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jueves, 12 de enero de 2023

El tema con el POT

Nota introductoria:

No me avergüenzo de manifestar abiertamente mi profunda decepción por el estado de Bogotá, y peo raún, por la calidad de sus ciudadanos.  Son ya muchos años de sentir lo mismo.  Aclaro desde ya, que es imposible entrar a analizar uno a uno a cada uno de los que de una u otra manera interactúan diariamente en la capital de Colombia. No pretendo hacerlo, así fuese ello posible. En general, el "bogotano" no me agrada, y muchas razones hay para ello. Sin embargo, no es ese el objeto de este ingreso.

Luego de 23 años en contacto con aquello que podríamos llamar, "el derecho", tal vez nunca quise adentrarme en las aguas de la normatividad capitalina, sus porqués y su historia.  Sin embargo, cuando uno ve el estado de la ciudad, e intenta encontrar respuestas, parece no hallarlas en ningún lado.  Me cuesta creer que haya tantos mandatarios locales a los que le quede tan grande eso de gobernar una ciudad.  Y si no lo viese con mis propios ojos todos los días, me costaría creer que haya gente que sea incapaz de botar la basura en la caneca de la basura, y que simultaneamente crea que es una idea genial andar destruyendo las estaciones y buses del sistema de transporte masivo principal de la ciudad.

En este momento presento otra claridad más: Transmilenio me parece una mala idea, pésimamente implementada.  Sin embargo, es lo que nos dejaron en la ciudad, y el hecho de que no me guste no significa que me sienta "empoderado" (por utilizar un término de moda) para destruir toda la infraestructura del sistema.

A un amplísimo porcentaje de mis conciudadanos les parece genial eso de "hacerse sentir" destruyendo. Allá ellos... Sin embargo, más allá del interesante ejercicio que pueda representar intentar comprender o simpatizar con alguna de las subespecies de bogotano, lo interesante es intentar aprender por qué a pesar de todo ello, existe un apetito casi sobrehumano por llegar a ser alcalde de la ciudad.  Samuel Moreno nos la puso demasiado fácil.  Gracias a él, no hay que desgastarse demasiado en buscar respuestas.

¿Entonces, para qué escribo esto, si todo resulta tan obvio?


Ahora sí: El tema con el POT.

Ser corrupto es fácil.  Realmente fácil.  Para ello se requiere únicamente dos cosas: 1) Encontrar una manera de ganar "dinerillo" extra; y 2) Que no me cojan, o incluso, que me cojan pero no me condenen, o más aún, que incluso me puedan condenar pero que no me cojan la plata, pues esa es mi pensión.

Si nos detenemos en ello, podríamos armar un escalafón de corruptos con los siguientes niveles de experticia: nuevón, ladronzuelo, pícaro, El Padrino, y deidad.  Para llegar a nivel deidad, se requiere ser masivamente corrupto, por cantidades masivas de dinero y no solo no se ser cogido, sino parecer adalidad de la moral y las buenas costumbres. Eso, no es fácil.

Allí es donde viene a jugar el tema del POT, o Plan de Ordenamiento Territorial.

Antes de continuar, los invito a que revisen este bellísimo video creado por la Cámara de Comercio de Bogotá en el año 2017.



Video tomado de: Cuenta Youtube de la Cámara de Comercio de Bogotá.


Antes de los primeros 10 segundos, nos llega la primera sorpresa: Sí, ustedes oyeron bien...  El Plan de Ordenamiento Territorial tiene una vigencia de 12 años.  O mejor, tenía.  Esa vigencia estaba amparada por el artículo 28 de la Ley 388 de 1997, y sí establecía una vigencia así.  El término, fue eliminado por el cambio que se introdujo con el Decreto Ley 2106 de 2019.  Ahora hay como tres vigencias distintas, pero el aspecto estructural sí tiene una duración de 3 periodos constitucionales (es decir, de 12 años).

Contándome mis deditos, empecé a echar cuentas, y algo no me cuadraba.  Si la duración, hasta 2019, era de 12 años, ¿cómo era que todos los alcaldes desde Enrique Peñalosa I, habían presentado su POT y lo habían aprobado? Bueno... todos menos Samuel Moreno. Suponiendo que al día siguiente de la aprobación de la Ley 388 de 1997 hubiese expedido el primer POT, el tercer POT habría tenido que haberse expedido en 2021.

Sin embargo, Peñalosa I tuvo POT, Lucho Garzón tuvo POT, Gustavo Petro tuvo POT, Peñalosa II tuvo POT y Claudia López tiene POT.


¿Por qué?

Si le preguntan esto al angelito en mi hombro derecho, la respuesta que les daría es:

"Cada uno de ellos quiere construir sobre lo construido y continuar con la imparable tendencia de crecimiento y prosperidad que tiene Bogotá."


Imagen tomada de: Cuenta freepik de Pinterest.


Si le preguntan eso al diablillo en mi hombro izquierdo, la respuesta que les daría es:

"Porque cuando todas las obras de de desarrollo de una ciudad dependen de cómo decida yo "dibujar el mapa" del ordenamiento territorial, he ahí una importante manera de incentivar a los industriosos y proactivos corruptos del sector público y privado a hacer negocios.  Es una rueda de negocios de la corrupción".


No sé a quién le creen.  Yo se a quién de ellos le creo yo. No me parece coincidencial que en una ciudad en donde pavimentar una calle de manera decente sea una labor excepcional, tengamos tantos líderes con "visión de futuro".  Tampoco me parece coincidencial que a tanto alcalde le encante ese tema de sacar su POT por decreto, es decir, de IMPONER su "visión" de ciudad.  Y si no le creen a mi diablito, recuerden que Rubén Blades ya decía con sabiduría: "Decisiones, cada día. Alguien pierde, alguien gana, ¡Ave María!"

Ahora bien, supongan que esas decisiones implica que en sus manos puedan decidir quién gana y quién pierde...  He ahí la oportunidad de negocio.


Redondeando: El hecho de que una ciudad no funcione no quiere decir que no mueva increíbles cantidades de dinero, a partir de obras que se culminan, obras que no se culminan, creación de empresas, construcción de grandes edificios, entre otros.  El ciudadano no ve esto porque ni le quita ni le pone nada a su vida.  Sin embargo, es en la capacidad de gestionar recursos para uno o para otro lado que surge el verdadero poder de los dirigentes.  No quiere esto decir que todos los alcaldes sean corruptos, ni que únicamente los alcaldes son corruptos.  Para un tema de tan grueso calibre como el POT de una ciudad, hay oportunidad de negocio a múltiple nivel.  Sin embargo, para los mandatarios la prioridad es clara.  Es posible que pase a la Historia como un buen o mal mandatario, pero no es eso lo relevante.  Lo verdaderamente importante es que después de eso, si se gestionaron los negocios como era, al menos ya pueden montar su campaña presidencial, o irse a un decente retiro a un pequeño chalet o loft en algún lugar paradisiaco, que por supuesto no es la ciudad que gobernaron.

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jueves, 9 de diciembre de 2021

Día internacional contra la corrupción - 2021

Hoy, 09 de diciembre de 2021, se conmemora el Día internacional contra la corrupción.  Aprovecho la oportunidad para señalar, que considero que este es el segundo problema más grande que tiene el país, después del de "educación" en sentido amplio.

Entendamos el concepto.  Solo así, es posible entender la verdadera gravedad del problema: la corrupción se presenta cuando se actúa con una motivación distinta del cumplimiento de un deber claro y específico. Es corrupto quien hace lo que debería hacer, pero por una razón distinta al cumplimiento de su deber.  Es corrupto quien hace lo contrario a lo que debería hacer.  También es corrupto quien dilata el cumplimiento de su deber, sin causa justificada.

Como se dan cuenta, el espectro es supremamente amplio.  No solo es corrupto quien pasa dinero para quedarse con un contrato.  Es corrupto quien entrega un trabajo plagiado, quien exige un nombramiento de un familiar en una entidad, a cambio de votar a favor de X candidato.  Es corrupto quien en nombre de la lucha anticorrupción busca perseguir la corrupción ajena, incluso fomentando la propia.  Es corrupto quien conoce su deber, y de manera deliberada decide actuar en contra de ese deber, por muy buenos argumentos que quiera dar.

Meditemos el problema, un poco.  Intente usted, apreciado lector, pensar cuantas personas alrededor conoce que hacen algo de lo que acabo decir.  Ahí entenderá la "dimensión" del problema.

Ahora, la parte incómoda del ejercicio: Intente pensar cuántas veces el último mes, el último año, ha hecho cosas como las que acabo de decir.  Esa es la parte del ejercicio que a nadie le gusta hacer. ¿Cuántas veces ha dejado de pagar un pasaje, debiendo hacerlo?  ¿Cuántas veces ha mentido en una declaración juramentada? ¿Cuántas veces ha dejado de pagar impuestos?  ¿Cuántas veces ha sobornado a un policía para evitar un comparendo? ¿Cuántas veces le ha sido infiel a su pareja? ¿ Cuántas veces ha dejado de devolver un libro que le prestaron? ¿ Cuántas veces se coló en la fila del supermercado, del bar, de una oficina pública? Ahí entenderá usted la dificultad de erradicar el problema.

A la gente le gusta llenarse la boca diciendo que "los buenos somos más".  Genuinamente no lo creo.  Para poder definir quién es una persona buena, deberíamos primero pensar qué es lo que define esa categoría.  Recuerden, por ejemplo, que Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha, eran unos asesinos despiadados, pero también donaban dinero y casas a los habitantes de ciertas poblaciones, especialmente a la población pobre.  ¿Por qué sabemos con certeza que eran malos, y no buenos? ¿Y por qué sabemos con certeza que somos buenos, y no malos?



Imagen tomada de: https://www.peakpx.com

Para poder evitar ser corruptos, lo primero que hay que aceptar es que probablemente ya hemos cometido actos de corrupción, y más de una vez.  En otras palabras, el primer insumo para poder evitar "ser" corrupto, es tener autocrítica.  La capacidad de saber que lo que se ha hecho está mal hecho, es fundamental.  Es impresionante la gran cantidad de veces que puede uno observar una actitud de autojustificación de una conducta indebida.  La gran mayoría de personas son implacables con la falta ajena (incluso con errores menores).  Sin embargo, sus propias faltas no suelen reconocerse como faltas.

En un ejercicio kantiano propio del imperativo categórico, pensemos en lo siguiente:  Si todos y cada uno de nosotros consideramos que nuestros actos indebidos están justificados, y suponemos que todas las personas piensan así, pues tenemos un problema sistémico: somos un pueblo corrupto, porque todos los asociados consideramos que tenemos derecho a incumplir y/o defraudar nuestros deberes.  Ese es el problema real que tenemos. No somos conscientes de lo increíblemente corruptos que somos, y si lo somos, no nos importa cambiar.  Por eso es que tenemos alcaldes que prometen a sabiendas que no van a cumplir.  Hablan de lucha contra la corrupción cuando en realidad están pensando en llegar a manejar la contratación para sacar plata, y cambiar el POT para obligar a los distintos sectores económicos a que "se manifiesten".

Por esa razón es que el fiscal que debe investigar, se convierte en un implacable defensor.  Por esa razón es que el Inspector de Policía que debe resolver una querella, hace todo lo posible por no hacerlo. Por esa razón es que quien no es dueño de un predio es capaz de pagarle a terceros para que digan que ha sido poseedor de toda la vida.  Por esa razón es que un congresista es capaz de votar afirmativamente un proyecto que sabe que perjudica a la gente.  Por esa razón es que los grandes grupos económicos se convierten en donantes de las campañas políticas; el favor se cobrará.  Por esa razón es que el marido o la mujer infiel son incapaces de aceptar su infidelidad como un acto voluntario y deliberado. Por esa razón es que el semáforo en rojo, más que un mandato, termina convirtiéndose en un consejo...

Luchar contra la corrupción parte de entender que TODOS, de una u otra manera, incumplimos con nuestros deberes de manera deliberada, y por toda variedad de causas.  Luchar contra la corrupción parte de entender que el cambio no se da por cuántos "otros" encarcelemos", sino que tanto podemos cambiar nosotros para evitar ser eso que nos encanta criticar.  Vamos perdiendo como sociedad frente a este flagelo.  Vamos perdiendo por goleada.

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sábado, 22 de diciembre de 2018

Volvernos Venezuela

Aceptémoslo, hemos fracasado como país en criar ciudadanos sensatos.  Tenemos un creciente número de doctores, magísteres, especialistas, docentes, investigadores en diversas áreas y temáticas de mayor relevancia científica.  Sin embargo, tenemos un muy serio déficit de personas sensatas.  El problema es que la democracia, como sistema político de un Estado, funciona en la medida en que existan ciudadanos que estén formados en valores democráticos.  Lamentablemente, la moda democrática actual es llevar cualquier derecho a su máxima expresión, y minimizar los deberes hasta que resulten imperceptibles.

Entre este mundillo de insensatos, hay unos grupos especiales. El país, por ejemplo, está lleno de políticos y de periodistas irresponsables. Entre aquellos que amenazan con el fin del mundo y aquellos que dicen que todo es perfecto gracias a ellos, no hay mayor diferencia de criterio, tan solo de perspectiva.  Por eso es que resulta especialmente interesante ver que hace tan solo meses el grupo de la derecha sostenía que Colombia, de haber elegido a Petro, iba camino a ser Venezuela.  Hoy, tan solo medio año después, es la izquierda la que dice que Duque lleva a Colombia camino a convertirse en Venezuela. Por supuesto, ambos bandos entran dentro del grupo de insensatos.


Imagen del escudo de Venezuela tomada de: www.lifeder.com
Más allá de mi opinión sobre las afirmaciones de cual de estos realmente nos llevará a convertirnos en Venezuela, lo que realmente me pregunto es si la gente realmente entiende qué es lo que implica "estar como Venezuela".  Para ello, conviene utilizar algunos ejemplos didácticos, para mostrar el nivel de insensatez de  los políticos, periodistas, y ciudadanos en general.  Estar como Venezuela no es un chiste, o una ocurrencia genial para hacernos notar.  Estar como Venezuela es estar en un país donde no hay casi nada, y donde lo primero que salió por la ventana fue la esperanza de construir un proyecto de vida (cualquiera que este sea).  Por lo tanto, veamos algunos de los puntos claves para entender lo que realmente es ser como Venezuela.


1.  La hiperinflación 

Invito a que revisen este video para entender qué es eso de la hiperinflación, un mal que actualmente aqueja a Venezuela.


Video tomado de: Canal de Youtube del Banco de la República de Colombia

Dato:  Actualmente, el salario mínimo (mensual) en Venezuela, equivale a siete (7) dólares norteamericanos.  Según datos entregados por una fuente venezolana, eso equivale a la compra de dos cartones de huevos.  Con el nivel de inflación de Venezuela, sabemos lo que eso significa.


2. El desabastecimiento

El caso de hiperinflación más grave en la Historia es el de Hungría entre los años de 1945 y 1946.  La inflación diaria era algo superior al 200%, y llegó a alcanzar el 10.600 cuatrillones el índide de costo de vida, en Julio de julio de 1946.  Un índice de inflación diario del 200% quiere decir que un día después de haber su salario, éste puede comprar la mitad de lo que costaba.  En consecuencia, lo que genera en el trabajador una situación de hiperinflación, es que apenas recibe el dinero debe salir a comprar bienes y servicios, antes de que se duplique el precio.

Esto suena bien.  El problema es cuando no hay qué comprar.  Para la muestra, la famosa imagen de la actual vicepresidenta (y entonces candidata presidencial) Marta Lucía Ramírez, en un supermercado en Venezuela.  Aun en casos sin hiperinflación, el desabastecimiento de productos y servicios en un país podría por sí mismo conllevar una guerra civil.


Imagen tomada de: www.eltiempo.com


3. La desaparición de factores de producción

Cualquier economía, para que sea medianamente sana, requiere que haya producción.  En la medida en que haya producción habrá oferta y habrá empleo.  En la medida en que haya empleo, se generará demanda, y el resto corresponde a las leyes del mercado.  Cuando desaparece alguno de los dos extremos, el mercado colapsa. Bajo un modelo socialista, el Estado no permite el libre comportamiento del mercado, sino que se encarga de realizar un proceso de distribución de la riqueza de manera controlada.

Sin embargo, en Venezuela, Hugo Chávez aprovechó para tomar drásticas medidas en distintos tipos de mercados que generó la cuasi desaparición de la oferta.  Igualmente, el abuso de la figura de la expropiación, generó el mismo efecto, pero de distinta manerja.  Para los lectores (especialmente para los mas jóvenes) un video que muestra cómo era que Chávez abusaba de esta figura.



Video tomado de: Canal de Youtube afpes


Con todos los medios de producción controlados y/o expropiados, Venezuela dependía de un inteligente manejo de mercado, pero ello no ocurrió.  El derroche y el populismo impidieron un manejo racional de los factores de producción, lo que conllevó a la salida de los productores para intentar salvar algo de lo que les quedaba.  Esto llevó a revivir algo que era una antigua táctica de guerra: la administración del hambre del pueblo.  Se empezó a producir y/o a comercializar lo que el gobierno quería, y adquiriéndolo de quien quería para distribuir a quien quería.



4.  Corrupción

Cuando Venezuela aún era un país con perspectivas y músculo financiero suficiente derivado de sus reservas de petróleo, el Gobierno dividió al mundo en dos: 1) Los revolucionarios del socialismo del siglo XXI; y 2) Los peones del imperio (Estados Unidos).  Siendo así, Venezuela se convirtió en un país de "buenos" y "malos".  Por supuesto, quienes querían sobrevivir a largo plazo, debían pertenecer al partido de "los buenos".  Ser de los buenos, implica ser reconocido como bueno.  No es un tema de ser, sino de ser reconocido como tal.

En consecuencia, como ocurre ante cualquier fenómeno masivo de corrupción, cuando se reemplaza el parámetro de lo CORRECTO por el de lo CONVENIENTE, se prostituye el criterio, la ley, la justicia, la seguridad, y en general cualquier estamento.  En Colombia conocemos muy bien lo que esto significa, dado que la corrupción es uno de los fenómenos nocivos más generalizados que debemos padecer.  Se paga por el contrato, se paga por evitar un comparendo, se paga para obtener un fallo favorable, entre otras cosas.

La corrupción, como esquema de prostitución de la ética, se vuelve mucho más rentable, entre más costoso sea lo que tenga para ofrecer: ¿Cuánto vale su libertad?, ¿Cómo negociamos su ascenso o su nombramiento? ¿Cómo nos ayudamos para que esto no se sepa?  Pues en Venezuela funciona igual, o incluso peor (si es que eso es posible).  Nada ocurre porque deba ocurrir, sino porque a alguien que le conviene que ocurra, previamente lo ha negociado.


5. La censura

Este es uno de los puntos más delicados a tratar.  Aquí en Colombia estamos acostumbrados a que cualquier intento de regulación de medios, equivale a censura.  Aquí en Colombia estamos acostrumbrados que una demanda contra un periodista, equivale a censura.  Nuevamente, se trata de ese punto de vista según el cual el periodista es un superhéroe de la opinión a lo que nada ni nadie puede cuestionarlo.  Nuevamente, la versión insensata número 1 del asunto.  La versión 2 (o la versión Trump) es la contaria: el periodista es inherentemente el enemigo del pueblo, un tergiversador y mentiroso encargado de fomentar la rebelión.

En Venezuela, ocurrió lo mismo.  Estaban los medios "buenos" y los medios "malos".  Los medios buenos debían ser fomentados y apoyados, mientras que los medios malos debían ser retirados, por traidores.  En consecuencia, se cerraron muchos medios de comunicación contrarios al régimen de Chávez y luego de Maduro.  Los más fáciles, por razones jurídicas, son aquellos que hacen uso del espectro electromagnético, es decir la radio y la televisión.  La prensa escrita no requiere concesiones de ningún tipo, por lo que acabarla por la vía del cierre es algo más difícil.  Curiosamente en recientes días se ha visto cómo uno de los últimos bastiones de la prensa libre en Venezuela, sufría una derrota: el cierre de la versión impresa de El Nacional.

En Venezuela, el simple hecho de opinar, se convierte en un riesgo operativo y de seguridad.   Usted no puede opinar contra el régimen, y en caso de hacerlo, puede sufrir las consecuencias.


6. La seguridad

Se ha sostenido por gran parte de la opinión pública mundial, que el régimen venezolano no es el régimen de Maduro, sino el régimen de las fuerzas militares venezolanas.  Si algo o alguien ha evitado que el régimen de Maduro caiga, estando tan deslegitimado como lo está, es por el apoyo de las fuerzas militares, que lo sostienen.  Esto, por supuesto, ha llevado a que en Venezuela exista una tergiversación del concepto de seguridad.  En teoría, las fuerzas militares de un Estado tienen funciones constitucionales precisas, tales como defender la soberanía y la integridad territorial.  Por tanto, las fuerzas militares están destinadas a proteger a los ciudadanos, no a mantener un régimen.

En estos momentos, ese ideal se encuentra severamente distorsionado en Venezuela. El estamento militar es el más alto en ese país, y como tal, son los que deciden qué se hace y qué no.  Basta revisar las sangrientas medidas que han tomado contra protestantes, opositores, y cualquiera que se constituya en un riesgo operativo.  Venezuela sigue adquiriendo armamento ruso, y cada vez más depende de él (el armamento) y de ella (Rusia) para mantenerse vigente.  La "seguridad", en pro de la inseguridad.


7. La comunidad internacional

La principal diferencia entre lo que fue el modelo de Chávez y el modelo de Maduro, es que el primero supo maniobrar muy bien a nivel internacional.  Curiosamente, su canciller era el hoy Presidente, Nicolás Maduro.  Eso no quiere decir que Maduro pasó de ser un genio a ser un imbécil.  Lo que pasa es que las circunstancias políticas internacionales cambiaron.  En la época de Chávez, contó con líderes de izquierda en Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Chile y con gobiernos neutrales como Colombia (la de Santos, no la de Uribe),  entre otros.  Adicionalmente, Chávez tuvo la oportunidad de comprar muchos amigos a partir de petróleo, cuando los precios eran muy buenos.

Con Maduro, la situación es muy distinta, de esos regímenes amigos, solo le resta Bolivia (y Nicaragua, si estamos dispuestos a mirar mucho más al norte).  El petróleo vale la mitad de antes, y no tiene tanto como andar comprando más amistades.  Si a ello se le suma que el desespero por mantenerse en el poder lo ha obligado a amañar elecciones, apagar la protesta con violencia, y desconocer las necesidades básicas de la población venezolana, la comunidad internacional cada vez le brinda menor margen de maniobra al régimen de Maduro.  Su estrategia actual, es una que utilizó mucho Chávez en su momento, con mayor éxito, y fue mostrarse como perseguido del imperio (Estados Unidos) y de su peón (Colombia).  En el caso de Maduro, su escasa inteligencia política lo ha llevado a intentar lo mismo, pero sin que nadie le crea nada.  En este caso, Venezuela es un país aislado, y únicamente protegido por Rusia, el país que le lleva la contraria a todo y a todos, siempre que de ello pueda obtener un beneficio.

Conclusión:  Se requiere un nivel de insensatez demasiado agudo para comparar la situacion de ambos países.  Si bien tanto Duque como Petro implican mayores riesgos a algunos de estos puntos, decir que ya somos como Venezuela, no solo es insensato, sino estúpido.  Suena políticamente bonito, pero no deja de ser estúpido.
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martes, 21 de agosto de 2018

Sobre la consulta anticorrupción

Introducción

Este domingo, 27 de agosto de 2018, se votará la "Consulta Anticorrupción".  Este ingreso tiene efectos ilustrativos, y de opinión.  Lo primero que debemos hacer, para poder hablar de este tema, es señalar qué es eso de una consulta popular.  Esto es especialmente importante, teniendo en cuenta que existen distintos mecanismos de participación ciudadana, algunos más o menos parecidos.

Para entender de lo que trata, sugiero que revisen las sentencias C-150 de 2015 y la sentencia T-121 de 2017, ambas de la Corte Constitucional (en ese orden, preferiblemente).  En todo caso, por tratarse de textos largos, enuncio las principales características de la consulta popular:

1) No se votan normas, sino propuestas o temas que puedan ser de interés nacional, relacionados con el ámbito político.

2) La consulta popular puede ser territorial (ejemplo, las consultas sobre explotación minera), o nacional (como este caso).

3) A diferencia del plebiscito, en la consulta no se somete a consideración exclusivamente políticas públicas propuestas por el Poder Ejecutivo, sino que puede versar sobre iniciativas distintas, y no necesariamente en materia de políticas públicas.  Igualmente, en el plebiscito se "valida" una decisión ya adoptada por el Presidente, mientras que la consulta no es de carácter "validador" sino "consultivo".

4) El resultado de la consulta popular, en caso de ser aprobada, obliga a las autoridades estatales competentes (no necesariamente es únicamente al Gobierno) a que adopten las medidas jurídicas que correspondan para cumplir con lo que el pueblo ha aprobado.  En consecuencia, la consulta genera un "mandato" al Estado, mas no se casa con un mecanismo o mecanismos específicos.  Le dice al Estado qué es lo que el pueblo quiere que se haga.


La Consulta Anticorrupción

Agotado lo anterior, conviene contextualizar ese mecanismo al escenario que nos ocupa.  Frente a lo anterior, conviene resaltar que en principio las preguntas de la consulta (para revisar el tarjetón, haga click aquí) están diseñadas para hacer frente a la corrupción rampante en el país.  Procederemos, sin embargo, a abordar cada una de las preguntas:


Imagen tomada de: www.lasnoticias.co

1) Reducción de salario de Congresistas (y otros funcionarios):

Este artículo tiene una redacción cuando menos complicada.  Obsérvese que en el texto no solo se hace referencia a la reducción de salario de congresistas, sino también de los funcionarios de los que trata el artículo 197 de la Constitución.  La redacción no es clara, en la medida en que el artículo 197 corresponde al artículo que establece las inhabilidades para ser Presidente (el artículo de la reelección presidencial, que se ha modificado para un lado y para otro).  Sin embargo, el listado que se incluye allí de funcionarios que no podrían ser elegidos cuando hayan ejercido el cargo un año antes de la elección, es mucho más amplio que el de congresistas:

El artículo prevé el siguiente listado:

Presidente, Vicepresidente, Ministro, Director de Departamento Adminitrativo, Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, del Consejo de Estado o de la Corte Constitucional, Comisión de Disciplina Judicial, Consejo Nacional Electoral, Procurador General de la Nación, Defensor del Pueblo, Contralor General de la República, Fiscal General de la Nación, Registrador Nacional del Estado Civil, Comandantes de las FF.MM., Auditor General de la República, Director de la Policía, Gobernador o Alcalde.

No es leal que la "promoción" de la Consulta se refiera a salarios de Congresistas, cuando en realidad muchos más funcionarios están en juego.  De pasar la pregunta como está, se generaría un problema de desbalance salarial complicado, en la medida en que funcionarios de menor jerarquía estarían ganando por encima de las cabezas de las cabezas del Estado, y ello obligaría a que se reduzcan los salarios de todos los funcionarios del Estado, o que se camuflen otros tipos de beneficios para subirlos (algo que ya ocurre hoy).  Basta revisar la manera como se calculan los salarios de estos funcionarios, para ver que el salario básico es relativamente bajo, y existen una gran cantidad de primas y bonificaciones que son los que elevan la cuantía total.

Esta situación podría generar dos incentivos perversos:  A. Que estos funcionarios "compensen" por otro lado, lo que implicaría fomentar la corrupción; y B. Que los mejores profesionales (éticos) decidan no presentar sus nombres para estos cargos, en la medida en que el ingreso no es suficiente para ellos.

2) Cárcel a corruptos y prohibirles contratar con el Estado:

Este artículo ya prevé una serie de cuestiones que se encuentran establecidas en la Ley.  La Ley 1474, o estatuto anticorrupción, en sus artículos 1°, 13, 16, 39, contiene ya gran parte de estas medidas.  Lo que es novedoso de la pregunta, es que se permita la terminación unilateral de contratos estatales, sin indemnización previa, frente a los corruptos.  Sin embargo, por tratarse de una pregunta genérica frente a "los corruptos", sería interesante saber si incluirán a personas condenadas (como debería ser) o si se atreven a adoptar estas medidas frente a personas que están siendo investigadas.  Eso no está claro.

En todo caso, el hecho de que la pregunta replique mucho de lo que ya está, la haría innecesaria, y así se ha argumentado por muchas personas.  Sin embargo, habiéndose aprobado ya por el Congreso (que sería el filtro para limitar este tipo de preguntas repetitivas) y por el Ejecutivo, no tiene sentido dejar de votarla, o votarla negativamente por esta razón.  De hecho, al consultarse este aspecto a la población, una votación negativa podría ser interpretada como el interés del pueblo colombiano en reversar este tipo de medidas, y no como una decisión de dejar las cosas como están.  Una votación positiva, en el peor de los casos, dejaría las cosas como están, e incrementarían las medidas contractuales ya señaladas.

3) Contratación transparente obligatoria en todo el país:

El régimen de contratación estatal cuenta en la actualidad con una modificación reciente incluida por la Ley 1882 de 15 de enero de 2018.  Esta ley, en su artículo 4° incluye una modificación a la Ley 1150 de 2007, que consagra la obligación del Estado de adoptar pliegos tipo para procesos de contratación relacionados con obras públicas.  La tercera pregunta de la consulta apunta a que se amplíe ese requisito a todo tipo de contratación pública, y no únicamente a los grandes contratos de obras públicas.

La transparencia y la objetividad, desde hace mucho tiempo son principios en materia administrativa, y de ser aprobada esta norma, se obligaría al Estado a ampliar esta medida para todo tipo de contratos.  En este caso, no se me ocurre ninguna razón por la cual uno quisiera no aprobar esta pregunta.  Téngase en cuenta, al igual que en el caso de la pregunta 2), que una respuesta en sentido negativo (por ser repetitiva) se interpretaría como una medida tendiente a eliminar los pliegos tipo, y no como un "deje así".

4) Presupuestos públicos con participación ciudadana y rendición de cuentas:

Los presupuestos públicos actualmente contienen una serie de rubros en materia de inversión que supuestamente corresponden a las necesidades fundamentales que se han previsto por el Estado.  Son distintas las instancias que contemplan la manera como se construye el presupuesto, que inicia a partir de un instrumento base, como es el Plan Nacional de Desarrollo.  A partir de ahí, en materia de construcción de presupuesto, el principal instrumento que se debe tener en cuenta es el Plan Operativo Anual de Inversiones (POAI).  Las inversiones que se desarrollan, de acuerdo con la lógica de un estado planeador, no tendrían por qué ser aleatorias o depender de la voluntad del mandatario de turno.  En consecuencia, la inversión a cualquier nivel, debe responder a unas necesidades locales.

Un ejemplo claro de cómo esto podría llegar a tener algún tipo de utilidad, se da en temas como el acueducto de un municipio, las carreteras, las escuelas, hospitales, o incluso temas como el tan mentado metro de Bogotá.  Para muchos bogotanos, el Metro subterráneo era equivalente a la corrupción de Petro, y para otros, el Metro elevado es equivalente a la corrupción de Peñalosa.  Un tipo de decisiones de impacto fiscal tan grande, podría ser mucho más transparente si la ciudadanía pudiese tener participación en estas decisiones.  Es claro que los ciudadanos no confían en la capacidad deliberativa y de control de sus representantes (Concejos, Asambleas, Congreso), por lo que poder participar, siempre iría más acorde con la participación democrática directa.

Sin embargo, también es claro que la razón por la que se eligen alcaldes, gobernadores y presidente, es porque se requiere de una cabeza que tenga el poder de todos para poder tomar decisiones.  Un mandatario que no pueda tomar decisiones, es un mandatario que no tiene una razón de ser.  Por lo tanto, lo que importa es que las personas puedan incidir en cómo se invierte, pero no en convertirse en un comité saboteador, un riesgo que podría darse si la medida se radicaliza demasiado.

En relación con la rendición de cuentas, se trata de un principio democrático fundamental (en toda democracia, todas las autoridades deben ser susceptibles de rendir cuentas por su gestión.  Precisamente por ello es que son "SERVIDORES" públicos, y no solamente "DIGNATARIOS".  En esa medida, pedirle a los funcionarios que rindan cuenta de su gestión no debería ser algo que se deba consultar en un régimen democrático, pero dado que se presenta la oportunidad, no está de más votarlo, para quienes estén de acuerdo con la primera parte de la pregunta.

5) Rendición de cuentas por parte de congresistas:

La finalidad de esta pregunta es perfectamente entendible, dado que al igual que existen congresistas muy juiciosos y responsables, existen muchos otros que no se toman la labor parlamentaria en serio. Para nadie es un secreto que para gran parte de la ciudadanía, los congresistas son unos negociantes de votos, y acuden a la "falta de voluntad política" para negarse a hacer cosas que deberían hacer.  Ese pretexto, inexplicable desde otro punto de vista, ha legitimado una de las prácticas más visibles en materia de corrupción como es la negociación de los votos de los proyectos.  Una muestra clara de esta situación es el caso conocido como la "Yidispolítica", en donde se observó de qué manera una buena negociación podría convertir un NO en un SÍ, o un NO en una inasistencia.


Imagen tomada de: http://verdadabierta.com

Se dice, y no sin razón, que la principal rendición de cuentas de los congresistas es en las urnas, en las votaciones.  Algunos se queman, pero muchos comerciantes de votos permanecen y se adaptan a las circunstancias, y al querer de los más poderosos.  Nada más rentable, en un contexto corrupto, que un congresista "influenciable".  Por ende considero que la pregunta más cercana al tema de la lucha anticorrupción, sería esta.  No hay nada más evidente para detectar corruptos que desentrañar sus propias inconsistencias, incoherencias o prácticas corruptas.

Es claro que los congresistas, por esencia, tienen la necesidad de conversar con la comunidad, visitar sus regiones y demás prácticas inherentes a la política.  Sin embargo, en un Congreso que no sesiona todos los días y todos los meses, es inexplicable e inexcusable tanta ausencia por parte de los Congresistas.  En esta pregunta, siguiendo lo dicho en el punto anterior, no veo por qué razón un partidario de la democracia quisiera estar en contra de una práctica inherentemente democrática.

No obstante lo anterior, conviene decir que los esquemas actuales de rendición de cuentas son risibles.  Más que ser mecanismos de rendir cuentas, se trata de espacios promocionales sobre lo que los funcionarios quieren decir.  No puede haber una rendición de cuentas mala en la actualidad, salvo que el funcionario que rinda cuentas no sepa cómo "vender" su gestión.  Si el punto pretende ser exitoso en la medida de separar a los congresistas juiciosos (independientemente de su filiación política) de los que no lo son, se debería prever mecanismos estandarizados de rendición de cuentas, para que permita contrastar la información.

6) Hacer pública propiedades y declaracion de renta, e ingresos "injustificados" de políticos

Esta pregunta es supremamente bien intencionada, pero pésimamente redactada.  La finalidad de la misma es que todas las personas elegida mediante voto popular deban mostrarle al público qué es lo que tienen, cuánto tienen y en qué están representados estos bienes.  Esto, por supuesto, parece claro, pero el problema es que intenta detectar la corrupción a partir de una identificación de datos que parten de la declaración voluntaria del político.  Téngase en cuenta que no declarar, debiendo hacerlo, o declarar mal, genera sanciones. Sin embargo, cometer delitos relacionados con temas de corrupción generan sanciones mucho más graves.  En consecuencia, un verdadero corrupto preferirá mentir en su declaración de bienes que mostrar declaraciones oficiales que demuestren sus ganancias ilícitas.  

El Estado cuenta hoy con muchos mecanismos de información, que debidamente entrelazados, permiten desentrañar ganancias ilícitas.  El problema allí, es que toda esta información suele estar protegida por temas de confidencialidad o reserva, por lo que no es sencillo mostrar la práctica corrupta.  En todo caso, independientemente de que la herramienta consultada no sea por sí misma una herramienta eficaz en la lucha contra la corrupción, sín constituye una prueba clara del dolo de ocultar (para quienes ocultan), lo cual es una ayuda importante para policía judicial, fiscales y jueces encargados de investigar actos de corrupción.

El problema de esta propuesta es: Muchos de los actores más corruptos del país están por fuera de aquellas personas elegidos por voto popular: jueces, fiscales, procuradores, superintendentes, ministros, viceministros, directores de departamento administrativo, entre otros.  La medida, tal como se plantea, parece especialmente dirigidos a los congresistas, pero allí no es el único lugar donde hay corrupción.  En todo caso, el hecho de que sea una medida insuficiente, no la torna en una medida inconveniente ni tampoco mala.

7) Máximo 3 periodos en una misma corporación pública

En las antiguas democracias de las ciudades-Estado griegas, la función pública era una responsabilidad pública antes que ser una prerrogativa o un privilegio.  Ello tiene sentido, en la medida en que lo público primaba sobre lo privado.  La lógica de la corrupción es que lo privado prima sobre lo público; lo público puede llegar a ser algo con destinación privada.  Una de las prácticas que en el imaginario público se asocian a las prácticas corruptas son la idea de no abandonar el poder.  Sin embargo, ese es un supuesto que no puede llegar a ser generalizado necesariamente.

Sin embargo, hay algo que la práctica política colombiana demuestra a diario: para sobrevivir a largo plazo, habrá que untarse las manos. Se tendrá que apoyar al corrupto, o no denunciarlo, por ser inconveniente.  En consecuencia, la idea de renovar a los políticos que ocupan cargos en corporaciones públicas no es indeseable, puesto que la renovación genera que el nivel de "ensuciada de manos" sea en promedio quizá más bajo que frente a políticos eternos.  La medida, sin embargo, si bien puede ser democráticamente deseable, no es propiamente una medida anticorrupción.  Está probado que los políticos corruptos no necesariamente requieren estar en cuerpo propio en las curules del Congreso para poder continuar con la práctica corrupta.  No obstante, el hecho de que no sea propiamente una medida anticorrupción, no quiere decir que no sea deseable.


Opinión personal

El hecho de que la consulta anticorrupción contenga preguntas que reiteran cuestiones que normativamente ya existen, o que incluya cuestiones que sean deseables, pero que no propiamente apunten hacia la problemática de la corrupción, no es un argumento válido para no votarla.  Si algo ya está, no hace ningún daño votar a favor de esa medida (si es que se está de acuerdo con ella).  Igualmente, no votar por una medida deseable, no tiene sentido, si está de acuerdo con la medida solo porque ha sido indebidamente nombrada.

Estoy en desacuerdo con los detractores de la consulta, como un todo, por el tema del costo.  La consulta va a costar eso, vote quien vote.  En consecuencia, es mucho más provechosa entre más personas voten (independientemente del sentido del voto por cada pregunta).  No votar no va a ahorrar dinero.  Tampoco comulgo con la idea de que no hay que votar (o menos aún, que hay que votar NO) por preguntas que reiteran lo ya expuesto.  Se trata de una manera velada de manifestar su intención de votar en contra, aunque con una argumentación más sutil.

Sí estoy de acuerdo con los detractores, sin embargo, en que esta consulta es vista por los promotores (especialmente Claudia López) para medir su fuerza política en eventuales elecciones regionales.  Sin embargo, si alguien (incluyéndola a ella) cree que los ciudadanos pensantes y deliberantes que voten SI todos van a votar por ella, es una muestra de ingenuidad política.  La interpretacion es correcta en mi sentir.  Ingenua, pero correcta.
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lunes, 28 de mayo de 2018

La fenomenología de la corrupción en la práctica jurídica

Las votaciones del 27 de mayo de 2018 en Colombia enviaron algunos mensajes interesantes a la ciudadanía.  En primer lugar, se tiene que el país sigue teniendo un importante nivel de polarización política, que lleva a que la ciudadanía prefiera mayoritariamente posturas más radicales frente a los problemas que vive el país, por encima de posturas más moderadas.  En segundo lugar, parece claro que los perdedores adquieriron un interesante nivel de poder.  Esto ya había sucedido en las votaciones de 2010, en donde la votación de Germán Vargas Lleras (tercero en la primera vuelta de las elecciones de ese año) sirvió mucho para lograr la elecció de Juan Manuel Santos en la segunda vuelta.  Correlativamente, el poder que adquirió Vargas Lleras en ese Gobierno, fue bastante importante.

El más importante de los perdedores en la jornada electoral del domingo 27 fue el candidato Sergio Fajardo, quien centró su campaña en dos pilares fundamentales (esto no quiere decir que no hubiera más temas importantes, sino que sobre estos dos puntos giro el resto de su discurso): la educación y la lucha contra la corrupción.  Teniendo en cuenta que a partir de la fecha, los contendores por la Presidencia se encuentran a la izquierda y a la derecha del espectro político, solamente podrán crecer en la medida en que cautiven votos del centro.  De allí es poder que tiene Fajardo, o mejor, el discurso de Fajardo que cautivó a sus votantes.

El ingreso de hoy busca revisar de manera preliminar uno de estos dos puntos: el de la corrupción.  El fenómeno de la corrupción ha sido asociado a la transaccionalidad de la función pública con factores ajenos al del bien común y el manejo transparente de lo público.  Sin embargo, la corrupción va mucho más allá de eso.  La corrupción es un estilo de vida que parte del quebrantamiento de una frontera que no es jurídica, sino ética: la de negociar lo innegociable.  Por innegociable no se hace únicamente referencia a lo que que no "puede" negociar, sino especialmente a aquello que no se "debe" negociar.  Ello, por supuesto, supera el ámbito de lo estríctamente público.

Para ilustrar lo anterior, algunos ejemplos: Son actos de corrupción, los siguientes:

* Nombrar o ascender a una persona por amistad y no por mérito.
* Pasar o rajar a un(a) estudiante dependiendo de si coopera con favores sexuales.
* Pedir dinero (coimas, tajadas, comisiones) para que la empresa contrate a determinado proveedor de servicios.
* Comprar al abogado de la contraparte para que no interfiera en el proceso o en la negociación.

Hay más ejemplos, por supuesto.  Sin embargo, los anteriores permiten vislumbrar que la corrupción no es un asunto político, sino principal y especialmente un asunto ético con posibles connotaciones jurídicas.

¿Por qué, entonces, se le suele dar un alcance casi que "exclusivamente jurídico" a la corrupción?  Los conceptos de impunidad, muerte política, mermelada, y demás conceptos que suelen ventilarse cuando se hace referencia a la corrupción se refieren al ámbito de lo jurídico pues con ellos se remite a la sanción penal, a la sanción electoral y a la remesa ilícita, todos ellos conceptos jurídicos.  A la sociedad le gusta ponerlo en términos jurídicos, porque debido al carácter heterogéneo del derecho, le gusta creer que la solución a la corrupción está "por fuera" de nosotros, y que no existe el más mínimo nivel de corresponsabilidad.  A las personas que burlan el sistema de ingreso de transmilenio, a los que pagan sobornos a los agentes de tránsito, a los que están dispuestos a pagar coimas para ganar un contrato, a los que están dispuestos a dejar comprar su función pública, normalmente no les preocupa qué implicaciones sociales pueda tener su conducta, porque primer están ellos, y luego el "resto del mundo".  Esto por supuesto, si se convierte en una regla universal, convierte a la sociedad colombiana en una sociedad inviable.


Imagen tomada de: http://www.eluniversal.com.co

Teniendo en cuenta, entonces, que la gente aspira a que sean los jueces los que resuelvan el asunto, lo primero es saber qué se puede hacer para que realmente puedan resolver la situación:

1) Garantizar las calidades morales de los jueces e investigadores en materia de corrupción.  En otras palabras, los sistemas de ingreso deben poder cuantificar y/o cualificar las calidades morales de los potenciales jueces, fiscales, e investigadores.

2) Garantizar que se pueda tener acceso a la información relevante para poder investigar la información.  La información existe, pero lamentablemente existen restricciones que impone la misma ley para tener acceso a esa información.  Los bancos tienen el historial transaccional de las personas, las secretarías de hacienda y la DIAN poseen toda la información tributaria de las personas a nivel nacional.  Los servidores públicos siempre deben declarar anualmente el estado de su patrimonio, que sirve de punto de comparación frente a la "realidad" económica de ese servidor público.  La UIAF tiene instrumentos para conocer las operaciones de corrupción.

3) Blindar la investigación y  juzgamiento de presiones externas.  No es desconocido que la prensa, los políticos y las empresas ejercen presión en uno u otro sentido para direccionar el funcionamiento de la justicia.  La filtración de la información es el principal enemigo, en la medida en que la información filtrada da lugar a que estos actores tomen medidas.  La información no filtrada da lugar a especulaciones, mas no a certezas.  No es fácil luchar contra "fantasmas".

¿Pueden adoptarse estas medidas?  Por supuesto que sí.  Todas ellas son realizables, pero requieren de un compromiso político que a la fecha no se ha dado.   No se trata de discursos, de debates, de figuración en medios con la "agenda anticorrupción".  Se trata de hechos: nombrar a los que son, sacar a los que no son, articular la información, impedir la injerencia en las investigaciones contra la corrupción, brindar apoyo a los actores encargados de investigar, proteger las investigaciones de las filtraciones.

Como se observa, son muchas las medidas que se pueden adoptar para que el Estado, como "ese otro" encargado de luchar contra la corrupción, pueda tomar medidas eficaces.  ¿Soluciona el problema?  Por supuesto que no.  El problema solo se solucionará cuando las personas dejen de ser tolerantes e incluso patrocinadoras de la práctica corrupta.  Sin embargo, es más fácil convencer a las personas cuando ven que el Estado actúa, que cuando ven que el Estado estimula la corrupción.

Fajardo, proponía eso que hemos referenciado.  Un Estado que cierra las puertas al incentivo de la corrupción.  Actualmente quedan dos: Duque y Petro.  Ninguno de los dos parecer actualmente salir bien librado (bien sea por ellos mismos o por las fuerzas políticas que representan) en este tema.  Sin embargo, el electorado que le dio su voto a Fajardo por su discurso anticorrupción, estará pendiente de si alguno de ellos realmente da muestras reales de estructurar un Estado que lucha contra la corrupción, o si estaremos condenados a seguir "rogando" porque venga un milagro.
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viernes, 4 de octubre de 2013

La capacidad de endeudamiento

La reestructuración de la Fiscalía General de la Nación, es un desafío para Colombia.  Desde hace muchos años (e incluso décadas) la Fiscalía viene trabajando a un paso que es claramente inferior al de la delincuencia, cada vez más activa, más "emprendedora", y cada vez más innovadora.  Mientras el mercado que capta la delincuencia no obtiene una respuesta efectiva por parte del ente acusador, el Gobierno, el Congreso y el Fiscal General de la Nación le han apostado a un nuevo modelo de gestión al interior de la entidad.

Hasta allí, todo suena fantástico.  El problema surge cuando queremos ir un paso más allá, y nos preocupamos por enterarnos de qué se va a hacer en la entidad.  Me menciona mi alter ego que ha escuchado conversaciones sobre este tópico, y en ellas se revela con absoluta claridad, que nadie sabe lo que va a ocurrir allí.  Al parecer, lo único que es claro es que la Dirección Nacional de Fiscalías va a desaparecer, y en su lugar van a surgir unas "Gerencias" que se encargan de asumir la parte administrativa.  No se sabe mucho más acerca de cómo van a funcionar.


Imagen tomada de www.eluniversal.com.co

Otro aspecto que se sabe es que existe una plena intención de unificar los cuerpos de policía judicial que se encuentran dispersos en varias entidades. Si tiene o no sentido esto, es otro debate, es otro problema.  Ya la Fiscalía era la encargada de ejercer la labor de coordinación de estos grupos desde antes.  Lo que cambiaría es que ahora, por lo visto, la intención del Fiscal Montealegre es que sean parte de la Fiscalía.

Bien es sabido por los lectores habituales de este espacio, que esta gaviota no le profesa ningún tipo de cariño al señor Montealegre.  Ese amor no es gratuito, pues deriva de una cantidad de actos que se vienen ejerciendo sistemáticamente por el Fiscal General, tendientes a cosas diferentes a administrar justicia en materia penal.  Estas reformas, en mi sentir le generan un poder especial a Montealegre que no tenía antes: mayor capacidad de endeudamiento.  Me explico.

Montealegre, un profesional del derecho muy ilustrado, muy formado, y muy ególatra, como todos los ególatras, creen que pueden hacer las cosas mejor que cualquier otra persona, en cualquier otro escenario.  Ese nivel de egolatría hace que el "opinador" tenga salidas como opinar sobre el marco jurídico para la paz, opinar sobre si los congresistas cometen o no faltas disciplinarias por viajar a Cuba (competencia del Procurador), sobre la legalidad de las actuaciones de la Contraloría, entre otras cosas.  Esto le ha generado peleas con muchas personas, muchas de ellas muy poderosas.  Precisamente con el Procurador Ordóñez y con la Contralora Morelli ha venido sosteniendo agrias luchas que han llegado incluso al ámbito penal (como en el caso de la Contraloría).

El motivo de la pelea es claro: las investigaciones en materia de salud (con la Contraloría), y la envidida de que el Procurador tiene más poder que él (en el caso de la Procuraduría).  Quizá, después del Presidente de la República, el individuo más poderoso en el país es el Procurador General.  Posee una amplia nómina con cargos jugosos.  Posee la potestad disciplinaria preferente (que hace que los servidores públicos estén en sus manos, en la mayoría de casos), es el representante de la sociedad en su calidad de Ministerio Público, y posee unos cargos con salarios jugosos, que han servido en el pasado para satisfacer los intereses de los burócratas que sólo se mueven si les hablan en términos de 'puestos'.

La Fiscalía General de la Nación, claramente posee un presupuesto mayor que las otras dos entidades, pero su poder de endeudamiento no es tan poderoso.  La reestructuración le permite al Fiscal "mover gente", y mover gente implica sacar y nombrar, las dos más grandes fuentes del poder en el ámbito público.  El secreto (eso ya lo hemos mencionado) es el estilo de Montealegre, y por eso es que las cosas se van dando, y se irán dando sin previo aviso.  Sin embargo, es altamente probable que al final del ejercicio, la gran reestructuración no incida de manera decisiva en el funcionamiento del sistema penal, aunque sea esta la excusa.  La finalidad real, es otra.
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sábado, 1 de junio de 2013

El privilegio de haber vivido un poco más

Debo confesar que me siento un ser privilegiado.  Sin duda, ver lo que ocurre a nuestro alrededor y poder tener una opinión medianamente informada es un privilegio.  Normalmente los gobernantes nos creen tan idiotas como para asumir que sus explicaciones pasan a ser nuestros dogmas de fe.  Pensar es un bonito privilegio del siglo XIX.  Citar es el bonito privilegio del XX.  Obedecer es el bonito privilegio del siglo XXI.  Me siento privilegiado de saberlo.

Privilegio es también haber podido pasar de la incomunicación de los 80's a la interacción virtual en los 90´s, a los teléfonos inteligentes en los 00´s y a que tus superiores te puedan enviar órdenes importantes de inmediato cumplimiento un sábado a las 10:00 p.m., como ocurre hoy.  Es un privilegio poder haber pasado de lo lejano y dilatado a la instanteneidad, la tan anhelada acción a distancia por la que los científicos han debatido un buen tiempo.  La opresión en tiempo real es algo que haría a Hitler y a Stalin relamerse los bigotes.  Quizá Roma nunca hubiera caído si hubiese contado con este privilegio.

Haber vivido un poco más me ha dado privilegios semejantes, pero quizá el más grande, el más cristalino y el más puro de aquellos respecto de los cuales puedo hacer acto de ostentación es el de haber podido observar con transparencia e inmediación la toma de la administración de justicia.

Justicia... validez... eficacia...

Todos estos bellos conceptos que alguna vez estudié en la universidad, la forma como el juez resolvía problemas jurídicos a través del derecho, eran un apasionamiento.  Confieso que alguna vez me planteé como meta profesional el llegar a formar parte de la Corte Suprema de Justicia, o del Consejo de Estado, y más recientemente, de la Corte Constitucional.  Incluso, en el año 1991 pensé que sería igualmente bueno ser Magistrado del Consejo Superior de la Judicatura.  Es un privilegio poder trazarse metas, incorporar los medios para llegar a ellas, y constituirme en mi propio agente del éxito profesional.

Sin embargo, he tenido el privilegio de ver cómo el derecho ha venido siendo un elemento secundario o terciario a la hora de ocupar esos cargos.  El Consejo de Estado está infestado de personas sin una trayectoria espectacular, pero con grandes padrinos.  Allí, se dice, toda decisión tiene su precio.  Quién sabe.  Pensaría que los escándalos de compras de decisiones parecerían inferir que así es.  La Corte Constitucional hoy cuenta con el Honorable Dr. Rojas, de quien se dice que es una verdadera "joya".  Ahora es la "joya de la corona", al alcanzar la Corte que decide los casos más trascendentales del país, cuando no se inhibe de hacerlo.


Imagen tomada de:  www.rcnradio.com 

Sin embargo, el privilegio ha sido completo, pues respecto de la Corte Suprema de Justicia he podido ver al desnudo cómo se conforma.  La Presidenta de la Corporación, Ruth Marina Díaz, recientemente acudió a un bonito paseo de descanso, que coincidió con el bonito paseo de descanso de otros Honorables, de menos jerarquía en la pirámide judicial, que aspiraban llegar a formar parte de la punta de la pirámide.  Un bello descanso grupal en el cual sin duda no coincidieron algunos de los prestigiosos abogados aspiran a partir de la pequeñez que hoy en día constituye el mérito profesional.  Ruth Marina, de la misma forma como lo han hecho otros tantos de sus colegas y excolegas, con toga de día deciden como voceros de aquello que los medios de comunicación siguen llamando justicia, y sin ella conspiran para mantener el poder que implica la primera.

Privilegio es ver que mientras en 1936 un grupo de abogados prestigiosos realmente se dedicaban a la producción de jurisprudencia, menos de un siglo después, la jurisprudencia se convirtiera en un mecanismo más de poder, y de solo poder.  El derecho, la justicia, son meros fantasmas que caminan por los corredores de la Corte, como más de uno de los fantasmas de las abatidas víctimas del ataque al Palacio de Justicia de 1985.  La administración de justicia se construye en cruceros, o se compra en restaurantes.  En otros casos, ni siquiera debemos comprar realmente nada, sino simplemente nombrar y nombrar, como ocurre con el Consejo Superior de la Judicatura.

Privilegio es, saber que en un país como Colombia, en el año 2013, ser Magistrado de una Alta Corte no es algo a lo que quiera y deba aspirar uno de aquellos especímenes en extinción que en alguna ocasión don Angel Ossorio denominó "abogado".
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domingo, 13 de marzo de 2011

La defensa del tiovivo

Me encuentro en estado de ira a e intenso dolor en estos momentos.  Como siempre, la historia ha demostrado que los ‘Honorables’ Magistrados siguen empeñados en acabar con el concepto de justicia que podamos tener en el país,  La modalidad, ahora, es la de nombrar personas ad portas de jubilarse en altos cargos del Estado para que obtengan pensiones mucho más jugosas que las que corresponderían si se siguiesen las reglas normales para todos los ciudadanos colombianos.

En efecto, si se revisa lo que ha informado la radio colombiana, y se complementa con la investigación publicada por la Revista Semana titulada “El carrusel de los Magistrados” se observará que los jueces de los jueces aparentemente son unos corruptos.  “Presuntamente corruptos” dirían los penalistas.  Por supuesto, el caso es patético, pero el tema parece ser tan claro que seguramente serán sancionados ellos y los beneficiados.  Se vendrá una discusión jurídica interesante cuando se confronte (si realmente se llega a ello) el concepto de protección de los derechos adquiridos en materia laboral, frente a los conceptos de ética judicial, y posibles comisiones del delito de cohecho.

Más allá de la discusión jurídica que pueda suscitarse en estos momentos, me encuentro indignado.  Por favor, no me malinterpreten.  Mi indignación no se da porque haya corrupción en la justicia.  Esto siempre lo he sabido.  Tampoco se da porque la corrupción haya desbordado su “justa medida”, por parafrasear a un legendario expresidente de Colombia.  Mi estado de ira e intenso dolor radica en el hecho de que pretendan mancillar el buen nombre del honorable (este sí lo es) del tiovivo, mezclándolo con las actividades que realizan los empresarios de la toga.

No hay duda que en tiempos de globalización y de neoliberalismo, la profesión no se ha quedado atrás frente a los estándares internacionales.  Contamos con un importante equipo de emprendedores que han sabido aplicar el concepto de leasing habitacional para proveer cargos en las Altas Cortes.  Al hacerlo, el recién llegado solo tiene que cumplir el resto de tiempo necesario para pensionarse, y sale con una buena suma de dinero en sus bolsillos.  Presiento que cuando la Constitución de 1991 consagró la solidaridad como un principio a aplicar dentro de nuestro Estado Social de Derecho, no pensaba realmente que los jueces serían tan juiciosos en esa labor.

Sin embargo, me despierto actualmente con una cantidad de carruseles en los diarios, y observo con preocupación que todo adquiere la categoría de carrusel. A estas alturas, realmente no tengo ni idea por qué razón llaman carrusel a los actos de corrupción en materia de administración pública.  Sin embargo, ahí estamos con muchos carruseles en el país, y no veo realmente que ningún jovencito o jovencita estén muy contentos con el descubrimiento de estos carruseles.  Es más, me gustaría que algún día realizaran un sondeo entre los menores de 12 años para indagar cuál es el significado de la palabra carrusel.  Es probable que no se logren mayorías claras en torno a su significado real.

Recuerdo cuando era más joven, que asistir a los parques de diversiones implicaba obligadamente pasar del tobogán al carrusel, y de allí a los carritos chocones.  De hecho, era bonito tener que competir con otros niños por elegir el caballo más bonito o el más grande, porque subía y bajaba más.  Se trataba de un juego en el que no había pretensiones, simplemente se trataba de montar en un caballito, escuchar música y dar vueltas mientras se ríe.

¿En qué momento mezclamos este jueguito con la podredumbre humana?  No lo sé.  Quizás fue en una noche de desvelo de algún periodista, de esos que le gusta bautizar eventos con nombres graciosos.  Quizás se trató de un intento humano por realizar una fábula, y en vez de utilizar animales como personajes, utilizó una alegoría a los animales, como título.  Es posible que haya sido un acto de casualidad, como ocurre en muchas ocasiones en la vida, en la que se busca inspiración para transmitir un hecho noticioso, y el amigo (o amiga, no lo sé) periodista pasó rápidamente el canal por el canal Nickelodeon, o algo así.

Personalmente, considero que los periodistas a los que les gusta andar poniendo nombres graciosos se les debería otorgar una membrecía honoraria en algún refugio para la protección de protección de animales, que llegan siendo unos N.N.´s.  Quizás allí podrían utilizar todo su potencial e intelecto para andar bautizando animalitos con nombres ingeniosos.  A ellos normalmente les gustan los nombres ingeniosos, y entre compatriotas nos gusta cuando se llaman a las mascotas con nombres que no se nos hubiera ocurrido.

Si el caso fuese el de aquel que le gustan las fábulas, recomiendo que retroceda un par de lecciones, y primero se dedique a buscarle una trama a su historia, y una moraleja.  Una vez hecho lo anterior, quizás quiera escoger un personaje del reino animal para que se ajuste a las características del vicio y de la virtud que pretende mostrar en su historia.  Luego sí, utilicemos nombres ingeniosos.  Algo así como “El carrusel de los periodistas”, o uno similar.  Sin duda nos agradará.

En cuanto al tercer caso, el de la casualidad, realmente me quedo sin recomendaciones por dar.  Simplemente, creo que deberíamos aceptar el error, y dejar al tiovivo en paz.  Busquemos términos más dicientes como “la cloaca de la contratación”, “la madriguera de los magistrados”, o cosas casuales como esas.  Pueden utilizar ejemplos de la naturaleza como volcanes, o los tsunamis (que lamentablemente otra vez están de moda).  No es obligatorio

Como es altamente probable que no nos hagan caso los señores periodistas, que cada vez tienden a hacer más historias como la crónica de la vida del Pulpo Paul, o reportajes novedosos de “xxxxpolítica” (pornopolítica, farcpolítica, parapolítica, yidispolítica, narcopolítica, por solo mencionar algunos), quisiera entonces sugerirle a los encargados de los parques de diversiones que le hagamos un ‘cambio extremo’ a los tiovivos.  Utilicemos cositas como sillas con Rolex, o caballitos del Ubérrimo, o quizás implementemos togas voladoras, y otras sorpresas ingeniosas.  En vez de la música actual, podemos hacer viajar en jets privados grupos vallenatos para que prendan el ambiente, y ponemos a los niños a escoger la cara de su Magistrado favorito antes de subirse a la toga, o agarrarse del Rolex.  Así como a algún demente se le ocurrió llamar al carrusel tiovivo, podemos innovar un poco y ponerle un nombre como el “yoryosale”, o cositas así.

Hoy en día, en un mundo globalizado, debemos innovar para obtener ventajas competitivas.  Sin embargo, mientras logramos adaptarnos a la realidad que nos trae la prensa nacional, me gustaría que por favor hagamos una tregua con el tiovivo y lo saquemos de los diarios y de las revistas.  Podríamos intentar cambiar la moda (tan solo por una breve temporada) y llamar las cosas por su nombre.  De pronto algún día nuestros  hijos se suban a un carrusel sin tener que preguntarle a sus padres si serán atendidos por los hermanos Moreno o por uno que otro ‘Honorable’.
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