades que tiene la capacidad de generar obligaciones, que los contratantes están dispuestos a cumplir.  El contrato social, entonces, es el origen del poder político y de la autoridad estatal.  El problema que tenían (y tienen) las teorías contractualistas es que no explica con claridad por qué razón los que han nacido después de ese pacto, estarían obligados a cumplirlo.  Casi en cualquier teoría jurídica en materia de contratación, el consentimiento del obligado es requerido.  En este pacto político no, y por ello es que ese "algo" creado finalmente va a depender del ejercicio real que se haga del poder.


Imagen tomada de: https://psicologiaymente.com/


El absolutismo monárquico era defendido por uno de estos contractualistas, Thomas Hobbes.  Según el modelo absolutista, todo el poder absoluto recaía en manos de un solo individuo y por eso se hacía referencia al monarca absoluto.  Tenía poder pleno y todos debían obedecerle, a cambio de evitar un concepto que el denominó "el estado de naturaleza".  En Hobbes, ese estado de naturaleza correspondía a un estado de guerra permanente entre los hombres.  Es conocida su famosa frase de que en el estado de naturaleza, "el hombre es un lobo para el hombre".  Sin embargo, contrario a las creencias populares, el desarrollo de ese concepto no se encuentra en "El Leviatán", sino en otra obra: De Cive.

Reitero la idea: De acuerdo con la teoría de Hobbes, el contrato social que surge entre las personas para delegar el poder conjunto que emana de ellas y entregárselo al soberano, se hace para evitar el permanente estado de guerra entre los hombres. Regresaremos a esta idea más adelante.

Por lo misma época en que se va dando la teoría contractualista de Hobbes, va surgiendo todo el movimiento político que da origen al constitucionalismo moderno.  Se trata de movimientos de resistencia frente al poder del monarca, dados también en Inglaterra que se ven reflejados principalmente en la Petición de Derechos (Petition of Rights) en 1628 y en la Bill of Rights (Carta de derechos) de 1689. En ambos casos, se trató de documentos que buscaban limitar el ejercicio del poder, que en criterio de Hobbes, no podía ni debía ser limitado. Precisamente en ese mismo 1689, John Locke publicó sus "Dos tratados sobre el gobierno civil", otra teoría contractualista con una visión algo más moderada que la de Hobbes.  A partir de los avances teóricos que se dieron a partir de este momento, la expedición de la Constitución de los Estados Unidos, y las constituciones francesas de la época revolucionaria, surge claro que ese texto que se llama "constitución" es un acuerdo de naturaleza política, cuyo objetivo fundamental es establecer las reglas básicas de juego de un Estado, las autoridades públicas que han sido instituidas, y los ciudadanos que conforman esa nación.

La constitución, desde el punto de vista estructural, tiene una parte dogmática que contiene la carta de derechos que deben ser garantizados por las autoridades y por los ciudadanos, así como los principios fundamentales que orientan esa carta política.  También la constitución incluye una parte orgánica en donde se establece la estructura fundamental del Estado y la distribución del poder público.  Por ello, al establecer las pautas fundamentales de funcionamiento del estado y de la interrelación de este con los habitantes, la Constitución es la materialización de un contrato en el que todos los habitantes se comprometen a cumplir con esa constitución, y todas las autoridades que se instituyen a partir de ella, se obligan a cumplir y a hacer cumplir la Constitución.


El paro de 2021 y la Constitución de 1991:

Si algo ha quedado claro de las manifestaciones derivadas del paro de 2021, es la profunda insatisfacción de un importante sector de la población, respecto de muchas cosas.  Solo por poner algunos ejemplos: el sistema de salud, el sistema tributario, el sistema educativo, la policía, el ejército, el presidente, los ministros, la falta de implementación de los acuerdos de paz, la corrupción, las falta de empleo, el Congreso, entre otros.  En general, existe un descontento generalizado, no solo con un gobierno, sino en general con los gobiernos, e incluso con el sistema de gobierno mismo.  De las tres ramas clásicas del poder público (rama ejecutiva, rama legislativa y rama jurisdiccional), la población parece estar profundamente molesta con dos de ellas, la ejecutiva y la legislativa.  Curiosamente, es la Rama Judicial -a excepción de la Fiscalía, por supuesto- la que parece ser la menos odiada, aunque en muchos casos genera profunda desconfianza.

En consecuencia, las inconformidades se han canalizado a través de un paro.  Hasta ahí, parecería todo normal.  El problema es que esa inconformidad ha venido acompañada de una violencia a todo nivel.  Hay violencia sexual, hay desapariciones forzadas, hay ejecuciones extrajudiciales, hay vandalismo contra bienes públicos, hay atracos callejeros, hurtos de establecimientos de comercio, y lesiones personales por doquier.  En las redes sociales, hay igual o más violencia: insultos, acusaciones, deseos de muerte, amenazas, entre otros, son el pan de cada día.  La gente no se habla, se grita.  La población se comporta como barras bravas del fútbol: mi violencia es legítima, la tuya no.  He intentado generar algunos debates mesurados sobre el tema en Facebook, y es increíblemente difícil evitar las agresiones y la violencia verbal.


Imagen tomada de: https://noticias.canal1.com.co/


Cuando uno mira eso, y compara con lo que dice la Constitución, ve que no existe ningún tipo de correspondencia entre el ser y el deber ser.  La Constitución de 1991 se funda en el principio del respeto a la dignidad humana.  Suena ridículo.  Está bien... digamos que sólo está fundada en el respeto.  Suena igual de ridículo.  El primer derecho fundamental relacionada en la carta de derechos es el de la vida.  El segundo es el de la prohibición de desaparición forzada, y tratos crueles e inhumanos.  El tercero es el del derecho a la igualdad... ¿Ven para donde voy?  Los principios y derechos cardinales de nuestra Constitución están siendo abiertamente desconocidos por un amplio sector de la población.  Y les parece que eso "está bien".

Cuando uno mira el otro lado de la moneda (las autoridades públicas) se da cuenta de que tampoco existe un interés genuino en cumplir la Constitución.  Lo curioso, es que al posesionarse en cualquier cargo público, lo primero que se exige es jurar que se va a cumplir con la Constitución.  Y la gente jura.  Entre esa gente que jura cumplir con la Constitución, está un presidente que es el comandante máximo de las fuerzas armadas, es el jefe de Estado, jefe de Gobierno y suprema autoridad administrativa (esto viene de la Constitución, no me lo invento yo), y que visita a escondidas la ciudad con mayores problemas de orden público, y no quiere dialogar personalmente con las personas con las que dice que quiere dialogar.  Tenemos un fiscal que sigue siendo parte del Gobierno, aunque formalmente su cargo constitucional diga que él es independiente.  Lo mismo diremos de Contralor y Procuradora.

La Constitución dice en su artículo 2o (sí, el segundo de toda la Constitución) "Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares."  Les presento la ironía más grande de nuestro texto constitucional.  Arriba las manos de los que se sientan protegidos en su vida, honra, bienes y demás creencias.  También dice la Constitución en su artículo 363 que "el sistema tributario se funda en los principios de equidad, eficiencia y progresividad."  Para los que no lo tienen muy claro, anoto lo siguiente: la progresividad en materia tributaria implica que el que tiene más paga más. ¿Ven para donde voy? 

En este punto, entonces, lo que ocurre es que de ambos lados de la misma moneda se observa un profundo interés en no cumplir con la constitución.  En derecho privado, por ejemplo, puede ocurrir que ante un contrato, ninguna de las dos partes tenga interés en cumplirlo.  La solución jurídica que se brinda en esos casos es la figura de la resciliación o mutuo disenso.  Traduzco: Un acuerdo de voluntades por medio del cual se "deshace" el contrato inicial.  Puede darse de manera expresa o incluso tácitamente.  La lógica jurídica detrás de esa figura es que si ambas partes se pusieron de acuerdo para crear el contrato, ambas partes se pueden poner de acuerdo para que se invalide el contrato.

Toda la teoría del contrato social en Hobbes partía del supuesto que nuestro pacto era para evitar matarnos entre nosotros.  La Constitución precisamente se crea para garantizar las reglas de juego que todos debemos seguir, entre otras cosas, para no matarnos los unos contra los otros.  La ironía de la vida, sin embargo, es que en este caso todos nos estamos matando los unos contra los otros, en nombre de esa constitución, pero despedazándola a cada instante con los actos que desconocen su texto.

Finalizo con esto: A una constitución no la mide qué tanto es aplaudida por los gobiernos extranjeros, o por los eruditos en la materia de otras latitudes.  A una constitución se le mide por la capacidad de brindar bienestar a los asociados, a través del estricto cumplimiento de la misma.  En ese sentido, podría decir que en materia constitucional no opera el famoso "por que te quiero te aporrio".

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viernes, 18 de enero de 2019

El monopolio de las armas del Estado

Siempre me han escuchado decir -quienes me conocen en persona- que en Colombia cada vez queremos formar más profesionales, especialistas, magísteres y doctores para que vengan a pontificar en el país con la teoría extranjera que más les parezca.  Se trata de una "academia telescopio", que le gusta investigar hasta la saciedad a autores cuyas obras son conocidas y difundidas, pero que es incapaz de ver por fuera del estrecho campo de acción de los lentes del telescopio.  Esa academia telescopio tiene su hermano gemelo en la "política telescopio" que se dedica a decir que aquí debemos hacer (o no hacer) algo porque en el país favorito del orador, ya lo han hecho (o dejado de hacer) con éxito.   "Es que en X país han implementado ese modelo con éxito", es lo que escucharemos decir constantemente.

Pongo este tema sobre la mesa, porque me sorprende de qué manera, a pesar de que nuestra idiosincrasia nos lleva a ser así, seamos tan raros y contrarios en otras tantas.  Una de ellas es el derecho a portar armas. Vamos a realizar un breve repaso sobre un par de temas conceptuales fundamentales para centrar la discusión:

  • En principio, la teoría contratualista (especialmente la de Hobbes) planteaba que al celebrar el contrato social, las partes renunciaban a su derecho a gobernarse a sí mismos, y por lo tanto cedían un amplio cúmulo de derechos.  Tanto es lo que se cede, que el límite de derechos que permanecen es mínimo (en Locke, no tanto como en Hobbes).  Esto, entonces implica que a partir del momento de la celebración del contrato, surge la voluntad general (término técnico que se encuentra en "El contrato social" de Rousseau) que prevalecerá sobre la voluntad particular.  Una de las características que se genera con la generación de ese Leviatán (Hobbes) es el monopolio de la fuerza.
  • Si le metemos algo de economía a este embrollo resulta que el liberalismo clásico parte del presupuesto de que el Estado no debe entrometerse en las actividades de los asociados (término al que usualmente se hace referencia con el galicisimo laissez faire, laissez passer), razón por la cual el Estado no debe intervenir en la economía.  Del mismo modo, esto tiene repercusiones profundas a otro nivel y por ellos las constituciones que se denominan a sí mismas como liberales vienen estructuradas con un capítulo de derechos bien robusto.  Entre más liberal el Estado, más derechos.
  • Una de las tensiones principales que se presenta en las discusiones sobre la estructura del Estado suele ser la de cómo determinar el nivel de libertad de las personas vs. el nivel de intervención del Estado.  Entre más libertades y más derechos, menos posibilidad de garantizar un orden colectivo y hacer prevalecer la voluntad general.  Por el contrario, entre más intervención del Estado en todos los frentes, menos libertad.

En el tema del control de armas, el referente al que más se suele recurrir (como en todo), es a los Estados Unidos.  Este país cuenta con su Constitución, compuesta del texto original y algunas enmiendas que se han venido introduciendo a lo largo de los años.  Respecto del texto original de 1887, tan solo cuatro años después (en 1991), se proclamó la segunda enmienda a esa Constitución, que garantiza el derecho de las personas de tener y portar armas.


Imagen tomada de https://hemeroteca.vozlibre.com

En Colombia existe la tendencia a pensar que el partido demócrata nortemaericano es el verdadero guardián del liberalismo, mientras que el partido republicano es el más cercano al intervencionismo o autoritarismo estatal.  Eso, es tan cierto como falso.  Si bien los demócratas son muy radicales en cuanto a ciertas libertades individuales, no lo son en cuento a otras.  Por ende, encuentran ustedes temas como que defiendan el aborto, el matrimonio entre homosexuales (ambas libertades) pero que a la vez ataquen otras posturas como la libertad de portar armas o la libertad de empresa (también libertades).  El partido republicano defiende todo lo contrario.

En Colombia, actualmente ha revivido la discusión sobre si las personas deben tener la posibilidad de portar armas, o no.  La discusión, en esencia, se ha centrado en las posibles consecuencias nocivas de que en un país tan violento (a todo nivel) como el nuestro, tengamos derecho todos a tener armas.  Eso suena mal.  Pero también suena mal que cualquier "salvaje" pueda venir a robarme, matarme, violarme sin que yo pueda defenderme, y que dependa de la policía (cuestionada), fiscalía (cuestionada) y jueces (cuestionados). 

Como se observa, la discusión dista de ser una simple batalla entre la derecha y la izquierda.  He demostrado de qué manera el pulso entre autoritarismo y liberalismo es relativo y se funda en temas específicos.  Por tanto, correspondería dar una discusión seria el tema, y evitar las tontadas de siempre como plantear esto en términos de Uribe y Petro.  El tema, hoy, cobra más vigencia que nunca, cuando el fantasma del terrorismo empieza a reaparecer.


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viernes, 27 de septiembre de 2013

Sobre la violencia y el fútbol: Entrevista a un barrista


Esta semana que termina ha estado plagada por noticias sobre la muerte, y el fútbol, o mejor, la muerte por el fútbol. En este espacio, he tenido la oportunidad de repudiar múltiples formas de violencia, y en especial la violencia contra los animales.  Sin embargo, la violencia ligada al espectáculo, la violencia como generadora de "disfrute" es más problemática que la matanza de toros sin sentido.


Imagen tomada de: www.network54.com

Por esta razón, he solicitado la ayuda de una persona que conozco que ha tenido contacto directo con las barras bravas en el fútbol. He querido explorar qué opina una persona que ha estado "adentro", "afuera", y "al lado" de las barras bravas.  La idea es que tanto los lectores de este espacio, como la persona que lo administra puedan mirar otra óptica, y formar su propia opinión, además de la opinión de los periodistas, las víctimas de la violencia, y las imágenes televisivas. No interesa saber quién es sino qué vivió, para poder comprender perspectivas diferentes. Por ello, lo denominaremos "El Artista".  A continuación, la entrevista:

Respetado "Artista", gracias por atender a esta invitación.  Me gustaría iniciar por preguntarle acerca de las cuestiones psicológicas de aquellos que vivien inmersos en el fútbol con la pasión que aparentemente genera este deporte.  Parecería que la mentalidad de los "barristas" fuera diferente de quienes no pertenecen a las barras bravas.  ¿Qué es lo que cambia en uno y otro caso?

Rta:// Un hincha es un hincha, sea o no barrista. Su mentalidad no varía por el hecho que pague una boleta para ver el partido en platea o la pague para verlo en una lateral. La mentalidad del hincha es una sola, la diferencia radica entre la mentalidad de un delincuente y el hincha.

No se puede generalizar a los hinchas por el comportamiento de algunos delincuentes que desfogan su problemática social a través del fútbol. Estas personas agreden o agredirían a sus pares con o sin fútbol.


¿Que lo motivó a usted a unirse a los "Comandos Azules"?

Rta:// Yo me enamoré de la fiesta y ma camaradería que se vive dentro y fuera del estadio.

Yo voy al estadio desde que tengo 3 años, siempre he ido con mi papá. A principios de los 90s aparecen los Comandos Azules #13, yo los veía desde occidental y me encantaban sus banderas, sus canciones y su forma de alentar a Millonarios. En ese entonces era muy pequeño para ir a la lateral norte.

Cuando tuve edad suficiente, comencé a ir a la lateral norte con un amigo y nos enamoramos del "color" en la tribuna y de la camaradería que se vivía al interior. Todo el mundo era un amigo en potencia y todos nos comportábamos como tal porque sabíamos que teníamos algo en común: esperábamos ansiosos el día de ir al estadio a ver a Millonarios.

Al interior de los Comandos Azules conocí a mucha gente buena que hoy desarrolla roles productivos para la sociedad; aún soy amigo de muchas de esas personas.  Tengo amigos que pertenecen o pertenecieron a otras barras bravas (la guardia, el disturbio...) y comparten esa experiencia conmigo.


Cuéntenos de qué manera es que la violencia adquiere un rol principal en la vida de los barristas.

Rta:// La violencia no adquiere un rol principal en la vida de los barristas, la violencia adquiere un rol principal en una sociedad donde los ciudadanos nacen desesperanzados. Los delincuentes se comportan como tal, con o sin el fútbol. La violencia que se ve alrededor del fútbol hace parte de un modelo social fallido y de un sistema económico desigual.

Al interior de la barras se ve mucha violencia, pero esa violencia viene desde la casa de quienes la cargan. Muchas de las personas violentas en el fútbol son algo así como el Rodrigo D. de Víctor Gaviria.  Muchos no conocen a sus papás, a duras penas ven a sus mamás, no tienen expectativas de vida más allá de esperar a que sea domingo para ir al estadio.  La sociedad les dio la espalda antes de nacer y luego esa misma sociedad los juzga por no ser capaces de adaptarse a ella... 

"¿La que peca por la paga o el que paga por pecar?"


Existe una percepción generalizada de que los miembros de las barras bravas son personas tontas o poco inteligentes.  Desde su perspectiva, ¿qué opina de esta visión?

Rta:// El hecho de pertenecer a una barra no tiene relación directa con la capacidad cognitiva de una persona. La percepción generalizada puede ser creada por un generador de opinión, entonces tendríamos que ver cuan objetivo fue el juicio de quien generó el concepto. Para el pueblo de Estados Unidos, Hitler era un personaje admirable.  Si no, recordemos la reacción de EE.UU. ante "El Gran Dictador" de Charles Chaplin.

Al interior de las barras he conocido gente  inteligente y profesionalmente exitosa.  No solo hablo de los Comandos Azules, sino también al interior de otras barras. Por ejemplo, cuando estudié en Europa me reunía con frecuencia con un amigo que conocí en los Comandos Azules.  Él estaba cursando su Doctorado en la misma ciudad en la que yo estudié.  Un amigo que perteneció a "Los del Sur" actualmente trabaja en Alemania en el HQ de un laboratorio farmacéutico líder en el mundo, dirigiendo una línea de negocios.  Así como ellos conozco muchas otras personas.


¿Qué lo motivó a salirse de las barras bravas?

Rta:// Mi salida de los Comandos Azules obedeció a una decisión personal, pues sentí que había cumplido una etapa de vida. Simplemente dejé de ir a lateral norte y regresé a occidental con mi papá.  Seguí yendo todos los domingos al estadio.


¿Qué lección ha aprendido usted de esta experiencia, que le gustaría compartir con nuestros lectores?

Rta:// Lo más importante de esta experiencia de vida fueron las personas que conocí a lo largo de ella. Conocí personas de diferentes estratos sociales que me enseñaron el valor de la lealtad. En la lateral nos juntábamos personas de diferentes estratos sociales quienes diferíamos en cuanto a posiciones políticas o religiosas pero nos uníamos en torno a un anhelo común.

Aun hablo con muchas de estas personas y hasta voy con ellos al estadio, aunque ahora vamos a otras tribunas. Inclusive estuve con 2 de esos amigos y mi papá el año pasado en el estadio en la final que nos dio la estrella 14.


Al "Artista", mi inmensa gratitud. Es mucho mejor cuando uno puede formarse una opinión después de haber preguntado, y no pretender resolver el mundo a partir de nuestros propios prejuicios.

En la siguiente entrada, expondré mi propio punto de vista.  Antes de hacerlo, quise que además de contar con la "información" que circula por los medios de comunicación, pudiésemos tener una visión desde otra perspectiva.  La próxima entrada, tan solo constituye, un punto de vista más sobre este bochornoso momento en el que violencia y fútbol vuelven a encontrarse y manifestarse conjuntamente.
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lunes, 29 de junio de 2009

Víctimas y encubrimiento

A lo largo de mi vida, me he encontrado con un sinnúmero de ejemplos de lo sucia y degradante que es la política colombiana. Hoy, después de una larga reflexión encuentro que la política se ha adquirido dos características: degradante y sucia. Muchas veces, he intentado comprender cómo tanta cocción neuronal por parte de mentes privilegiadas en materia política, jurídica, y otras mentes que como la mía, simplemente entran en el rango de ‘inquietas’, simplemente hemos logrado cambiar el orden de los factores, pero no su resultado.

Teniendo en cuenta que el malestar que motiva este ingreso viene desde hace algunos días, considero oportuno abordar cada ejemplo de manera separada. Son solo muestras que permiten demostrar la existencia de unos síntomas preocupantes. De no controlarse las causas de los síntomas, sin duda la salud de Colombia peligra más.

Iniciemos esta exposición con la degradación. Esta semana, en el Congreso de la República se sometió a votación el texto conciliado de la ley de víctimas, que dio lugar a su hundimiento por parte de las mayorías del Congreso. Respecto de esto hay varias circunstancias que deben destacarse. En primer lugar, debe destacarse que a lo largo de todo el trámite del proyecto de ley, se evidenció con claridad la falta de voluntad política de la bancada oficialista por sacar el proyecto adelante. Siempre estuvo al final del orden del día, nunca alcanzaba el tiempo para discutirlo debidamente, y finalmente el texto sometido a consideración de la plenaria de la Cámara de Representantes fue aprobado a pupitrazo limpio.

Que se aprueben las cosas a pupitrazo no es extraño, pero cuando se discute un proyecto de la importancia de la Ley de Víctimas, con más de 100 artículos, y con cambios que afectan de manera fuerte el presupuesto nacional, es grosero que nuestros “padres de la patria” asuman su responsabilidad para con el país con la misma seriedad con la que el mundo asume la responsabilidad por el calentamiento global. Finalmente, la aprobación se dio, y debía conciliarse el texto aprobado por Senado por el texto aprobado en Cámara.

Es aquí donde se torna confuso el asunto. Se constituyó la comisión de conciliación, que se encargó de discutir el texto que se iba a someter a consideración de ambas cámaras para su eventual aprobación. Sin embargo, a falta de un texto, salieron dos. En el primer texto (al menos primero en la Gaceta), los miembros de la Comisión manifiestan haber conciliado el texto que se fundamenta en lo aprobado por el Senado de la República, aunque acogiendo varios artículos de lo que fuere aprobado por la Cámara de Representantes. A pesar de ello, a renglón seguido, se encuentra un texto enviado por la misma Comisión (¡!), en la que somete a consideración el texto conciliado de la ley, acogiendo la mayoría del texto aprobado por la Cámara de Representantes (¡!). Para efectos de garantizar la inmediación de la prueba, y para quienes quieran constatar personalmente el asunto, pueden descargar la Gaceta 518 del Congreso aquí. En esta Gaceta encontrarán ambos informes de conciliación, de manera seguida.

Para quienes prefieran obviar la inmediación de la prueba, voy a citar la norma más problemática, según ambos informes, y podrán ustedes adivinar cuál era la norma que sí le gustaba al Gobierno, y cuál la que no.

Norma #1 (Artículo 6º del Proyecto)

“Artículo 6º. Derecho a la reparación. Las víctimas tienen derecho a ser compensadas de manera adecuada, efectiva y rápida por las violaciones de la legislación penal, de Normas Internacionales de Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario, por medio de la implementación de medidas de restitución, indemnización, rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición, en sus dimensiones individual, colectiva, material, moral y simbólica.

La reparación no puede, en ninguna circunstancia, confundirse con la asistencia, ni con la ayuda humanitaria.”


Norma #2 (Artículo 6º del Proyecto)

“Artículo 6º. Derecho a la reparación. Las víctimas a las que se refiere el artículo 9º de la presente ley, tienen derecho a ser reparadas por los victimarios de manera adecuada, efectiva y rápida por las violaciones de la legislación penal y de normas internacionales de Derechos Humanos, por medio de la implementación de medidas de restitución, indemnización, rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición, en sus dimensiones individual, colectiva, material, moral y simbólica.

Cuando el Estado repare a las víctimas de grupos armados al margen de la ley, lo hará subsidiariamente en los términos de la presente ley y con fundamento en el principio constitucional de solidaridad y teniendo en cuenta los derechos vulnerados, sin que implique reconocimiento alguno de responsabilidad de su parte, atendiendo la disponibilidad de recursos.

Quien sea reparado por el Fondo para la Reparación de las Víctimas a través del Programa de Reparación por Vía Administrativa contenido en la presente ley, no podrá demandar por la vía judicial al Estado por el mismo concepto, con el fin de acceder a recursos adicionales, sin perjuicio del derecho que le asiste de perseguir los bienes del victimario.

Cuando el Estado repare a las víctimas de agentes del Estado definidas en el artículo 9º de la presente ley, lo hará únicamente con base en sentencia judicial ejecutoriada y con fundamento en el principio constitucional de responsabilidad. A efectos de lograr la reparación integral de las víctimas, el juez que condene a la reparación ordenará las medidas pertinentes que propendan por la restitución, indemnización, rehabilitación, satisfacción y garantías de no repetición en sus dimensiones individual, colectiva, material, moral y simbólica a que se refiere la presente ley.”

¿Ayuda del público? ¿Llamada al amigo? ¿GG (Gabela de Gaviota). Vámonos por la última de las opciones. Les doy una ayuda, para aquellos que no tienen claro el tema. Respecto del Proyecto #1, la norma citada viene acompañada de un presupuestado artículo 8º que nos delimita el alcance de las víctimas. Básicamente hace referencia a que son víctimas las personas que sufran directamente, o cuyo familiar haya sufrido directamente los daños por transgresión de la normatividad penal, internacional humanitaria, o normas sobre derechos humanos. El Proyecto #2, en cambio, consagra en su artículo 9º que serán víctimas las personas que directamente sufran daños por el actuar de los miembros de grupos al margen de la ley. Perdón. Lo serán si sufren esos daños hasta dentro de dos años. Después, no son víctimas.

Con el debido respeto de los partidarios del Gobierno, el proyecto #2 era una verdadera grosería jurídica. Fíjense cómo existen contradicciones normativas en las que, por un lado, había reparación por solidaridad para las víctimas del agente del Estado, aunque la norma no las contemple siquiera como víctimas. Al respecto, el Ministro del Interior, que es un sofista de primera, ha dicho que ese proyecto no discriminaba víctimas sino victimarios (¡!). Esto lo ha dicho en el comunicado del pasado 18 de Junio de 2009.

Un día antes, cuando fue presentado el texto de la conciliación #1, el Ministro de Haciendo explicó que el proyecto no era viable fiscalmente (a pesar que el proyecto del Senado había sido aprobado desde el 18 de Junio de 2008, es decir, un año antes). Los argumentos del Ministerio son bastante más serios que los presentados por el Ministro del Interior, aunque no fundamenta los cambios de cifras, ni tampoco explica el alcance de los recortes que pretendía el Gobierno. Para revisar el texto, pueden descargarlo aquí.

Solo resta afirmar que el Gobierno culpa del hundimiento de la ley al Senador Juan Fernando Cristo. Lo mismo hace el Presidente de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, por revivir el proyecto aprobado por el Senado. Al respecto, el Senador Cristo, el satanizado, ha dado respuesta a Pizarro, en este comunicado que aparece en su página web.

Visto este ejemplo, después no digamos que la política no es degradante.

Conviene ahora referirnos a lo sucio de la política. Para ello, brevemente dos ejemplos: En primer lugar, el caso de las víctimas y victimarios. De la mano con el trámite de la ley de víctimas, condenada al fracaso por el Gobierno, sí se aprobó el principio de oportunidad para los procesos con los paramilitares reinsertados. Incoherente, en la medida en que la Ley de Justicia y Paz se fundamenta en los principios de verdad, justicia y reparacion. La verdad está ‘embolatada’ hace un buen rato, la reparación no se ve siquiera cerca. Sin ello, es inviable pensar en justicia.

Sin embargo, más preocupante que lo anterior es lo que ha pasado como una simple anécdota para muchos, que fue la llegada del relator especial de la ONU, Phillip Alston, quien rindió su informe el día 19 de Junio de 2009. Lo que muchos medios destacaron como un informe positivo en la medida en que aceptó las mejoras que se han presentado, nuevamente invito a los lectores a que puedan acceder directamente al informe, y no a las interpretaciones tendenciosas, para que puedan sacar conclusiones personales. Los invito a revisar el informe preliminar aquí. Nuevamente, para quienes prefieren obviar la inmediación, los dejo con dos anotaciones:

“La pregunta clave es ¿quién es responsable de estas matanzas premeditadas? Por una parte, no he encontrado pruebas que indiquen que estas ejecuciones se llevaron a cabo como política oficial del gobierno, o que fueron dirigidas o llevadas a cabo a sabiendas del Presidente o de los sucesivos Ministros de Defensa. Por otra parte, la explicación que prefieren muchos en el gobierno – que las matanzas fueron llevadas a cabo a pequeña escala por unas cuantas pocas “manzanas podridas” –es igualmente insostenible. Las cantidades mismas de casos, su repartición geográfica y la diversidad de unidas militares implicadas, indican que éstas fueron llevadas a cabo de una manera más o menos sistemática, por una cantidad significativa de elementos dentro del ejército.

(…)

Tengo entendido que el actual proyecto de ley sobre los derechos de las víctimas-que fue aprobado por la Comisión creada para reconciliar los textos en el Senado y en la Cámara de Representantes – contiene una definición de víctima que incluye a las víctimas de agentes estatales y en general las coloca en pie de igualdad con las víctimas de los paramilitares. Es imperativo que al llevar adelante el proyecto de ley las víctimas tanto de actores estatales, como no estatales sigan siendo tratadas con igualdad.”


El gobierno ha tenido éxito parcial en minimizar el alcance de los falsos positivos, a nivel nacional, al igual que al minimizar el alcance de las interceptaciones ilegales de telecomunicaciones por parte del DAS. No obstante, la comunidad internacional no piensa igual. Preguntemos en el Reino Unido, en Canadá o en Estados Unidos a ver qué posición se tiene. Recordemos que ellos no se alimentan de la información de los medios de comunicación nacionales, sino que obtienen la información de fuentes independientes. La información llega por vías diferentes a los medios tradicionales, que en su mayoría son gobiernistas. Tal vez por ello es que a nuestro Gobernante actual le interesa manejar el concepto de ‘Estado de Opinión’. Bajo esta modalidad, los referendos reeleccionistas por clamor popular son la salida de la ‘encrucijada del alma’ que resulta completamente opuesta a la salida según los principios jurídicos vigentes.

Lo realmente preocupante es la intención evidente por NO descubrir, lo que para muchos entendidos equivaldría a encubrir. El encubrimiento, más allá de lo que diga el ordenamiento penal interno, que no sería para nada aplicable, cuenta con un tratamiento diferente bajo la óptica penal internacional. Es cada vez mayor el lobby que hacen los enemigos de Uribe, para que la Corte Penal Internacional decida interesarse por este país. Ellos a su vez, quieren borrar su imagen de Corte Penal Africana, para retomar la de Corte Penal Internacional. Tenemos que admitir que los recientes hechos resultan tentadores para cualquier juez no local.

A Phillip Alston le falta pronunciarse en detalle sobre su visita, lo que hará en los próximos meses, y le resta emitir concepto sobre la fallida ley de víctimas. Mientras tanto, el Gobierno ha logrado evitar la debacle, y sigue firme en su intención de garantizar el electorado y a los elegibles para el 2010. Visto este ejemplo, después no digamos que la política no es sucia.
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martes, 6 de enero de 2009

Sobre las corridas de toros

El ingreso anterior me ha llevado a preguntarme sobre por qué es permitido aún que se martiricen animales simplemente para el goce de algunas personas que pretenden denominarse seres humanos. A estas alturas de la vida, he visto lo suficiente para saber que no hay nada más cruel y bajo en este mundo que el ser humano. Según dicen, los hombre primitivos se mataban entre sí para luego poder conquistar a la mujer. Un poco más adelante, vemos que entre los primeros registros documentales del mundo se encuentra un código penal, el de Hammurabi. Sin embargo, siendo un poco más precisos, veríamos que ese simplemente es el más famoso, pero que antes de él, vinieron otros códigos, también penales, como es el caso de Lipiteshtar y Urnammu. Sería interesante saber por qué veintidós siglos antes de que naciera Jesús, se les ocurrió diseñar un código para castigar hombres, por otras agresiones que éstos les cometieron a su vez a otros hombres.

Con esa duda en mente, me gustaría que hicieran un ejercicio intelectual de autoregresión, hasta sus respectivas infancias. Sería interesante saber cuántos de ustedes podrían repasar esta etapa de su vida sin concluir que aparte de la crueldad inherente al ser humano, el egoísmo de los niños llevaba a que nosotros, o alguno de nuestros compañeros cometiese el mayor número de barbaridades. Actos crueles que en ese entonces nos parecían divertidísimos. Además de sacar a los peces de sus peceras, lanzar piedras a los pajaritos, y perseguir perros con palos, en mi caso particular recuerdo un episodio que se repetía todos los años. No recuerdo exactamente en qué mes, los campos de fútbol del colegio se veían colmados de pequeños cucarrones (así se le llaman en mi ciudad a los insectos que son una especie de pequeños escarabajos de color pardo, que suelen transportarse en vuelos de cortas distancias). Estos cucarrones aparecían y desaparecían como por arte de magia, y en realidad, este periodo de invasión no duraba más de 2 o 3 semanas. Seguramente se reunían para aparearse, o algo así. Lo que importa destacar de este fenómeno, es que los pequeños cucarrones –que realmente no causaban ningún daño– atraían niños que les gustaba patearlos por la forma graciosa en que volaban por el aire. Otros los capturaban con complejo de cirujanos, e intentaban despedazarlos por partes, por simple curiosidad sádica. En efecto, todo ello ocurría todos los años. Probablemente de pequeños, no todos éramos concientes de nuestra maldad, por lo que éramos unos terroristas de insectos a título de culpa y no de dolo.

Cuestión diferente es la que se presenta con la fiesta brava. Para darle una descripción no tan prejuiciosa, como me gustaría, podría ser descrita así: Es un evento social al que se acude para observar el espectáculo consistente en que una cuadrilla de individuos burlan a un bovino de gran tamaño, generándole daño físico en precisos momentos, por picadores, banderilleros y el “matador”. Mientras el daño físico progresivo ocurre, la burla se presenta cuando mediante una capa roja, se incita al animal a atacarla, de forma tal que el torero lo haga esquivar el capote mediante movimientos cuasiacrobáticos, que tienen nombres y estilos. Al finalizar esta muestra de danza del torero, el espectáculo finaliza con la muerte del toro, atravesándole una espada por su lomo, con intención de traspasar su corazón y algún órgano vital. Luego, el animal es degollado y se cortan sus orejas, como premio al artístico torero. Mientras todo ello ocurre, el público extasiado grita Olé, como forma de incitar al actor principal, lanza flores y saca en hombros al torero, cuando la faena ha sido ejemplar. Esto que acabo de describir, no se presenta una vez, sino varias veces en el mismo día, con varios toros que son burlados y matados. Luego de esto, el evento social termina con una sesión de remate de faena, en el que los asistentes comen y beben con buen apetitito. Allí termina la fiesta, al menos por ese día.

Visto lo anterior, me gustaría intentar compaginar el actuar de los ciudadanos de bien que acuden a estas festividades. La idea es intentar ver ambos puntos de vista jurídicamente, para ver qué podemos extraer de ello.

1) Es principio general en un Estado de Derecho, que lo que no está prohibido, se encuentra permitido. En consecuencia, si no se prohíbe la fiesta brava, es porque está permitida.

2) Aplicando la analogía favorable, podríamos argumentar que existe una serie de actividades lesivas de los derechos de animales, como es la experimentación con animales para fines científicos, en donde estos últimos también son diezmados y muchas veces matados sin la menor contemplación, con miras a producir objetos que habrán de ser comercializados. En ambos casos existe ánimo de lucro.

3) No es injusto, en la medida en que el toro de gran calidad puede ser objeto de indulto, lo que implicaría que no muere, y obtiene una merecida jubilación de pastar y procrear, a diestra y siniestra. En otras palabras, el toro no siempre es condenado a la pena capital, y puede incluso resultar galardonado.

4) No es diferente matar a un bovino en la fiesta brava, que matarlo en un matadero. En este último caso, no lo consienten momentos antes de morir. Además, en ambos casos, al animal lo hieren con hierro, y muere con dolor. El tipo objetivo es el mismo.

5) Quienes se escandalizan por la fiesta brava son unos hipócritas puesto que se comen a la res en sus casas, a diario, pero se escandalizan por la muerte de estas en una plaza de toros. Lo único que cambia es el escenario. En ambos casos hay dolo.

6) La fiesta brava es una actividad de tipo privado. Quienes no están de acuerdo con ella, no están obligados a asistir. Se respeta el principio de la autonomía de la voluntad privada.

7) Así como a quienes les gusta la fiesta brava no pueden obligar a quienes no les gusta que asistan a estos eventos, quienes están en contra de estos eventos no pueden obligar a quienes sí les gusta a abolir este espectáculo. Existe un derecho fundamental claro cual es la libertad de conciencia y de expresión.

8) Los toros son cosas y no personas. Por lo tanto no son susceptibles de ser titulares de derechos.

Probablemente habrán muchas más razones. Como observarán, no aludo a que esto es arte, porque eso es una categoría subjetiva, y obedece a la pasión y no a la razón. Es tan válido o inválido como decir que es una manifestación de la degradación humana. En ambos casos, estamos ante opiniones y nada más. Invito a quienes son defensores de las corridas de toros a que presenten más argumentos, porque sin duda es un tema actual y el debate sigue claramente latente.

Respecto de estos argumentos, es posible controvertirlos con contra-argumentos jurídicos, de forma tal que se pretenda reivindicar la postura antitaurina. Metodológicamente procuraré presentar brevemente algunos contra-argumentos frente a cada una de las posturas expuestas, para representar una estructura jurídica antitaurina. Observarán que la discusión presentada, tanto en el caso anterior, como en este, no se trata de un problema normativo, puesto que ello deriva de una simple decisión política en uno u otro sentido. Se pretende aquí sustraer la discusión de ese ámbito, para permanecer en la órbita de la lógica jurídica o de la filosofía jurídica.

1) Lo permitido no quiere significar que sea ilimitado. Los derechos cuentan con núcleos esenciales que no pueden ser desconocidos, pero de allí en adelante existen diferentes niveles de alcance del derecho. Llegado el punto de ejercicio irrestricto del mismo, podría perfectamente incurrirse en abuso del derecho. Bajo ese entendido, el hecho de que no se prohíban expresamente las corridas de toros, no significa que el sacrificio de animales mediante un programa metodológico de sufrimiento previo a la estocada final, sea jurídicamente admisible.

2) El hecho de que existan actividades análogas que no sean objeto de prohibición expresa, no significa que la conducta humana se pueda considerar jurídicamente válida o admisible per se. La bondad o maldad de una conducta constituye un juicio de valor que subyace dentro de la órbita de la moralidad y no de la juridicidad de una conducta. Desde la perspectiva jurídica, se deben sopesar los intereses, los derechos y los principios en juego para extraer una solución justa. En el caso de los animales de laboratorio, usualmente se valen de la dicotomía Vida del animal Vs. Vida y Salud de los humanos (aunque personalmente no estoy muy de acuerdo con esta fórmula). En el caso de la fiesta brava, la dicotomía es Vida del animal Vs. Gozo y recreación de la sociedad. Lo altamente sorprendente, es que históricamente ha prevalecido el segundo de los intereses.

3) En la prisión de Guantánamo (Cuba), muchos de los personajes allí recluidos no son terroristas, y otros sí lo son. De hecho, después de varios años de tortura, algunos salen de allí y recobran su libertad y obtienen alguna compensación por su sufrimiento. Por ende, la metodología de Guantánamo es justa y válida. Quienes defiendan el argumento 3 en pro de las corridas de toros, lógicamente tendrían que aceptar este argumento igualmente.

4) Si bien es cierto, matar es matar, debe analizarse igualmente si existe alguna norma que permita justificar dicho proceder, o en otras palabras, que neutralice la conducta prohibida. Al preguntarnos si existe alguna justificante, en el primer caso estamos ante la necesidad de matar para divertirnos, y en el segundo, ante la necesidad de matar para comer.

5) Si bien es cierto que en ambos casos existe el dolo de matar, también lo es que en ambos casos existe un ingrediente subjetivo (como lo llamarían los penalistas) que no es otra cosa que una motivación especial subjetiva que matiza la intención de matar. No es lo mismo matar para sobrevivir, que matar para divertirse. Adicionalmente, en el caso de la res para comer, no existe una intencionalidad de generar mayor sufrimiento del necesario al vacuno, mientras que en el caso de las corridas de toros sí existe un dolo de lesionar progresivamente y matar a cuentagotas.

6) El principio de la autonomía de la voluntad privada, que rige los asuntos comerciales, depende del acatamiento de normas de orden público y de normas imperativas. En la medida en que ello se dé, resulta válido cualquier negocio jurídico planteado. No obstante, las corridas de toros implican el desconocimiento del deber correlativo de respetar derechos de tercera generación, y de obrar con humanidad, conforme a los lineamientos trazados por las normas internacionales. Por lo tanto, es un derecho ilegítimo.

7) La libertad de conciencia involucra la posibilidad de autodeterminar la forma de pensar y de actuar, lo que conlleva la libertad de expresión. Sin embargo, estas libertades necesariamente implican un uso personalísimo de ellas, de forma tal que cualquier aspecto positivo o nocivo recae necesariamente sobre quien ejerce la libertad. La libertad cesa en la medida en que choca con libertades de otras personas o de otros seres.

8) Las sociedades, por su esencia, son cosas y no personas. Por una ficción legal, se han considerado personas, hasta el punto que algunas legislaciones le han dado capacidad jurídica para ser sujetos activos de delitos. Por lo tanto, los derechos no son iusfilosóficamente exclusivos de las personas naturales. Ello conlleva una decisión político-jurídica que perfectamente puede hacerse extensiva a los animales.

En algún ingreso posterior, procuraré afrontar el tema desde un punto de vista normativo, para ser exhaustivo en esta discusión. Por el momento, considero que temáticamente debe dejarse abierto este espacio para debatir lo que se considere pertinente y conducente.
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jueves, 1 de enero de 2009

Estamos alegres: matemos animales y golpeemos personas

En este espacio, he sido frontal y acérrimo crítico de la violencia contra los animales. La reciente edición de la Feria de Cali me permitiría pronunciarme al respecto. Lo que no esperaba es que tuviese que ser tan pronto. Ha motivado mi intervención temprana, la noticia que ha llegado a mi conocimiento el día de hoy, a través de una red virtual. Les resumo: En una corrida de toros en la Feria de Cali, ingresaron al ruedo unos activistas antitaurinos, para protestar por la matanza de los toros. La respuesta fue que fueron sacados a mechonazos y golpeados fuera del ruedo. De lo primero, hay testimonio fotográfico, y la verdad, por lo visto, no parece quedar mucha duda de que lo segundo también es cierto.


Imagen tomada de: fcliberacion-animal.hi5.com

La reacción de la prensa ha sido tibia. Malo los golpes, y mala la manifestación. Ambas partes fueron “indelicadas” en su proceder. Empate 1-1. En especial, me referiré a dos reacciones. La primera de ellas se encuentra consignada en el diario El Espectador. Cito el aparte pertinente, de la crónica escrita por Víctor Diusabá Rojas:

“Sobrero: Injustificable que los antitaurinos intenten sabotear el desarrollo normal de las corridas de toros, tal y como sucedió ayer en Cañaveralejo cuando tres jóvenes se lanzaron a la arena, en el arrastre del primer toro. Y no menos repudiable la forma salvaje como fue agredido uno de ellos por parte de uno de los funcionarios de la plaza (Armando Rivera es su nombre). Ya conocemos en este país cómo la justicia por propia mano es el peor de los remedios. El señor Rivera le debe una explicación al agredido, a las autoridades y a quienes asistimos a Cañaveralejo a ver toros y no al circo romano (¿Dónde estaba la Policía?).”

Ahora, los invito a que escuchen las reacciones registradas en Caracol Radio el día de ayer (la corrida de toros fue el 30 de Diciembre), en donde se escucha la posición de una activista antitaurina, del mismo señor Armando Rivera (protagonista de la escena que acabamos de ver) y las opiniones de los periodistas encargados de realizar la entrevista. Sin embargo, me gustaría hacer énfasis en la narración del indulto, como aparece registrada en el registro de audio. Dichoso el narrador, se ensaña contra los activistas, en una actitud lamentable. Por lo demás, dejo los argumentos a juicio de los lectores. Solo agrego que oraré para que nunca sea invitado a la casa del señor Rivera. ¿Si en la sala de “nuestra” casa matamos toros, que me podría ocurrir en la sala de “su” casa? Gaviota al Horno, cuando menos.

Teniendo en cuenta la aversión que me genera el disfrute de la tortura de cualquier animal, y a pesar de no ser realmente un activista de pura cepa, felicito a quienes sí dedican sus esfuerzos a luchar en contra del maltrato a los animales. Una cosa es matar a un animal para comerlo y poder vivir; la naturaleza en sí misma ha querido que existan cadenas alimenticias y que se regule la población de especies de esta manera. Otra cosa muy distinta es que mutilemos en pequeñas dosis a animales, mientras miles de personas gozan con ello, para finalmente atravesarle una espada, y esperar a su muerte pública y humillante. Por ello, me siento reconfortado que los resultados que comparte Jordi Casamitjana con nosotros, por intermedio de la entrevista realizada por el diario El Tiempo el pasado 29 de diciembre del año que recién terminó. Ciudades antitaurinas de la importancia de Quito, resultan alentadoras para quienes estamos en contra de la fiesta brava.

Me resulta contradictorio que un defensor del derecho, de la justicia, sea defensor y promotor de esta clase de conductas. Importantes mandatarios, periodistas y personas de la “alta sociedad” acuden a estas corridas a presenciar martirios de animales, cuando momentos antes han salido de misa para pedir perdón por el mal cometido, y luego escriben textos sobre la importancia de imponer la cadena perpetua contra los delincuentes sádicos. Sí, los mismos que el año anterior marcharon contra los “violentos”. Es decir, contra los violentos que no ejercen la clase de violencia que ellos ejercen, porque esa sí está bien. Tal vez les gusta a ellos “echarle” el carro a quienes osan cruzar su camino en las vías públicas, sin su consentimiento. Posiblemente cuando juegan fútbol con los de su empresa, le pegan dos buenos planchazos al jefe para desquitarse del trabajo de la semana.

En una oportunidad no muy lejana, abordaré el tema desde una perspectiva estrictamente jurídica, para que aquellos a quienes les gusta el debate estrictamente jurídico, aporten sus argumentos en pro o en contra de las corridas de toros. Por ahora, simplemente acordemos que actualmente en Colombia es justo mechonear a activistas impertinentes, y que matar por diversión, es un derecho. En Cali, Manizales, Bogotá, por nombrar solo algunos lugares, cuando estemos con ganas de fiesta, vamos a mirar muerte y golpizas. No solo es legal, sino bien visto. Vamos para toros, ¡¡Olé!!
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